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 TODORELATOS.COM Fecha: 05 de Diciembre, 2008.
Fecha: 27-May-08 « Anterior | Siguiente » en Amor filial (6290 de 6524)

Mi suegro y mi esposa

betos
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El padre le metió su enorme miembro, abriendo su vagina, debido a las proporciones del miembro ella sentía los más intensos placeres en todo su cuerpo. Le decía, que delicia, fóllame como a mi madre. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

La siguiente historia sucedió durante el tiempo en el que vivimos en la casa de mis suegros, durante el cual mi esposa se dejó llevar por su instinto más animal engañándome con su padre. Cuando conocí a mi esposa esta era una mujer muy delgada y de una figura muy poco atrayente para los hombres que desean voluptuosidad que observar, ella tenía 21 años y yo 24, época en la que cursábamos estudios universitarios perteneciendo a facultades distintas, pero con algunos amigos en común. Para entonces no se me cruzaba por la mente el sentir algún corrientazo romántico o sexual hacia la que en el futuro sería mi esposa. Transcurrieron varios años, yo terminé mis estudios y perdí contacto con ella durante unos dos años.

Un día me volví a encontrar con ella y en ese momento sentí algo especial que me llevó a querer entablar nuevamente amistad con ella, tal vez por que en ese momento ya era una mujer con mayores carnes, desde entonces empezamos a salir hasta el día en que decidimos casarnos y empezar nuestra vida conyugal. Pasamos unos años maravillosos, muy románticos y con mucha actividad sexual no solo en nuestra casa si no en diferentes lugares a donde frecuentábamos y solos nos encontráramos. Un día nos vimos obligados a mudarnos donde nuestro suegros durante una temporada de manera obligatoria al quedarme yo sin trabajo. Y aquí es donde comienza la historia que nunca me hubiese imaginado ocurriría.

Durante ese tiempo en algunas conversaciones con mi suegra y mi esposa, yo les hacía la observación de que uno de nuestros hijos, que contaba con cinco años, tenía su miembro muy desarrollado para su edad, que se me hacía algo raro y que tal vez era mejor llevarlo al médico para un diagnóstico de un experto, confirmando mi esposa que a ella también le parecía así, sin embargo mi suegra hizo la aclaración de que posiblemente esto era algo genético, ya que su esposo, es decir, mi suegro era un hombre con un pene muy desarrollado, -según la apreciación de mi suegra.

Desde ese momento entramos en la duda mi esposa y yo al no darnos por satisfechos con la apreciación de mi suegra, pues el tamaño del miembro de mi suegro era algo muy relativo a los parámetros de observación que tenía mi querida suegra. Por este motivo quisimos conversar directamente con mi suegro, y aquí pensamos sería mejor que lo hiciera mi esposa, ya que ella conocía mi miembro y unos dos más antes que yo, entonces tendría mejor criterio que su madre, quien solo había conocido un hombre en su vida. Hablé con mi esposa para que le preguntara esa misma noche, cuando mi suegro llegara de trabajar, y aunque mi esposa decía sentirse apenada por tal situación, noté que se tornaba un poco entre excitada y curiosa al imaginar las proporciones del miembro de su padre.

Ya cuando llegó mi suegro preparamos las cosas para que solo estuviera mi esposa y mi suegro. Yo le dije a mi suegra que me acompañara a comprar un obsequio para Ana, mi esposa, pues yo era muy malo para ese tipo de cosas y no sabría que podría gustarle a una mujer. Ella me acompañó entonces y yo calculé un tiempo de dos horas para regresar. Sabiendo de antemano que mi suegra era mejor que no supiera de qué se trataba el asunto, simplemente retomé el tema del tamaño del miembro de mi hijo mientras nos encontrábamos de compras, confirmándome ella nuevamente que mi suegro era un hombre demasiado dotado y ese era un rasgo que se había mantenido en su familia durante siglos según las conversaciones que ella había sostenido con la madre de su esposo, mi suegro.

Yo me imaginaba la conversación de mi esposa con su padre, haciéndole la pregunta de una manera nerviosa, a pesar de la confianza que ellos tenían, y de acuerdo a lo que conversamos ella debía simplemente preguntarle, papá ¿es cierto lo que dice mi madre con respecto al tamaño de tu pito? Pues tenemos una duda y es que Brandon, tu nieto se está desarrollando de una manera poco común y pensábamos llevarlo al médico. Esa sería la conversación que ellos habrían tenido, según lo acordado, pero algo diferente a lo sucedido y yo notaba que mi esposa se ponía un poco nerviosa cuando me narró lo que sucedió. Ella me decía que mi suegro le había respondido inicialmente que no era así que él era un tipo normal, pero al cabo de unos minutos ella le aclaró que debía decirle la verdad por la salud de su nieto, respondiendo él, con una risa algo nerviosa, que si era de verdad que era con ese motivo que le preguntaba. Respondiendo ella, igualmente nerviosa, que si, que ese era el motivo principal, aunque la curiosidad que le producía saber el tamaño de su miembro era algo que le daba vergüenza, pues la talla de Raúl – Raúl soy yo, era muy normal.

Ella le decía que fuera sincero, y él simplemente seguía nervioso; entonces ella simplemente le decía, ¡Ah! te da vergüenza de tu hija, la que conoces desde el nacimiento y que cargaste entre tus brazos durante tanto tiempo. Y el respondía: Pero es que ahora no es la misma mujer la que me pregunta, ahora estás mucho mayor y ya tienes un figura distinta a la que tenías cuando te fuiste de la casa, ahora eres una mujer con muchas carnes, que si yo viera en la calle borracho le echaría un piropo alusivo al tamaño de su trasero, si no fueses mi hija. Acaso te gusta mi trasero, -dijo ella. No es que sea eso, cualquier hombre te miraría el trasero en la calle- decía él.

Me decía mi esposa que en algún momento sintió demasiada curiosidad en ver el miembro de su padre, pero por respeto a mí, más que por el vínculo familiar entre ellos, no le insinuó que se lo mostrara para comprobar. En ese momento pensé que mi esposa era más liberal de lo que se mostraba con todo el mundo y sobre todo con su familia ya que conmigo era una mujer muy abierta durante el sexo. Yo mientras ella me contaba lo sucedido, había sufrido una erección, cosa que me ponía a pensar la razón de semejante cosa.

Aunque allí no quedó la conversación y mi esposa no quedó satisfecha con la respuesta positiva que al final le dio su padre con respecto al tamaño de su miembro, después de decirle medio en broma que si no fuera por que es su hija se lo mostraría y respondiendo ella que no tanto era el hecho de ser su hija pues el hecho de mostrarle no significaba nada malo teniendo en cuenta que era para una causa que tenía que ver con la salud de su nieto. Entonces un día de estos te muestro mi polla para que quedes contenta y confirmes con tus propios ojos que tu padre tiene con que satisfacer a la más exigente de las mujeres. Respondió ella: Ojalá mi maridito tuviera un pito así para ella probar si de verdad podía dar más placer un pene grande. Cuando me contó todo esto mi esposa me decía que todo lo que habló con su padre había sido en broma ya que ella siempre acostumbraba hacer bromas de ese tipo con él, siendo esto verdad ya que yo ya les había escuchado algunos diálogos un poco picantes, pero nunca algo tan relativo a los deseos de ambos.

Esa noche cuando nos acostamos me preguntaba ella que si su padre habría deseado mostrarle de verdad su miembro; que yo que pensaba. Yo un poco excitado por esta situación que había vivido ella, le respondía: Claro yo creo que tu padre al igual que cualquier hombre con esas proporciones que se dice tiene, debe causarle curiosidad ver la cara de una mujer al observar su pito en todo su esplendor. Pero y el hecho de que yo sea su hija, ¿no crees que es algo que pensó? Me decía ella. Pues yo pienso que tu padre, con ese culo que tienes, debe darle ganas no solo de mostrarte el tolete, sino de metértelo entre las piernas, reía yo. No seas bromista, es una cosa muy seria, es mi padre.

En mi interior yo siempre me imaginaba como sentiría mi esposa al ser penetrada por una polla más gruesa que la mía, pues cuando teníamos sexo, yo siempre sentía que ella no quedaba satisfecha pues cuando yo se la metía y ella estaba excitada no alcanzaba a llenarla y ya en ciertas ocasiones habíamos conversado hacerla de que mi pene era de muy poco calibre para el tamaño de su vagina, hecho que se confirmaba a no haber tenido ella nunca un orgasmo durante la penetración, solo llegaba ella con el sexo oral. Y la verdad yo también sentía muy amplia su vagina para mi miembro que podría considerarse dentro de la normalidad, ya que mide 14.5 cm. de largo por 12.5 de circunferencia.

De verdad crees que él me desea como mujer – preguntaba ella nuevamente. Notándose demasiado curiosa y algo excitada.

¿Y te gustaría a ti verle la verga a tu padre? - pregunté yo. Pues de mirársela y si es una buena herramienta, hasta de tocársela – respondía riendo.

En ese momento empecé a masturbarla y a decirle que si le gustaría que la penetrara una verga gruesa ahora mismo. Ella me decía jadeando que si. Si si, siiii siiiii, siiiiiiii me gustaría sentir una verga gruesa en este momento, si, si, si, méteme tu verga ahora. Y le di la mejor culeada que le había dado hasta el momento.

Seguían dándose conversaciones entre ella y su padre un poco picantes de vez en cuando. Algunas veces ella le decía, mientras él cenaba: es que tú con esa herramienta que tienes debes alimentarte como para dos personas. Él decía riendo, pues tu madre es la más interesada en mantener bien alimentado ese animal que la ha hecho feliz durante 35 años. Siempre era ella la que comenzaba las conversaciones picantes. Otro día alcancé a escuchar que ella le preguntaba, papá y cuanto mide tu herramienta. Él simplemente decía carcajeándose ¿Y para que quieres saber eso? Pues no se, hay que saber con quien uno comparte su techo no sea que algún día me tome unos tragos y me olvide de que soy tu hija y hay que saber de antemano para estar preparada para una batalla de ese tipo. Pues entonces, me están dando una idea de que regalarte el día de tu cumpleaños. Que quieres regalarme papá, ¿un consolador gigante?. Nooo, una botella de whisky para ti y un viaje para tu marido y para tu madre. Uuff papá sino te conociera diría que es en serio.

En ese momento llegó mi suegra y no siguieron con esa conversación, lo que me llevó a pensar que había algo de verdad dentro de ese diálogo. Un día mi suegra tuvo que viajar a visitar a una de sus hermanas que se encontraba muy enferma, y decidió alistar equipaje para dos semanas. Esos días yo me encontraba un poco disgustado con mi esposa por causa de un perro que habíamos conseguido, pero que ella no quería mucho y a veces no le daba muy buen trato. Entonces decidí llegar tarde esos días y tomarme unas cervezas antes de cada llegada a casa.

Al cuarto día de llegar tarde como a las 10: PM, conversamos un poco y nos reconciliamos y como era viernes decidimos salir a tomar unos tragos juntos y escuchar música en un lugar cercano a la casa. Después de unas tres horas, ya mi esposa estaba bastante mareada y decidimos regresar a la casa pues yo tenía que madrugar a trabajar al siguiente día. Cuando llegamos a casa, mi suegro se encontraba viendo algunos videos musicales y tomando unas cervezas en la sala con las luces apagadas, algo que solía hacer a menudo. Cuando llegamos yo subí a la habitación a acostarme directamente para no tener problemas con la madrugada al siguiente día. Como en ese momento mi suegro veía un video que a mi esposa le gusta mucho decidió ella quedarse un rato con él.

Mi suegro había comprado un DVD de Mark Anthony, artista que a ella le encanta. Unos 15 minutos después subió ella a la habitación para darme las buenas noches y agradecerme por la velada de esa noche. Yo ya estaba casi dormido, pero le di un beso de buenas noches y ella se acostó a mi lado, le toqué sus nalgas, diciéndole, tienes el mejor culo de la ciudad. Algo que aunque exagerado estaba acorde con las miradas que le daban en la calle cuando salía con vestidos o pantalones ajustados, ya no era la misma flaca que yo conocí, mantenía su culo en forma, y sus nalgas, debido al mucho ejercicio que hacía, eran grandes, redondas y excitantes para cualquier hombre.

A los pocos minutos bajó ella nuevamente a escuchar música con mi padre. Yo me quedé dormido y cuando desperté como las 5 AM para ir a trabajar, habiendo dormido solo tres horas, decidí bajar a la sala y ver si mi esposa estaba preparando el desayuno o aún se encontraba escuchando música con su padre y lo que observé al bajar las escaleras me dejó sorprendido y me hizo querer ocultarme detrás de un pequeño cuarto que había al bajar las escaleras. Mi esposa estaba junto a mi suegro con su falda que era muy larga, a medio muslo, y la mano de mi suegro tocaba su entrepierna. Mientras ella tocaba su bulto aún debajo de los pantalones a medio abrochar, y decía: Había soñado con esto,..Umm, se siente aún más grande de lo que imaginé. Mi madre debe gozar como una loca con semejante paquete.

La posición en la que estaban no me dejaba observar muy bien lo que ella le hacía, pero si observaba la cara de ella, la cual tenía mucho morbo y esa expresión pícara típica de ella cuando me está tocando mi paquete.

Sácalo para verlo, decía ella. Pero no te vas a asustar – decía él.

Empezó mi suegro a bajar sus pantalones con la ayuda de mi esposa que se notaba apresurada por ver aquella herramienta. Cuando salió de su pantalón hizo unos movimientos como si se tratara de un resorte, era verdaderamente enorme y muy cabezón, aparentemente él ya estaba muy excitado por la erección que se le veía. Mi esposa, hizo una expresión que jamás le había visto, parecía como si estuviera frente a un juguete nuevo, muy silenciosa, y casi paralizada.

No se cuanto medía, pero supongo que eran unos 26 ó 27 cms y además muy gruesa y cabezona. Mi suegro terminó de bajar su pantalón y mi esposa empezó a quitarse la blusa y su sostén, dejando sus pechos al aire, y mostrando sus pezones erectos e hinchados como nunca antes los había tenido. Ya mi esposa semi-desnuda, solo con su falda, pero sin bragas, comenzó a acariciar el enorme aparato que tenía enfrente, movía su mano desde el tronco hasta la cabeza y de la cabeza hasta el tronco, contemplando las dimensiones de semejante aparato.

Mi suegro comenzó a repetir, la frase: sigue, sigue, tienes unas manos maravillosas hija, tócalo, acarícialo, es de tu padre quien te ama y quiere complacerte en todos tus deseos más profundos. Yo estaba a escasos 3 metros escondido observando, semejante escena, que si no la estuviera viendo, nunca hubiera imaginado que pasaría en la realidad. Mi esposa parecía poseída por su excitación y lujuria, desabrochando su falda con una mano, mientras con la otra no soltaba la herramienta de su padre que ya se encontraba a reventar. Cuando mi esposa quedó totalmente desnuda, únicamente con sus zapatos de tacón, pasó a abrazar a su padre y a sentir cerca su enorme herramienta. Pasaron a acomodarse en el gran sofá de la sala, en posición él acostado boca arriba y ella encima con la boca sobre su grueso pene, la posición del 69, la que ella nunca hacía conmigo, pero que debido tal vez a la excitación que le causaba el sentir cerca de su boca el aparato que hacía tres décadas había sido el progenitor de su existencia, no paraba en quererlo ver muy de cerca.

Pasaron unos veinte minutos en esa posición, produciendo los más profundos sonidos como si se tratara de dos amantes que se han deseado toda la vida. Entonces ella se incorporó y se tumbó sobre el sofá, quedando con sus piernas muy abiertas, como si se preparara para dar a luz, pero simplemente sabiendo que lo que le esperaba era la enorme verga de su padre, la que deseaba sentir dentro suyo desde el día que su madre le contó de su innegable atributo. Su padre igualmente se incorporó y se apresuró a buscar la lubricada vulva de su hija, pasó primero su mano sobre la entrepierna de ella. Mientras ella le decía, métemela papá no cambiaría eso por nada del mundo.

Eso es lo que quieres, quieres sentir una verga más grande que las que has sentido hasta ahora. Si quiero sentirla adentro, quiero que me la metas, que me hagas feliz como haces a mi madre. Quiero sentirme llena realmente, como nunca me he sentido en la vida. Gózame papá, dame tu verga, dámela ya, no aguanto quiero sentirte papito, te amo papi, quiero ser tu mujer, aunque sea por esta noche solamente. Yo estaba muy excitado y ya había sacado mi verga y la acariciaba, mientras ellos se manoseaban, se tocaban sus partes más íntimas y sentían sus olores, como si se tratara de la primera y última vez que lo harían, sin querer dejar de sentir cada segundo el placer de explorar sus partes más ocultas. Acercó él su dura verga a la cuca de mi esposa. Sin tocarla él aún, ella realizaba movimientos en su vulva como si quisiera salir a recibirlo sin esperar a que él llegara.

Aaaaaahh, siiiii, uffffff, aaaaaah, siiiiii, siiiiiiiiii, ahhhhhhhhhhhh, ssssssssss, sssssssss, Se le oía a ella mientras él comenzaba a meter lentamente su enorme miembro, abriendo su vagina, se veía que entraba dificultosamente, algo que nunca había pasado cuando yo la penetraba, pero que debido a las proporciones del miembro de su padre, ahora sentía ella los más intensos placeres en todo su cuerpo. Le decía: te quiero papá, fóllame, que delicia, ahhhhhh, ufffffffff, nunca había sentido esto, uffffffff, uffffffff, fóllame, fóllame como a mi madre. Dale duro a tu hijita, ahhhhhhh que rico, si, siii, siiii, allí, sii, así paaaapaá, así sssss, siiiii, ah que hombre eres, no pares.

Parecía convulsionando, nunca había estado así conmigo. Se movía como nunca la había visto. Cuando hacía el amor conmigo siempre se quedaba muy quieta, y aunque llegaba a tener orgasmos intensos, nunca la había visto moverse así, lo que me excitaba en gran medida y sabiendo que era su padre quien la follaba en ese momento. La gruesa verga de su padre entraba y salía mientras en cada empujón ella gemía y se retorcía de placer diciéndole que no parara. Sigue así, siiii, sii no pares, estoy en el cielo, no pares papá, cómele el chocho a tu hija, cómemelo, cómemelo, cómete mi chocho, así me gusta, me gusta tu eee-eee-enormmmme verga, me muero papá, me muero de gozo, dame, no pares, soy tuya, soy tuya, soy tu hija, soy tuya, no pares de darme duro con tu verga, es eee-nooorrrrmeee, que enorme se siente. Ahhh, decía ella, me vengooooo, uhhhhhh, uhhhhhhh, gemía ella. Y ahora comenzaba a llorar y decía, no quiero que esto acabe. Noo, no quiero que esto acabe, quiero ser tuya para siempre.

Que hija tengo, no te imaginaba tan rica. No paaaa, no pares, no pares. No quiero que termines, sigue. Sigue así, sigue paaa. Sigue paaaaa. Si hubiese sabido que tenías una polla así, me habría emborrachado contigo hace mucho tiempo. Siiiiii, siiii, siiiii, ufffffff, -lloraba y gemía ella. Entonces comenzaron rítmicamente en sus movimientos, cada vez más rápido, producían sonidos mientras sus sexos mezclaban sus fluidos cada vez más abundantes. Estaban llegando ambos al máximo placer. Mientras se movían como si fuesen uno solo llegaron ambos al tiempo y ella tuvo su primer orgasmo con una penetración.

Mientras tanto yo también soltaba todo mi semen mientras los observaba moverse al unísono, soltaba grandes cantidades de líquido como si no lo hubiera hecho en meses, salían a borbotones y yo me retorcía de placer en mi lugar de observación. Entonces se quedaron inmóviles por unos minutos, abrazados, sudando como nunca y se susurraban algo al oído, algo que yo no alcanzaba a escuchar y comenzaban a reír como dos novios después del primer beso. Se quedaron allí inmóviles, hasta que se durmieron en el gran mueble de la sala, juntos como no queriendo separarse.

Yo, subí me di un baño y me vestí rápidamente sabiendo que me encontraba retrasado para ir a trabajar. Cuando bajé nuevamente las escaleras, estaban ellos allí profundamente dormidos. Salí para mi trabajo y no regresé hasta la noche. Cuando regresé a casa solo estaba mi esposa, ya todo estaba en su lugar, y me dijo que anoche la había pasado muy bien conmigo, que después que me dormí había estado viendo unos videos de Mark Anthony con su padre, mientras tomaban unas cervezas, pero que al final se había quedado dormida en el mueble de la sala.

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