PORNOGRAFFITY (Capitulo 18)
-Hola ¿Qué tal has dormido?
Me dice al verme despertar. No se como, despierto en su casa,
mis últimos recuerdos son de nuestra ración de sexo oral en la calle.
-Agotado.
Alcanzo a decir entre bostezos.
-Claro, anoche gastaste mucha energía.
Además estoy sudado – la digo, mientras la abrazo, y la
coloco sobre mi pecho -. Que bien me vendría una lengüecita caliente, que me
fuera secando.
Ella sonríe, pero durante muy poco tiempo.
-Vístete – me dice apartando las sabanas, bajo las cueles me
encuentro desnudo. Mi desnudez parece causarla más reparo que placer -. Tengo
cosas que hacer, y no puedo atenderte.
Me levanto, e intento buscar mi ropa por la habitación. Ella
no para de mostrar signos de impaciencia, así que me marcho de la habitación tal
y como dios me trajo al mundo.
Cierro la puerta tras de mi, y, cuando me doy la vuelta, me encuentro de bruces
con la hermana.
-Hola.
Digo, incomodo por la situación.
-Hola - responde ella, como si no se diera cuenta de mi
situación -. He comenzado clases de baile, voy a aprender a bailar samba… Es muy
sexy ¿no crees? - sinceramente, no me siento muy cómodo ahora para hablar de
cosas sexis – Mis compis están todas muy buenas - ¿Será lesbiana? Me pregunto.
Quizá por eso no la importe mi desnudez –. Pero, no te pienses que me molan las
tías ¿eh? No, eso no.
-Ah
Acierto a decir, sin dejar de sentirme extraño e incomodo…
¿Dónde cojones se metió el mago un poco canalla y cabroncete, que era yo antes?
-¿Quieres ver las fotos de mi cumple? - me suelta cambiando de tema – las tengo
en el ordenador de mi habitación ¿vienes, y te las enseño?
Me quedo sin saber que decir o que hacer, entonces se me ocurre preguntar (No se
a que juegan en esta familia, y no me gustaría malinterpretar nada)
-Puedo preguntarte una cosa.
-Dispara.
-¿Te has dado cuanta de que estoy desnudo?
-Si, estas desnudo
Y me responde con una naturalidad y firmeza, que me dejan aún
más descolocado.
-¿No te molesta?
-No, para nada… Estas bueno - y su forma de responder, como
si fuera lo más natural del mundo invitar a un hombre desnudo a tu habitación,
me deja sin saber como reaccionar - ¿Vienes?
Al verme dudar, me agarra del brazo, y, tira de mí para
adentro de su habitación.
Como me imaginaba no hay fotos, solo ella abalanzándose a mi
cuello, y, haciéndome cerrar la puerta con el trasero.
-¿Nunca te han dicho que a las hermanas nos gusta compartir?
Su boca busca la mía, al principio me resiste, esto me parece
inaudito, pero finalmente acabo besándola. Siento como ella rodea mi cintura con
sus piernas, mientras no despega sus labios de los míos. Mi pene reacciona, y
pronto ella se da cuenta de ello. Empieza a frotarse contra él, cada vez con
mayor apasionamiento, hasta que explota en una serie de audibles gemidos.
-¿Qué esta ocurriendo ahí dentro?
La voz de ella atraviesa mis sentidos, me aparto de la
puerta, y, la veo entrar. Sus ojos de gata se clavan en mi, y en ellos veo
reflejados a su hermana aún asida a mi con una sonrisa traviesa en sus labios.
-¡Lárgate! – me increpa furiosa - ¡Como me has podido hacer
esto! ¡En mi propia casa! ¡Con mi propia hermana!
Se echa aún lado, y comprendo que lo mejor será irme… Aunque
aún no he encontrado mi ropa, su mirada me indica que debo desaparecer lo antes
posible.
Cruzo la puerta de la calle, y decido que lo mejor será usar
uno de los hechizos del libro que le robe a la bruja alemana. Una ilusión de
ropaje me cubre por completo, y así abandono, por segunda vez en 24 horas, esa
casa.