Llevo casi doscientos años vagando por esta tierra,
escabulléndome entre las sombras. Os veo a vosotros simples mortales, con
vuestras prisas, vuestros quehaceres cotidianos, os pasáis más de media vida
durmiendo y me dais lástima. Sólo de pensar que yo podría haber continuado
siendo uno de vosotros dan ganas de continuar en esta eterna soledad.
Para los lectores que ya se aburrieron de escuchar la misma
historia contada mil veces os diré que no sigáis leyendo, dejadlo , ahorraos ese
tiempo tan precioso que tenéis y disfrutadlo, ah si, poneos a dormir y que lo
disfrutéis ya que yo llevo dos siglos sin hacerlo.
Para los que os seguís internado en mi historia os diré que
no es una historia de amor, ni de pasión desenfrenada, ¡ojalá lo hubiese sido!.
Nací a principios del siglo XIX en una familia bastante
acomodada con una lujosa casa sita en uno de los barrios más lujosos de París.
Todavía puedo oír mis risueñas carcajadas cuando mi padre me contaba alguna de
sus anécdotas, sentir el aroma del pan recién horneado, ver a mi madre como
hacía sus bordados………algo realmente digno de conservar en el recuerdo.
A mis diecisiete años yo era una linda criatura de pelo
rubio, ojos verdes y esbelta figura. Mi padre solía llamarme su "esmeralda"
porque decía que tenía mucho más valor que la esmeralda más grande que pudiese
crear Dios incluso si fuese de unas dimensiones similares a las de un planeta.
Realmente adoraba a mi padre aunque creo que pensaba así porque era su única
descendencia.
Ese mismo año en que cumplí diecisiete años se instalaron en
la casa de al lado una familia de ricos acaudalados que venían desde Nueva
Orleáns , de esa tierra tan lejana que nunca había pisado que era América y
querían instalarse en París para iniciar una serie de negocios. Enseguida
entablamos amistad, mis padres iban con ellos al teatro, a tomar té y yo me hice
muy amiga de su hijo James que tenía un año más que yo y estudiaba leyes
simplemente para complacer a su padre.
El tiempo corrió deprisa, o por lo menos , así lo recuerdo ya
que al año siguiente estaba prometida con James y fijamos la boda para unos
meses después. Fue un gran evento social el que dos familias tan bien acomodadas
se uniesen por el compromiso de sus respectivos hijos y varios periódicos de la
época hicieron eco de ello.
No me podía creer lo afortunada que era ya que me iba a casar
con alguien de buena posición, amigo, joven y atractivo. Mis amigas me tenían
muchísima envidia y yo cada día estaba más resplandeciente. Era considerada como
la jovencita más prometedora de la jet set parisina y una de las portadoras de
la belleza más exquisita.
Todavía recuerdo la noche en que todo mi universo se
desmoronó y me convertí en otra. Salía de tomar el té de casa de una de mis
amigas a falta tan sólo de dos días para que se celebrase la boda y se me hizo
un poco tarde. Mi amiga Helen insistió en que llamase a una cochera para que me
llevase a casa pero decidí que lo mejor era ir caminando porque estaba hecha un
manojo de nervios y además mi casa tan sólo estaba a dos manzanas.
Caminando por una de las calles alumbrada apenas por débiles
luces me topé con un grupo de chicos que parecían que salían de celebrar algo
pues parecían un tanto ebrios. Me crucé enseguida de acera y continúe calle
arriba cuando de repente me llamaron a voz en grito pronunciando mi nombre.
¡Emily, Emily, espérame!- gritó uno de ellos.
En seguida por su tono de voz me di cuenta de que era James
con sus amigos.
James, ¿qué estás haciendo aquí?- Le pregunté.
Cariño, ya ves, es que celebro mi despedida de
soltero- consiguió decir echándome una peste a alcohol en el rostro.
James, estás borracho ,será mejor que te vayas a
casa.
No, la fiesta aún no ha hecho más que comenzar.
Anda James si es tu flamante futura esposa, qué
deliciosa está- dijo uno de sus amigos poniéndome las manos encima
mientras que los demás ya me tenían acorralada.
James , diles a tus amigos que me suelten , esto no
es propio de caballeros- les grité.
¿Propio de caballeros,?. Ja! ahora vas a saber lo que
es propio- dijo James.
Acto seguido me rasgó mi vestido, me tiró a la acera, intenté
luchar contra él , bien sabe Dios que lo hice con todas mis fuerzas pero él no
paraba de golpearme. Sus amigos me sujetaron de los brazos y otros de las
piernas, James me rasgó las enaguas dejando mi sexo al descubierto y con una
sonrisa de satisfacción violó mi virginidad. Mientras me desgarraba y notaba
cómo corría la sangre entre mis muslos quise morir, es más , deseé morir, no
podía creer que aquello me estuviese sucediendo, era como si lo viese en una
escena interpretada en el teatro, algo ajeno a mí y sin embargo, era yo la que
lo sufría.
Cuando acabó mi querido James me dejó en manos de sus amigos
y éstos no tardaron mucho en ponerse a la faena, me desgarraron por todos los
orificios que podían, no respetaban mis ruegos, mis lágrimas, mis súplicas; todo
era el más puro instinto animal desenfrenado.
Cuando ya satisficieron sus más bajos instintos, se
acobardaron por si podían tener represalias, yo apenas si les escuchaba , pero
creo que intentaron simular un robo, me golpearon tanto con unos tablones que
aún siento los huesos crujir y hacerse astillas. Y ahí tirada en el suelo como
un perro me dejaron desangrarme.
James, tío, vas a tener que buscarte otra novia tan
guapa para que te puedas casar con ella- oí de lejos como le comentaba
un amigo.
Uf pues ya ves , la próxima vez creo que seré más
paciente y aguardaré a la noche de bodas- contestó James.
Uno coro de risas se oyó a lo lejos.
En ese instante ví toda mi vida pasar ante mis ojos y sentía
pena ya que comprendí que apenas había comenzado a vivirla y que por un revés
del destino se truncó. Sentí lástima por mi familia y en especial por mi padre.
"Adiós padre, aquí tienes a tu linda esmeralda hecha añicos"- pensé.
Entonces sentí una presencia a mi lado y unos brazos firmes
que me levantaron del suelo.
No sé cómo describir lo que sucedió a continuación, creo que
ya estaba más muerta que viva cuando él me rescató, me depositó en un jergón o
algo parecido pues lo notaba duro. Sentí sus manos recorrer mi cuerpo quizás
buscando algún modo de reponer el daño que James y sus amigos habían hecho
conmigo pero creo que se dió por vencido.
Al rato noté un sabor óxido en la boca y que me bajaba por la
garganta, no pude hacer otra cosa que tragar, en ese instante, la ponzoña se
extendió por todo mi cuerpo y un dolor lacerante hizo gritar a todo mi
organismo. Poco a poco se fueron parando mis órganos y le siguió una fría calma;
así fue como me convertí en una no muerta.
Después de recuperarme de mi transformación, Henry, mi
creador, intentó reorientarme en mi nueva vida. Tuve una fase de incredulidad
pero al sentirme sedienta esas dudas se disiparon automáticamente, además mi
cuerpo había cambiado, mis ojos eran diferentes , más salvajes y me había
quedado con una belleza perenne.
¿Qué crees que hice , querido lector?. Sí, lo hice. Acudí en
su busca, los perseguí uno a uno , les dí caza como simple ganado mortal que
eran.
Curiosamente el que más gritó fue James, el pobre, tal vez
porque iba vestida de novia, ironías de la vida , era una novia de la muerte.
Imploró, lloró, gritó, me pidió perdón…..nada de eso me valía ni siquiera su
sangre no quería tener nada de él dentro, nunca más. Y con una hoz que cogí en
una caballeriza le cercené la cabeza. Me llevé su cabeza y aún conservo en la
mesilla de noche su calavera para recordarme que tal vez la venganza se sirve en
plato frío pero créanme es un plato de muy buen gusto.
Y aquí me tienen, tal vez más cerca de lo que creen
mirándolos, escuchándolos y viendo, simples mortales ,cómo desperdician la vida
que tienen; esa vida que yo jamás logré vivir y que nunca podré recuperar.