Salimos del saloncito por instrucciones de Joe y nos
dirigimos al estudio, donde nos esperaban las últimas sorpresas del programa.
Llegamos al estudio y esta vez estaba decorado todo de negro,
con un par de camas sencillas en el centro, unos postes y unos columpios de los
que se usan en las películas. Había un par de pantallas gigantes al fondo, y en
los lados una especie de gradería en las que vi muchos hombres, todos en tangas
y shorts, con sus torsos desnudos. Pude ver a Tommy Tornillo y a Guillermo, los
dos "verdugos" de los programas anteriores, así como a Kevin, el rubio
súper-sexy a quien había conocido en el primer programa y con quien me tocó la
escena de lucha greco-romana. Manuel también estaba allí, aunque fuera del
público, y de lejos pude distinguir la silueta de Enrique, ahora en ropa
interior solamente. Estaban algunos de los agentes y productores de porno de la
otra vez, y había muchos otros hombres, una veintena de ellos, eran altos,
bajitos, trigueños, rubios, peludos y lampiños. La mayoría eran fuertes y
atractivos, como si los hubieran seleccionado para ser parte de este especial
auditorio que ahora tendríamos.
Joe nos explicó que habría varias pruebas y que en cada una
de ellas el público iba a votar por nosotros, y al final quien tuviera la
mayoría de votos sería el ganador. Nos colocaron de pie, uno frente al otro, en
el medio del estudio, como dos estatuas de museo. Luego Joe se volteó a las
cámaras y a la señal de la producción empezó a hablar, introduciendo la entrega
final de este maravilloso reality show. El programa comenzó con una recopilación
de las mejores escenas de los programas anteriores, y frente a nosotros las
pantallas mostraron escenas que ahora me parecían muy lejanas, pero tan
excitantes como la primera vez. Una tras otra fueron mostradas las escenas de
aquel primer encuentro en el cuartito aquel, y me encantó recordar aquel primer
caliente encuentro entre los ocho compañeros, incluido Kevin, el "espía", que
ahora aparecía en las pantallas mamándole la verga con destreza al pelirrojo
Samuel, y ahí apreciamos su espectacular venida y su lenguaje sucio al correrse
en la boca de Kevin. Era una pena haber perdido de vista a aquel chico, aunque
existía la promesa de volvernos a juntar en su finca.
Luego vimos varias escenas del grupo de los siete, tomando
turnos para chuparle las vergas al resto, ahora que lo rememoraba, aquel uno de
los mejores momentos del programa, y en verdad creo un fuerte lazo de
camaradería en el grupo. Las escenas cambiaron para mostrar siete vergas
asomándose por los agujeros del set, y en específico mostraba a Otto, el de la
zapatería, con su pelo desordenado y su candado rasurado a la perfección,
agachado probando nuestras vergas para adivinar de quién eran. Era genial saber
que fui mamado dos veces esa tarde por aquel hombre tan bello. Claramente, las
escenas estaban destacando a los que habían perdido cada ronda eliminatoria.
Las siguientes escenas mostraban el programa en el que la
duración para venirse y la distancia de los lechazos eran el criterio para
calificar. Al ver las escenas de los cinco concursantes arrodillados en
taburetes y siendo seducidos y manoseados por los verdugos, entendí por qué
aquel fue uno de los programas de más rating, según me había enterado, y es que
ninguna película se le acercaba a lo que allí se veía. La pantalla entonces
mostró al enmascarado que tenía a Billy agarrado, sobándole el paquete, y cómo
agarró su enorme dildo y se lo empezó a introducir a aquel atractivo hombre
maduro. Con solo un par de embestidas, aquel nadador de abdominales perfectos no
aguantó, confirmando lo que nos había dicho de que era "activamente pasivo" y
entonces admiramos la potente corrida de Billy con cinco largos trallazos que no
le fueron suficientes para pasar al siguiente programa. Miré a Harry y su verga
estaba latiendo con frenesí. Según me había contado, tuvo un encuentro posterior
con Billy y fue divino.
A seguidas vimos en rápida sucesión las imágenes de las
pruebas anatómicas, y cómo Tommy y Guillermo hacían sus "mediciones" con cada
uno de nuestros miembros: tiempo en parar la verga, longitud, grosor, ángulo de
erección, olor y sabor. Recordé que Alex, a pesar de tener el mejor culo de
todos, había salido eliminado en esta prueba de vergas, y me dieron escalofríos
al recordar que la verga del hombre que tenía ahora a mi lado medía 29 cm., y
aún así yo estaba dispuesto a dejar que me la metiera, cuando el momento fuera
propicio. Al pensar en esto y voltear a ver la verga de Harry, mi propio cipote
se empinó, y Harry se percató de ello, pues me dirigió una lujuriosa mirada,
primero a mi verga y luego a los ojos, diciéndome como si leyera mis
pensamientos: "Es toda tuya".
Fuimos distraídos por las pantallas que empezaron a mostrar
las estupendas escenas en las que rehacíamos escenas de películas de Joe. La
escena de Harry vestido de jardinero y metiéndoselo por el culo al a Guillermo,
y su copiosa corrida, era definitivamente para ser repetida una y otra vez en
casa en pajas futuras que desde ya sabría que vendrían. Luego venían escenas de
Kevin sentado en la verga mía, y el poder y la furia que mostraban mi cara eran
una clara señal de que me estaba cogiendo a aquel culo con todo el gusto del
mundo. Las escenas cambiaron para mostrar uno de los momentos inolvidables del
programa: Ricardo siendo desvirgado ante las cámaras por el poderoso Tommy
Tornillo, quien le daba vueltas a su verga dentro del culo de aquel apetitoso y
velludo ingeniero. Aquella escena le había valido a Ricardo su descalificación
por separarse del guión, pero a la vez le había ganado una actuación en la
próxima película de Big Bulge Studios.
De repente cesaron las imágenes, y nos vimos a nosotros
mismos en las pantallas, un close-up de nuestras vergas erectas en ese momento,
y aplausos del público. Joe hizo algunos comentarios y pasaron a comerciales.
Noté a Harry un poco nervioso, lo cual no era usual en él, y le sonreí para
darle ánimo. Luego vinieron Tommy y Guillermo y nos amarraron las manos a cada
uno detrás de sendos postes muy cercanos el uno del otro. Si nos movíamos un
poco hacia delante, nuestras vergas podían tocar sus puntas. Mientras nos
preguntábamos de qué se trataba aquello, dieron la señal de que el rodaje
reiniciaría, y entonces en las pantallas pudimos ver a Otto, el hombre de la
zapatería, quien fuera descalificado de segundo. Así habló a la cámara:
"Me encanta chupar vergas, es una de las cosas que mejor se
me da, y creo que es porque en verdad lo disfruto. En el sexo entre hombres, el
acto que refleja más sensualidad es este. Pareciera que el dominio y control lo
tiene aquel cuyo miembro es idolatrado, pero en realidad el que está abajo, con
la polla en su boca, es quien controla, quien disfruta y quien marca el ritmo.
Me gusta sobre todo la parte final, cuando mi boca o mi pecho se empapan del
semen que con mi boca logré hacer brotar de sus vergas. Podría pasarme toda la
noche con un hombre que me guste, chupándole la verga."
Se oyeron aplausos, y del fondo surgió la figura de Otto.
Venía desnudo y sonriente hacia nosotros, y recordé lo lindo que era, de lo
tersa que lucía su piel y su cuerpo sin nada de grasa. Su pelo me encantaba, y
volvía a traer el candado tan sexy de la primera vez. Llegó hasta nosotros y se
agachó en el medio de los dos. Miró hacia arriba y nos vio a cada uno con una
mirada llena de lujuria y picardía. Los camarógrafos lo seguían de cerca. Otto
tomó entonces mi verga y empezó a lamerla de arriba hacia abajo con la punta de
su lengua, mientras la agarraba por su base. De pronto giró su cabeza y se puso
a hacer lo mismo con la verga de Harry, aquel monstruo inmensamente largo que no
sé cómo se metería en su boca en aquella posición. Mientras me masturbaba, con
su otra mano subía y bajaba el prepucio de Harry para dedicarse a darle
lengüeteadas al enorme cabezón del miembro que se le presentaba como manjar.
Otto volvió a girar, y esta vez se introdujo lenta y
progresivamente mi pija en su boca, tragándosela entera con destreza y gusto. Yo
recordé rápidamente la primera vez que me lo mamó, y lo especial que fue. Me
moví un poco hacia delante para introducirle aún más el miembro, y el apreció el
gesto, abriendo aún más su boca golosa. Cuando me estaba acostumbrando a aquel
gran placer, lo sacó de su boca con un sonido de descorche, y giró hacia Harry,
que ya movía sus caderas hacia delante para hacerle saber a aquel caliente
hombre que quería más. Otto, en cambio, se dedicó a lamer sus huevos sin dejar
ni un solo centímetro sin recorrer con su experta lengua, y vi como Harry
forcejeaba con sus manos detrás del poste, como queriendo zafarse para poder
forzar su miembro dentro de la boca del macho, el cual lo premió introduciéndose
aquella enorme verga por entero en la boca, según pude ver mejor en las
pantallas.
Volvió a girar hacia mí y esta vez con sus dos manos retiró
toda la piel de mi miembro para metérselo de nuevo todo dentro, y empezó a
chuparlo de abajo hacia arriba, provocando en mí nuevas oleadas de placer. Al
tocarle el turno a Harry, esta vez Otto nos empujó con sus manos desde nuestros
culos hacia delante, para que nuestras vergas se juntaran, y allí el tipo se
introdujo las dos cabezas en su boca al mismo tiempo, algo que solo había visto
en películas. La sensación fue inolvidable. Sentir mi glande pegado del de Harry
dentro de la boca de Otto fue algo exquisitamente genial. El hombre mostró que
en realidad era un experto mamador mientras movía su lengua para darnos placer a
ambos, mientras con sus manos nos pajeaba simultáneamente. Por un momento Harry
y yo nos miramos, y vi la expresión de placer en su cara, lo cual me confirmó
cuando se mordió su labio inferior en una indiscutible expresión de gusto.
Empujamos los dos más hacia dentro y Otto emitió un gemido
que no sonaba a queja, sino a placer. Pude ver desde mi posición que su verga
estaba al máximo, y subía y bajaba sola sin que el hombre apenas se tocara. Fue
en ese momento que sentí cómo él nos empujaba aún más hacia delante, y nuestras
vergas entraron más dentro de su boca. No sé cómo lo hacía, pero se ve que
estaba disfrutando de lo lindo. Quitó sus manos de nuestras vergas y se agarró
con una de ellas las bolas y con la otra empezó a pajearse con tal frenesí, que
en menos de treinta segundos su hermosa verga brotaba semen como un volcán en
erupción. Fue justo a tiempo, pues yo ya sentía mi propio semen que empezaba a
fluir buscando salida. Hicieron un corte, y Otto se puso en pie. Mientras le
traían una toalla y limpiaban el reguero del piso, nos dijo: "La pena es que no
se hayan corrido en mi boca, pero recuerden complacerme en esto la próxima vez."
Mientras nos desamarraban, Joe se nos acercó: "Se me olvidaba
decirles que hoy tendrán una serie de visitas muy agradables, ya pueden deducir
ustedes algo de lo que viene. En ese momento Joe giró a ver el público y vimos
como se iluminaron dos contadores electrónicos con nuestros nombres: "Danny 11,
Harry 13". Así que de eso se trataba. Bueno, ya yo no tenía el espíritu
competitivo de antes, pero estaba dispuesto a dar la batalla y a gozar al máximo
la experiencia.
Tommy y Guillermo volvieron a acercarse a nosotros, nos
untaron un poco más de grasa en el pecho y pude sentir la emoción de tener
cuatro manos fuertes sobándome los pectorales y luego el abdomen. En ese momento
vimos en la pantalla a Samuel, el chico pelirrojo, quien fuera el primero en ser
descalificado, el cual decía sonriente:
"A mí lo que más me complace es que me chupen la verga, creo
que porque desde pequeño siempre me han complacido en todo y por eso me gusta
sentir que me están dando servicio. En mis primeras incursiones en el sexo,
contrataba chicos de mi edad y les pagaba para que me chuparan la verga, algunas
veces dos y tres a la vez. Es sensacional sentir como tu tronco se entierra en
una boca húmeda y caliente, eso me pone a millón, y lo hago saber a través de
mis expresiones verbales, ja ja ja."
No nos extrañamos cuando del fondo del estudio surgió el
pelirrojo Samuel. Deduje entonces que el resto de los compañeros estarían allí y
eso me excitó. Nunca hasta ese momento pude apreciar la belleza exótica del
chico, y me percaté de que tenía unos pezones apetitosos y una minúscula cintura
de envidia. Se notaba buen cuidado, su piel, su pelo, sus manos, y era delicado
en su andar sin dejar de ser masculino. Llegó hasta nosotros y nos saludó con un
beso en la boca, acercando nuestras cabezas para que fuera un beso triple, el
cual se extendió un poco más de lo debido a juzgar por el carraspeo nervioso de
alguien de producción. "Solo quería probar esas bocas con las que tanto he
soñado", nos dijo Samuel, dueño de la situación, mientras nos empujaba hacia
abajo. Siendo mucho menos fuerte que nosotros dos, se le hizo fácil pues
accedimos de inmediato y nos vimos agachados, cara a cara, con el miembro de
Samuel erecto en medio de los dos. Esta era la única verga que no había probado
de todos los que entramos al concurso, y ahora tendría la dicha de hacerlo, y
vaya si tenía yo ganas de comerme aquella morcilla. Se mostraba erguido
apuntando hacia el techo, brillante y colorado. Era bastante grueso y muy
venoso, torcido hacia un lado y con unos huevos enormes, apretaditos, y estaba
completamente afeitado, como me gusta, lo cual le daba un aspecto de mayor
longitud.
Guiñé un ojo a Harry y en ese instante Samuel nos agarró por
ambas cabezas y nos empujó hacia sí. Nuestras lenguas empezaron a recorrer de
lado a lado aquella deliciosa verga y al final del recorrido se juntaban en la
punta de su cabeza, lo cual me provocaba una rica sensación. Yo abrí y mi boca y
coloqué la cabeza grandota de la polla del chico y empecé a chuparla
vigorosamente, mientras Harry lamía ruidosamente el tronco, tarea que parecía
agradarle mucho a mi amigo a juzgar por la manera en que oscilaba su enrome
verga hacia arriba y hacia abajo. Como si leyera mi mente, se la agarró con una
mano y comenzó a jalársela mientras se dedicaba a lamer los huevos del muchacho,
y con la otra mano pajeaba al pelirrojo, y su puño cerrado chocaba con mi boca
que chupaba el glande sin cesar.
Samuel, quien al parecer se caracterizaba por el lenguaje
sucio, arrancó en una andanada de palabrotas que me excitaban aún más: "Eso es,
chúpenme la verga, cabrones… así, que rico, me gusta… Dale, Danny, chupa esa
cabeza, te gusta, ¿eh?"
Llegaron los "verdugos" y nos interrumpieron, para atarnos
las manos detrás de la espalda, aunque Harry aprovechó mi descuido para meterse
él la verga de Samuel entera en su boca mientras era atado por Guillermo. Al
parecer no querían que nos hiciéramos la paja o que simplemente mamáramos de
aquel palo sin usar las manos. Harry estaba haciendo su papel con verdadera
entrega, de modo que decidí contraatacar, y mi boca luchó por quitarle la verga
a Harry. Samuel se dio cuenta y sacó su verga de la boca de Harry para meterla
de un solo golpe en la mía que esperaba ansiosa. "¿Les gusta chupar verga,
maricones? Pues tomen esta que la tengo dura para ustedes, así, así qué rico."
Yo chupé a todo lo largo con gusto, mientras Harry lamía mis
labios con ternura, apoderándose con su lengua de los hilillos de saliva que
colgaban de ellos y del duro palo de Samuel. La verdad es que el pelirrojo nos
había sorprendido y nos estaba dando una lección. Me metí la verga entera en mi
boca, hasta atrás, y me atraganté por un momento, y una vez superado el momento
procedí a hacer un movimiento desde el fondo de mi garganta y atrapando su
grueso tronco entre mi lengua y el cielo de la boca, algo que no me había
enseñado nadie, pero que era un "talento" natural que yo sabía que a Enrique lo
volvía loco, de modo que decidí probar suerte. Definitivamente, el chico me dio
su aprobación tomando mi cabeza con fuerza y empujándome la aún más dentro
mientras decía" "Ay sí, así me gusta Danny, sí, que bien me la chupas, cabrón."
El momento de gloria duró poco, pues me sacó la verga de un
golpe y la metió en la boca de Harry, esta vez en un frenético mete y saca que
pensé que lastimaría la garganta de mi amigo, pero este emitía un gemido de
placer camuflado por aquella verga a la cual se dedicaba por entero ahora.
Mientras Samuel seguía hablando ("Toma, toma mi verga, chúpala bien Harry"), yo
saqué mi lengua y la coloqué en una posición estratégica para que esta lamiera
las bolas de Samuel según éste continuaba su frenético ritmo. De repente bajó la
velocidad, y yo aproveché para deleitarme aspirando el olor de macho en celo que
emanaba de su verga limpia y afeitada. Luego volví a abrir mi boca frente a
Samuel como diciendo "quiero más", y éste entonces pegó mi cara de la de Harry,
y sacó su verga de la boca de mi compañero.
Mientras se pajeaba con fuerza nos dijo: "Ahora sí, cabrones,
me voy a venir, y quiero hacerlo en sus bocas". Harry y yo nos acomodamos,
incómodos al tener las manos amarradas, pero nos colocamos lado a lado, y
abrimos nuestras bocas como pichones hambrientos, yo saqué la lengua y Harry
hizo lo mismo, mientras Samuel se seguía masturbando velozmente. De repente
llegó el esperado momento, y el chico jaló su verga hacia la base, manteniendo
la máxima erección por unos segundos en los que obviamente estaba conteniendo la
eyaculación. Vi hacia arriba y lo noté colorado y tembloroso, y en ese instante
lanzó un desgarrador grito que más que de placer parecía de dolor, y brotó del
ojo de su enorme glande un chorro inolvidable de leche, que vino a parar entre
la nariz y la boca de Harry. Un segundo chorro me cayó en la lengua, y yo
acerqué mi cara aún más hacia él. Siguió brotando semen de aquel prodigioso
géiser, y vi como en uno de los párpados de Harry caía un poco. Mi cuello y mis
mejillas también se impregnaron de aquel viscoso líquido, sinónimo de
masculinidad y energía. Empecé a lamer aquella lefa viscosa y caliente del
párpado de Harry, y me dejé seducir por su sabor, así que bajé hasta sus labios
y probé un poco más de aquel delicioso néctar. Sentí un último trallazo que con
menos fuerza cayó en mi pecho, mientras Harry correspondía con lengüeteadas en
mis mejillas.
Samuel exhaló un suspiro profundo y largo, y cayó de rodillas
al nivel nuestro. Entonces, el beso inicial se repitió. Harry, Samuel y yo,
jugábamos con nuestras lenguas en un duelo maravilloso y excitante, solo que
esta vez probábamos entre los tres la leche de Samuel que nos había rociado como
lluvia de placer. Mi verga se mantuvo erecta todo el tiempo, mientras Guillermo
y Tommy Tornillo volvieron a donde estábamos y nos desamarraron, lo cual
aprovechamos para acompañar el triple beso con caricias en nuestros cuerpos
mojados de sudor y de aceite. Me percaté de que aunque ya había pasado la
grandiosa corrida de Samuel, las cámaras seguían grabando. Aunque en ese mismo
momento dieron la voz de corte.
Lentamente nos separamos de aquel irrepetible momento, y
mientras me ponía de pie, por un momento mis ojos se enfocaron en el público, y
allí pude ver que había varias parejas y tríos chupándose las vergas, tal y cómo
lo habíamos hecho nosotros. A eso le llamaba yo un programa interactivo. Se le
pidió al público que diera su voto, y renuentemente las parejas se fueron
separando. Mi vista buscaba en vano a Enrique y no lo hallaba, yo solo esperaba
que se estuviera divirtiendo como lo hacía yo. Mientras nos pasaban toallas, y
nos retocaban el pelo, limpiaban el área y demás, pudimos ver la puntuación
acumulada: "Danny 26, Harry 22". Al parecer mis talentos de mamador habían dado
buen fruto, pues me le había ido encima a mi… ¿contrincante? Yo ya no veía a
Harry como tal, y reconocí que en las últimas horas las cosas habían cambiado
bastante entre nosotros. Samuel se despidió de nosotros y nos dijo que el jueves
siguiente nos veríamos en su finca, que él nos iba a contactar.
Al cabo de un rato nos ordenaron sentarnos en unas camas
pequeñas que estaban una al lado de la otra en el centro del estudio. Harry se
me acercó, acarició mi pecho y me dijo: "Cada vez te tengo más ganas, Danny." Yo
le respondí poniendo mi mano sobre la suya y con una sonrisa le dije: "Una noche
con Joe se me hace interesante, pero una noche contigo es todo lo que quiero
ahora". Por un instante pensé que Harry me estaba embaucando para que yo bajara
la guardia y así él pudiera ganar el concurso, y sin embargo yo me dejaba, pues
solo el aroma de aquel macho me tenía loco. Posé mi mirada sobre su verga que
ahora estaba en reposo, y aún así se veía enorme y apetitosa.
Escuchamos el tema característico del inicio de grabación, y
este se inició con una excitante introducción en la que Joe estaba sentado en
una especie de trono, y hablaba a las cámaras mientras Tommy y Guillermo a sus
pies lamían su entrepierna. Luego se apagaron las luces del estudio y en las dos
pantallas del fondo pudimos ver los rostros de Alex y Billy respectivamente. No
sabía lo que nos esperaba, pero saber que volvería a ver al adolescente del culo
perfecto y al maduro nadador del cuerpo firme, me excitó, y por el movimiento de
la verga de Harry, a él también. Entonces empezó a hablar Alex ante las cámaras…
Pronto viene el final de la saga, gracias por su paciencia y
por favor sigan escribiéndome…
caribecaribe@hotmail.com