Era viernes en la noche y mi novio aprovechó que sus padres
habían salido de viaje para organizar una fiesta.
Asistieron todos nuestros amigos, y la mayoría acompañados
por sus parejas. Yo llevaba puesta una minifalda, botas hasta la rodilla y una
blusa bien escotada, por lo que me robé las miradas de muchos chicos, la envidia
de algunas mujeres que no conocía, y el deseo de mi novio, que cuando me vio de
inmediato se acercó y me dijo al oído lo buena que me veía con esa ropita y el
deseo que le causaba.
El ambiente estaba excelente; había buena música, trago y nos
estábamos divirtiendo mucho.
Más o menos a la media noche, cuando ya todos teníamos
nuestros tragos encima y la fiesta estaba de lo mejor, alguien apagó todas las
luces, de tal modo que no se veía absolutamente nada; sin embargo esto no le
molestó a nadie, por el contrario, todos pedimos que no las volvieran a prender.
Mi novio y yo estábamos bien pegaditos, bailando muy
sensualmente y podía sentir como su pene se ponía más y más erecto. Por supuesto
yo también estaba algo excitada y además el hecho de estar rodeada de tanta
gente me hacía pensar muchas cosas que hacían que me calentara aun más.
Su pene rozaba mis nalgas y sus manos empezaron a recorrer
mis piernas, mi cinturita y mis senos. Un ratito después metió una de sus manos
por debajo de mi falda y empezó a tocar mi vagina por encima del cachetero negro
que llevaba puesto esa noche, mientras que con la otra mano agarraba, tocaba y
pellizcaba uno de mis senos.
Yo me calenté demasiado, y mientras el hacia todo esto yo
buscaba su pene por encima del pantalón y lo agarraba con unas ganas
incomparables.
Nos besábamos, nos tocábamos y no nos importaba tener a todos
nuestros amigos alrededor, pues al fin y al cabo, nadie podía ver nada; pero
algunas veces las demás parejas nos rozaban mientras bailaban y la sensación era
aun más rica.
En cierto momento sentí que el pene de mi novio pasaba
suavemente, entre mis piernas… ¡¡¡se lo había sacado!!!... y no me molestó para
nada la idea; Me encantó.
El levantó mi falda y restregó su pene totalmente erecto por
encima de mi ropa interior.
Me dí la vuelta y lentamente fui bajando hasta encontrarme
con esa verga ardiente; me la metí a la boca hasta donde mas pude y con mis
manos acariciaba sus testículos y el resto del pene que no podía entrar en mi
boca.
Después de un rato de chupárselo me levanté y de nuevo me
puse de espaldas hacia el. Levantó mi falda y bajó mi cachetero; metió un dedo
en mi vagina, y luego dos y tres… Después se agachó e hizo que yo agachara mi
espalda para que el pudiese lamer mi conchita y agarrar mis nalgas.
Que delicia… y para completar me di cuanta de que no éramos
la única pareja teniendo sexo en la fiesta, pues a pesar de la música y el ruido
escuché unos gemidos de placer a mi lado. Me acerqué y pude sentir el movimiento
que hacían mientras realizaban la penetración.
Mi novio se levantó y en un segundo me embistió fuertemente
provocando que mi cuerpo se fuera hacia adelante y chocara con otra pareja. Pero
creo que por el ambiente ni siquiera se dieron cuenta.
El continuó con su mete y saca y mientras lo hacía me quitó
la blusa. Me agarró de la cintura y me penetraba cada vez más fuerte; yo gemía
durísimo y creó que algún chico (no se quién) me escuchó, pues al tiempo que mi
novio hacía lo suyo, alguien llegó por delante y me puso su pene en la cara. Por
un momento creí que se trataba de una mano, pero al cogerlo entre mis manos me
di cuenta de que no… era un pene un poco menos grueso que el de mi novio, y en
cuanto a su longitud no se nada, pues de inmediato lo solté y empujé al chico.
Después de todo esto nos dirigimos al cuarto de mi novio en
donde continuamos haciendo el amor, pero esta vez con luz; el se encontraba
sentado en el borde de la cama y yo sobre el pero no dándole la espalda sino de
frente. Empecé a cabalgarlo y el mordía mis pezones duros de la excitación.
Metió un dedo en mi boca y después de llenarlo de saliva pasó
a introducirlo en mi culito y luego introdujo otros dos. Me dolió ya que era la
primera penetración anal, pero aun así el quería desvirgar ese culo que tanto le
gustaba.
Me hizo mamarle y lubricarle bien el pene y prosiguió a
penetrar mi ano; comenzó despacio y suave hasta que lo introdujo casi todo, e
inició un mete y saca rápido un poco mas fuerte hasta que terminó de meter todo
su pene en mi culito, que me dolía como nunca, pero bueno… terminé
acostumbrándome y empecé a disfrutarlo.
El turnaba las embestidas entre mi vagina y mi ano mientras
jalaba mi cabello y yo gritaba como una loca de placer.
Me dijo que se iba a venir y de inmediato me senté en la cama
y el de pie puso su pene frente a mis senos dejando salir todo su semen sobre
ellos y un poco en mi cara y mi cabello. Pasé mis dedos por el medio de mis
senos y chupe un poco de semen. Debo decir que era la primera vez que lo probaba
y la verdad a pesar de tener un sabor raro me gustó.
Nos acostamos y dejamos que los demás continuaran con la
fiesta mientras nosotros dormíamos.
Al día siguiente… o debo decir ese mismo día a las 8 de la
mañana nos despertamos y salimos a ver como había quedado todo después de la
fiesta; aun habían algunos amigos durmiendo sobre los muebles de la sala; y al
bajar vimos unos residuos de semen en el suelo. De mi novio no eran, ya que el
no había eyaculado mientras teníamos sexo allí. Esto comprobaba que si había
otra pareja haciendo de las suyas; o quizás… el semen pertenecía al chico que
puso su pene en mi cara sin ganar nada… solo un empujón.
Nos metimos a la ducha juntos y estando allí nos acariciamos
nuestros cuerpos mojados, nos besamos y volvió a penetrarme por el ano y la
vagina, de una forma todavía más deliciosa, pues su pene estaba bien lubricadito
por el agua.
Espero les guste.