Recorrió con el todoterreno el camino pedregoso que llevaba
hasta el acantilado. Un camino lleno de maleza y vegetación, miró hacia la parte
trasera y vió los aparejos de escalada desperdigados .
Al rato de perderse varias veces y consultar el mapa otras
tantas llegó al sitio acordado, allí le esperaban María y Pablo.
Se bajó del coche y avanzó hacia ellos, María ya estaba
preparada para darla un fuerte abrazo, hacia mucho tiempo que no se veían y por
fin habían podido quedar ese verano para practicar sus deportes favoritos: la
escalada y la espeleología.
-¡ Hola mi niña ¡ - le dijo María mientras le pegaba un
fuerte abrazo.
- Hola Ángela ¿qué tal el viaje?- le preguntó Pablo con su
encantadora sonrisa.
- Pues bien, me he perdido un par de veces pero bueno, ya
estoy aquí- respondió.
- ¿No os parece un sitio perfecto? ¿a qué he escogido bien?-
presumió María.
- Ya te digo, está todavía en estado virgen , estoy deseando
bajar a la cueva. – apuntó Pablo.
-Si os parece nos ponemos manos a la obra y así cuanto antes
estemos acomodados en la cueva antes podemos realizar el recorrido.- afirmó
Ángela.
Y así lo hicieron, prepararon las mochilas y las cargaron a
la espalda, prepararon los apuntes, las cuerdas de seguridad y se dispusieron a
bajar por el acantilado que daba al mar.
- Dios mío esto es impresionante, qué preciosidad- exclamó
María que fue la primera en pisar el suelo de la cueva.
Ángela apuntó con la linterna hacia el interior de la misma y
observó la dentadura que formaban las estalactitas y estalagmitas producto de la
infiltración del agua. Observaron las pequeñas lagunas que se habían formado en
la superficie de la cueva y sintieron en su piel el frío aire que la recorría.
Acordaron internarse en las profundidades de la cueva y
siguieron una ruta que supuestamente tenía que desembocar en un lago interno de
más amplitud que el resto, esperaban dar con él para poder tomar todas las
fotografías y muestras que necesitaban.
Pablo para amenizar el descenso y el agobio al tener que
arrastrarse entre los huecos que encontraban para poder continuar empezó a
contar sus batallitas de la universidad.
-Pues sí os digo que la rubia le enseñó las tetas al de
química orgánica en su despacho y así ha sacado sobresaliente en el examen-
decía Pablo.
- Venga ya tío esa para conseguir un sobresaliente no sólo le
tuvo que enseñar las tetas, se la tuvo que chupar muy bien- le replicó María.
- Anda chicos dejadlo ya y estaos atentos a ver por dónde
pisáis. Aunque para seros sincera yo también creo que se la chupó- se rió
Ángela.
Al poco llegaron a una explanada en el centro de la cueva y
se dispusieron a tomar posiciones para descansar y comer algo.
Chicos me voy a mear que no aguanto más, enseguida
vuelvo- dijo mientras se levantaba María.
Chica no te cortes puedes hacerlo aquí mismo- le dijo
Pablo mientras le guiñaba un ojo.
¡Pervertido¡- le gritó María mientras se alejaba por
un angosto sendero.
Reconoce que sigues pillado por ella, Pablo- le
preguntó Ángela.
No sé lo que siento, sólo sé que folla como una buena
profesional y está buenísima con ese culo, esos pedazo de pechos, se me
hace la boca agua….
Tío estás salido- le dijo Ángela.
Puede ser pero qué se le va a hacer uno tiene sus
necesidades, así que si te apuntas a pasar un buen rato conmigo….- dijo
esto y empezó a abalanzarse sobre Ángela.
Ángela llevaba mucho tiempo sin probar un hombre y de verdad
que tenía ganas pero ¿con Pablo? Nunca lo había pensado y no sabía qué tal se lo
iba a tomar María…….pero cuando sintió la mano de Pablo en su pecho no pudo
reaccionar a tiempo.
Eso es nena, déjate que te haga mía- le susurró Pablo
al oído y empezó a lamerle la oreja.
La manoseó los pechos, le bajó la cremallera de sus vaqueros
y empezó a acariciarle el clítoris, le separó los labios e introdujo un dedo en
su sexo, no perdón ya eran dos, si que era rápido……Se notaba húmeda y realmente
excitada, ayudó a Pablo a que le quitara la camiseta y el sujetador mientras
Pablo se puso un momento de pies para colocarse mejor.
Ella no desaprovechó ese momento se acercó gateando hacia él
meneando sus caderas se colocó de rodillas delante de él y le bajó la
cremallera.
¿Qué me vas a hacer , gatita?- coqueteó Pablo.
Mmm pues veamos me gusta mucho la leche, así que ¿por
qué no me das un poco de la tuya?.
No le dejó tiempo para responder, se metió su polla en la
boca, empezó dándole pequeños lametazos, a meterla y sacarla, a hacer círculos
en el glande con su lengua, a recorrerla hasta la base y empezó a succionar mas
y mas rápido, Pablo acompasaba su ritmo y embates a los de Ángela y cuando vió
que Pablo podría correrse se alejó.
¿Qué pasa?- preguntó Pablo.
Lo he pensado mejor y creo que no sólo me apetece tu
leche quiero tenerla dentro de mi- y acto seguido Ángela se bajó los
pantalones y el tanguita morado.
Pablo se acercó a ella la tumbó en el suelo, le abrió las
piernas y empezó a juguetear con su polla alrededor del sexo de la chica,
rozándolo, acariciándolo con el glande hasta ponerla a cien. Cuando vió que la
chicha no paraba de gemir le introdujo su polla hasta el fondo, la caverna les
devolvía el sonido de sus jadeos. Pablo la embestía más salvajemente, la agarró
de las piernas y se las subió hasta que ella las apoyó en sus hombros, esto hizo
mas profunda la penetración hasta que por fin alcanzaron el orgasmo, Ángela notó
toda su vagina inundada con el semen caliente de Pablo, se sentía realmente
bien.
Después de un silencio bastante incómodo Pablo se atrevió a
decir algo:
Uff estoy agotado, madre mía menuda sesión hemos
tenido.
Ya ves, lo necesitaba. Por cierto, de esto ni una
palabra a María, ¿vale?
Coño María es cierto ¿dónde se habrá metido esa
meona?.
En otro extremo de la cueva María no se podía creer la buena
suerte que la acompañaba ¡se había perdido!, estaba desesperada ya no sabía qué
hacer , creía que estaba dando vueltas en círculo sin ningún sentido.
Al final de un pasillo de roca creyó ver una luz, se dirigió
hacia allí pensando que por fin había encontrado a sus amigos.
Cuando llegó allí no pudo creer lo que sus ojos veían, había
cadáveres y huesos apiñados en montañas, colgando de ganchos y cuerdas, todo
cubierto de sangre, trozos y más trozos humanos. Una arcada le llegó y se puso a
vomitar ahí mismo, ¿qué coño pasaba alli? ¿qué era todo esto?, dios mío lo
estaré soñando- se decía mentalmente. Se giró rápidamente para huir de allí pero
topó con una montaña de negro que la hizo retroceder y caer de culo. Miró a
aquel ser y……..no podía ser , no….. todo se volvió negro.
Cuando despertó se encontró atada a una especie de pira de
piedra con los brazos en cruz y completamente desnuda, se miró y pudo comprobar
que tenía el cuerpo lleno de arañazos.
La figura de negro ahora estaba acompañada de otras cuatro y
la miraban como si fuese un manjar.
-Soltadme, por favor- les gritó .
Una de las figuras se movió hasta ella se quitó su túnica y
pudo comprobar que era un ser deforme, con bultos y abscesos por todos lados
supurantes. Sus ojos eran ciegos, grises, casi blancos, daban auténtico pavor.
Las otras cuatro figuras hicieron lo mismo.
¿Qué vais a hacer?, no por favor, mi padre tiene
dinero os dará lo que pidáis pero , por favor, no me hagáis daño- les
dijo María entre sollozos.
Tú eres nuestro regalo de hoy y no te vamos a
desaprovechar- dijo uno de aquellos seres que se acercaba a ella.
Se pusieron los cinco a los lados de su víctima y a una señal
del jefe de todos ellos hicieron su trabajo.
Uno de ellos introdujo su polla en la boca de la chica que no
tuvo más remedio que aguantar sus embestidas y atragantarse.
Otro de ellos se encaramó a la pira y alzando a su víctima la
empaló por el coño, como un salvaje, como un animal. El siguiente no tuvo tanta
piedad y se colocó de tal forma que la penetró analmente, fue forzándola poco a
poco hasta que consiguió hundir su asqueroso miembro en el ano de la chica que
empezó a sangrar.
Y los otros dos ebrios y extasiados en su crimen y saboreando
del espectáculo procedieron a cortar los pedazos mas tiernos de la chica para
comérselos, le arrancaron sus pechos con un gran cuchillo afilado. Agarraron
cada uno un pecho en su mano ya cercenado goteando sangre, empezaron a lamerlo y
a darle pequeños bocados, un gran manjar.
Cuando por fin disfrutaron de ella lo que quisieron se
pusieron histéricos y excitados, empezaron a golpearse unos a otros y los que
parecían más débiles se pusieron de rodillas en el suelo ofreciendo sus nalgas
para ser penetrados por sus superiores en gesto de sumisión por su parte y de
gratitud por haber participado en la pequeña ofrenda que habían recibido de sus
dioses. Los jefes los penetraron fuertemente y al mismo tiempo cogieron un
látigo y los azotaron sin piedad a modo de hacerles comprender quién era el que
mandaba en aquella caverna. Entre sangre, sudor y esperma dieron por finalizado
el ritual.
Colgaron el cuerpo desmadejado de María en uno de los ganchos
de la pared a modo de despensa y se marcharon por uno de los caminos a la espera
de sus siguientes víctimas.