EL SACRAMENTO DE LA VIDA
En la placidez de mi cama aún perdura tu
fragancia,
altar de incruentas guerras de lujuria y de
deseo.
Te evoco volátil, girando en el carrusel de
pasiones
en que hemos convertido nuestros dulces
encuentros.
Te ofreces ante mí y conquisto tus provincias
como el mercenario que lucha por tu cuerpo
ansiando el trofeo que intuyo en tus adentros.
Es mi verga poderosa el arma que te ofrezco
para que rindas, sin excusas, el cuartel de mis
tormentos.
Acudo a tus perfumes como lobo extasiado
por la blanca carne de tus rotundos pechos,
que tiemblan deseosos de mis dedos y mi aliento.
Y cuando, por fin, derribo la muralla de tus
labios,
el torrente fresco de los ríos de tu cuerpo
empapa mis sentidos y turba mi intelecto.
El mundo se agita; la noche resplandece.
Hoy soy tuyo.
Eres mía.
Y la luna, caprichosa, nos espía complacida
celebrando la locura del sacramento de la vida.
Nuño Gómez de Santana