Esta es una historia real, como ya he contado en otras
historias mías, soy policía. Mi nombre ahora no importa, prefiero dejarlo más en
el anonimato.
Tengo 27 años y estoy en la Policía de la Provincia de Buenos
Aires, Argentina, desde hace diez años, soy un tipo de lo mas normal, no voy a
decir que soy un galán ni que soy horrible, solo algo normal, común y corriente.
Muchas son las historias que escuche referentes a esta
profesión y también los mitos, déjenme decirles que si bien no todo es cierto,
muchas cosas si lo son, lo digo por experiencia propia.
Corría el año 2004, cuando me habían trasladado a una
Comisaría de San Isidro, hacia poco menos de tres meses que me habían ascendido
de jerarquía y opte por trabajar en otro ámbito, ya que durante los primeros
años de mi carrera no hice más que trabajo administrativo.
Se me presento la oportunidad de ir a esta comisaría de la
localidad de San Isidro, la que estaba a cargo de una Subcomisario que había
trabajado en mi anterior destino, si bien ella tenia fama de ser dura,
inflexible y malhumorada, llegando incluso a tener algún entredicho con ella en
una oportunidad, me decidí ir a trabajar a esa Comisaría y que por lo menos la
conocía, como bien dice el dicho "Mas vale borracho conocido que Alcohólico
Anónimo" jajaja…
Ella no era una mujer llamativa, debía tener alrededor de 38
o 40 años de edad, tez blanca, cabello corto teñido de colorado, de 1,60 mts.
Aproximadamente, un físico normal, no demasiado llamativo, por lo menos así
parecía uniformada…
Bueno, llego el día en que me tuve que presentar a trabajar
en mi nuevo destino, me entreviste con mi jefa quien me dijo dio el horario
nocturno.
La verdad que esta comisaría tiene un lindo edificio, con dos
plantas, en la planta superior se encuentran dos oficinas, una habitación para
descanso del personal y otra habitación con baño privado para la jefa.
Por suerte todo estaba saliendo bien, tenia un horario
tranquilo, había buen ambiente laboral y el edificio estaba bien.
Pasaron los días y mis guardias, y cada vez me iba poniendo
mas a tono con mi trabajo, confieso que mejore muchísimo y al poco tiempo, por
mi desempeño y por la llegada de las vacaciones de invierno, estaba listo para
hacerme cargo del servicio quedando prácticamente la comisaría a mi cargo
durante las noches que me tocaba el servicio.
Como era una comisaría relativamente nueva y su jurisdicción
era de zonas muy tranquilas, no había mucho trabajo, como así tampoco había
mucho personal, por las noches solamente alcanzaba para cubrir dos patrulleros,
el ayudante de guardia y yo que estaba de oficial de servicio y jefe de turno.
Todo ocurría con total normalidad, si bien prácticamente no
tenia mucho trato con mi jefa, ya que yo tomaba mi servicio a las 20,00 horas y
ella se iba a su casa a eso de las 22,00 hs., de vez en cuando quedábamos los
dos solos en la comisaría, ya que el personal que debía cubrir los móviles tenia
prácticamente prohibido bajar a la comisaría y el ayudante de guardia se ocupaba
de algún mandado que ella le encomendaba.
Cuando esto sucedía, y quedábamos los dos solos en la
comisaría, ella se mostraba más amena conmigo, nada fuera de lo normal, pero se
notaba que le había caído en gracia y conversábamos de varios temas, o tomábamos
algunos mates juntos.
Cada vez nuestras charlas se hicieron mas profundas, llegando
al punto de enterarme de varias cuestiones personales de ella, como que era
viuda y actualmente salía con un alto jefe policial. Este era un rumor que
circulaba en la comisaría, pero nunca nadie había visto nada como para
corroborarlo, pero llego un día en que ella me lo confeso a mi. También me contó
que se veía con este alto jefe policial, en principio porque la favorecía en su
carrera y también porque por ser como era prácticamente no tenia vida social, y
como me dijo ella textualmente "Hay días en que el cuerpo demanda…"
Habrán pasado algo más de tres semanas desde que ella me
había confesado eso, cuando un día me llamo a su despacho y me pidió un favor.
Como ella tenia su auto en el taller y los únicos dos móviles de la comisaría se
hallaban en un operativo estático, me pidió si la podía alcanzar hasta su casa.
Como al finalizar esa guardia comenzaban mis vacaciones y el otro oficial que
estaba de noche había vuelto de las suyas, me dijo que le haga el favor de
alcanzarla y que directamente me daba franco. Si bien un favor que pida la jefa
es prácticamente innegable, me había dado la oportunidad de comenzar mis
vacaciones varias horas antes de lo previsto…
Fue así que termine de acomodar mis cosas rápido, le di las
novedades del servicio a mi compañero y me dispuse a llevar a mi jefa a su casa.
Hasta ese momento nada parecía raro para nadie, era algo de lo más normal.
Cuando nos dirigimos a mi auto, le abrí la puerta como todo
caballero y parece que esto le gusto, ya que cuando entre en el auto me pregunto
si siempre era así con las mujeres, a lo que le conteste que si, que esa era mi
forma de ser, siempre intente comportarme como un caballero con las mujeres.
Confieso que soy bastante tímido y esa pregunta me hizo sonrojar, ella se dio
cuenta de esto y comenzó a reírse diciéndome que no tenía porque ponerme
nervioso, que estaba muy bien eso y que ya casi no quedaban hombres como yo.
Bueno, seguimos viaje y mientras manejaba comenzamos a hablar
de varias tonterías y temas normales. Pero en un momento me di cuenta que
prácticamente durante era ella la que preguntaba y yo quien respondía sobre mi
vida privada, legando a preguntarme incluso sobre si tenia novia o estaba
casado. Por esa época yo estaba solero, hacia un poco mas de cuatro meses que
había terminado una relación de dos años y estaba bien así…
Después de un poco mas de 45 minutos de viaje, llegamos a la
casa de ella, la ayude a bajar su maletín y unas bolsas y ya estaba listo para
despedirme, cuando ella me pregunto si tenia algún plan para esa noche. En ese
momento no me di cuenta del tono de su pregunta, y como soy medio tonto le dije
que lo único que quería hacer era pasar por el McDonald’s que había visto a unas
cuadras de su casa y comer algo… Ella sonrió y me dijo que vaya a comer
tranquilo, me agradeció que la haya llevado y me fui.
Después de unos 5 minutos, cuando todavía me hallaba
manejando, recibí un radio de ella a mi nextel, cuando conteste su llamada me
pregunto si todavía estaba cerca de su casa, como le dije que estaba a tan solo
unas cuadras, me dijo si podía volver a pasar por su casa. En ese momento me
sorprendió, pensé que se había olvidado algo, por lo que mientras me dirigía de
vuelta a su casa miraba en el interior del auto a ver si se había olvidado algo.
Cuando al fin llegue a su casa, vi que todavía estaba afuera
con el maletín y las bolsas, estacione el auto, baje y le pregunte si todo
estaba bien, a lo que ella me contesto sorprendiéndome…
Mira, no lo tomes a mal, pero hoy no tuve un buen día y
realmente no quiero comer sola, me preguntaba si no te importaba comer algo acá
conmigo…
Eso me sorprendió demasiado, era algo que no me lo esperaba,
que podía hacer?... Mi jefa me estaba pidiendo que me quede a comer con ella
porque no se sentía bien… No me sentía del todo cómodo, pero que mas podía
hacer?...
Fue así que le dije que bueno, que le haría compañía un rato,
total no tengo nada mas que hacer…
Ella sonrió, me agradeció y entramos a la casa. Lo primero
que me dijo fue que por favor no le vaya a contar a nadie esto, que confiaba en
mí ya que podría traerle problemas. Le dije que no se preocupe, que ante todo
era un caballero y jamás contaría nada, además si contara algo eso podría
traerme serios problemas a mi con ella, jajaja…
Pasamos al comedor de su casa, me dijo que me ponga cómodo,
preguntándome si quería comer una pizza, ya que ella no solía cocinar, le dije
que estaba bien, una pizza no venia nada mal…
Tomó el teléfono, llamo a una pizzería e hizo el pedido.
Luego me dijo si podía esperar la pizza mientras ella se bañaba, me dio dinero
para pagar y se fue a bañar. Mientras tanto yo me quede sentado sin moverme
prácticamente mirando los adornos y muebles del comedor. Pasaron unos quince
minutos que se me hicieron interminables, cuando por fin sonó el timbre, era el
repartidor que traía la pizza, le pague y se fue. Como todavía no salía de su
habitación mi jefa, deje la pizza sobre la mesa y espere un momento más. A todo
esto mi hambre era tal que mi estomago pedía a gritos algo para comer, y mas con
el olor de esa pizza que parecía deliciosa.
Al cabo de unos minutos mas, por fin salió mi jefa, para mi
sorpresa solo traía puesto un pijama de seda bastante escotado que me dejo
descubrir un par de pechos duritos, redondos y mas grandes de lo que parecía,
sus pezones estaban duros y eran realmente grandes, por lo que se veía, tampoco
tenia puesta la tanga, ya que el pantalón del pijama marcaba bien ese tajo, como
si lo hubiera hecho apropósito…
Inmediatamente después de ver semejante espectáculo, mi pene
reacciono y se despertó de golpe, fue como una bomba que exploto. Esa mujer que
había visto durante tanto tiempo con ese uniforme y con una actitud que
espantaba a cualquiera, estaba parada frente a mi vestida solo con ese pijama
que dejaba ver todos sus encantos, realmente me había calentado mucho. La verdad
es que no pude disimular para nada mi excitación, ya que prácticamente me quede
boquiabierto mirándola, no se si se me notaba esa bruta erección que me provocó.
Cuando m miró me dijo sonriendo… "te pusiste todo colorado!... que te paso?"… a
lo que le conteste que nunca la había visto así vestida, que solo la conocía
vestida con el uniforme policial, siguió riendo y se fue a la cocina a buscar
algo para beber…
A todo esto ya ni me acordaba del hambre que tenía, no podía
creer que esa mujer por lo que no daba dos $, me había calentado tanto…
Habrán pasado dos o tres minutos, y ella no salía de la
cocina, cuando de repente escucho que me llama diciéndome si la podía ayudar. Me
dirijo a la cocina y la veo sacando una cerveza de la heladera, se dio vuelta,
se apoyo la cerveza en el pecho y me dio unos platos, cubiertos y demás para que
lo lleve al comedor. Cuando ambos estábamos en el comedor, apoyo la cerveza en
la mesa y se sentó con las piernas cruzadas sobre la silla. Me senté y vi como
esa cerveza que se había apoyado en el pecho le había mojado el pijama a la
altura de uno de sus pezones haciendo que el pijama se pegue aun mas a ese
enorme pezón, no pude evitar contemplar semejante espectáculo y ella se dio
cuenta de eso…
Ya no sabia que hacer, estaba más que caliente y me sentía
algo incomodo, era mi jefa y no podía cometer la locura de insinuarme, tenía
mucho por perder…
Creo que ambos comimos una porción de pizza en silencio, se
había generado ese silencio más que incomodo, cuando me miro y me dijo…
Te pasa algo?... es que desde que salí del baño prácticamente
no dijiste palabra alguna…
No, nada, le dije…
Acaso te incomoda verme vestida así?... me dijo…
Nnno, para nada, le dije…
Mira que si te molesta me saco el pijama!!! Me dijo… A lo que
sonreí pensando que quiso ser graciosa…
Que pasa "LOPEZ" (no es mi apellido real) le molesta ver a su
jefa en pijamas? Me dijo en un tono un tanto más fuerte…
No señora, le dije… es que…
Es que?!?! Ya le dije que si quería me lo sacaba! Me dijo…
Se paro de la silla y se desabrocho la pechera del pijama,
dejando a la vista dos hermosos pechos con esos grandes pezones que estaban
durísimos… parecía como que iban a explotar.
Yo quede inmóvil, no podía creer lo que estaba viendo… Me
miro y me dijo…
Besame las tetas "LOPEZ"!!!...
Me acerque y comencé a besarle los pechos casi con
desesperación, me arrodille frente a ella y mientras besaba uno de sus pechos y
mordía suavemente sus pezones, comencé a pasar mi mano por su entrepierna,
sintiendo como se mojaba cada vez mas. Su excitación era tal que comenzó a
gemir, se doblaba con cada embestida de mi mano… Su respiración se aceleraba…
Le baje los pantalones y comencé a chuparle la concha
suavemente, separe los labios y me dedique solo a su clítoris… no tardo mucho en
llegar su primer orgasmo… Acabo todo en mi boca, llenándomela con sus jugos…
Hizo que me pare, me tomo de la camisa y nos dirigimos a la
habitación, me empujo en la cama, comenzó a besarme la boca, mientras con sus
manos iba desabrochando mi camisa, luego me desabrocho el pantalón , se dirigió
a mi entrepierna y comenzó a chuparme la pija fuertemente, me la escupía, la
saboreaba, se la metía hasta el fondo y jugaba con el hilito de saliva que
quedaba…
Realmente me hizo un pete de película… casi acabo en su boca,
cuando se detuvo en el momento justo… Termino de sacarse el pantalón del pijama
y se sentó sobre mi pija que ya estaba a punto de explotar… comenzó a cabalgar
con movimientos suaves luego mas fuertes, cuando sentí su segundo orgasmo, yo
estaba haciendo fuerza para no acabar, realmente era difícil, lo hacia muy bien
ella…
Se levanto, se puso en cuatro en la cama y me pidió que la
coja con fuerza, la penetre fuertemente enterrándole toda mi verga en esa concha
húmeda y caliente hasta el fondo…
Dos o tres bombazos mas y sentí su tercer orgasmo, yo ya no
podía mas, le pregunte donde quería la leche, cuando se dio vuelta y comenzó a
pajearme pidiéndome que le acabe en la boca… No me hice esperar demasiado y le
llene la boca de leche, se la trago toda, mientras me limpiaba la pija con la
lengua saboreándose…
Ambos caímos exhaustos en la cama, ninguno dijo nada por unos
minutos…
Encendí un cigarrillo y le dije… Y ahora???...
Y ahora, vamos a terminar de comer que tengo hambre, después
quiero que me cojas otra vez… Me dijo…
Al final termine quedándome toda la noche en la casa de mi
jefa, parecía que realmente hacia tiempo que no se la cogían bien y se puso al
día…
Yo sabia que nadie se tenía que enterar de eso, que si quería
seguir disfrutando de esas cogidas y sacar algún provecho debía guardar
silencio…
Fue así que la mayoría de las noches de mis vacaciones, las
pase en la casa de mi jefa… La cosa continuó en la comisaría, pero esa es otra
historia….