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[ Casa de pan tierno, casa sin gobierno. ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 04 de Diciembre, 2008.
Fecha: 05-Jun-08 « Anterior | Siguiente » en Amor filial (6317 de 6526)

Parece que tenia un poder

Magda
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Me abuela confiaba en mis poderes yo los disfrutaba. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

PARECE QUE TENIA UN PODER

Alcancé a cursar tres años de una carrera en el área de la salud, cuando me di cuenta que realmente no tenia ni aptitudes ni deseos de estudiar, a pesar de los esfuerzos denodados de mi abuela por convertirme en una mujer útil a la sociedad y que defendiera el honor de la familia, muy a mal traer como consecuencia de la vida licenciosa y desvergonzada de algunos de mis tíos.

Pero ninguno de estos encomiables propósitos se hicieron carne en mi, de modo que fui paulatinamente deviniendo en una muchacha de rostro agraciado , y cuerpo perturbador, de buen apetito, muy simpática y tan inútil como un paraguas sin tela.

El único merito que yo misma me reconocía era el de andar en bicicleta , religiosamente una hora al día por las calles de este barrio de buen nivel en el que vive mi abuela . Esto hacia las delicias de los hombres que me miraban los muslos y mas arriba también pues yo no tenia ningún cuidado al pedalear y a veces andaba con calzones y otras, cuando hacia calor , sin.

MI pobre abuela , que ya tenía cerca de 80 años vivía aquejada de incontables males, para cada uno de los cuales tomaba religiosamente otras tantas tabletas , jarabes, y aguas de diferentes plantas y se friccionaba con cuanto ungüento recomiendan por la televisión sin haber encontrado nunca ni el mas mínimo alivio.

Fue así que una tarde de invierno en que la lluvia no me permitía andar en bicicleta , acompañaba a mi abuela junto a la chimenea, cuando, conmovida por las lamentaciones causadas por el dolor en su brazo izquierdo , me acordé de haber escuchado, en la lejanía de mi memoria, algo de lo poquísimo que aprendí en mi paso por la escuela y con mas ternura que convicción, comencé a aplicarle a mi abuela un suave masaje en el brazo adolorido .

No habían pasado cinco minutos cuando mi abuela manifestó que el dolor había desaparecido por completo . Acto seguido se incorporó ágilmente de la silla y fue hasta el armario en que guardaba los infinitos frascos de remedios ineficaces y con una decisión inquebrantable , los fue metiendo en una bolsa plástica y los tiro a la basura. En seguida dirigió hacia mi su mirada agradecida y levantando el brazo, ya sin dolor alguno, dijo así como para todo el mundo.

- Heredaste los poderes de tu abuelo , él todo lo curaba con su manos.

Yo guardé respetuoso silencio. Si mi abuela decía eso respecto a mi difunto abuelo , ella tenia que saber , total había sido su marido durante 50 años y habían tenido 14 hijos .

La verdad de las cosas era que yo pensaba que mi abuela tenia dolores imaginarios y que ella los fingía para ocasionar en los demás preocupación por ella y de ese modo aliviar su soledad, de modo que no traté de discutirle nada y cada vez que ella tenia un dolor , acudía a mi y yo le hacia determinadas tocaciones y sus dolores desaparecían y todo quedaba tranquilo. Hasta el día en que mi abuela me dijo que quería pedirme un favor.

El tal favor era que " atendiera", esa palabra empleo ella, a la vecina , una mujer de unos 40 años ,muy amiga suya a quien la aquejaba un sarpullido rebelde en la pantorrilla izquierda, que no se le había pasado con nada. Yo pretendí negarme rotundamente, pero la vecina ya estaba allí con cara esperanzada y su pierna izquierda hecha un desastre. Mi abuela , a su lado no paraba de decirle.

- Tenga fe Sra. Tere .. tenga fe.

Y luego me instó con autoridad a enfrentar a la mujer, de manera que no me quedó alternativa sino masajear la pantorrilla de la Tere y para sorpresa mía, después de unos tres minutos . la piel de la pierna de la vecina estaba tan lozana como seguramente la tuvo la mujer a los 20 años. A mi juicio la vecina tenia buenas piernas.

La verdad es que yo estaba bastante sorprendida y lejos de creerme poseedora de algún poder sanador , me acordé que algunas afecciones a la piel eran mas bien de origen nervioso y seguramente la mujer se había curado sola,

Pero mi abuela estaba convencida que yo había heredado los poderes sanadores de mi abuelo y había emprendido una campaña de difusión de mis supuestos poderes curativos entre su amistades mas intimas..

Al día siguiente la mujer de la pierna regresó y yo casi me alegré de eso porque seguramente el sarpullido le había vuelto y mis pretendidos poderes sanadores desaparecerían para siempre.

Pero según la mujer, el sarpullido ahora le había aparecido en los dos muslos y claro ella me rogaba que por favor " la atendiera". Mi abuela ya se lo había prometido de modo que no tenia escapatoria , ella misma la había hecho entrar en la casa y cuando yo acudí, la mujer estaba tendida boca abajo sobre la cama. Mi abuela , haciéndola de enfermera ,le había subido la falda hasta cintura y la mujer tenia expuestos dos muslos hermosamente modelados y un trozo de la parte baja de sus nalgas apenas contenidas dentro de un minúsculo calzón, al menos dos tallas mas baja de la que debería usar la mujer para cubrir su culo tentador . Unas pintas rojas muy escasas aparecían distribuidas al azar sobre la piel y no tuve otra alternativa que comenzar a masajear esas piernas que a decir verdad no estaban nada mal.

Comencé a darle masajes a la mujer mientras mi abuela abandonaba la sala si dejar de repetirle a la Tere que " tuviera fe" en la terapia de su nieta milagrosa.

Con el movimiento del masaje , el viejo catre de mi abuela crujía un poco y ese sonido algo le evocaba a la mujer que se quejaba excitada y emitía cortos quejidos así como de dolor y placer. Ella se sentía muy relajada y no se cuidaba en absoluto de palabras ni movimientos . total yo también era mujer y comprendía.

Yo estaba de rodillas en la cama teniendo los muslos de la Tere entre mis piernas. El pequeño calzón de la mujer se le había ido deslizando por sus nalgas y al poco tiempo ya podía apreciar que le hembra era poseedora de un hermoso culo admirablemente bien conservado para su edad. Esa imagen me perturbó. Porque ,aunque yo era mujer, sabia perfectamente apreciar la belleza de un buen culo de modo que comencé a acaríciaselo descaradamente con sobajeos que ya nada tenían que ver con los masajes para el sarpullido, sino que eran caricias calientes francamente eróticas y de indudable contenido sexual . Debí admitir en ese momento que acariciar un buen culo de mujer es uno de los placeres supremos Yo nunca había acariciado el cuerpo de una mujer desde que una vez en el colegio de puro aburridas con una amiga nos habíamos metido al baño para acariciarnos las tetas . Pero eso solo fue un par de veces y nada mas.

De modo que ahora seguía sobajeando a la Tere intencionadamente y ella tenia que darse cuenta de eso y como nada dijera , comencé a acariciar la entrada de su hermoso culo con mis dedos , y ella se fue relajando y separando su muslos y acomodando sus nalgas deslizando el pequeño calzón hacia un lado hasta tal punto que fácilmente la pude penetrar con tres de mis dedos . Cuando la penetré se quedo tranquila , con la respiración sostenida . Ella se quejó levemente a la entrada pero luego acusó la llegada del placer y comenzó a moverse por iniciativa propia a medida que se los metía hasta su mas profundos rincones.

. Ahora si, el catre de mi abuela crujía casi con deleite , quizás evocando las faenas que mi abuela había realizado en su juventud al construir sus catorce hijos y pronto sentí que la Tere se corría deliciosamente mientras yo ,que me había sacado los calzones , me montaba sobre su culo diabolico humedeciéndoselo con mis jugos generosos . Creo que ambas estábamos acabando. Era mi primer orgasmo con una mujer y debo admitir que fue una experiencia extraordinariamente placentera.

No se en que momento mi abuela había entrado en la pieza , pero al incorporarme la vi. de pie junto a la cama con los calzones de la Tere en la mano haciendo el siguiente comentario.

- Estos calzones tan chicos que usan las mujeres ahora, por eso se pasan de frió y les salen sarpullido en las piernas - y luego agregó dirigiéndose hacia la mujer que aun estaba desnuda sobre la cama .

Vístete mujer , que ya estas sanada -

Yo abandoné el cuarto algo confundida pero satisfecha.

Nada había cambiado en la casa, de modo que llegué a pensar que lo sucedido no era mas que una anécdota curiosa y muy personal, que ni siquiera podría contar ,porque nadie me creería y así la cosa iba pasando al olvido, cuando un domingo en la tarde al regresar del cine , vi. que mi abuela conversaba alegremente con dos mujeres que ya se estaban despidiéndose de ella. Era la Tere acompañada de una mujer joven de risa cristalina. Las tres mujeres parecían comentar algo divertido. Las saludé cuando ellas se despedían y pasé directo a mi cuarto. Ahí estaba tratando de concentrarme en las noticia de la tarde por la tele, cuando mi abuela entró .

- Y que pasa Abuela ¿ Le reapareció el sarpullido a la Tere ?

La vieja me miró como censurándome y luego agregó

- No vengas a hacer burlas aquí… esto se trata de algo delicado.

Yo guardé silencio porque la vi. preocupada .

- No pasa nada con la Tere, ella esta muy bien después que la atendiste, pero es la hija la que tiene un problema.

- Vaya . no tenia idea que la Tere tenia una hija.

- Pero si la viste recién salir con ella de la esta casa.

Ahí me di cuenta que la hermosa mujer que acompañaba a la Tere era su hija . Tenia 19 años y al igual que yo era una inútil que no había estudiado nada , pero que así parecía mas libre para desarrollarse hermosa sin necesidad de martirizarse con estudios. Para eso sus padres proveían todo.

- Ah si? . Y que problema tiene la Jovencita ?

- Enfermedades de mujer - dijo mi abuela , con sabiduría.

- Y por qué no la llevan al médico- dije yo, así como deslindando responsabilidades.

Mi abuela guardó silencio . como meditando una decisión, y luego dijo en voz alta, como si hablara para el espacio , no para mi.

- Lo que pasa es que ella, la Sonia , es una jovencita recatada y vergonzosa y le da mucho pudor que la vea un medico.

- Ah … pero específicamente que es lo que tiene , dije, así como interesada solo científicamente.

- Globumasteiditis- dijo mi abuela con seguridad.

Esa palabra sonó en boca de mi abuela como lo mas extraño que yo le había escuchado en los cinco años que vivía con ella. No se de donde la había sacado.

- Ahhhhh – dije, así como con sabiduría - ¿Es en los pechos verdad?

- En los pezones - respondió mi abuela, ahora con tranquilidad.

No había necesidad de hablar mucho mas , estaba claro lo que mi abuela quería , y yo lo había entendido claramente, de modo que disimulando mi súbito interés en el caso, le dije a mi abuela, después de un calculado silencio.

Dígale que mañana a las tres de la tarde .

Había elegido esa hora porque sabia que todos los lunes mi abuela asistía a esa hora a una reunión de la junta de vecinos de la cual ella era vice presidenta

Al día siguiente , a la hora señalada, aparecieron en la casa la Tere con su hija Sonia , que ahora parecía mas madura y mas bonita ,despertando todos mis deseos de " atenderla".

Cuando le dije que pasara al cuarto de la abuela la Tere también quiso entrar, pero su hija le dijo imperativamente que se quedara afuera ,porque según manifestó, a ella le daba vergüenza que su madre la viera. Me pareció rara su actitud pero ella, a penas entrar, cerro la puerta con algo de violencia y la madre se quedó afuera seguramente temiendo que mi atención a su hija tomara el modo de la atención que ella misma había disfrutado.

Cuando quedamos solas con la muchacha, le dije de inmediato que se sacara la blusa , lo que ella hizo con habilidad y luego con una experta maniobra en su espalda se liberó del sostén dejando ante mis ojos el mas espectacular par de tetas que yo hubiese contemplado jamás. Yo siempre he pensado que yo tengo buenas tetas y lo mismo parecen opinar los pocos hombres a quienes he permitido contemplarlas , pero las tetas de la Sonia estaban mas allá de la belleza , eran perfectamente infernales , enloquecedoras . Se quedó en silencio frente a mi e indicándome con el dedo sus pezones me dijo muy segura .

-Me duelen .

Entonces comencé acariciar esos pechos escandalosamente perturbadores , rodeando sus pezones suavemente con mis dedos: Me dijo que el dolor se calmaba y vi. como sus pezones crecían con mis caricias, A medida que acariciaba sus tetas la fui empujando suavemente hacia la cama hasta lograr que se sentara en el borde. Dominada por el deseo ,comencé a lamer esos pechos y el tacto de mi lengua pareció excitar poderosamente a la mujer que acariciaba mi rostro con sus pechos pasándome sus pezones por mis parpados y mejillas repitiendo siempre en voz baja.

Ya no me duele , Ya no me duele - .

Las dos tratábamos de no hacer ruido alguno porque escuchábamos el taconear de su madre que se paseaba nerviosa en el cuarto del lado. Yo ya no podía contenerme de modo que de pie frente a ella comencé a desnudarme . Cuando ella vio mis pechos quedo fascinada por su forma pues los míos son como dos grandes uvas maduras de pezones oscuros que ahora ella chupaba con deleite ocasionándome una calentura envolvente,

La muchacha rápidamente percibió el encanto de mis caricias y aprisiono mi rostro entre sus pechos calentándome hasta la desesperación. Comencé a masturbarla muy suave comprobando con deleite como su clítoris crecía bajo el tacto de mis dedos. Entonces me fui inclinando , bajando hasta su sexo con mi boca anhelante cada vez mas estimulada por el placer de tener a esta hembra dominada por un deseo tan fuerte como el mió, sentí como su sexo salvaje latía en mi boca manando ese aroma que ella había guardado para este momento. Y fue justamente entonces cuando escuchamos claramente los golpes en la puerta del cuarto.

La Sonia se incorporó con rapidez , y se puso la blusa sin preocuparse del sostén que quedó sobre la cama . La blusa parecía a punto de estallar conteniendo sus tetas inflamadas de calentura.

Después de arreglarse levemente el pelo desordenado , salio del dormitorio de la abuela y con pasos presurosos atravesó la sala caminando rápidamente hasta la puerta de salida de la casa, seguida por su madre a quien ni siquiera dirigió la mirada.

Mas tarde, cuando mi abuela regreso ,entró en su cuarto y luego salio con el sostén de la Sonia en la mano y me dijo , así como reflexionando.

- La madre deja los calzones y la hija deja el sostén… hay cosas que se heredan - .

No hizo ningún otro comentario.

La verdad es que yo casi ni me fijé en eso porque estaba preocupada de otra cosa , no lograba llegar a una conclusión satisfactoria , estaba en la mas ardiente de las dudas . ¿ Que seria mas espectacular , el culo de la madre o las tetas de la hija.?

La experiencia con la Tere , me proporciono una experiencia de deseo grueso , intenso . El atractivo de su trasero era mortífero . Mi abuela decía que la Tere había logrado todo lo que tenia gracias a la forma experta como ella había administrado ese atractivo. Indudablemente esa parte de su cuerpo impactaba a los hombres. Pero yo era mujer y a mi simplemente me había producido una calentura intensa ,pero momentánea y eso era todo. Pero lo de la Sonia era diferente.

Con ella me pareció entrar en un mundo subyugante y atractivo . Cuando nos acariciamos en la cama me pareció que ella y yo usábamos un nuevo lenguaje , que no tenia palabras porque no hablamos nada , pero sucedía que en todo momento ella hacia lo que yo estaba pensando y yo le daba las caricias que a ella la hacían vibrar en forma creciente. Y éramos mujeres las dos y a mi me gustaba que lo fuera.

Pasaron varios días sin tener noticias de mis pacientes . Tampoco me atrevía a preguntarle nada a mi abuela ni acercarme por los alrededores de la casa de la Tere, porque la cara de pocos amigos de su marido me atemorizaba Si es se hubiese enterado de lo que pasaba con sus mujeres yo habría salido muy mal parada. Ya me había resignado a dejar a la Sonia como un buen recuerdo , cuando mi abuela me dijo a la hora del desayuno, así como informándome.-

Yo no se lo que habrá pasado, pero a la Sonia le volvieron los dolores

Yo me quedé en silencio ,como si el asunto no me interesara, pero la verdad es que el recuerdo de esas hembra ardiente ,puso en actividad todo mi sistema nervioso y también el hormonal. Luego le dije ,así como con desgano.

- Bueno , abuela, si Vd. quiere yo puedo volver a ver a la Sonia… Me da un poco de pena la muchacha -

En realidad no era para nada pena la que me daba la Sonia sino que una calentura desatada que casi se me estaba haciendo incontrolable. Ahí mi abuela me hablo directamente y como en tono de advertencia.

- No se que la habrás dicho a la Sonia, pero la Tere dice que si la atiendes, tiene que ser en presencia de ella , no encerradas los dos solas .

Mi abuela se puso de pie, habiendo terminado su desayuno y ya cuando salía del comedor me dijo.

-Ya , esta tarde van a venir.

Pasadas las tres llegaron la Tere y su hija , muy serias las dos y cuando yo abrí la puerta del dormitorio de la abuela, las dos entraron sin preguntarme nada. La Tere se sentó en una silla que había cerca de la cama y la Sonia se quedo de pie frente a mi, como esperando instrucciones.

Cuando le pregunté como se había sentido me dijo que los dolores en las tetas se le habían pasado, pero que luego de un par de días habían reaparecido .

Con la calentura apenas contenida, me acerqué a ella y yo misma le desabroché la blusa para dejar expuesto el sostén próximo a reventar por la presión.

La muchacha, sin esperar mis instrucciones ,se saco el sostén y ahí pude darme cuenta que la Sonia estaba mas caliente que yo porque los pezones los tenia inmensos , calientes y alargados al centro de una aureola poderosamente marcada.

En silencio comencé a recorrer sus tetas en circulo. Como haciendo unos pases mágicos y mis caricias fueron paulatinamente descendiendo por su vientre y por sus nalgas hasta que, apenas controlándome, solté la falda de la muchacha y le dije que se tendiera en la cama. Mire hasta el lugar donde estaba la Madre y la mujer estaba mirando atentamente lo que sucedía, pero no hacia gesto alguno, parecía muy concentrada y atenta.

Cuando la Sonia estaba tendida en la cama le fui deslizando lentamente los calzones hasta sacárselos y la muchacha quedo completamente desnuda ,con una rodilla pudorosamente levantada, así como para cubrir su sexo. Yo le acariciaba las caderas y los muslos y le dije que los separara un poco a lo que ella accedió con muy buena voluntad y pude ver como los labios de su sexo estaban hermosamente separados y muy húmedos, signos evidente de una creciente calentura, tan intensa como la mía . Ya no había mucho que decir. Sin poder ni querer disimular nada ,me desnudé comenzando a pasar mi lengua por sus tetas como en la primera sesión, pero ahora la Sonia comenzó a empujarme desde los hombros haciéndome deslizar hasta quedar montado en el cuerpo de esa muchacha desbocadamente excitada.

Cuando me disponía clavar mi lengua en medio del sexo de la Sonia, me di cuenta que la Tere se había puesto de pie y me prepare para recibir en la cabeza el golpe de un jarrón de gran tamaño que había a su lado , pero pasaron los segundos y no sucedió nada y entonces ya le había sumido mi lengua completa a la Sonia que se agitaba en medio de un placer que parecía invadirla entera.

Perdido el miedo por el presunto ataque de la madre , me entregué por completo a mi tarea de gozarme a la muchacha que se me brindaba feliz

Yo no se que mecanismo mental se puso en marcha en la mente de la Tere. No se si fue instinto de proteger a su hija o bien su propio deseo desencadenado, pero el hecho es que, con una rapidez de mujer madura y experta , se desnudó con una velocidad increíble y se tendió en la cama junto a nosotras mientras la Sonia gritaba con la violencia del primer orgasmo.

En ese momento en que la Sonia se doblaba sobre si misma de placer me separé cariñosamente de ella y quise buscar el culo de la madre para disfrutarlo ya que ella parecía esperar anhelante mis caricias , pero ella con , con esa sabiduría que con el tiempo va trasformando a la mujer madura en una fuente inagotable de recursos eróticos , me había llevado hasta su sexo que se hacia liquido de gozo y de modo que yo podría ahora tener a las dos hembras para mi.

Mi lengua salía de una mujer y entraba en la otra en una ola de calenturas cambiantes porque las dos eran maravillosamente distintas y en ellas pude encontrar todos los matices que una sola mujer no puede dar.

Habíamos ido entrando en un mundo nuevo de goce para las tres . Ellas inventaban placeres y posturas nuevas para mi , hasta que de pronto en medio de los besos y la penetraciones deliciosas me di cuenta que ,por el asar de los movimientos y la calentura , las dos mujeres , madre e hija , resultaron abrazadas una sobre la otra. Fue entonces cuando en medio del desenfreno , la madre me dijo al oído, pero suficientemente fuerte como para que yo lo escuchara.

- Déjanos solas -. Déjanos solas.

Era tal la intensidad de la calentura de esas mujeres que descendí de la cama para dejarlas que se abrazaran y fue entonces cuando ellas comenzaron a buscarse con sus cuerpos , besándose anhelantes, recorriendo sus pechos con su lenguas , mordiéndose suavemente sus pezones , juntando su sexos tratando de rozarlos y adoptando con sus muslos posiciones que le preemitía obtener roces novedosos.

Ahí , al fin me di cuenta que lo ellas hacían era algo que va mas allá de cualquier relación erótica entre un hombre y una mujer . En la forma como estaban amándose había algo mas que lo hacia el encuentro mas impactante mas grande y mas sublime. Y entendí que era ese laso incestuoso el que daba a esa mujeres una capacidad de placer que era imposible alcanzar de otro modo.

En uno de esos momentos de una calentura desenfrenada fue que la Tere quedo entre los muslos de su hija levantando su culo maravilloso y eso fue para mi como un llamado que me llevó a hacerme parte de un placer irrepetible . Bese el culo maravilloso de la Madre desencadenando un orgasmo que nos restó del mundo y no nos dimos cuenta cuando mi abuela entró en el cuarto.

Yo ya estaba de pie y a medio vestir, cuando mi abuela vio a las mujeres que descansaban semi abrazadas, luciendo la Sonia sus preciosa tetas hacia un lado y la Mina su culo espectacular hacia el otro.

Mi abuela las miró, pero me hablo a mi ,así como en son de aprobación.

Que bueno que lograste unir a este par de yeguas que se lo pasan peleando todo los días … Tu tienes ese poder de unir a las familias…igual que tu abuelo-… Yo se por te lo digo.-

Mi abuela era una vieja sabia. Y guardaba muchos secretos.

TodoRelatos.com © Magda

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