PORNOGRAFFITY (Capitulo 13)
"La reciente oleada de kebaps incendiados a lo largo de toda
Alemania, empieza a provocar la indignación del colectivo turco que puebla el
país. Representantes de la comunidad turca, piden respuestas rápidas al
gobierno. La comunidad islámica considera esto un nuevo ataque a su cultura y
creencias…"
Apago la radio y me hecho una buena carcajada, mientras, doy
una última calada al cigarrillo, antes de tirarlo por la ventanilla del coche.
Que se jodan los turcos, que se jodan toda esa escoria. Aprieto el acelerador,
quiero llegar cuanto antes a Praga.
El viaje es largo, pero lo paso escuchando música y jodiendo
una o dos vidas durante el trayecto… ¿Qué me importan esos deshechos, cuando soy
cada vez más poderoso? Además, te ahorras mucho dinero borrando las mentes de
los encargados de gasolineras, y, marchándote sin pagar y con el depósito lleno
de nuevo.
Llego a Praga casi un día y medio después de dejar
Copenhague. He oído maravillas sobres los secretos mágicos y cabalísticos que
esconde, así que he decidido pasarme a ver si pillo algo de eso.
Ya casi esta poniéndose el sol, cuando al bajar del coche un
grupo de checos borrachos piensan que mi aspecto puede ser objeto de sus bromas.
Chasqueo los dedos, y la deflagración casi me quema la ropa, y, me quedo mirando
como se queman, además de, por que no decirlo, disfrutando de cómo, a causa del
alcohol que corría por su sangre, se prolonga su consumición.
Ya es de noche cuando decido caminar hacía el Puente de San
Carlos.
Mientras recorro el monumental puente, no dejo de notar que
al final parece haber una estatua que no aparece en la guía que robe. Conforme
me acerco noto que la escultura, además de ser muy tosca (contrastando con las
otras que recorren el puente), es de un tamaño bastante considerable. Cuando al
final llego junto a ella, la miro y le dedico una sonrisa sarcástica.
-Que feo eres hijo puta, jejejejejejejeje.
Estoy a punto de seguir mi camini, cuando, para mi sorpresa,
aquella mole se mueve y me corta el paso.
-¡Que co…!
Entonces, ahora que esta bajo la luz de las farolas, veo las
letras escritas en su frente: Emet… Mierda, es un puto Golem.
-Oye, tío, no se si me entiendes – comienzo diciéndole –… No
tengo ningun problema con los tuyos… es decir, con los judios… Solo esta…
La masa de Barro y agua se mueve con una rapidez inusitada,
y, sin dejarme acabar la frase, me arroja de un manotazo hasta la mitad del
puente…
… Me levanto a duras penas, la boca me sabe a cobre, y, en
cuanto apoyo el peso de mi cuerpo sobre mis piernas, descubro que apenas me
puedo tener en pie… Me siento mareado y débil…
-Muy bien, no eres de los que hablan – Le digo, mientras
siento como el tatuaje que me hizo la vieja Baba Yaga cobra vida -, así que
pasemos a los actos.
Muy a menudo me dejo guiar por la rabia, odio que me peguen:
ya fuera mi padre, mi madre, mi profesora de primaria, o cualquier chulo de
patio de colegio. Quizá comprendo demasiado tarde que, mientras el Golem se
mantenga dentro o meramente cerca del barrio judío, nada le puede dañar sea
animal, hombre o elemento… y digo que lo comprendo tarde porque, a una velocidad
impropia de su masa y tamaño, el ser se abalanza sobre mi, consciente de mis
planes de herirle, y…
…. Dejo de sentir dolor por un instante, todo se ha vuelto
como una enorme mancha escarlata ante mis ojos… Creo que me levanta del suelo,
para luego dejarme caer… El dolor regresa en cuanto mi maltrecho cuerpo impacta
contra el agua, luego todo es frío y oscuridad…