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TODORELATOS » RELATOS » EL CHISTE DEL BURóCRATA
[ Pluma a pluma se queda el gallo sin ninguna. ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 04 de Diciembre, 2008.
Fecha: 27-Jun-08 « Anterior | Siguiente » en MicroRelatos (679 de 792)

El chiste del burócrata

cuartodecimano
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Era un tío tan burócrata, tan burócrata, tan burócrata… Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

El chiste del burócrata

- Yo a ti te haré menos daño… - susurré, fascinado y aterrado por el grosor de su pene ya casi adulto, a cuyo lado el aún casi infantil mío resultaba más bien ridículo.

Y esa obviedad anatómica decidió nuestros respectivos roles aquella mañana de desnudez furtiva, pudor y morbo, desconcierto y vértigo, sudor y urgencias, dolor y placer, todo exacerbado por el miedo a ser descubiertos por sus padres o su omnipresente hermanita.

Aquella mañana de julio en la piscina de su chalet, en la que la vida nos alcanzó cual incendio inopinado y devastador, el mundo se volvió del revés y el delicado david poseyó con furia al varonil goliat, como si cada vez que mi dolorido pene se hundía dolorosamente en su dolorido culo yo me apoderara un poco de su envidiada virilidad.

Esa misma semana, él se estrenó con una chica. Yo le fui fiel y no empecé hasta que no acabamos. Siempre hablaba de tías mientras le daba por el culo y yo, divertido, le seguía la corriente, aunque prefería concentrarme en silencio en lo que hacía. Supongo que es más fácil asumir tu bisexualidad si eres activo que pasivo. Por eso me sorprendió que me contara aquel chiste:

- Era un tío tan burócrata, tan burócrata, tan burócrata, que cada vez que follaba con su mujer ponía un negro en medio para que hiciera de papel de calco…

Me animé a preguntarle abiertamente:

- ¿Te gustaría ser el negro…?

Y él me confió su fantasía:

- ¿Te lo imaginas: tú, yo y…?

La fantasía no pasó de ahí. Su hermanita debió pillarnos sin que nosotros la viéramos. Y aquella otra mañana de septiembre, excesivamente tajante e innecesariamente cruel, puso fin a nuestra amistad sin ninguna explicación. Pero la que sus labios me negaron me la dio la mirada de asco y odio de la niña.

* * *

Aquella criatura repulida, que hasta ese día presumía a todas horas de su adorado hermano, se ha vuelto con el tiempo toda una mujer, vulgar y grosera como sólo una niña rica puede llegar a ser. Y ahora se casa. Según malas lenguas, preñada. Según peores, de un travesti.

Colega de su novio, tan chabacano y pijo como ella, vuelvo a aquella casa, donde su siempre encantadora madre me acoge con tanto cariño que acaba forzando, ignorante, una situación incómoda, al encomendarnos a su hermano y a mí rescatar antes de que se desmadre demasiado en su despedida de soltera a la nena, cuyo embarazo resulta tan evidente que sólo ese atavismo de los de su clase (considerar que lo importante no es la verdad sabida sino la verdad declarada) les lleva a negarlo de mala gana.

Sin nada que decirnos, nos refugiamos en los tópicos. Exhibe a su mujer e hijas como un certificado de normalidad que nadie le ha pedido, sin que nada en su voz o su mirada delate rastro alguno de lo que una vez ocurrió.

- ¡Necesito una polla! ¡Como una olla! – vocifera bajo los efectos de algo más que alcohol, mientras se remanga la falda y se abanica con ella su desnudo coño, a la cruda luz de la farola.

Leo el mismo desprecio en sus ojos mientras nos giramos para no verla. Me viene a la mente el travesti al que ella morreó fugazmente antes de sacarla del antro y las habladurías sobre sus camas redondas.

Y así, de las brumas del pasado surge el recuerdo. La zafiedad de la nena, la absurda situación entre nosotros, el hastío de la madrugada, todo se conjura para que le espete sin pensar, mientras señalo a su hermana con un gesto de cabeza:

- ¿Te acuerdas del chiste del burócrata?

Su rostro pasa de la extrañeza a la sorpresa, luego al estupor y finalmente a la ira. Su cuerpo se tensa. He sacado el tema prohibido y le he recordado su fantasía adolescente, involucrando en ella a su hermana embarazada… Hasta a mí me parece que he vulnerado demasiados tabúes.

Pero un instante antes de explotar, su mirada fulminante se desvía hacia mi derecha, detrás de mí, donde su hermana está ahora meando en cuclillas frente a él. Sus ojos se nublan un instante y en su boca se dibuja aquella adorable sonrisa traviesa de antaño…

TodoRelatos.com © cuartodecimano

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