Las tardes de verano tras la comida siempre las recordaré
como algo maravilloso. Dado el calor que hace a esas horas, una vez terminaba de
comer, me encantaba meterme en mi cuarto y quitarme la ropa, esta casa del campo
de mi familia, tenia techos altos y era por tanto fresca en verano, se bajaban
las persianas de esparto hasta abajo y las habitaciones quedaban en una penumbra
de lo mas agradable.
La casa se quedaba silenciosa, los habitantes se retiraban
cada cual a sus aposentos a echar una buena siesta, dado que a esas horas era
inviable hacer ningún tipo de ejercicio físico y otros jugaban al dominó ó
cartas.
Normalmente me iba al cuarto y en mi soledad, dormitaba, leía
o escuchaba música, nadie me molestaba.
Esos días había venido a pasar sus vacaciones un tío no mucho
mayor que yo, hermano de mi padre, vivía en el extranjero y solía venir unas
cuantas veces a ver a sus padres.
Ese día durante la comida, noté como mi tío me miraba de una
manera especial, no quise darle mayor importancia, pero hubo un momento que me
estaba incomodando, no podía hacer nada y decidí ignorar aquellas furtivas
miradas un tanto lujuriosas diría yo.
Una vez que terminamos de comer, pedí permiso para levantarme
de la mesa y me marché a mi cuarto, me desnudé y me eché sobre la cama mirando
al techo, pasado uso minutos sonó alguien que llamaba a la puerta de manera
suave casi inaudible, me levanté y fui hasta la puerta y abrí de manera sigilosa
pues no quería me viesen desnudo.
¿Me dejas pasar? Era mi tío Carlos que venia de visita.
Si claro, abrí la puerta para darle paso y m retiré un poco
hasta que hubo cerrado, perdona Carlos, es que me gusta dormir desnudo, voy a
ponerme algo.
No te preocupes, no me incomoda tu desnudez, dijo mi tío. Aun
así me puse un pareo tapando mis partes mas intimas, mi tío venia semi desnudo
también solo traía puesto un fino pantalón de algodón y su torso desnudo.
Verdaderamente tenia un cuerpo bastante atrayente, el en si era bastante guapo y
todo su conjunto se podría antojar a mas de uno.
Tío Carlos se tumbó en la cama, no si antes quitarse la poca
ropa que traía puesta, dejando ver todos sus atributos, una bonita polla semi
erecta y dos testículos de buen tamaño, todo ello rodeado de una abundante pata
de pelo que lo hacia mas atrayente aún.
Viendo su soltura, no pude menos que volver a descubrirme
como estaba antes de su llegada y volver a tumbarme en la ancha cama que tenia
en mi cuarto.
¿No tenias ganas de dormir la siesta solo? Dije al visitante.
Pues la verdad es que no tenia ganas de dormir y te estuve
observando durante la comida y he de reconocer que te has ido muy guapo a medida
que has ido creciendo.
Gracias por tus cumplidos, no creo que sea yo un adonis a
estas altura, además, si, me di cuenta que no me has quitado ojo de encima
mientras comíamos, lo que pasa que no sabia a que era debido.
También he decirte que tu también eres un tipo bastante guapo
con un cuerpo muy sugerente.
¿Qué te sugiere mi cuerpo? Dijo Carlos, colocándose de
costado y así quedábamos uno frente al otro.
Tío Carlos ¿quieres que nos dejemos de rodeos? Creo que los
dos estamos dejando claro cuales son nuestros gustos y lo que quieres, para mi
es evidente.
Esto lo dije mientras con mi mano ya le acariciaba despacio
sus tetillas.
El al ver que yo tomaba la delantera y ya no había tapujos,
también decidió comenzar a poner sus manos allá donde mas le apetecía.
Tienes ganas de pasar un ratito agradable conmigo, según veo.
No dije nada, solo me dediqué ya con toda soltura a
satisfacer a mi tío y claro está buscar la mía. Sin pensármelo dos veces agarré
la polla de Carlos y me la metí en la boca, el un poco sorprendido de mi
decisión se dejó caer en la cama y dejó que le hiciera.
Durante un buen rato saboreé su rabo, sus cojones e incluso
le di varios lengüetazas por el ojito de su culito.
Carlos, pasado un ratito, me atrajo hacia el comenzó a
comerme la boca, restregaba su polla con la mía y su pecho velludito con mis
tetitas, lo cual me ponía muy burro.
¿Te gusta esto eh? Decía el tío, a lo que yo le respondía,
susurrándole que me encantaba.
El iba preparándome para encularme, metía su dedo en mi
culito dilatándolo para su incursión que se me antojaba muy placentera y
morbosa.
En la misma casa donde estábamos también estaba mi primo
Alejandro, un chico alto rubio de verdes grises bastante atractivo, a Alex como
le decíamos cariñosamente le gustaba lo mismo que a mi, dormía en un cuarto con
su hermano un año mas pequeño que el, así que cuando tenia ganas de un poco de
folclore, se venia a mi cuarto donde mas de una vez nos lo hemos montado juntos,
Alex es un verdadero maquina en la cama y se pasa genial con el.
Pues estando enredado con tío Carlos, llamaron a la puerta
con la habitual consigna por la cual sabía que era él. Tío Carlos pegó un
respingo asustado, pero le tranquilicé, diciendo, tranquilo quien viene es de
confianza.
Abrí la puerta con cautela y efectivamente era Alex que puso
una cara picarona al verme y dejo.
Hola primito, no quise dejarte solo en la siestecita, je je
je.
Pues pasa, te vas a divertir.
Cuando Alex vio que tío Carlos estaba sobre la cama, desnudo
y con la polla durísima, no pudo decir nada mas que, Hola tío, aquí que no tenia
sueño, se quitó el pantalón del pijama que traía y se fue directo para la cama.
El muy caliente de Alex, directamente se metió la polla de
nuestro tío en la boca y le propinaba una mamada excelente, y yo para ponerlo a
tono comencé a mamarle la suya.
El tío, estaba que no se lo creían dos sobrinos suyos la
tenia enterita para el solito en esas aburridas tardes de verano en el campo.
Pasado un buen rato, cambiamos las tornas, Carlos quería
probar también la polla de Alex y yo me dedique a darle al tío una buena lamida
de culito, que lo tenia bastante apetecible, le clavé mi afilada lengua en sus
rosaditos labios anales y debía de darle mucho gusto pues dejó de mamar para
gemir de gusto.
Una vez los tres estábamos ya sudorosos y bastante excitados
le dije al tío que probase como follaba el niño, era un maquina dando por el
culo y poniendo sus dos piernas en alto Alex le pegó una magnifica clavada de
sus dieciocho centímetros en todo su rosado culito.
Yo por mi parte me dediqué primero a lamerle bien las
entrañas a mi primo y una vez lo tuve bien lubricado me escupí saliva en mi mano
que me la pasé por la polla y colocándome en sus traseras comencé a darle
candela por su blanco culete.
Así formamos un trencito de placer que duró un buen rato
entre gemidos entre cortados pues no queríamos ser muy escandalosos.
Una vez nos pegamos una buena corrida decidimos que eso tenia
que continuar, pero como estábamos tan acalorados, Alex sugirió un lugar en el
río donde no llegaban los mas pequeños a bañarse. Allí encontraríamos privacidad
para darnos otro homenaje como mandaba la cosa familiar, esos días se
presentaban muy calentitos en la casa de los abuelos.