Amo mi cuerpo
cuando está con tu cuerpo,
es un cuerpo tan nuevo
de superiores músculos y
estremecidos nervios.
Amo tu cuerpo, amo sus actos,
amo sus preguntas, amo...
palpar las vértebras de tu cuerpo
y tus huesos, y la estremecida
firme suavidad a la que quiero
una y otra vez besar.
Amo este beso,
esto y aquello de ti, quiero frotar
suavemente el sacudido vello
de tu eléctrica piel, y lo que sea
que acabe en dividida carne...
y los grandes ojos, trozos de amor,
y tal vez la estremecida emoción
tan siempre renovada
de estar sobre ti
Por E.E. Cummings
Siempre supe que estaba enamorada de él, o no sé, que él me
atraía de una manera… increíble. Era su forma de ser, inconformista, rebelde,
medio loco, mechudito, como decimos aquí en Colombia. Sus ganas de vivir la
vida, de ser feliz, de no dejarse derrotar.
No creo que yo le haya gustado desde el principio, primero,
soy muy tímida (algo que siempre he odiado), y segundo, el parecía estar
fascinado con otra niña, a mi solo me veía como una compañera más en la
universidad, ambos primíparos, ambos estudiantes de Derecho, pero sin más en
común, probablemente me veía como una burguesita a la que lo único que le
importa es estar cómoda, jaja, nada más diferente!!
El tenía 19 años en ese entonces, y yo estaba a punto de
cumplir 17.
El primer semestre en la universidad transcurrió sin mayor
acontecimiento, todo era muy normal, yo, adaptándome, intentando hacer nuevos
amigos, muy difícil, pues como dije antes, soy muy tímida. Hasta que encontré el
grupo ideal, gente muy relajada, con más o menos las mismas tendencias políticas
que yo, inconformistas, rebeldes, y lo más importante, me recibieron gustosos!!
En este grupo también estaba él, Daniel, como detesto ese
nombre, pero lo amo en él, siempre he dicho que hay muchos Danieles en el mundo,
que poco originales padres. En fin, estaba él, y aunque nosotros no solíamos
conversar a menudo, llevábamos una relación de compañeros, incluso llegó a
contarme alguna vez que la niña de la que gustaba se había liado con uno de
nuestros profesores, innegable, el profesor era muy atractivo, joven… y tenía
mucho dinero.
Se sentía muy mal, y ninguno de sus mejores amigos estaban
cerca, ahora que lo pienso, debía de estar desesperado por sacar lo que llevaba
dentro como para decírmelo a mí; así que decidí invitarlo a un café que quedaba
cerca, donde ponían el grandioso rock en español que yo tanto amo, y en donde
además recientemente habían puesto una máquina de karaoke, increíblemente
divertido, un lugar ideal para relajarse y pasar un buen rato, tampoco ponían
problemas por papeles, y para mi que era menor de edad, era perfecto.
Así que lo llevé, nos sentamos en una mesa algo apartada, se
acercó el mesero, que me miraba muy raro por cierto, y nos preguntó que
queríamos tomar; yo pedí un té, él pidió un expreso. El meseró se retiró, y
entonces empezamos a conversar.
Casi se le caen los ojos al mesero.
¿por qué lo dices?
No te diste cuenta como te miraba?
A mi???
Si, a ti
Y como se suponía que me miraba?
Pues, es obvio que le gustaste.
Yo?? No ves la pinta que tengo hoy??
Jajaja, que pinta?? Estas normal, es más, yo diría
que estas más arreglada que de costumbre.
Estas loco?? Si siempre estoy así!!!
Bueno, no me creas, pero estoy seguro de que le has
gustado a este tipo.
Mmm…si claro!!. Como digas!!
Justo en ese momento sonaron en dueto Calamaro y Fito,
cantando "Un vestido y un amor", una de mis canciones favoritas, no sé que me
paso, pero empecé a cantar, con voz y todo, y Daniel se me quedo mirando como
bicho raro.
y ahora que pasó?? Que me miras??- le pregunte
sonrojada.
Nada, es que nunca te había escuchado cantar.
Para tu suerte!!! No escuchas mi voz de tarro???
Que voz de tarro ni que 8/4, te ves muy bonita, así,
cantando.
Ahhh???- incluso más roja.
Por que te pones roja???
Por si no te has dado cuenta, soy muy tímida!! No me
gusta llamar la atención!!!
Pues cantando no lo vas a conseguir, ahora si que
todo el mundo te mira.
Que????
Si, jajaja, que bonita eres cuando estas toda
rojita!! Me haces reír mucho!!….
No me parece- le dije como niña consentida.
Deberías cantar alguna canción en karaoke.
Perdon??? Ahora si que te volviste loco!!!! Como que
eso del despecho te aflojo un tornillo!!! - al ver su cara de tristeza
sentí una presión en mi pecho – perdoname!! Eso no era lo que quería
decir…
Mmm… te perdono, si cantas en el karaoke. – me
chantajeo.
Jajaja. Esta bien. Acepto. Pero tienes que cantar
conmigo. – lo rete.
Ok, esperemos a que este tipo termine, y les damos su
merecido,
De acuerdo!!!
Mientras que el tipo que estaba cantando "La chispa adecuada"
de los Héroes terminaba, nosotros mirábamos el libro de canciones, sin encontrar
nada que nos llamara la atención, hasta que vi ante mis ojos "Vivo" de Fobia. Le
pedí que la cantáramos, y el acepó.
En ese momento el mesero trae nuestra orden, yo soplo, pues
suelo quemarme con las bebidas calientes, en cambio el prácticamente se termina
su expreso de un solo sorbo.
Cuando finalmente el agonizante señor termino su canción
seguimos nosotros, metimos una moneda en la maquina, seleccionamos la canción. Y
allí estábamos, los dos muertos de vergüenza, yo a punto de bajarme de la
plataforma, cuando el me toma la mano, y me dice – me lo prometiste- y me mira
con esa mirada que nunca he podido resistir.
Empieza a sonar el fondo, y las letras comienzan a aparecer
en la pantalla…
Nos ahogaremos juntos,
en aguas que todos quieren probar,
sin importarnos como es el final,
no hay otras vidas, tierra nada mas….
Para mi sorpresa, yo soy la que canta, el tonto se ha quedado
en silencio, lo miro con ganas de matarlo, por la pena que me está haciendo
pasar, pero no me he dado cuenta de que también me mira, sonríe, y luego me toma
de la mano, y siento que me derrito, y son unos pocos segundos en los que nos
miramos mutuamente y nuestros ojos se iluminan, y soy feliz, y puedo ver en sus
ojos que también él es feliz.
El cambió de ritmo nos hace salir del trance…
Vuelvo a mirar a la pantalla, él también la mira y seguimos
con lo nuestro…
Eres sangre tibia, y yo,
me siento vivo, uooooo.
me siento vivo, uooooo.
me siento vivo, uooooo.
me siento vivo, uooooo….
Aprieta mi mano más fuerte, yo hago lo mismo, terminamos de
cantar, y para nuestra sorpresa, somos aplaudidos por nuestro público…
Ya sentados en la mesa, el mesero vuelve a aparecer, y se
lleva los platos sucios, antes de que termine de recogerlos, lo agarro del
brazo.
se le ofrece algo señorita??
Si, por favor tráigame una Costeña
De acuerdo, el joven desea algo?
Otra Costeña, por favor.
Y el mesero se retira.
Daniel y yo estamos sentados de frente, pero en menos de un
segundo el se encuentra sentado junto a mi, e incluso con mayor rapidez, toma mi
cara en sus manos y me besa en la comisura derecha de mis labios. Yo quedo
perpleja, y el beso dura un poco más de 5 segundos, hace su retirada y yo sigo
de una sola pieza, el cambio de canción me despierta, con la ayuda de su voz.
me apure con el beso?? No te gusto?? Te ofendí?
que dices?
Que si te ofendí o algo por el estilo?- no me deja
hablar.- si fue así, perdoname, es que me deje llevar.
Que?- digo, sin entender nada.
Que seguro que me pase con el beso.
Yo, como en un momento de película, le pongo el dedo índice
de mi mano derecha en los labios, callándolo.
shhhhhh.. no digas nada.
Pero…- intenta decir.
Entonces decido cambiar el dedo índice de mi mano derecha por
mis labios, no lo hago de inmediato, sino me voy acercando sigilosamente, como
dándole tiempo para que se aleje, para que escape mientras pueda, pero el se
queda quieto, esperando el contacto de nuestros labios. Al principio solo
presiono sus labios levemente, pero luego el beso se va inundando de pasión, al
igual que nuestros cuerpos, y mi lengua explora su boca, y la de él, la mía.
Cuando finalmente decidimos separarnos, nos miramos, sonreímos, y nos volvemos a
besar, nos separamos de nuevo y yo estallo en carcajadas. Él me mira extrañado,
pero comienza a reírse de inmediato.
Nada podría ser más perfecto. Ahora me doy cuenta, lo amo,
siempre lo he amado, desde que lo conocí. Esa personalidad suya que me atrapa,
que me hace querer compartir cada momento junto a él. Él no me amo desde el
principio, de eso también me dí cuenta, pero me ama ahora, que es lo que cuenta,
sé que me ama porque las pocas veces que me lo dice, me mira a los ojos, y me
veo reflejada en los de él, y se que él se ve reflejado en los míos, y entonces
nada puede ser más perfecto, y solo existimos él y yo.
FIN