Abro los ojos y la luz brillante no me deja ver donde estoy. Cuando por fin
logro acostumbrarme, miro a mi alrededor y veo una habitación redonda, con piso
de paja. Trato de moverme pero no puedo. Estoy atada verticalmente en una
especie de X gigante. ¡Estoy completamente desnuda! Entro en pánico, y trato de
rotar mas la cabeza pero no puedo, parece que está bien asegurada de
alguna forma a la X. Por lo poco que puedo ver, hay otras mujeres igual que yo,
atadas a X's gigantes, rodeando las paredes de esta habitación. Todas estamos
volviendo en sí.
Pronto se abre otra puerta, entra un hombre, de unos 40 años, con ropa de
personal de servicio. Un portero o algo similar. Tiene una manguera en la mano.
Abre el agua, y apunta a la primera chica de la fila. La tortura con el chorro
de agua, que aunque no es muy fuerte es incómodo. Cuando trata de prostestar, le
llena la boca de agua. Juega un rato asi, y practicamente la viola con el chorro
de agua como si fuera una extensión de su propio miembro. Hace lo mismo con
todas. El agua en mi cara me ayudó a despabilarme, igual que a todas las demas,
así que se escuchó un "blah blah blah" continuo de chicas asustadas y quejandose.
Cuando terminó con la ultima de nosotras, volvió a la primera. Y una por una nos
puso una cinta en la boca para generar el apreciado silencio que había mientras
estabamos inconcientes.-
Despues, saco una botella grande de aceite de almendas y se divirtió un buen
rato aceitando nuestros cuerpos a su merced. Jugó con nuestros pechos, con
nuestras entrepiernas, incluso con nuestras vaginas, hasta que se cansó y se
fue. Ahora todas brillábamos mucho y teniamos un rico olor a almendras en el
cuerpo.
Todavia no sabíamos que estaba pasando y se volvia cada vez mas aterrador.
Oportunamente se abre la puerta y entra un grupo de hombres, de distintas
edades, distintas vestimentas y distintas contexturas físicas. Cada uno nos
observa cuidadosamente. Sopesan nuestros pechos con sus manos, miden
nuestros clítoris con sus dedos, mientras nosotras solo podemos gemir en un
gesto de desaprobacion.
Uno de los hombres, que se presentó como Pedro, dijo a otro señalándome: "Esta."
Lo último que recuerdo es un paño húmedo en mi nariz, y la oscuridad nuevamente.
Cuando me desperté, me encontré acostada en una cama. Mis manos estaban atadas
al respaldo, y mis piernas, bien separadas y retraidas, atadas a una especie de
postes que había a los costados de la cama. Era como estar en una silla
ginécologica pero en la cama. La cinta seguía en mi boca, por lo tanto no podía
hablar, solo mirar. Escuché el ruido de una puerta que se abría y apareció ese
hombre, Pedro, nuevamente.
Se acercó a mi, y empecé a moverme desesperada, tratando de zafarme, pero era
imposible. Se sentó al lado mio en la cama y empezó a acariciarme los pechos.
Con tono paternal y seguro, me dijo:
-"Seguramente estás asustada y querrás saber por que estás aca y que te voy a
hacer, no?"-
-" mmmmm!!!" Gemí como pude
- "Bien, estás en un centro de rehabilitación. Hay un grupo radical de hombres
que piensa que los movimientos de liberación y superioridad femenina están
llegando muy lejos. Yo soy parte de ese grupo. Nuestra tarea, es encontrar
chicas feministas, independientes, esas que piensan que son superiores a los
hombres, y rehabilitarlas aquí, para que vuelvan al mundo como auténticas
señoritas, que sepan como comportarse ante un hombre. Que sean sumisas, calladas
y obedientes"
Yo no podía creer lo que escuchaba y tenía cada vez mas miedo. En ese momento,
él continuó:
-"Adelante, caballeros, ya pueden pasar" - Cuando dijo esto, entraron otros 6
hombres a la habitación. Yo estaba entrando en pánico, tenía la certeza de que
me iban a violar entre los 7, y que me iban a lastimar mucho.
-"Quedate tranquila, que estos hombres no están aca para violarte, ni yo
tampoco. Son voyeuristas, solo van a mirar tu entrenamiento y van a participar
solo cuando yo se los pida y solo para lo que yo les pida."
Yo estaba roja de verguenza. Estaba acostada, desnuda y exhibida ante estos 6
hombres que se sentaron alrededor mio, y empezaron a masajear sus penes
frenéticamente.
Pedro se sentó al lado mio, y puso su mano derecha sobre mi vagina,
cubríendola. El cuerpo me traicionaba, sentir el calor de la mano ahi, me
excitaba cada vez mas. Empezo a acariciarme la entrepierna, los labios, a jugar
con mi vello púbico. Después me miró a los ojos y me dijo:
-"Hay muchos pelitos acá... así no se puede trabajar, voy a tener que
depilartelos".
Yo estaba horrorizada con el comentario, no podía imaginarme haber caído tan
bajo. Pedro abrió su enorme maletín de rehabilitación, como lo llamaba, y sacó
un frasco de crema de afeitar, una tijera y una maquinita descartable. Se acercó
a mi con la tijera en la mano y yo me sobresalté.
-"Te voy a cortar los pelos mas largos con la tijera para que no se enreden en
la maquinita. Si te quedás quietita, no te voy a lastimar, pero si te movés,
puedo perder el pulso."
Comprendí que era mas acertado quedarse quieta. Pedro iba agarrando mechoncitos
de mi vello púbico y los iba cortando con la tijera. Se me caían lagrimas de
verguenza, mientras los otros 6 hombres miraban encantados el panorama. Despues,
puso bastante crema de afeitar alrededor de todo mi pubis y empezó a pasar la
maquinita. Me dejó totalmente peladita, y mi tajito se hizo mas visible al
público que estaba super excitado, y con la separación obsena que había entre
mis piernas, se podía ver claramente el interior de mi vagina.
Pedro volvió a sentarse al lado mio, y volvió a cubrir mi vagina con su mano
derecha. Despues, empezó a masajear mi clítoris, alternando con pellizquitos en
los labios, y masajes en la entrepierna. Empecé a mojarme sin control, sentía
como un flujo interminable de placer se escapaba de mi parte mas privada.
Entonces Pedro, con la mano izquierda me sacó la cinta de la boca, me metió el
dedo indice y me dijo:
-"Ahora quiero que chupes mi dedo como si fuera una pijita. Quiero sentir mucha
succión!"
Yo empecé a succionarle el dedo despacito, sin poder controlar del todo mi
estado fisico, por la excitacion que tenía.
-"Si no me succionas el dedo como si fueras a sacar lechita de el, voy a tener
que pedirle a alguno de los muchachos aca que se saque el gusto con vos por la
fuerza. ¿Queres eso? ¿ Que te embistan con una pija super dura mientras estás
abierta, atada y sin poder defenderte?
-"No..."
-"Entonces chupá hasta que salga lechita del dedo"
Chupé con toda mi fuerza mientras la imaginacion en la cabeza de todos hacía su
trabajo. Me veían acostada, atada, chupando frenéticamente y mojandome sin
control y sus erecciones eran cada vez mas monstruosas. Cuando estaba a punto de
llegar al orgasmo, Pedro me soltó, dejandome bastante frustrada por la negacion
del orgasmo. Me dejó así un buen rato, mojada, mientras todos descansaban
despues de su orgasmo deleitando la mirada con mi patético espectaculo.
Cuando había descansado un poco, empezó otra vez. Y otra vez. Y otra vez.
Lo hizo 4 o 5 veces, y nunca me dejó acabar. Yo estaba desesperada, excitada y
mojadísima. Tomó su maletin, y sacó un plumero. Cortó las plumas y se las dió,
una a cada hombre, y otra se quedó el. Entonces, dijo:
"Vamos a hacerle un poco de cosquillas para ver como mueve ese cuerpo sedentario
que tiene. Juan y Martin, uno en cada pie. Alejandro y Marcos, uno en cada
axila. Claudio, pecho y panza. Lucio, vos y yo nos vamos a encargar de pasarle
el plumero por la conchita, que hace mucho que no la usa."
Empezaron a hacerme cosquillas y no podia contenerme. Me desesperaba por zafarme
pero las sogas estaban bien puestas. Movía los pies, la cadera el torso. Los
pechos se movian frenéticamente por la inercia. Paraban por ratos y por ratos
seguian, siempre con mucho cuidado de que no acabara, para dejarme frustrada y
pidiendo mas. Un rato despues, se cansaron de torturarme y guardaron todas las
plumas en el maletín-.
"Eso fue divertido" - Dijo Pedro - "Pero mas divertido va a ser lo que tengo
preparado ahora"
Abrió el maletín y sacó una espatula chiquita, y un frasco de dulce de leche. Me
miró y me preguntó:
"Te gusta el dulce de leche?" Yo asentí con la cabeza, con un poco de
preocupacion "A nosotros también" contestó.
Y dicho esto, se acercó a mi con el dulce y la espatula, y me puso dulce de
leche entre los dedos de los pies y en las plantas. Tambien en los pezones,
cantidades obsenas de dulce de leche, y me llenó la vagina de dulce tambien. Se
vació un frasco entero de dulce de leche en mis partes intimas y los pies.
Entonces pidió a dos de los hombres que empezaran a chupar el dulce de mis pies,
y que aun cuando no quedara dulce, que siguieran chupando. Otros dos se
posicionaron a cada lado mio y empezaron a chupar los pezones, y los otros dos
se empezaron a pelear por mi vagina. Me succionaban como lobos hambrientos y
lamían y chupaban como si fuera la ultima vez que iban a probar el dulce de
leche en siglos.
Yo estaba un poco cansada de tanto forcejear, y sentía que me habían poseído de
una manera que no podía hacer nada. Tenía dos cabezas entre mis piernas y labios
peléandose por atrapar un pedazo mas de mi femineidad. Era erotico y excitante
pero a la vez humillante, todos podían verme desnuda y exibida, tocarme,
chuparme, y yo casi no podía ver nada. Ni defenderme.
Y cuando pensé que ya había terminado, otro paño humedo se plantó en mi cara, y
volví a la oscuridad absoluta.
Cuando me desperté, me encontré en el mismo cuarto, con la misma gente, pero
atada en una posición muy diferente. Boca abajo, con mis muñecas atadas a mis
tobillos, y la cola bien en alto. Toda mi femineidad estaba a la vista tambien.
Ya intuía lo que iba a venir.
Pedró abrío el maletín y saco un sello grande. De esos antiguos que se
estampan contra la almohadilla de tinta y luego contra el palpel. Apoyó el
sello en la almohadilla y mientras lo aplastaba me dijo:
"Este sello dice " Este culo pertenece a Pedro" y te lo voy a estampar en
las nalgas, como a los cerditos"
Sacó el sello de la almohadilla y me lo estampó en cada nalga. Después saco una
cámara de fotos y tomó una foto de mi cola en pompa con el correspondiente
marcado. Todos los presentes aplaudieron. Despues sacó una espatúla grande, la
probó en el aire y se puso detrás de mi:
"Vamos a ver si puedo endurecer un poco esos gluteos llenos de celulitis y
flaccidos que tenés. Es una verguenza que diga "este culo pertenece a pedro" y
que sea un culo tan gordo y feo"
Empezó a pegarme en la cola con la espátula. Un chirlo firme, pasaban unos
segundos, despues otro chirlo firme. Con cada chirlo yo largaba un quejido.
Despues empezó a aumentar el paso y empezó a darme chirlos mas rapidos. Mi cola
se iba poniendo roja y yo trataba de zafarme pero no podía. En un momento, bajó
la espatula y la apoyó contra mi vagina. Frotó un poco, la sacó y la miró a la
luz:
"Está mojada. O sea que te estoy dando una buena paliza en el culo, adelante de
todos, como te mereces y eso te calienta. Bien, entonces voy a seguir"
Y siguió hasta que la cola me quedó bien colorada. Me dejó un rato en exposición
y despues regresó con un poco de crema. Me puso la crema sobre las nalgas
y empezó a masajear.
"Te dejé el culo como un tomate, pero ahora con esta cremita se te va a poner
bien. Todavía le falta mucho por sufrir a este culito tuyo"
Me dejó un rato tranquila, para que la crema hiciera efecto y despues se acercó
otra vez (siempre por atrás para que yo no pueda verlo a los ojos) y me dijo:
-"Parte de la rehabilitación incluye educación anal. Tu espíritu rebelde se
va a apagar una vez que te dominemos por atrás"
Sacó de su maletín un poco de vaselina. Me pasó la vaselina por la entrada del
ano con un dedo mientras me decía:
-"No hay nada mas humillante que te metan un dedo en el culo, no? Bueno, vas a
sentir un poco de incomodidad, pero es parte del tratamiento".
Apoyó la yema del dedo contra mi ano y empezó a masajear. Traté de huir del dedo
invasor pero mis sogas estaban bien aseguradas, así que no podia hacer nada mas
que esperar a ser penetrada por atrás. Despues de masajear un rato empezó a
empujar el dedo hacia adentro. Era incomodísimo sentir como se iba metiendo. Lo
rotaba mientras empujaba como si estuviera ajustando un tornillo. Yo trataba de
mirar para atrás pero no veía mucho, y no veía a nadie. Claro, estaban todos
concentrados cerca de mi cola, mirando el espectaculo. Porque con la cola bien
en alto, también estaba toda mi femineidad a la vista. Una imagen a la que
ningun voyeurista puede resistirse.
Finalmente el dedo llegó hasta el final, y una vez bien profundo empezó a
rotarlo para un lado y para el otro, burlándose de mis quejidos.
"Te molesta no? Tener un dedo metido en el culo es, ademas de humillante, muy
incómodo. Bueno, paciencia que ya termina."
Y por suerte así fue, muy despacio fue sacando el dedo y cuando por fín pude
cerrar el ano sentí una sensacion de alivio terrible.
"Bastante marroncito me salió el dedo eh? Hace mucho que no vas al baño?"
La preguntá me puso mas roja de verguenza de lo que ya estaba. Me hice la tonta
y no contesté.
"Si no me contestás, agarro ya mismo un palo de escoba y te lo entierro en el
culo, conmigo no te hagas la orgullosa"
"Si..." - le contesté con miedo
"Si, qué?" - siguió insistiendo
"Si señor" - le dije
"No, tenes que decirme toda la frase: "si señor hace mucho que no hago caca" .
Dale"
Casi llorando de la verguenza, me obligué a mi misma a repetirlo:
"Si señor, hace mucho que no hago caca"
Escuche varias risitas atrás mio y una palmadita en las nalgas, como si fuera un
caballo que cumplió una orden. Despues, tomó su maletín otra vez, y sacó un
buttplug un poco mas grueso que un dedo. Lo llenó de vaselina y lo apoyó en la
entrada de mi ano otra vez.
"Ahora te vas a tragar este plug por atrás, así jugamos un ratito"
Empezó a empujar y yo sentía que se me iba a partir el ano en dos. Siguió
metiendo y metiendo hasta que porfin llegó hasta el fondo, y por el diseño del
plug que es mas estrecho en la base, pude cerrar un poco el ano y sentir un poco
de alivio. Justo en ese momento, empezó a sacarlo otra vez. Y cuando llegaba a
la mitad, volvía a empujarlo adentro.
"Quiero ver si podemos agrandar un poco ese agujero, así no tenes tantos
problemas para ir al baño" Y mientras decía esto, seguía violandome con el
buttplug ante la atenta mirada de todos. Yo no paraba de gemir, por lo molesta
que era esa situacion. Despues de un rato, me lo dejó adentro y empezó a
rotarlo despacito. Mi cuerpo empezó a traicionarme y empecé a mojarme otra vez.
Todas las caras se acercaron mas a mi intimidad para ver. Tanto se acercaron que
podía sentir sus respiraciones entre mis piernas.
"Ahora, quiero que hagas fuerza y saques el buttplug" - Me dijo
"No puedo.." le contesté
"Sí podés. Sos vaga y como no lo intentás por eso no vas bien de cuerpo, yo te
voy a entrenar para que aprendas a cagar. Es algo básico que los chicos aprenden
rápido pero parece que a vos hay que enseñartelo. Ahora, hace fuerza y sacá ese
buttplug o ya sabés, te espera la escoba"
Empecé a hacer tanta fuerza como pude, todos mis musculos estaban tensos y no
podía evitar hacer ruidos muy sonoros. Todos soltaban sus pequeñas carcajadas
mientras yo me concentraba en hacer la fuerza necesaria para expulsar el
buttplug. Despues de mucho sudor y mucho esfuerzo, empezó a ceder.
"Dale, muy bien, hacé mas fuercita, ya está saliendo la caquita"
Yo no podía mas, estaba cansada y en una posicion muy incomóda, además del
esfuerzo obvio, estaba el problema de la gravedad. Tenia que expulsar algo hacia
arriba, no hacia abajo, lo que suponía el doble de esfuerzo.
Unos minutos despues, había logrado expulsar un poco mas de la mitad del
buttplug, y cuando estaba lista para hacer el esfuerzo final, Pedro apoyó un
dedo y lo empujó de nuevo hacia adentro. Todo.
Yo pegué un gritito de angustia mientras todos seguian sonriendo y haciendo
chistes sobre mi.
Pedro tomó una jeringa sin aguja de su maletín y la llenó con agua jabonosa que
estaba tibia. Otra vez me sacó el buttplug y apoyó la jeringa sobre la entrada
de mi ano, que ya estaba bastante abusado.
"Ahora que ya aprendiste a hacer fuerza y hacer caquita, nos vas a mostrar a
todos que tan bien lo aprendiste. Te voy a meter esta jeringa con agua jabonosa
que te va a movilizar un poco el intestino"
La traduccion era una enema. No tan grande como una enema pero el agüita tibia
en mi intestino iba a surtir similar efecto. Aprovechando mi reciente
entrenamiento anal, empujo la jeringa hacia adentro y la metió hasta un poco mas
de la mitad. Empezó a inyectar los chorritos, algunos suaves y otros con toda la
fuerza de la jeringa. Yo pegaba saltitos de desesperacion, que lo único que
hacian era enterrar mas la jeringa. Cuando terminó de inyectar el agua, sacó la
jeringa y me metió el buttplug de nuevo.
"Ahora vas a sentir muchas ganitas de hacer caca, pero, te las vas a aguantar.
Te voy a sacar la cinta de la boca, porque quiero escuchar como me suplicás que
te deje ir al baño"
Al principio, sentía un poco de ganas de ir al baño, pero nada urgente que me
hiciera suplicar. Pero a medida que pasaba el tiempo, la necesidad de evacuar mi
intestino se hizo mas y mas fuerte, y empecé a pedir.
"Por favor, dejeme ir al baño"
"Por favor que?" - Me dijo muy lentamente y gozandome
"Por favor, Señor" - Le conteste entre dientes y demostrando todo mi odio.
"Eso no alcanza, vos sabés como me gustan las frases a mi, enteritas y con una
buena descripcion del problema"
"Por favor señor, dejeme ir al baño porque necesito defecar" - Dije, tratando de
ser lo mas educada posible.
"Ese no es vocabulario de una nenita a la que tuvimos que enseñarle a ir al
baño. A ver, repetí conmigo: Señor, por favor dejeme ir al baño porque tengo
muchas ganas de hacer caca"
No tenía opcion que seguirle el maldito juego asi que se lo dije: "Señor, por
favor dejeme ir al baño porque tengo muchas ganas de hacer caca"
Pedro se acercó, puso un balde abajo mio y me dijo:
"El baño es para los grandes. Las nenas hacen en la pelela y los adultos la
miran."
Yo estaba mortficada de la verguenza. Ademas de toda la humillacion por la que
me hicieron pasar, tenía que hacer mis necesidades en frente de ellos.
"Vamos a hacer una cosa. Te voy a sacar el buttplug ahora. Pero si llegás a
soltar una gota, te voy a meter el palo de escoba, acordate"
Me sacó el buttplug y tuve que hacer mucha fuerza para no dejar salir nada. Tuve
que mantener mis nalgas bien apretadas y concentrarme muchísimo. En ese momento,
Pedro se sentó a un costado y empezó a masajearme el clitoris, cada vez mas
fuerte. Yo me mojaba cada vez mas y no podía concentrarme en las dos cosas.
Empecé a jadear mas y mas y mas, y al final, despues de tanta excitacion y que
no me dejaran acabar, tuve un orgasmo gigantesco, y perdí el control de mis
esfinteres. Todo el contenido de la enema caía en el balde como una cascada y yo
no podía hacer nada para evitarlo, mientras todos se burlaban del olor, los
sonidos y la situacion.
Me dejaron un rato así, sucia y atada y a la vista de todos mientras se
terminaban de masturbar. Cuando todos acabaron, se vistieron y me rodearon. Yo
apenas podía levantar la cabeza, pero sentía que alguien me tocaba con algo
húmedo por atrás.
"Como a todas las nenas sucias, ahora tengo que limpiarte. Te estoy pasando
algodoncitos con aceite para bebé por el culo y por la conchita, asi queda
limpita"
Cuando terminó de limpiarme, se acercó a mi, y me mostró una escoba. Entonces me
dijo:
"Te dije que si no te contenías te iba a meter este palo de escoba, ¿Te
acordas?"
Yo empecé a moverme desesperadamente, mientras el se posicionaba atrás mio.
"Muchachos, ayudenme por favor, es una escoba larga"
Todos se pusieron detrás mio. Pedro apoyo la punta del palo de la escoba sobre
mi ano otra vez y empezó a empujar. Yo estaba desesperada, otra vez con la cinta
en la boca, pero me movía tanto y tan fuerte que parecía que iba a romper la
cama. Si me metían ese palo de escoba, me iban a destrozar, y yo estaba
aterrada.
Despues de un rato de fingir forcejeo, dejaron la escoba y se empezaron a reir.
Aparentemente era parte de la tortura. Salieron todos del cuarto, apagaron la
luz y me dejaron ahí toda la noche. Atada, amordazada y con la cola en el aire.