El suicidio de mamá
Linda colgó el teléfono con manos temblorosas.
"¿Malas noticias cariño?" pregunto David, su marido.
Linda trago saliva para quitarse el miedo de la voz e intento
parecer tranquila. "Era el medico, acaban de tener el resultado de los análisis"
"¿OH?" El noto que algo la perturbaba y se acerco a ella por
si debía sostenerla. "¿Qué han dicho?"
"Que me quedan como mucho seis meses de vida, ni un día más",
ella enterró su cabeza en el pecho mientras el la abrazaba.
¿Quizás… podríamos…?"
"NO." dijo Linda agitando la cabeza, pero manteniendo una
postura firme. "Ellos están seguros, ¡no hay nada que podamos hacer!"
David suspiro. "Bien, sabes que yo estaré a tu lado," el la
levanto su cara, "siempre"," y la beso suavemente.
David la estuvo abrazando mas de una hora hasta que
finalmente Linda dejo de llorar y temblar. Secándose los ojos, se sentó ante el
y le miro a la cara.
"¿Recuerdas lo que habíamos hablado alguna vez, solo por si
acaso, sobre esa idea mía de hacer una autentica fiesta Dolcett, que acabara con
mi vida.?"
"Sí, pero, ¿estas segura? Sabes que te apoyare en cualquier
cosa que desees, pero ¿Qué hay sobre buscar una segunda opinión medica?"
"¡Malditos médicos, estoy desahuciada, y no pienso vivir los
próximos meses entre el dolor y la enfermedad!" Ella se apoyo en el para
acariciar su cara y besarlo. "y no, no quiero que me recordéis así, no esta
bien."
"Vale, de acuerdo, pero ¿estas segura?"
Linda sonrió. "¡Joder, sí! Ella se movió sobre su regazo, "y
ahora… ¡échame un buen polvo!"
La agente comercial de Empresas Dolcett estaba sentada en la
mesa tomando café con la pareja. Linda y David se cogían de la mano para
apoyarse mutuamente mientras la elegante señorita describía las opciones. Lo
explicaba con ayuda de sencillas ilustraciones.
"Por razones obvias no utilizamos fotografías o películas en
nuestro Programa de Suicidio Asistido", dijo ella encogiéndose de hombros, "hay
tantos tabús sociales en este campo que tenemos que ser cuidadosos con las
imágenes que ofrecemos." Sonrió afectivamente a Linda, con la certeza de que no
hacia nada malo.
"Ahora," preguntó, "¿tienen pensado algo especifico?"
"Bien," Linda apretó mas fuerte la mano de David, "estaba
pensando en algo, bien…, algo lento, algo que podamos disfrutar mucho, quiero
hacer algo memorable para todos."
La chica Dolcett sonrió. "Por supuesto, algo para ti, tu
amigos y tu familia, y que dure un día o dos. Podemos ofrecer varios suicidios
asistidos para nuestros clientes, cosas privadas," ella giro rápidamente las
paginas de su libro de ofertas y publicidad. "Creo que tienes cuatro niños ¿no?"
"Sí," dijo Linda.
"Tres buenas chicas," comentó David, "y un chico, todos
adolescentes en este momento," sonrió ampliamente, "y que no pasan mucho tiempo
en casa".
"Pero queremos que lo sepan y, si quieren, que se participen
activamente de alguna manera ¿puede ser?"
La chica Dolcett asintió con la cabeza. "Por supuesto". Tomo
nota brevemente en su computadora de bolsillo. "¿Dices que tus hijas
probablemente se excitaran con todo esto?
David respondió. "Estoy seguro de que las dos mayores ya son
conscientes de lo maravilloso que es ser una mujer-esclava."
Linda se volvió a mirarlo. "OH ¿estas seguro?"
Sonrió levemente avergonzado. "Bueno, las sorprendí una vez,
solo un momento, mirando la web de Empresas Dolcett," miró a la chica Dolcett,
miraban "La subasta de ganado"
"Oh si, uno de nuestros servicios mas populares. ¿Se ofrecían
como mujeres-carne o solo miraban?
David se encogió de hombros. "no tengo ni idea, cambiaron de
pagina web en cuanto me vieron."
"Bien," la chica Dolcett los tranquilizo, "por lo menos ellas
ya saben lo que pasará, por lo que pienso que no serán ningún problema, pero
creo que deben explicar claramente la situación a sus hijos antes de tomar la
decisión final."
Linda agito la cabeza. "OH no, no podemos hacer eso, creo que
son suficientemente adultas y deben aceptar la realidad, las mujeres somos por
naturaleza sumisas con los hombres y debemos sacrificarnos para ellos. Yo estoy
haciendo esto para mi marido," cogió fuerte la mano de David, "no quiero pasar
por el sufrimiento que todos sabemos que mi enfermedad provoca. ¡Esta es una
buena manera de morir y con su ayuda podemos convertirla en una gran fiesta!"
La chica Dolcett asintió con la cabeza. "Tendrás todo nuestro
apoyo."
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"¡¡¿QUEEEE?!!" Carolina, la hija mayor de Linda, casi salto
fuera de la silla tras oír las explicaciones de su madre.
"Una orgía y una buena barbacoa. Organizado por maravillosas
personas de Empresas Dolcett que vienen a echar una mano con todo esto, y además
lo graban para vender a sus clientes."
"¿Grabaciones? Pero eso son montajes, ¡ya sabes que eso son
montajes de Internet!"
"Bueno, puede que fuera así antiguamente, pero como cada vez
más chicas y mujeres, se ofrecen para ser asadas como carne, la gente de Dolcett
ofrece ahora un discreto servicio como experiencia real. Y este fin de semana",
Linda dio énfasis a eso para forzarlo a través de la repugnancia de Carolina,
"es mi turno. De modo que, ¿Quieres a tu madre lo suficiente para ayudarla en
esto?"
Linda pudo ver que Carolina se esforzaba en tomar una
decisión. Después ella exclamó. "¡De acuerdo! ¡Pero quiero saberlo TODO!"
Linda sonrió. "En ese caso querida ¿por qué no entramos en la
sección privada de la pagina web de Empresas Dolcett?. Me dieron una contraseña
especial para mi propio uso y mi servicio privado."
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"¿¡Qué ha hecho queeeeee!?" David miro fijamente a Linda
sobre el almuerzo que estaban tomando.
"Se ha ofrecido"
"¿A la gente de Dolcett?" Pero… ¡ella es tan joven!"
"Lo se, por eso la han rechazado en la carnicería". David
puso cara de alivio, hasta que Linda continuo, "pero la han aceptado para
procesarla mas adelante."
"¿Ehhh?"
Linda empezó a dar golpecitos a la mesa con la mano.
"Significa que se convertirá en una chica Dolcett y de momento estará como
esclava en su club. Después, cuando ellos consideren que es el momento, la
subastaran como carne o la enviaran al programa de cría."
"Ya veo. ¿Y eso cuando será?"
"Este fin de semana, primero la etiquetaran y después
empezará su entrenamiento ayudándome a morir a mí de aquí dos días."
Una mirada juguetona cruzo la cara de David y Linda inclino
la cabeza para mirarlo…. "¡Te has puesto caliente con esto!"
"UUUMMM!, Bueno, vale, sí. Pero tienes que admitir que ella
es una excitante jovencita."
Linda sonrió abiertamente. "Siempre pensé que te la mirabas
demasiado, y al resto de nuestras hijas, también."
"Sí, bueno, es algo natural."
"No te preocupes, lo entiendo, La gente de Dolcett me lo
explicaron y por eso quiero que participes."
"¿OH?"
"Las chicas, antes de tener su primera experiencia como
esclavas, han de tener una experiencia con la gente que quieren. ¡Por eso hemos
acordado que las chicas serán etiquetadas aquí, con nuestra ayuda, y después, ya
como esclavas, tendrás derecho a follártelas!".
¿Las chicas?"
"OH sí, ¿no te lo comenté? Carolina se lo dijo a sus otras
dos hermanas y a un par de amigas de la universidad. Vinieron a mí y yo les
enseñe el sitio de Dolcett, el autentico, y ellos las han aceptado a todas.".
Linda se agacho sobre la mesa, después se levanto, bordeándola, para finamente
sentarse en el borde y abrir sus piernas.
Miro fijamente a David y le dijo, "y tu, mejor será que hagas
algo con esa erección antes de que revientes los pantalones…."
Cosa que el hizo… durante varias horas.
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La gente de Dolcett llego a la casa la tarde del viernes,
pero fueron discretos mientras hicieron los preparativos en el jardín.
Levantaron toldos, escenarios privados y todos los decorados necesarios para la
fiesta y para los invitados, que fueron llegando entre esa tarde y la mañana
siguiente.
A petición de Linda, ella, sus tres hijas y las dos amigas de
Carolina se quedaron dentro, tanto para agregar sorpresa al evento como para
permitirles pensar en cambiar de idea. Las punzadas de dolor en el pecho de
Linda le decían que para ella no había vuelta atrás, jamás.
"¿Linda?" Era la chica Dolcett, la comercial que había ido en
primer lugar a su casa, solo que ahora estaba desnuda y reluciente con una
diminuta etiqueta dorada colgando de los labios de su coño.
"¿Sí?" linda trago saliva, entre el miedo y la excitación e
intento aparentar tranquilidad.
La confiada sonrisa de la chica calmó y tranquilizó a Linda y
a las otras chicas que se arremolinaron alrededor de ellas.
Como tenemos tantas chicas para unirse a nosotros hoy, hemos
pensado que lo mejor seria empezar con una ceremonia privada de etiquetado
primero, después tú y tu marido podéis tener "El Primer Placer" con
nuestras nuevas cerditas, y después dejaremos entrar al resto de los invitados."
"Bien," asintió Linda, "de acuerdo."
La primera de las chicas bajó al jardín, mientras David
seguía esperando, desnudo y obviamente preparado para sus deberes. Pero el
jardín no describía como había sido redecorado durante el fin de semana, con la
gruta privada, el paseo del cuento de hadas… no hay palabras para describir la
belleza de las flores, en la elegante serie de mesas. Tanto les impresiono que
no se dieron cuenta de que habían llegado al centro hasta la chica que estaba
allí esperando.
"Ahora, si Linda viene hacia aquí," la chica señalo a Linda
un pequeño asiento, o taburete, o algo así forrado de cuero. "Y cada chica a su
vez se agacha de espaldas hacia nosotros. Primero etiquetaremos a cada una,
después se abrirán de piernas y entonces David podrá ejercer su derecho al
Primer Placer."
Carolina era la primera. "¡OH dios, no puedo creer que este
haciendo esto!" Pero caminó hasta el taburete y se recostó de espaldas sobre él,
mientras Linda sujeto sus hombros y empujo su cabeza hacia abajo para que
lamiera su coño cuando le hicieron la señal. La chica Dolcett abrió sus piernas.
Las cámaras disimuladas en la sala empezaron a grabar.
"¡Ouch!" Carolina se sacudió cuando la etiqueta punzó sus
desnudos labios vaginales.
Intento levantarse pero Linda la sujetó. "Bien, querido," le
dijo a David, "fóllate a esta esclava, ¡y fóllatela bien fuerte!"
Sonriendo abiertamente, David se colocó entre las piernas
abiertas de su hija mayor y admiro la pequeña etiqueta. Se inclino sobre ella
despacio y acerco su polla para rozar sus jóvenes labios, acariciándolos
suavemente adelante y hacia atrás.
"¡OH, papá! Por favor, ¡fóllame ya!" la voz apagada de
Carolina se escucho de entre las piernas de Linda.
"¡Con mucho gusto!" Empujó, su larga, gruesa y adulta polla
dentro del virgen y joven coño de su antigua hija. Sujetando sus caderas la
metió tan profundamente como pudo dentro de su cuerpo. No se corrió, el tenia un
gran autocontrol conseguido tras largos años follando con Linda y podía
conseguir que Carolina se corriera si hacerlo él.
Saco su polla dura y ansiosa, preparada para la siguiente
chica.
Carolina se mantuvo en el taburete hasta que su lengua
consiguió que Linda se corriera, entonces se le permitió ponerse en pie y la
chica Dolcett le colocó el collar de esclava y le ató los brazos a la espalda.
Etiquetaron a sus tres hijas y a las dos amigas adolescentes
y David consiguió correrse solo dos veces, dentro de las dos amigas de sus
hijas.
Solo permitieron levantarse a cada una de las chicas cuando
cada una de ellas consiguió darle un orgasmo a Linda.
En este momento Linda se estremecía por todo el placer
recibido y David tenia a Carolina agachada de rodillas chupando y lamiendo su
polla erecta y dura, moviendo su cabeza.
"Buena chica"
"¡Gracias Amo!" Ella se sintió llena cuando él empujo su
polla al fondo de su garganta.
Fueron un par de horas felices para ellos, pero ahora era el
momento de los invitados.
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Las Empresas Dolcett habían organizado una orgía al estilo
romano para todo el sábado, con discretas invitaciones enviadas a todos sus
amigos y David, Linda y las cinco muchachas estaban desnudos y preparados para
dar la bienvenida a todos.
Para la mayoría de los invitados solo era una orgía mas, pero
algunos serian invitados también a la barbacoa especial del domingo. Pero Linda
quería que todos disfrutaran, y lo primero que debía hacer era seleccionar la
mejor polla y la mejor lengua femenina de la fiesta.
Los invitados estaban sorprendidos al ver a la gente de
Dolcett y a las cinco chicas esposadas y recién etiquetadas. Se explico que eran
parte de la fiesta, incluso se invitó abiertamente a cualquiera que quisiese a
disfrutar con ellas. Como algunos parecían reticentes, David fue el primero en
demostrar la disponibilidad de sus hijas para animar a los otros a hacer uso de
sus jóvenes coños.
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La polla inflamada y dolorida de David le despertó temprano a
la mañana siguiente.
La cama estaba vacía y la casa en silencio, sin esposa y sin
hijas, pero con la cuenta del banco bien llena con todo el dinero que iba a
conseguir al vender los derechos de la fiesta. Quizás echaría un vistazo a la
subasta de mujeres-carne de las Empresas Dolcett, para ver si podía escoger a
una o dos jóvenes esclavas de cría.
Deambulo desnudo por la casa hasta que llego al jardín donde
Linda estaba apuntalada firmemente en la mesa esperando el paso final que
acabaría con ella.
"¡Hola cariño!" La saludo mientras su polla se levantaba para
saludar a su amada esposada. Se acerco para admirarla, a la cerdita, atada en la
mesa, su piel estaba lisa ya que había sido totalmente afeitada, incluso su
cabeza estaba desnuda y brillante por los aceites de cocción con que habían
masajeado cada centímetro de su cuerpo.
"¡Hola amor!" Linda sonrió ampliamente desde su posición en
la mesa. "¡Estoy tan dolorida por lo de ayer!"
"¡Buenos días!" El sonrió abiertamente y presiono la punta de
su pene contra su boca, acariciando sensualmente su desnuda y aceitada cabeza.
"¡Pero tu eres ahora y por no mucho tiempo una cerdita Dolcett, así que hazme un
trabajito final!". Empujo profundamente su pene en su garganta cuando Linda
abrió la boca todo lo que pudo.
Linda estaba tumbada, con los brazos atados firmemente a la
espalda y las piernas colgando de la mesa de empalar. Sentía el tibio metal como
un sitio confortable cuando su marido le lleno la boca. Será rápido, pensó, una
agonía de veinte minutos más o menos y entonces ya no habrá más dolor ni
enfermedad.
Su coño estaba goteando de nuevo, a pesar de toda la
sobrecarga de la noche anterior. Lo había inundado de semen hasta llenarlo por
completo la mayor parte de la noche y su cuerpo estaba dolorido por los golpes y
palizas que había recibido cuando actuó como la última "ilimitada
esclava-prostituta". Se sentía maravillosa, totalmente incapaz de detener lo que
estaba pasando. David agarro su cabeza, con sus dedos haciéndole cosquillas en
la oreja mientras empujo su polla profundamente en su garganta.
Entonces, como una sorpresa silenciosa sintió una presión en
su coño. De repente comprendió. Había empezado. Lo que ella quería
desesperadamente, el gran asador que había visto ayer, estaba deslizándose en su
coño. ¡OH, dios! pensó, ¡por fin!
"¡Sorpresa!" David sonrió abiertamente. "¡Pensamos que así es
como tu gustaría, y las personas de Dolcett creen que tu realmente puedes
aguantar mucho tiempo sobre el fuego cuando te empieces a asar!"
"¡Mmmmfph!" Ella abrazo con su boca la polla de David. La
presión en su coño aumentaba lentamente. No podía ver al cocinero detrás de
ella, pero sentía su fría mano apretando su cuerpo para posicionarla bien y
entonces… ¡¡DOLOR!!. Casi mordió la polla de David, pero abrió la boca para
gritar cuando el asador rápidamente se introdujo en el interior de su cuerpo,
atravesándola.
¡OH si, no, por favor, ahora! La cabeza le daba vueltas a la
vez que sentía deleite y deseo. Dejadme acabar. Entonces David se corrió dentro
de ella, agarrando su cabeza por ultima vez, pero, delirantemente, ella no pensó
en el, solo en la gran barra que avanzaba a través de su cuerpo. ¡¡¡¡¡OH, si,
por favor!!!!!
Para ser carne, yo QUIERO ser carne, carne, yo, (su mente rió
tontamente con el dolor), Linda es carne, hola, me llamo Linda, cómeme, usáme,
tómame, rasgame en dos, soy tuya, ¡totalmente tuya!, tengo buen sabor ¿no?
Bueno, ¡no puedes quejarte al cocinero!, ¡¡El, el, el!!.... y sus ojos se
arquearon para mirar a David que estaba sobre ella. ¡¡Te amo!!
Linda pensó cuanto faltaría para que el asador saliera por su
garganta.
Carolina se acerco a ellos y se arrodillo para lamer la polla
de David. "Hola mama, voy a ser vendida a una granja de cría, ¿no es genial?,
¡voy a tener docenas de bebes niñas para las subastas de esclavos de Dolcett!
"Mmm, mmmmm" intento decir Linda, pero el asador que empujaba
a través de su coño era todo lo que le importaba.
"Creo que morirá ahora, esclava", dijo David a Carolina.
"Llama a tus hermanas, quiero que veáis su final y daros a todas una ultima
follada antes de que marchéis".
"¡Si, Amo!"
Linda estaba totalmente empalada por el asador cuando su
cuerpo fue alzado transportado sobre las brasas ardientes. Solo esto, pensó
Linda, ahhh, sí, solo la presión justa. Apenas percibió la agonía como si fuera
un alfiler… y sin embargo el asador la había atravesado totalmente a través de
sus piernas abiertas.
Entonces la mano del cocinero acaricio su coño, ahhh, pensó
ella, agradecida, al sentir la presión.
"¡Si señor!" Dijo el cocinero. "¡Aun esta viva!" El la hizo
correrse con unos golpecitos rápidos de su mano, proporcionándole un nuevo
orgasmo.
El asador empezó a girar y el fuego a elevarse. Linda lo
sentía y silenciosamente gritó al notar el calor que quemaba su cuerpo a medida
que las llamas subían más y más. No percibía el tiempo. Carne, pensó, ¡parezco
carneeee!. Aquí estoy, en la fiesta, el último centro de mesa. ¡Mi coño para
David y mis tetas para las chicas, todo lo demás… para ti!
¡Comeme!