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TODORELATOS » RELATOS » EL ASADOR DE CRISTAL
[ Al que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria. ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 04 de Diciembre, 2008.
Fecha: 14-Jun-08 « Anterior | Siguiente » en Sadomaso (735 de 774)

El asador de cristal

Striker
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Jane, una chica con deseos de ser una Doolcettgirl, actúa como modelo humano para demostrar un asador de cristal para barbacoa. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

Vegas o Cristal Jack

Sinopsis: Jane actúa como modelo humano para demostrar un asador de cristal para barbacoa.

Vegas - UN Interludio Desviando, o Jack De cristal. © Spitman el 2002 de abril

Jane sintió un escalofrió de excitación recorriéndola al ver la elegante estructura transparente situada en un pedestal, en el centro del vestíbulo del casino. Le parecía a todo el mundo una original obra de arte, cuyas suaves curvas de su estructura solo carecían intencionadamente de un complemento, una mujer ansiosa. La llamaba como a un entusiasta cachorro para que demuestre su truco favorito.

Sus ojos saltaron al fijarse en el fondo de la sala, donde varios hoyos con brasas encendidas se retorcían alegremente ante un grueso y rosado asador de cristal. Era difícil, en principio, asociar el inocente aspecto del aparato con una función tan descaradamente cruel, pero tan necesaria. Ella sabía que sus necesidades serian satisfechas, y que no necesitarían nada más cuando llegara el momento de rendirse ante el asador. Su corazón latía con fuerza cuando sus pies la acercaban al pedestal.

Alrededor del aparato las monedas continuaban alimentando a las maquinas tragaperras, y la quietud de sus pensamientos fue alterada por el alboroto. Sonrió a su febril preocupación al pensar en alimentar ese mecánico apetito insaciable. Jane, bella y apetitosa, parecía hecha para satisfacer los más distinguidos placeres humanos. Pero alrededor del pedestal central las mesas estaban llenas con grupos de jugadores, cuyas apuestas alcanzaban alturas increíblemente absurdas mientras sus miradas era arrastradas, de cuando en cuando, al espectáculo periódico de bello placer montado en el cristal.

Casi sin dejar oír sus pasos, ella dejo caer su escasa vestimenta de azafata y sus zapatos en el recipiente preparado, soltando la parte superior de su bikini y liberando así sus magníficos pechos. Se quedo de pie, orgullosa y se volvió para mostrar la lisa hendidura de su coño afeitado y su orgullo, el bonito anillo de cristal rosa que atravesaba uno de sus gruesos y tentadores labios vaginales.

Volviéndose de nuevo, caminó ansiosamente hacia el pedestal, atrayendo cien miradas hacia su belleza.

"Señoras y Señores, por favor, den la bienvenida a Jane que ahora ocupara su turno en nuestra única, extraordinaria máquina de exhibición, Cristal Jack!"

Un clamoroso aplauso siguió mientras Jane caminó hacia la estructura. Era obvio cómo montar en ella. Tembló, repentinamente consciente de la finalidad del momento.

Las ranuras para acomodar sus cortas piernas eran extrañamente altas, un pie sobre el nivel del pedestal, con apoyos acolchados que se ajustarían cómodamente contra sus tobillos. Ella trepó encima y se arrodilló sobre las ranuras, sintiendo como los apoyos se tensaban para sujetar sus tobillos.

"Oooooooooh!" Ella suspiró. Los apoyos giraron de forma que sus rodillas bajaron rápidamente hacia el suelo, a la vez que se abrieron ampliamente, apretando sus tobillos íntimamente contra la parte trasera de sus muslos. El movimiento lanzó su cuerpo adelante hacia la estructura. Sus hombros se deslizaron bajo el bastidor curvo de plástico elástico y transparente, sus pechos colgaron uno a cada lado del apoyo central que se amoldaba a la forma de su cuerpo. Soportes acolchados se apretaron para sujetar su cuello firmemente con su barbilla inclinada hacia abajo. Sus brazos se apoyaron en los soportes transparentes acanalados y sus muñecas fueron sujetadas por más de esos cómodos soportes. Sus manos se cerraron sobre unas asas acolchadas y las agarró firmemente, sintiendo como podía mover a su gusto las palancas de mando.

Jane intento moverse sin resultado. Estaba solidamente bloqueada en esa posición, pero no era incómoda. Al contrario, el plástico transparente y liso se sentía caliente y cómodo, elásticamente amoldado a su cuerpo. No eran necesarias las abrazaderas sobre sus rodillas. Incluso sin la firme presión de las sujeciones de sus tobillos, cuello y muñecas dudó de si ella hubiera podido soltarse, dada la inclinación de las piernas atrás en una posición así. Cualquier esfuerzo muscular simplemente la apretaría más firmemente en la posición. Estaba absolutamente en el poder de la máquina.

Extrañamente, el hecho de estar firmemente sujeta y totalmente desvalida la excitó. No había ninguna escapatoria a su destino, un destino con el que ella había soñado desde sus más tempranos recuerdos. Era el momento de ser empalada, el momento de sentir su cuerpo retorcerse al ser asada viva encima del calor de una barbacoa, el momento de gozar al convertirse en deliciosa carne asada, pero también era demasiado tarde para arrepentimientos o lamentos. Ésta era una experiencia para disfrutarla plenamente.

Ella se alegraba de que la suavidad de su lisa piel, la perfección de su belleza no sería alterada por el brutal trabajo de ser dolorosamente destripada con un cuchillo o sierra. Su destino era disfrutar la sensación del asador, del chamuscante calor de una barbacoa, y de todas las sensaciones de esa misteriosa, larga y soñada transición a carne. Tras unos días de dieta, cada parte de ella era totalmente comestible.

"Ooooooh!" Suspiró de nuevo mientras la lisa punta redondeada de una barra vibrante se deslizaba entre sus labios y estimulaba su clítoris. Ella la guió con las palancas de mando, primero de arriba abajo, y después un poco mas profundamente, estimulando sus labios y apretando contra su temblorosa y bien abierta vulva. También ajustó la vibración hasta que casi no pudo aguantar más. Las oleadas de placer fluyeron desde su pecho hasta su espalda, ondeando, pulsando poderosamente hasta que una sensación dulce y caliente exploto a través de su cuerpo.

"¡Aaaaaaah! Sí! Oooooh!" Ella gritó, sin darse cuenta del aplauso de los espectadores, respondiendo solo al estimulo ajustado delicadamente por sus propias y ansiosas manos.

Sintió un hormigueo en su coño cuando la delgada barra separó los músculos de su abierta vagina y resbaló profundamente en su interior. Ella presionó con sus músculos y la apretó intensamente, disfrutando de esa sensación. Era extraordinario cómo sus músculos respondían a las semanas y meses de entrenarlos con lubricante especial. Ella se había enterado de que habían desarrollado un lubricante especial para ser penetrada, un producto que había revolucionado el placer y la cualidad del recurso más precioso de una muchacha; sentirse llena. Al estimular el desarrollo muscular de esa delicada área, mejorando su fuerza, convertía a cualquier chica en especial en el sexo, como si fuera una profesional oriental muy especializada. A ella le dio la habilidad de presionar profundamente y finalmente ordeñar a un hombre hasta hacerlo correrse, mientras al mismo tiempo el sentir su pene en su interior la estimulaba de una forma inimaginable, casi tan increíble como la sensación (ahora poderosamente reforzada) de realmente ser empalada.

Diminutas almohadillas cubiertas con algo parecido al terciopelo encontraron sus pezones. Era algo realmente delicioso, delicado, como estimularse con un cepillo suave. Ella ajustó las almohadillas hasta que se centraron perfectamente en sus pezones y sintió los temblores de otro orgasmo crecer rápidamente mientras la barra continuaba estimulando los labios de su vulva y despertando de vez en cuando llamaradas de placer al acariciar delicadamente las proximidades de su ansioso clítoris.

"¡Ah! Ah! Noooo!" Frenéticamente operó los mandos para dirigir las penetrantes vibraciones a cada pliegue de sus hormigueantes labios, ya resbaladizos por los jugos de su excitación. Segundos después se convulsionó de nuevo con otro ardiente orgasmo, desvalida a merced del poderoso estímulo.

Algo estaba pasando en sus pezones. Algún tipo de manipulación. Algo pincho la base de su pezón izquierdo, sintiendo una dolorosa punzada. Se repitió con su pezón derecho. Las agujas presionaron profundamente en sus pechos mientras se retorcía inútilmente. Siempre inyectaban algo en sus pechos antes de ser asada. Eso era educación básica. Pero de algún modo el pensar que eso realmente le estaba sucediendo a ella, se abrió paso en su mente. Le hizo tener la sensación de que pronto seria carne. Era una de las últimas cosas que sucedían antes de ser empalada de verdad. Cualquiera sabía eso. Pero era algo poco digno e incómodo, igual que el destripar que hacían antes.

Ella abrió la boca al sentir el inequívoco toque del asador contra sus labios de la vulva. La punta estaba fría, lisa y dura. Con los mandos ella lo movió suavemente hasta la posición perfecta para entrar en ella. Despacio pero implacablemente abrió sus labios. Su presión era tan firme, su progreso tan inconcebiblemente implacable que su instintiva resistencia más desesperada, hubiera dado lo mismo, no hubiera detenido en absoluto su progreso. Ella era meramente un delicado producto alrededor del liso, grueso y transparente asador.

Ella se estremeció de excitación cuando sintió que el asador se desplazaba firmemente a través de su cuerpo, deslizándose deliciosamente a través de su vulva y ensanchando las paredes elásticas de su coño. Rompió su cerviz, agujereó la pared del útero y empezó a girar cuando avanzo más profundamente dentro de ella, pasando la punta fácilmente a través de sus resbaladizos intestinos al acercarse a su estómago. Su coño vibro furiosamente cuando ella apretó la barra, disfrutando de la sensación de movimiento. Esto era mucho mejor de cualquier cosa que ella hubiese imaginado.

Los increíbles temblores regresaron y estimularon su carne estirada y tensa alrededor de la barra de su asador, envolviendo implacablemente su clítoris con mil sensaciones hasta que el placer exploto de nuevo a través de ella, distrayéndola de la sensación fresca de líquido que fluía por esas agujas a través de sus pezones. Era una sobrecarga excesiva de sensaciones. Era demasiado, repentino, pero quizá misericordioso, y exactamente en el momento preciso. El implacable estímulo no aflojo hasta que el placer, una vez más, la convulsiono mientras las agujas salieron de sus heridos y goteantes pezones.

Sintió un apagado sonido cuando el asador atravesó su estómago, y entonces dejó de girar cuando subió inexorablemente a través de su esófago. Ella lo sentía moverse más cerca, más cerca de su garganta y su suspiro final se silenció al surgir el asador a través de su boca, moviéndose firmemente hacia adelante hasta que la barra forzó a su boca a abrirse, llenando su visión. Las sujeciones se levantaron despacio soltando sus muñecas y tobillos, dejando libre su cuerpo, y entonces la maquina la soltó.

Ella se retorció calladamente en el asador, sintiéndolo. Éste era su futuro. Ella era carne, preparada para ser asada. La herida goteante de pezones era prueba suficiente de eso. Era extraordinario. El asador la inmovilizaba de forma que ella no se podía doblar y apenas se podía retorcer, pero increíblemente ella se sentía bien. Lo agradeció. No sabia como explicar porque la mujer había sido diseñada así, perfecta para acoger en su interior un asador, a través de sus labios. Quizás porque su carne estaba deliciosa una vez asada o por qué todas las mujeres sueñan con ser asadas. Ella era un ejemplo perfecto de la generosidad de la naturaleza.

Jane sintió un golpe al ser desplazado el asador al transportador que la traslado sobre las mesas hasta la zona de cocción. Ella no tendría que esperar mucho a que su asador se colocara sobre el sofocante calor de las llamas que los cocineros mantenían diligentemente, mientras sentía ya un aroma diferente, bastante delicioso de carne asada.

Ella oyó: "Las señoras y Señores, gracias por su atención,". "Por favor siéntase libre para disfrutar sin compromiso de esta barbacoa. Un tierno asado estará listo en unas horas, y por supuesto, otra de nuestras encantadoras muchachas hará su propia exhibición en Jack De cristal cada hora, todos los días. Entretanto, suerte buena a todos!"

TodoRelatos.com © Striker

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