Ángela y Pablo se habían quedado dormidos esperando a que
María volviese, los chicos se despertaron rápidamente al oír el timbre del
despertador.
El primero en desperezarse fue Pablo que miró en derredor
suyo buscando a María, pero sólo encontró tendida a su lado a Ángela, sus labios
se curvaron en una sonrisa de satisfacción al recordar el polvo que horas antes
habían echado.
-Ángela, cielo, despierta. No encuentro a María por ningún
lado, creo que no durmió con nosotros anoche- le dijo Pablo mientras la
zarandeaba.
-¿Qué dices? ¿Dónde está? Deja de llamarme cielo que no soy
tu cielo- contestó Ángela.
-Pues no lo sé, levántate preparemos la mochila y vayamos a
buscarla- aconsejó Pablo.
Eso hicieron, rápidamente se pusieron en marcha para buscar a
su amiga. Atravesaron espacios sinuosos, descendieron cuestas y pasaron por
lagunas subterráneas. No se daban cuenta de que les seguían, cinco pares de ojos
no les dejaban de observar y se relamían al pensar en sus próximas víctimas.
Cuando llegaron a una gran laguna hicieron un alto en el
camino.
-Mira, Pablo, ésta es la gran laguna subterránea a la que
queríamos llegar, el final de la cueva supuestamente una de estas salidas da
directamente al acantilado y al mar, es otra de las salidas.-le instruyó Ángela.
-Genial, estupendo, pero ¿no ves que no hemos encontrado ni
rastro de María?. Algo la debe de haber pasado. Mira vamos a hacer una cosa
quédate aquí con todas las cosas para prepararnos para pasar la noche y yo
mientras voy a investigar un poco por uno de estos entramados, enseguida estaré
aquí.-dijo Pablo.
-Noooooooo, de ninguna manera. A mí no me dejas aquí sóla- le
gritó aterrorizada Ángela.
-No te preocupes de verdad, cielo, que enseguida vuelvo.
-Está bien pero date prisa, ¿vale?.
-Ok-lo dijo y se puso en camino.
-¿Pablo?.
-Dime
-Recuerda: no soy tu cielo- le dijo Ángela con una sonrisa.
Pablo se dio la vuelta riéndose también, qué chica más dura y
que caliente era, todo un manjar, todo pasión, cuando recordó cuando la embistió
con su dura polla pudo sentir como gemía, cómo disfrutaba, dios le volvía loco.
Hoy se la follaría otra vez, necesitaba hacerlo.
Recorrió el sendero de la derecha, un angosto camino, lleno
de rocas por doquier, parecía que le llevaba en zigzag hacia el camino del que
provenían y enseguida acabó en el lugar en el que cinco seres le estaban
esperando, una mosca en la tela de araña.
Pablo se quedó por un momento parado mirando a aquellos
seres, al principio pensaba que eran de plástico o maniquís o algo por el
estilo, pero joder, ¡estaban vivos!… ¿pero cómo es posible?.
Uno de aquellos seres se le echó encima, le agarró por el
cuello y le subió en vilo con su fuerza descomunal. El resto se iban despojando
de sus túnicas listas para entrar en acción. La sala de sacrificios estaba lista
y la víctima acababa de llegar. De las paredes de la sala colgaban los trofeos
conseguidos hasta ese momento incluidos los restos de María.
El ser que le mantenía sujeto del cuello y que le estaba
ahogando habló con su voz de ultratumba:
- Bien, un ejemplar masculino, mis favoritos. Quiero que lo
entiendas bien, esta noche vas a morir, no vas a llegar a ver amanecer otro día
pero va a depender de ti el que tengas o no una muerte rápida o lenta y
dolorosa, ¿entiendes?.
Pablo no dejaba de llorar e imperceptiblemente asintió.
-Buen chico- dijo esto y le pegó un lametón con su rugosa
lengua.
-Ummm realmente saladito, qué delicia. Desnudarle- tiró a
Pablo a un extremo de la sala donde esperaba el resto de los seres que enseguida
desnudaron a su víctima.
-¡ De rodillas¡ - le ordenó el jefe.
Pablo no podía hacer otra cosa que obedecer, estaba muerto de
miedo y no podía enfrentarse él solo a aquellos seres. Éstos se desprendieron de
sus túnicas negras y quedaron desnudos frente a Pablo, con sus abscesos, sus
deformidades, su horror. Pablo pegó un gritito que quedó amortiguado cuando uno
de aquellos seres desenrolló un látigo. Pablo se puso a rezar sin pensárselo dos
veces.
-Esto es lo que quiero que hagas por nosotros y así morirás
rápido- le empezó a explicar el demonio ese- De rodillas irás chupándonos la
polla a cada uno hasta que quedemos satisfechos, te dejarás poseer por quien de
ellos así lo quiera y luego te tumbarás en la pira a esperar tu muerte, así que
¡vamos a trabajar!- e hizo restallar el látigo en la espalda de Pablo que
rápidamente se puso a la faena.
Empezó a chupar el miembro de cada uno de aquellos seres,
dentro, fuera, dentro, fuera, con grandes lamidas mientras estos no paraban de
tirarle del pelo y de disfrutar dándole latigazos que le dejaban profundas
heridas en la espalda. No sabía bien como chuparles la polla, jamás lo había
hecho con un tío pero se esforzó sobremanera por agradarles mientras que
lagrimones le iban mojando sus mejillas.
Cuando llegó a uno de ellos ,el último, este le hizo darse la
vuelta, hasta ese momento había tenido suerte y los demás se habían limitado a
que se la chupase pero este quería violarlo.
- No, por favor, no señor yo se la chupo, pero no me haga más
daño- gimió Pablo delante de él y de rodillas.
El demonio se limitó a pegarle una sonora bofetada y con su
fuerza descomunal le dio la vuela y le ensartó su polla en el culo.
-Aaaaaaahhhhhh- sonó el gritó desgarrador de Pablo- mientras
el demonio no paraba de bombear en su interior, violándole, desgarrándole.
Cuando por fin acabaron con él, no se podía poner en pie,
estaba exhausto, dolorido y sangraba por las heridas infringidas por el látigo.
Aun así esos seres de pesadilla se las apañaron para
colocarle en la pira y atarle de manos y pies.
Se le acercó el jefe:
- Te has portado bien, hijo mío, sólo por ello tendrás una
muerte rápida como te prometí, con un pequeño detalle- dijo esto y acto seguido
le cortó el pene con un cuchillo afilado , Pablo pegó un grito desgarrador y se
desmayó. El jefe empezó a comer el miembro cercenado y a saborear la sangre que
emanaba.
Otra persona gritó al contemplar aquello, era Ángela, que
acababa de llegar y presenciar la escena. Sangre, cadáveres colgando de ganchos
en las paredes, el cuerpo de María en uno de ellos, Pablo atado en una pira,
aquellos monstruos comiéndose a Pablo……era demasiado para ella. Cuando las
miradas de aquellos seres la recorrieron entera no lo dudó ni un instante y se
puso a correr, tenía que escapar, llamar a la policía para que detuviesen a
esos….a esos…..no sabía……
Miró hacia atrás y vió que la perseguían, giró hacia el túnel
de la izquierda, luego a la derecha, dios estaba perdida.. No podía parar de
sollozar y se ahogaba, estaba sin resuello. Hasta que lo vió claro ya sabía
dónde ir. No la cogerían para torturarla, todo menos eso. Fue por el camino que
daba al acantilado, al mar y cuando llegó al aire libre parpadeó porque la luz
solar dañaba sus ojos miró hacia abajo y vio las rocas en el fondo y el mar que
las bañaba, miró hacia el interior de la caverna y vió como se acercaban
aquellos seres con cuchillos en mano y su sonrisa de satisfacción.
-Hijos de puta- fue lo que les dijo y se lanzó al vacío,
antes morir que ser torturada.
Los seres se quedaron mirando el cuerpo aplastado de Ángela
contra las rocas y volvieron a su caverna en espera de sus próximos visitantes.
"Cada año desaparecen cerca de 100 turistas en los
acantilados de La Ruina y no se encuentran sus cuerpos, algunos hablan de ovnis,
otros de suicidios, la verdad es que poco se sabe del tema, es un gran
misterio"- Así rezaba uno de los periódicos de ámbito internacional más
importantes que leía Héctor, un gran fanático de los misterios y en su mente se
le iluminó una idea.