Hola estimados:
Desde algún lugar del mundo quiero contarles una historia
personal. Ruego se tome este texto como lo que es: Un relato de vida. Es mi
historia. Algo que yo viví y que nada puede cambiar porque ya fue. No debe
entenderse esto como la apología de algo. Que todos aquellos enfermos de
moralina recuerden que el inmoral mayor es el que predica sobre moral. No
hablemos de ética y moral con la bragueta abierta.
Ya, ahora, tengo muchos años y quiero contar esto a mi modo.
Desde el momento en que tuve mi primera experiencia con un adulto. Todo buscado
por mi. Hoy quiero contarlo de esta manera. Como si lo viera desde afuera:
"Dejó de llorar.
Finalmente el dolor que le provocaba el llanto lo había
anestesiado y el peso que tanto lo asustaba al aplastarlo contra el piso
haciéndole sentir cada detalle del terreno irregular en su cuerpo desnudo, se
alivió de pronto.
El hombre, apoyándose en una de sus manos, incorporó su torso
desnudo separándolo de la pequeña espalda.
El hombre se irguió un poco y miro la espalda estrecha y las
nalgas impúberes. Pensó que en ese momento él le pertenecía sin límites. Bajó su
mano libre y lo obligó a abrirse un poco más. Varios centímetros de su grueso
miembro estaban todavía fuera del pequeño orificio que se veía muy tenso y
dilatado tratando de aceptar al intruso.
El hombre impulsó la pelvis hasta lograr que solo quedaran
afuera los pelos renegridos de su pubis. Apoyó la mano con la que separó los
glúteos insignificantes, en el suelo para sostenerse y retomó el meneo lento y
profundo sintiendo la estrechez que lo contenía
¡¡¡Ayyy…no. No…noooo! –gritó…
¿Te duele?- preguntó
Siiii...- respondió
¿Mucho?- volvió a preguntar
Siiii
Aguantá un cachito…
No…no. Me hago caca. Me hago caca – suplicó
No. Te parece. Es porque tenés a mi amiguito hasta
los pelos en el upite. Aguantá
¡¡¡Ayyy!!! Me hago caca
Aguantá un poquito que te doy lechita, dale
Sus movimientos se aceleraron y volvieron mas violentos
reavivando el dolor
Respiración agitada y gemidos de placer en el cuerpo adulto
transpirado
Quejidos de dolor y llanto en el cuerpo impúber penetrado por
el ano.
Movimientos acelerados al extremo que llevan al climax al
adulto.
Una paloma se posa en la copa de un árbol cercano. Desde allí
se ve la espalda del cuerpo adulto conformando una figura extraña. A la altura
de sus gruesos y peludos muslos, allí donde se separan las nalgas de las
piernas, esas nalgas ahora apretadas fuertemente, sobresalen dos pequeñas
extremidades que se agitan en una manifestación de dolor.
En el interior del cuerpo penetrado se sienten las violentas
pulsaciones del pene adulto cuyo glande se agranda al ritmo de la eyaculación
que es abundante.
Los cuerpos se aquietan, luego se separan lentamente.
Cuando el hombre retira el pene del interior del cuerpo
pequeño dice…
-Ya está , Pablito. ¿Te gustó?
-Me hago caca…- responde el chico
Todo comenzó tres o cuatro años antes, cuando Tito, el
hombre, era todavía el novio de la hermana de Pablito.
Pablito para entonces era el que acompañaba a los novios a
todos lados.
Una noche habían concurrido al cine y el nene, por entonces
de siete u ocho años, se durmió y el hombre lo acunó en su regazo para que su
novia estuviese cómoda.
A Pablito le gustó esa muestra de afecto.
Estaba despierto pero se quedó acurrucado, con su cara pegada
al pecho masculino. Soportando estoicamente el cosquilleo que le producían los
pelos del hombre en su nariz. Era placentero sentir su calor y olor tan
particular. Apoyó los labios sobre la piel y vellos abundantes y se sintió bien.
A todo esto entre Tito y Lili se vivían otros momentos.
Momentos especiales de esos que tiene toda pareja de novios jóvenes como ellos.
Tito con casi 28 años y Lili con casi 21.
En la oscuridad de la sala las manos del hombre exploran,
buscan, tocan, acarician, amasan y las manos femeninas en reciprocidad ansiosa,
responden generando sensaciones especiales, activando glándulas que segregan
olores particulares que el niño percibe. Caricias que provocan reacciones
físicas que en la mujer no se notan pero que en el hombre tiene manifestaciones
evidentes y duras.
La dureza la siente Pablito en su nalga derecha. La siente
crecer a la par que palpita. Tito desplaza el cuerpo del chico abriendo espacio
entre ambos. Al hacerlo la mano que antes descansaba en el regazo del nene se
desliza con suavidad para caer con la palma abierta sobre la parte mas tensa de
ese momento.
Pasa un buen rato hasta que la mano, aguijoneada por los
fuertes latidos que percibe, inicia una lenta y prolongada exploración a lo
largo y ancho de la geografía palpitante. La manito fisgona recorre el largo
camino hasta la base. Allí palpa curiosa , oprime un poco y aprecia un fuerte
latido. Impertinente va hacia el otro extremo donde una protuberancia entre
esponjosa y dura se hincha al tacto.
Toda la noche se la pasó jugando con aquello tan duro y
caliente sin que al dueño le provocase alguna reacción enojosa. Al parecer el
trabajo de Pablito sobre su humanidad producía una sensación más que placentera.
Tanto que en un momento el cuerpo adulto se estremeció y el niño sintió el
rítmico latir del órgano eyaculando, sin saber ni entender qué ocurría. Después
la calma y el juguete que se reduce considerablemente.
Termina la función y el regreso a casa. Hasta el próximo
jueves. Aunque puede ser el sábado si es que aparece alguna fiesta familiar
Entre Pablito y Tito se establece una relación muy especial,
sin que hubiera acuerdo alguno. Para Pablito nacía allí un ídolo en principio.
Cada jueves de cine permitió un avance que el niño
aprovechaba. Un acuerdo tácito se había establecido entre los dos.
Organizado por el padre de Pablito, un grupo de hombres,
hicieron un viaje al campo para cazar liebres y quirquinchos. Entre los
invitados estaba Tito y como Pablito ya tenía 9 años lo incluyeron en la
expedición. Eran cuatro adultos y el niño.
Resultó que al regresar, el camión en el que habían montado
la "tienda", rompió ejes y debieron dejarlo en la ruta quedando Tito con el niño
a su cuidado y los otros tres adultos por distintas razones emprendieron el
regreso a la ciudad haciendo dedo para buscar una grúa.
Cuando llegó la noche armaron cama en el camión y el nene le
pidió al cuñado dormir juntos porque tenía miedo. Había comenzado a llover.
Como el camión tenía tendida una lona impermeable su interior
era seguro y confortable.
Cuando se acostaron Pablito notó que su cuñado vestía solo un
calzoncillo como toda prenda. Entonces el hizo igual y al acostarse adoptó la
posición cucharita a la que el hombre no se resistió. Un momento después sintió
que contra sus nalgas palpitaba la dureza ya conocida. Metió una manito entre
los cuerpos y palpó en el calzoncillo la dureza tan deseada. Para su contento
descubrió que la prenda tenía una abertura y por allí metió la mano hasta
encontrar que entre una maraña de abundante pelo estaba ella en toda su magnitud
desplegada…"
Hasta aquí. Si interesa sigo la historia
Sugerencia, críticas e insultos a
plmglmar@gmail.com
Pedro