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TODORELATOS » RELATOS » ANA, COMO ME HICE SU CULO
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 TODORELATOS.COM Fecha: 04 de Diciembre, 2008.
Fecha: 13-Jun-08 « Anterior | Siguiente » en Hetero: Primera vez (1219 de 1241)

Ana, como me hice su culo

Marc
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... chica muy tierna, se llama Ana. Y tiene un cuerpo brutal. Con curvas para su edad y musculada por la natación que ejerce cada día. No es muy exagerado, pero lo bastante como para marcar abdominales... Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

Tengo 38 años, me llamo Marcos y soy profesor de natación. Trabajo en un centro de natación de chicas religioso. Por lo que son chicas modosas y tiernas. La verdad es que estoy muy contento de mi trabajo, me permite estar con chicas y estar todo el día en la piscina. Llevo varios años trabajando y alguna que otra vez pasaba por mis clases alguna que otra chica con un gran cuerpo. Este año el premio se lo lleva una chica muy tierna, se llama Ana. Y tiene un cuerpo brutal. Con curvas para su edad y musculada por la natación que ejerce cada día. No es muy exagerado, pero lo bastante como para marcar abdominales. Con unos pechos grandes y duros al tacto, comprobado gracias al típico codo tonto… era muy crédula y se creyó que no me había dado cuenta... Una de las cosas que más nervioso me pone, es su bañador. Ana lleva un bañador de una talla más pequeño de lo que necesitaría. Más tarde supe que sus pechos habían crecido más de lo que su madre había previsto. Estas chicas son muy pijitas y no suelen llevar ropa vieja, a mi pesar. Quizás lo que más morbo me daba era la marca del sol que el bañador dejaba entrever, y muchas veces mostraba al entrar el bañador dentro de la raja del culo. O quizás también su cuerpazo, que ni en mis mejores sueños había conseguido tirar-me, ni imaginar-me.

Llevaba un tiempo jugando con Ana, nada que no hubiera hecho anteriormente con otras compañeras de otros años. Le hacia algunas perrerías para poder contemplar y comenzar a disfrutar mejor de su cuerpo:

Antes de su clase siempre bajaba el termostato de la ducha para poder contemplar mejor sus hermosos pezones marcándose en el apretado bañador. Les obligaba a ducharse antes de entrar en la piscina, en esta edad los sudores y la falta de costumbre al desodorante causaba estragos en mi olfato.

Solía escogerla de voluntaria para que me ayudase a llevar los pesos. De esta manera podía ver de cerca como su bañador se introducía mas entre sus pequeñas nalgas cuando se arrodillaba para coger-los del suelo.

Una vez hasta la use de voluntaria para explicar la clase salvamento. Conseguí convencerla para que se hiciese la muerta dentro del agua. Para poder explicar como sacar del agua a un ahogado. Pude entonces poder coger claramente un pecho y sobar descaradamente su culo duro y joven. No dijo nada, y tampoco por su inocencia noto nada raro, de eso estoy seguro porque se lo tomo como un juego. Y se presentó otras veces como voluntaria.

Seguramente la más atrevida fue el día de mi cumpleaños. Ana y sus amigas me vinieron a ver al despacho, me trajeron una tarjeta de felicitación echa y firmada por todas ellas. Me hizo ilusión, todavía la guardo. Lo que me hizo más ilusión fue por lo que significo luego.

Al marcharse hacia el vestuario cada una me iba dando dos besos y luego salía del despacho en dirección al vestuario. Quedando la última, mi soñada Ana. Ese día estaba esplendida, iba vestida con un top apretado que hacia mas visibles sus perfectos y grandes pechos, tuve que esforzarme para poder apartar la vista de ese regalo de la naturaleza. El top le llevaba justo por enzima del ombligo. No era la primera vez que le observaba su pequeño y plano vientre pero quizás la visión de sus tersos pechos y la diferencia de alturas, entre su pecho y su vientre hizo que estuviese un par segundos observando ese marcado y esplendido vientre. Llevaba puesto unos pantalones de chándal, no eran nada del otro mundo pero de siempre me han llamado la atención. Probablemente por la facilidad con que se deslizarían por sus piernas si ella quisiese y yo pudiese.

Me dijo unas palabras que encendió en mí a un cabrón que no conocía, que hasta la fecha no he logrado sacarme de encima: - Soy todo tuya. Al principio mi corazón dio un vuelco, pero rápidamente y antes de cogermela enzima de la mesa, entendí que quería decir. Tenía en el despacho las pesas y las pelotas que luego utilizaba en el entrenamiento. Ella solo quería ayudarme a llevarlo todo a la piscina. Me costo mucho sacarme de la cabeza la idea de estirarla enzima de la mesa, violarla y humillarla, pero aun no se como, me contuve.

Emocionado y con mi lívido encendida le di dos besos sujetándola suavemente de su pequeña cintura… fueron dos besos muy especiales. Al sujetarla de la cintura pude comprobar lo pequeña y perfecta que tenia esa parte de su anatomía. El tacto de mis manos directamente con su piel, hizo en mi estrago. Pude comprobar la suavidad y tersidad de su edad, propia solo de una joven, con muchas horas de entrenamiento. También comprobé que en ella también le produjo algún efecto, miro mis manos en su cintura y se acerco más a mí. Como si aceptara gratamente el contacto. Normalmente en chicas de su edad, el contacto directo de la piel provoca un rechazo inicial, involuntario. En Ana, el efecto fue el contrario, se acerco más a mí. Hasta note, como sus pezones empezaban a rozarme. El escalofrío que eso me provoco fue directo a mis partes, provocando que se me amorzillará mi temible polla. Haciendo visible en el chándal, un bulto sospechoso, Ana no noto nada, estaba demasiado cerca. Con mis manos en su cintura y Ana más cerca que nunca, le di el primer beso. Fui directamente pero lentamente a su mejilla sin ninguna intención, mas la de poder notar su piel con mis labios. Pero un movimiento equivoco, seguro que a más de uno os ha pasado, hizo que sus labios se posasen enzima de los míos. No fue un beso buscado, pero al contrario a lo que pasa con este tipo de besos, ni ella ni yo, nos apartamos. Pude notar por unos breves segundos sus tiernos y hasta la fecha vírgenes labios. La suavidad de sus labios chocaban contra los duros pezones que tenía sobando mi torso. Para no provocarme un problema, no quería que alguna compañera suya entrase y nos viese. Me aparte y le di el segundo beso, ahora si en su tierna mejilla.
Nos quedamos unos segundos, quietos. Yo todavía sujetándola de la cintura, y ella mirándome los labios como hipnotizada. Ruborizada, y con los pezones marcados. Sonrió, todavía ruborizada y sin decir nada, se fue dirección al vestuario lentamente y mirando un segundo hacia mi, antes de salir de la habitación. Ese día llegue tarde al entrenamiento, de alguna manera tenia que bajarme la emoción… no podía presentarme con un bulto en el chándal. Ese día fue con la mano…

Todo eran juegos más o menos inocentes, conciente que me jugaba mi trabajo, mis juegos excepto el beso. No pasaban nunca de la raya. Pero ese día encendió algo en mi interior que hizo que me acercará más y más a la raya hasta que un día la sobrepase.

No sabía como conseguir besar a Ana otra vez, ella desde aquel día se mostraba distante conmigo, pero mas de una vez podía notar y ver de reojo, como me miraba fijamente y como contemplaba mis labios. Creo que le había encendido en ella algo que no sabia que era. Pasado unos días, ella comenzó a acercarse más a mí. Más que antes, hasta nos hicimos bastante amigos. Tuve suerte, su madre llevaba tarde a recogerla y Ana se quedaba después de clase a ayudarme a recoger y, siempre nos quedábamos un rato charlando de cosas de crías.

Una vez, y cuando ya le tenia confianza, hablamos de besos. Me dijo que no había besado nunca a un chico. Ana vivía en una casa a las afueras Solo conocía a sus primos, y eran unos niñatos. Sus padres no la dejaban salir de fiesta, le decían que mientras ellos fueran los que pagaban todos lo gastos no podría salir de noche. Hizo una pausa, y con una sonrisa en los labios me dijo:

Ana: pero la verdad es que si me han besado. Mi corazón dio un vuelco, y casi enfadado…

Yo: ¿Quien? ¿Cuando?

¿No te acuerdas aquel día en tu despacho? Ana totalmente ruborizada se dio cuenta que se había ido de la lengua, y bajo la cabeza.

Ana no tienes que avergüénzate de aquel día, los dos fuimos los que nos besamos. Fue muy tierno, y aunque no era buscado. Reconozco que me gusto mucho ¿No te gusto a ti?

Ana alzo la cabeza y me miro todavía ruborizada y con una sonrisa en los labios. Me dijo:

a mi… a mi… también me gusto.

Justo en aquel momento entro su madre por la puerta y se la llevo, todavía con las mejillas rojas.

Todo transcurría con normalidad, hasta que un día su madre me llamó al final del entrenamiento. Estaba muy preocupada porque tenían que ausentarse unos días de casa, y no querían dejarla sola. Yo rápidamente me ofrecí a cuidarla, le explique que el dinero me iría muy bien. Acepto, agradeciéndomelo. Tendría que vivir en su casa una semana, pero lo que supone vivir en una casa, en el barrio rico de la ciudad, con piscina, yacutzi, sauna y lo más importante una joven con un cuerpazo…

Ana no sabía nada, porque fue algo inesperado y no le habían podido explicar nada. Fui yo quien se lo explique, su sonrisa y su abrazo me confirmaron su aprobación inmediata.

Era viernes, por lo que tendría todo el fin de semana para estar con Ana. En su casa, y con todas las comodidades del mundo.

La subí al coche, le dije que tenía que pasar por casa, para buscar un par de cosas. Le obligue a quedarse en el coche, no quería que viese nada de lo que guardaba en el maletero. Tenía en casa un par de juguetes, no estaba seguro de si los podría utilizar, pero nunca se sabe.

En el coche dirección a casa, hablamos de tonterías. Que si Marta (su mejor amiga) esto, que si su madre aquello… nada importante. No paraba de hablar, parecía como excitada. Hasta una vez hablando puso su mano en mi pierna, fue sin pensarlo. Pero fueron unos momentos que por poco no tenemos un accidente.

Al llegar a su casa, pude comprobar que todo era perfecto. Era la más apartada de la urbanización, la más grande. Y con mucho bosque antes de llegar a su casa. Era perfecta estaba lo bastante lejos de cualquier sitio como para que nadie nos viese o oyese. Saque las cosas del coche sin que ella las viera y entramos en la casa. Me explico como funcionaban las alarmas y después de hacerme amigo del perro, pudimos empezar la cena. Ella se fue a cambiar y para sorpresa mía, bajo con una faldilla corta, muy corta. Y con una camiseta que marcaba una de las mejores partes de su cuerpo. Bajo por la escalera, sonriente y con sus perfectos pechos moviéndose al compás de los escalones. En el transcurso de la cena introduje el tema que me interesaba a mí.

Tenemos una conversación pendiente tú y yo.

Ana: ¿cuál?

Sobre un beso que nos dimos, y que nos gusto a los dos. Al ser tan directo Ana se sonrojo, y bajo la mirada. Mírame. Alzo la mirada y pude ver en sus ojos azules, que su timidez la provocaba el deseo.

Sabes que no pasa nada ¿no? Un beso, se lo pueden dar los amigos ¿no?

Ana: si. Dijo algo despistada, mis palabras le hicieron dudar. No se esperaba que le hablara de amigos.

Luego hablamos del tema si quieres.

Ana no dijo nada, pero se la veía confundida. Recogimos la mesa y nos fuimos al sofá. Le dije si quería mirar una película. Traje una película, las edades de lulú. A ella le dije que era una película romántica, pero que era para adultos que no dijera nada a sus padres. Nos sentamos en el sofá, juntos. Ella se estiró y puso su cabeza en mi regazo. Una mano quedo en su hombro y la otra en sus cabellos. Un suspiro suyo al notar mi mano en su hombro, me puso a mil. La película iba de mejor en mejor, cuando en la película lulú besa al protagonista, ella se puso roja como un tomate. Entonces fue cuando baje mi mano. Se poso enzima de su plano vientre, note como contenía la respiración y como luego hacia otro largo suspiro… No hice nada mas, deje mi mano en su vientre jugando y acariciándolo. Con las escenas de la película mas morbosas ella estaba súper quieta. Hasta puede notar como apretaba sus piernas, y como sus erectos pezones hacían estragos en su camiseta. Intento en un par de ocasiones que mi mano se moviese de sitio, pero pude obligarme a contenerme.

Al acabar la película ella estaba con los ojos brillantes. Con los pezones marcados y hablando mucho y sin sentido. Estaba nerviosa, yo sabía que estaba muy caliente, pero ella no sabía lo que le pasaba. Fue entonces que aproveche y le dije si quería bañarse. Nos fuimos a la piscina, ella llevaba esta vez un bikini, insinuante y que dejaba ver partes de su cuerpo que nunca pude ver. Observe detenidamente su cuerpo, mientras entraba en el agua. Hasta que entro toda en agua y se fue nadando en la parte de la piscina más honda.

Entonces fue cundo entre en el agua y fui directa hacia ella. La abrace por detrás como jugando y nos hundimos en el agua. Ana, Jugando se deshizo de mi, y se fue nadando hasta el otro lado de la piscina.

¿Té ha gustado la película?

Ana: sí, nunca había visto películas así.

¿Como así?

De estas de…como se llaman… No podía ver-la muy bien, por la penumbra. Pero estaba seguro que se había puesto roja.

Eróticas.

Ana: Sí eso.

¿Y que piensas de la historia?

Ana: No lo se, no entiendo de estas cosas, pero parecía bonito. (mientras me acercaba más a ella, hasta que estuvimos a menos un metro).

¿No te han explicado cosas tus amigas?

Ana: No, Marta (su mejor amiga) no habla conmigo de estas cosas, dice que soy muy cría.

Ana se acerco más a mi, fue entonces cuando me abrazo. Puso su cabeza en mi hombro y me dio el mejor abrazo. Allí con poca ropa, solos y juntos. No pude evitar comenzar a pasar mis manos por su espalda, topando varias veces con el cierre del bikini. Las tentaciones las reprimí. Quería que fuese de otra manera. Cuando Ana acerco, su boca a la mía, nos besamos. Dulcemente al principio, sin lengua. Solo abrazados con los labios juntos. Fue cuando decidí cambiar de rol, ahora ya sabía con certeza que seria totalmente mía. Quería disfrutar de ello.

Ven, le dije. Separándome de ella.

Ana: ¿Dónde vamos?

Calla. Mí tono autoritario la confundió, pero no dijo nada. Me siguió sin mediar más palabras.

Fuimos a su habitación, antes de entrar fui a buscar mi bolsa con los juguetes. Le hice esperar fuera. No sin antes darle un beso. Todavía sin lengua, no quería romper el hechizo aún… Ana, desde que le dije calla, no había mediado palabra.

Dentro preparé la zona de combate, no quería estropear la mejor noche. Conecte mi dos cámaras de filmar (soy muy aficionado, y siempre estoy a la última. Por suerte no había podido vender todavía mi antigua cámara) y las escondí de forma que enfocasen toda la habitación. No quería perderme nada, quería ver todo su cuerpo con detalle, y poder disfrutar de el siempre que quisiera. Fue entonces cuando cogí, un tubo de lubricante de mi bolsa, y lo escondí debajo del colchón. Todavía tenía algún que otro juguete pero preferí dejaros para más tarde.

Ven. Le cogí de la mano. Y le hice una pregunta.

La bese y le dije: ¿Quieres entrar? lo que hagamos aquí dentro será secreto, en ningún momento podrás negarte a nada de lo que té diga que hagas o que te haga. Quiere que tengas claro que si entras vas a disfrutar como nunca. Pero quiero que la niña que llevas dentro se quede fuera de la habitación.

Quiero entrar. Me dijo Ana con la voz rota por los nervios.

¿estás segura?

Sí.

Fue entonces cuando la cogí de la cintura, entramos en la habitación y le dije:

Ya eres mi puta, Guarra. Ahora vas a saber lo que es el sexo.

¿cómo? dijo Ana.

Antes de que pudiera reaccionar y recapacitar, la cogí más fuerte de la delgada cintura y la besé como nunca antes había besado. La bese intensamente, le metía la lengua. Sin lengua. Le mordía los labios. Al principio ella se quedo un poco parada, pero ante la intensidad de mis besos. Su cuerpo abandono su voluntad y me empezó a devolver los besos. Al principio sin saber mucho que hacer, pero a poco a poco colocando cada vez mejor sus labios y lengua. Hasta me dio algún que otro mordisco. Fue cuando me separé de ella. Se quedo con la boca abierta, sin moverse. Fue cuando, cogí la parte de arriba del bikini, y antes de que ella se despertase del trance del beso. Se lo arranque literalmente. Sus pechos se movieron libremente, llegando Ana a soltar un gritito, fue cuando se despertó del trance, y hizo el ademán de taparse lo pechos con lo brazos.

Paf, paf. Le di dos bofetadas. Suaves, pero bofetadas.

Ana: ¿qué?.

Aquí mando yo, suelta las manos y déjame ver tus pechos.

¿pero? PAF PAF

He dicho que me dejes ver las pechos.

Fue entonces cundo bajo las manos, la besé otra vez. Y pude notar el sabor salado de sus lágrimas. Creo que mis dos últimos bofetones, habían sido demasiado fuertes. Mientras la estaba besando y cuando volvió a responder a mis besos inconcientemente. Empecé a sobar sus perfectos pechos, nunca había tocado unos pechos tan firmes y grandes. Al cabo de unos segundos, Ana ya emitía suspiros y algún que otro gemido. Algún que otro sobeteo era subido de fuerza para conseguir alguna mueca de dolor. Conseguía de esta manera que despertase del trance de la excitación, quería que fuese totalmente conciente de lo que se dejaba hacer y de que estaba allí por voluntad propia.

Entonces cuando arriesgué mi noche a una sola carta:

¿estás segura que quieres seguir Ana? té doy la última oportunidad, a partir de ahora sí te quedas tendrás de cumplir hasta el final. No creo que supiese que quería decir pero quería oírlo de sus propios labios.

Hubo un silencio y Ana dijo: Sí me quedo. Haré todo lo que me digas.

Ahora era toda mía. No había marcha atrás.

Quiero que té toques los pechos.

Eh? A sabiendas y con el recuerdo de las bofetadas dijo De acuerdo. Rápidamente. La encare a mi mejor cámara y me senté en la cama.

Empezó dudosa de lo que tenia que hacer, pero las reacciones de su propio cuerpo, le iba indicando, como y donde tocar. Fue espectacular, por poco no me corro sin tocarme. Ana se lo tomo en serio y se le escapaban gemidos cada vez que se sobaba sus pechos. Fue entonces cuando pude comprobar que estaba realmente muy excitada. En la parte de abajo del bikini, se le podía distinguir perfectamente una mancha. La humedad de su coño estaba mojando el bikini. Fue entonces cuando decidí atacar. Me coloque detrás de ella. Le dije: No pares. Mientras ella se sobaba los pechos, y sin tocar su piel. Baje la parte de debajo de su bikini. Suavemente hasta sus tobillos, instintivamente levanto los pies, y se quedo totalmente desnuda en medio de la habitación sobandose las tetas y dando pequeños grititos de placer. Puse mi mano enzima de su coño joven, pude comprobar ante un suspiro más grande, que tenia el coño muy húmedo y preparado. Ana se acerco a mí y puso en contacto todo su cuerpo desnudo con el mío. Fue entonces cuando le dije:

Estírate en la cama y cierra los ojos. Lo hizo sin decir nada, estaba a mi merced.

Le cogi las piernas y se las separé. Me acerque a su coño, empecé a comerme su dulce y virginal coño. Solo al notar mi lengua con su excitado clítoris, levanto un palmo el culo de la cama acercándose más a mi lengua. No la dejé en ningún momento llegar al orgasmo. Cada vez que estaba cerca, su respiración se agitaba, ponía los ojos en blanco y sus fluidos crecían. Era cuando me paraba en seco, le cogía las manos y le obligaba a estarse quieta. Ana no sabía lo que le pasaba, solo sabía que estaba disfrutando mucho. Cuando iba por el quinto intento de orgasmo, la giré. Su cara quedó el cojín, sus piernas abiertas. Y su culo a un palmo de mi cara. Con las dos manos separé su prieto culo, y contemple su estrecho y pequeño agujero. Acerque mi lengua y sobe largamente el precioso y dulce ano. Ana no dijo nada, pero sus espasmos me indicaban que cada vez estaba más preparada. Cogí el tubo de lubricante escondido en la cama, unté mis dedos y los puse en la entrada del ano de mí pequeña puta. Ana dio un pequeño respingo, por estar fría la crema. Sin más, y en el momento en que Ana se giró para mirar que estaba haciendo, le introduje todo mi dedo índice de golpe en su apretado culo.

Aaaggh ¿qué? Otra vez había conseguido despertarla del trance.

Calla puta. PAF se volvió a girar y puso la cabeza mordiendo el cojín.

Fue entonces cuando saque el dedo, puse más lubricante. Y volví a hundirlo en tan estrecha y preciada cueva. Ana no pudo contener otro gritito, pero esta vez no se movió.

A poca a poco fue introduciendo mas lubricante en su culo, y Ana fue asimilando el dedo. Cuando el culo ya dejaba entrar y salir fácilmente mi dedo índice. Puse mi otra mano en el clítoris y empecé a sobarlo suavemente al principio y salvajemente después de los primeros suspiros de Ana. A los dos minutos Ana, estaba gritando de placer. Al notar que se iba a correr. Me paré y saqué mi dedo, de su culo. Se quedo en la cama, con un suspiro de ofuscación. Era mía, era totalmente mía, Estaba fuera de sí, mi pequeña Ana, mi inocente Ana, estaba tan necesitada de correrse que sus ojos azules brillaban en la oscuridad. La cara de vició y de necesidad era todo un poema. Nunca había vista esta cara en Ana, era nueva. Era de puro vicio.

Puse a Ana de cuatro patas, con el culo en pompa. Enfocando la cara a una cámara, y la otra de lleno a su delicioso y estrecho agujero. Cogí un juguete de mi bolsa, un consolador especial. Era un consolador que servia para abrir el ano y facilitar el sexo anal. No quería que Ana dejase de notar de lleno la primera vez por el culo, pero lo prefería. De esta forma tenía la cara de vició y el culo lleno de Ana enfocado por dos cámaras. Tenía que pensar en todo. El consolador era delgado, con una pera al final. La utilidad de esta, era inflar el consolador e ir acomodando el ano a la anchura preferida. Mi polla, era bastante ancha y larga, había causado estragos en más de una coño, no te digo ya en un ano. Sabía que tendría que dilatar bien el culo de la pequeña Ana, si quería poder fallármela más días. Ana no se giro en ningún momento, lubrique bien el consolador y lo introduje en el culo de Ana. Hasta que solo la pera del consolador sobresaliese del culo.

Augh dijo Ana, el consolador había llegado al final. No era grueso, pero si más que mi dedo, y mas largo.

Ahora relájate y disfruta de las sensaciones. Le cogí el clítoris con dos dedos, y comencé a hacer un movimiento que me había enseñado mi anterior novia. Sabía que eso la volvería loca.

Aaah aaah gemía Ana. El consolador estaba a dos centímetros, aun le faltaban un par. Ana había estado a punto de correrse dos veces parando cada vez el masaje al clítoris que hacia sus efectos. Ana estaba de cuatro patas todavía, sus pechos estaban colgando libremente. Rozando los pezones con las sabanas. Con la mirada perdida y con la boca abierta sin dejar de jadear.

Díos!!!! Chillo Ana. El consolador había llegado su máxima anchura, 4 cm. Hacía medio centímetro que había dejado su clítoris. Estaba tan hinchado que pensaba que con solo tocarlo alcanzaría el orgasmo.

Ahora relajare, no te muevas. Hacia 15 minutos que le estaba dilatando el culo. Ya estaba acostumbrada a su chupete anal. Pero quería completar mi obra antes de follarle el culo a placer.

Ven ponte de rodillas encima de la cama, Cogí mis tres juguetitos especiales y me dispuse a colocárselos. Quieta y no te los toques ni quites sin mi permiso. Eran tres ventosas especiales. Me llegaron de regalo con mi consolador abreculos. Al principio no les hice caso. Pero un día con mi ex aburridos los probamos y ese día tuvo el orgasmo más bestia de su vida. Eran dos ventosas para los pezones, que oprimían. Sin llegar a doler. Con el movimiento del polvo, y del roce con las sabanas, conseguían hiper sensibilizar los pezones. La ventosa del clítoris era parecida, pero traía una pequeña pila, que hacía vibrar la ventosa de manera aleatoria cada ciertos segundos.

Quieta…. Aaaaa Ana ya estaba super excitada y con un consolador el en culo. Unas ventosas en los jóvenes pezones y uno que vibraba sujetando el clítoris. Tuve que ir delicadamente para que no se corriese.

Ahora ya estaba perfectamente preparada, estaba en cuatro enzima de la cama, con sus tres ventosas y con una pera saliendo por el culo. Con los ojos en blanco y con movimientos circulares de la cadera. Le deshinche el consolador del culo.

Uuuf suspiro Ana. No tenía ni idea de lo que vendría ahora…

Me baje los pantalones, cogí la cintura de la pequeña Ana, apunte a su dilatado pero perfecto culo y presione suavemente

aaaugghhh Se quejo Ana, en un primer momento creyó que estaba otra vez con el consolador, pero el tacto distinto, hizo que voltease la cabeza a mirar.

Fue entonces cuando me vio detrás suyo, con el glande de mi polla entrando en su delicado culo, y lo que mas la éxito en ese momento, totalmente desnudo. Entro el glande en su culo, Ana estaba tensionada. Una por la presión que ejercía mi polla en su culo, y otra por las ventosas que comenzaban a trabajar con la presión idónea. Me pare, no continué empujando. La cogí del cabello, le hice una cola con las manos y estiré hacia mí. Eso provoco un torrente de sensaciones en Ana. Los pezones se tensaron, provocando más presión en las ventosas. Su culo se aproximó a mí, por lo que mi polla entro un par de centímetros más. Y por último se pudo ver en el espejo del armario de rodillas, con una cara desencajada por la excitación. Con un hombre mucho mayor que ella, sodomodizandola. Intento apartar la mirada pero en ese instante cogí con una mano su pelo, y la otra rodee su cintura. Y le dije,

Ahora si que eres mi puta .Al Acabar con la palabra puta presioné con el brazo su cintura, di un golpe seco de cadera.

Diooosss La pequeña Ana dejo de ser virgen del culo. Mi polla entro toda de un golpe, noté el contacto de los glúteos duros en mi cuerpo.

Esperé unos pocos segundos, y empecé a bombear suavemente. En el espejo del armario se veía increíble, la pequeña Ana mordiéndose un labio, con los pechos moviéndose a ritmo de mis envestidas. Empezó a asimilar mi polla al cabo de un par de minutos de lento bombeo. Cambio los suspiros de dolor por los de placer. Fue cuando solté su cintura y su cabello. Se puso de cuatro otra vez. Y pudo seguir bombeando suavemente.

AHHHAAHHA Ana ya gritaba descontroladamente.

Sus ojos estancan en blanco, y yo llevaba más de 10 minutos bombeando suavemente ese esplendido culo. Decidir romper la barrera y liberar el ritmo. Cogí con dos manos la cintura de Ana, Cogí Aire y grite.

Ahora puedes correrte niñata guarra.

Comencé a penetrar su ano violentamente, muy rápido y sin pausa. De principio a fin del mi polla, Sacando y volviendo a entrar toda mi polla cada vez. Ana gritaba sin parar, se movía conmigo y pareció que quería entrara mas y mas mi polla. De golpe, se quedo quieta y tensa. Se desplomo, quedando yo enzima de ella estirados en la cama. Ella empezó a retorcerse debajo de mi y con mi polla totalmente dentro de su culo. Estaba teniendo un orgasmo, el primero de su vida. Seguí bombeando brutalmente hasta que me corrí abundantemente dentro de su ano. Ana estaba exhausta, hacia un par de minutos que se había corrido y solo tenia fuerzas para gemir. Creo que en ese momento descubrió lo que era un multi-orgásmica, el orgasmo continuo. Durante esos cinco minutos, no paro de gemir y de tener convulsiones.

Nos quedamos en posición fetal, Todavía tenia mi polla dentro de su culo, estuve notando contracciones, por el orgasmo unos cinco minutos… pasado un rato, me volví a empalmar. Ella noto que crecía dentro suyo, y suspiro largamente. Empezó a moverse lentamente, degustando cada vena de mi polla, ya en todo su esplendor. La deje que se auto empalase, hasta que empezó a jadear. Entonces le cogí una pierna, giré hasta ponerme enzima suyo. Puse las dos piernas en el mismo movimiento sobre mis hombros, y así empalada por el culo, con una postura poco glamorosa, empecé a bombear brutalmente. Mi polla entraba profundamente en su culo, en esta postura conseguía pleno acceso a su ano. Ana no paro de chillar, esta vez no le dolió. Sus ojos azules me decían que no parase. Estuve follándome su culo mucho rato, hacía poco que me había corrido, y sabía que duraría mucho. Ana estaba chillando y mirando como mi polla entraba y salía de su culo. Le quite las ventosas, le cogí los dos pechos fuertemente y seguir bombeando hasta que Ana tuvo su segundo orgasmo. No pude más. Con sus contracciones apretando mi polla, la visión de su cara sudada y el pelo enganchado a su frente me corrí abundantemente por segunda vez dentro de de su culo.

Esta vez si que la saque, y sin que ella pudiese decir nada más, la bese, nos acostamos y nos dormimos abrazados y desnudos.

Mi último pensamiento fue para la cámara de filmar. Pensé que tendría que cargar las baterías de las cámaras y cambiar las tarjetas de memoria.

TodoRelatos.com © Marc

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