Galería De Las Mascaras Del Rock.1
Mitos y Señales, Piel de Lagarto.
Sentado a la orilla de la cama, los largos rizos con canas,
murmullos de voces y ritos públicos, danzas tribales de jóvenes inquietos, pero
solo en la mente, ecos casi olvidados, solo recordados en cada despertar.
Las viejas botas prolijamente acomodadas al pie de la cama, y
una mujer pálida, de senos de alabastro dormida aun entre las sabanas,
suspirando sueños y silencios a su espalda.
El sabor del café concentrado borró de su boca la esencia de
esos besos nocturnos, porque contra todos los pronósticos y teorías su sexo, su
miembro aun funcionaba, su "pequeño gallo rojo", Mister Mojo no había perdido la
batalla y continuaba en su lugar a pesar de las drogas y las enfermedades
venéreas, los sesentas de verdad tuvieron para el días extraños.
Afuera los perros ladran en el calor de las calles
polvorientas, adentro las ganas despiertan y se desperezan y a su boca vuelve el
pálido pezón y a sus manos la suave sensación de ese pecho alabastrino, sabe a
leche, la leche que nutre de hombres a la tierra y las pasiones naturales y a la
sal y el sudor de los lejanos campos de trigales del norte.
Y él quiere montarse en esa ola de curvas blancas, esa
marejada femenina de perfumes europeos y ansias de celebridad, solo por haber
estado con el rey hace mucho muerto, aunque guarde el secreto por siempre,
aunque tenga que sonreír sola ante la tumba vacía, por ahora se deja llevar por
la leyenda y lo complace y lo disfruta aunque su boca sepa a vino añejo.
Ánforas de vino añejo
Un poema en la esquina de un girón de papel
Si los gritos de los espíritus, si los gritos de los viejos
Hacen brotar la hiel
Entonces estamos vivos…
Un aviso de poema suena en su cabeza pero la concentración es
imposible, besa y muerde a su temporal reina, princesa, admiradora y puta y
logra hacerla gemir al penetrarla.
Las blancas nalgas son tan suaves al golpear su pubis, como
almohadones de promesas, los nuevos héroes inventados de la juventud, cuando el
vino era fresco y fluía como sangre en las venas, pero el futuro ya no importa,
ha perdido misterio, solo importa el ahora, esa piel tan suave, el sudor en su
espalda, y los besos extraños y pálidos tanto tiempo ausentes en esas tierras
lejanas.
Muerde el placer porque la idea es eterna pero el placer es
fugaz, y el orgasmo infinito solo dura un minuto, ella pierde conexión, se
estremece, gesticula su pequeña muerte y cae de nuevo dormida.
El sonríe, hace mucho perdió el gusto por esos ácidos.
Recuerda la taza de café sobre la mesa, se levanta y bebe un sorbo, pero está
frió y soso. Asqueado se pone la camisa y se entretiene un segundo con el
tintineo de las llaves de su camioneta.
Por un instante se traslada a aquella casa en Rothdell trail,
la "calle del amor" idealizada donde el amor verdadero anidaba.
Pero las botas lo llaman de nuevo a tierra y lo llevan a la
puerta, y a salir a la calle donde el calor abrasivo acaricia su rostro como un
amante sádico; le costó volver a acostumbrar a sus ojos a la cegante luz solo
para vislumbrar que alguien había escrito F U C K en su parabrisas, con sonrisa
sardónica no recordó su propio poema acerca de su niñez, encendió la camioneta y
se adentró de nuevo por los polvorientos caminos del África perdida en busca de
su propio pensamiento, tan vacío como aquella tumba en Pere Lachaise.