Punto Omega
Día 1
Es el año 3000 y soy un soldado de la última guerra. Tengo 27
años y creo que voy a morir. Tan sólo me quedan dos balas y a veces comienzo a
pensar que una es para mí. No puedo fallar. No debo fallar. No quiero morir.
Quiero que mi familia lea esto si es que esta viva. Tan sólo
encontré este pequeño trozo de papel y un portaminas que guardo desde niño.
Orfeo es mi nombre. Y tengo miedo.
Nunca creímos que aquella bomba que lanzaríamos a ese país
iba a provocar este efecto. No murieron los malditos. No murieron. Si no que se
adaptaron a la explosión y mutaron. Vagan sin ojos, sin brazos, sin piernas. Se
arrastran y no mueren.
Mi país es el último que queda. Al parecer soy el último que
queda. Y nuestra esperanza era llegar al punto Omega, en donde según el oráculo,
aquel que llegue podrá cambiar el mundo.
Si pudiera cambiarlo pensaría dos veces antes de armar una
guerra contra ellos y podría encontrar la paz.
Día 2
No hay nadie, sólo muertos. Encontré a Mephisto, mi compañero
y amigo. A penas pude reconocerlo. Su cara estaba desfigurada y le habían comido
el cerebro. Eso le pasó por ser descuidado. Le dije que no nos separáramos. No
me hizo caso. Le cubrí el rostro con su chaqueta y le dije adiós. Mephisto era
mi camarada, mi amigo de fiestas. Conocimos a muchas mujeres. Aunque nunca
entendí el por qué de su rechazo. A él le iba muy bien, pero a mi, nadie me
tomaba en cuenta. Mephisto decía que yo no era feo, sólo era muy frío, casi
impenetrable.
Día 3
Voy camino al punto Omega. Falta poco, según el oráculo. He
visto las sombras pasar desde que voy caminando. No caminan, sólo se arrastran.
Y gruñen como cerdos con hambre.
Pienso en Laura, ¿dónde estará? ¿Estará viva? Recuerdo la
primera vez que la abracé y se quejo de lo frío que estaba. La conocí en la
base, era una de las pocas mujeres soldados que logré conocer.
Pienso en mi madre. Recuerdo haberla visto un par de veces
desde el accidente. Aquel que casi me mata. Dijo que yo ahora era diferente. Que
no tenía el valor de estar conmigo. Que Orfeo estaba muerto, que yo no era él.
¿Cómo no voy a ser él? Soy el mismo Orfeo que chocó en el
avión, aquel que quedó con las piernas destrozadas y sin brazos. Aquel que los
médicos llamaron: Milagro.
Madre, si lees esto, quiero que sepas que te amo. Quizás no
vuelva a verte.
Día 4
No he sentido hambre desde que me reconstruyeron. ¿Qué raro,
no? Mephisto comía como cerdo, y Laura era adicta a la lasaña. Pero yo nunca
comía, a veces sólo lo hacía para que Laura no se asustara. Mi cuerpo siempre
está helado y nunca me sale barba. Antes del accidente me había dejado el pelo
muy corto, y creí que ahora me crecería. Pero ha pasado mucho tiempo y nada de
nada. Bueno, eso ya no importa. Falta tan poco para llegar al Punto Omega y
devolver al mundo a su estado anterior. Dice el oráculo que allí encontraré al
Ojo. Un ojo que todo lo ve y todo lo sabe. Un ojo que sabe si no eres humano y
eres una de las sombras. Si perteneces al mundo mutante, quedarás en el mundo
infernal eternamente y conocerás uno de los 6 infiernos. No tengo miedo de eso,
yo soy humano. No soy una sombra.
¿Por qué el oráculo quería que Mephisto fuera al Punto Omega
y no yo?
Día 5
He llegado. Todo parece destruido. Es un edificio que esta en
medio del agua. Al parecer el mar se desbordó y se lo tragó. Cuando era niño
vine a este edificio varias veces a comprar ropa con mamá. Curiosamente se
nadar. Antes del accidente no sabía nada de eso. ¿Raro?
Día 6
¡Nunca me dijiste que no era humano! ¡Robot, me llamó el Ojo!
Robot… robot… asesino… destructor… mata humanos… mutante
repulsivo… eso soy… eso dijo el ojo… mi cuerpo no es humano, madre… el ojo me
abrió los intestinos y cayeron cables con corriente… creo que muero, madre… mi
cuerpo esta lleno de aceite, huele a sangre y a fluidos… pero madre, no es
sangre, es refrigerante…
El Ojo tiene manos, madre… no es un ojo, como todos dicen, es
una mujer… y se parece a Laura… quizás también un poco a ti… ya no logro verla…
el liquido invadió mis ojos, sólo puedo percibir pixeles sin color…
No soy humano, madre… de nada sirvió llegar al Punto Omega…
de nada…