HISTORIA:
MIS ALUMNAS DE PREPARATORIA 4 (PRIMERA PARTE)
Saludos a todos.
Esta vez les envió un nuevo relato acerca de mis experiencias
con las alumnas de la preparatoria donde trabajaba. Como siempre, les aclaro que
me apego a los hechos sin inventar nada y que LAS FOTOS SON ÚNICAMENTE CON FINES
ILUSTRATIVOS, en realidad no somos ella ni yo, pero me esmere en buscar fotos de
una chica que fuera casi igualita a la real. Disfrútenlo.
Había iniciado el Nuevo año escolar y como ya era de
esperarse, empecé a buscar entre el ramillete a la que seria la elegida para
compartir el placer a fin de año, pues es mas seguro hacerlo cuando ya están por
graduarse e irse de la escuela, para así evitar que anden luego esparciendo el
chisme de que se acostaron conmigo y me puedan meter en un lió. Aun sin saberlo,
esta vez no tendría que esperar hasta fin del año escolar, pues la elegida me
resulto bastante avanzada.
La llamaremos Maribel. Se trataba de una hermosa chica de 18
años, como casi todas las del ultimo año de la prepa; con un rostro hermoso y
pícaro que delataba algo de experiencia en cuanto al sexo, cabellera rubia y
larga tal como me encantan; un cuerpo espectacular propio de su juventud, con
unas tetas de buen tamaño y bastante apetecibles y erectas, abdomen planito,
cinturita estrecha la cual hacia resaltar las hermosas y paradas nalgas que
poseía, además no podían faltar un par de espectaculares, carnosas y bien
torneadas piernas de piel blanca que me volvían loco cuando las cruzaba al estar
sentada en el salón de clases.
FOTOS CON FINES ILUSTRATIVOS SOLAMENTE, AUNQUE SE PARECE
MUCHO, SOBRE TODO EN EL CUERPO,
IMAGINENSE A UNA NENA ASI DE HERMOSA:


Cada día que pasaba me convencía de que ella seria la
elegida, pues abiertamente me coqueteaba cuando se me acercaba a preguntarme
algo de las tareas, mostrándome el escote de su blusa y sus tetas cubiertas por
coqueto bra de encaje, o cuando se sentaba y cruzaba esas piernotas que me
volvían loco, dejándome entrever lo que escondía entre ellas. Bastante avanzada
y picara la nena, como lo mencione antes.
Pues así las cosas, resulta que apenas habían pasado unos
meses de iniciadas las clases cuando se presentaría el gran día sin yo
esperarlo. Ese día las clases acabaron temprano pues era viernes y mas tarde
habría un evento para los alumnos, por lo que los dejaron salir antes de la hora
acostumbrada.
Eran como las 11 de la mañana cuando salía yo en mi auto del
estacionamiento de la escuela, y al tomar una de las calles cercanas la vi. Era
ella e iba solita, caminando por la banqueta, meneando esas preciosas nalgas; la
falda escolar ondeaba dejando ver sus preciosos muslos. La calle estaba
solitaria a esa hora, me acerque a ella y la salude desde el auto, ella volteo
sorprendida y luego sonrió.
Hola Maribel, hacia donde vas?
Ah! Hola profe! Me asusto! Voy a mi casa para más
tarde venir al evento. Usted va a venir?
Aun no lo se, tengo otras cosas que hacer. Quieres
que te lleve a tu casa?
Mmm… pues… esta bien, así ahorro tiempo.
Diciendo esto, se acerco y abrió la puerta del auto,
permitiéndome presenciar el hermoso espectáculo de sus piernas al sentarse en el
asiento. La pequeña falda quedo arriba de medio muslo, y ella no hizo ningún
intento por cubrirse; muy sonriente empezó a hacerme platica acerca de por donde
vivía yo, etc. Le pregunte hacia donde dirigirme y en el camino a su casa me fue
diciendo que en estos días estaba sola, pues sus papas habían salido de viaje y
que ella no pudo acompañarlos por no faltar a la escuela., pero que no era la
primera vez que se quedaba sola en casa y se la pasaba "muy bien".
Al llegar a su casa me despedí de ella, pero cuando ya se
estaba bajando del auto me invito a pasar; dijo que seria muy descortés de su
parte no invitarme a tomar algo después de que le había ahorrado el caminar
hasta su casa. Entonces me estacione y me baje del auto, en ese momento fue
cuando pensé que el gran momento había llegado antes de tiempo, aunque mis
planes eran esperar hasta fin del año escolar. Revise mi maletín y saque el
único preservativo que llevaba, pensé que no necesitaría otro; lo puse en el
bolsillo de mi pantalón por si se ofrecía, pues también con esta chica seria un
tanto arriesgado no usar protección, ya que según se notaba, tenia experiencia
en el sexo y quien sabe con cuantos lo habría hecho.
Entramos a su casa, me dijo que me sentara en el sofá
mientras ella fue a la cocina por dos vasos con agua. Regreso y se sentó en otro
sillón frente a mi, viéndome fijamente. Note que se había desabotonado un poco
su blusa, permitiendo ver el nacimiento de sus exquisitas tetas.
Se le ofrece algo más de tomar profe?
No, así esta bien, no te molestes.
Tal vez se le antoje algo más, si quiere nada más
dígame.
Pues no se si lo que se me antoja este disponible, le
dije lanzándome a fondo, pues era obvio que se me estaba ofreciendo.
Se levanto del sillón y se acerco caminando coqueta, se sentó
junto a mi mostrándome abiertamente sus muslos. Nos quedamos viendo unos
segundos. Espontáneamente nos acercamos y empezamos a besarnos en forma salvaje,
tal vez ya tenia ella algún tiempo de abstinencia sexual, pues se notaba
demasiado excitada desde el inicio. Penetraba con mi lengua su boca lo mas que
podía, mientras ella me la succionaba muy rico y desesperadamente empezó a
acariciar mi tronco por encima de la ropa. Nunca creí que seria así de fácil
llevarme a esta lindura a la cama.
Mientras seguíamos besándonos de esa manera empecé a
acariciar esos muslos enloquecedores, ella los separaba instintivamente
permitiéndome avanzar por debajo de la faldita, hasta que empecé a sentir el
calor húmedo que emanaba de su concha; avance más y toque su tanga con el borde
de mi mano, sintiendo la humedad que la empapaba. Deslice mis dedos por debajo
de esa delicada prenda y Maribel pego un leve salto al momento que gemía de
excitación aun con mi lengua dentro de su boca. Toque con mis dedos esa concha
totalmente depilada, deliciosa y húmeda. La empecé a frotar por fuera y luego
entre los labios, sintiendo lo caliente de sus jugos, mientras ella se meneaba
al sentir las caricias y empezaba a desabrochar mi pantalón con desesperación.
Metió la mano debajo de mis prendas y libero mi verga totalmente erecta, luego
inicio un delicioso frotamiento con su mano, mojándola con la miel que empezaba
a salirme por la punta. Ella ya gemía totalmente excitada mientras yo me sentía
mas caliente que nunca, pues esta belleza no era para menos. Mi verga estaba
extremadamente dura, tanto que casi dolía y pulsaba involuntariamente
En ese momento retire mi mano del lugar tan delicioso donde
se encontraba y le quite su blusa y el bra, contemplando por primera vez sus
preciosas tetas desnudas, con pezones muy erectos y rosados. Me quite de
inmediato la camisa y nos recostamos en el sofá; seguí besándola, sintiendo
contra mi pecho sus duras tetas, mientras ella abría sus piernas para que me
acomodara entre ellas. Empecé a frotar mi verga en la humedad de su tanga aun
sin quitársela y ella se despojo de sus zapatos y con gran habilidad logro
bajarme por completo el pantalón y la ropa interior con sus pies, bastando luego
solo un movimiento mío para quedar desnudo por completo entre sus piernotas. Me
fui bajando poco a poco besando su cuello, sintiendo la suavidad de su piel
joven, hasta llegar a sus senos, los cuales empecé a besar con delicadeza
escuchándola gemir enloquecida de placer mientras se contorsionaba debajo de mi
cuerpo. Su suave piel emanaba un delicioso y juvenil perfume. Succione sus
pezones mientras pasaba la punta de la lengua por ellos, estaban totalmente
erectos, duros, grandes. Pocas veces se goza de un cuerpo tan joven y tan
increíblemente hermoso.
Con mis manos recorría su cuerpo, su cintura estrecha, hasta
que decidí desabrochar su falda y quitársela de una vez junto con la tanga,
deslizando las dos prendas por sus piernas preciosas, quedando así los dos
desnudos en el sofá de la sala de su casa.
Me iba a colocar nuevamente encima de ella cuando me detuvo.
Espere profe, déjeme hacer algo, siéntese.
Que vas a hacer?
Ya vera. Me dijo esto poniéndose de rodillas en la
alfombra e inclinándose hacia mi verga, recogiendo su cabello hacia
atrás con una mano, mientras con la otra tomaba mi tronco duro y se lo
llevaba a la boca, abriéndola lo más grande que podía.
Aaa-aaahhh… Maribel… que ricoooo!
Aaagggghh…ggaaaggggghh.. gaaagggggg… Oooh, sabe
delicioso…. esta bien gruesaa apenas me cabe en la bocaaa…
Me matas de placer preciosaaaa… lo haces
increíbleeee!
Le gusta profe? AAgghhhh… ggaaaaggggghh… gggaaaaagggg…
sluurrppp!
Me encanta mamacitaaaa… síguele… síguele! Ooouuuhhh…
que ricoooo!
Me estaba dando una de las mamadas mas deliciosas que he
recibido en mi vida, se notaba que la chica sabia muy bien como hacerlo, me la
apretaba con los labios y dentro de su boca la acariciaba con su lengua todo
alrededor y contra el paladar, provocándome sensaciones increíbles. En verdad
que esta niña sabia muy bien lo que hacia a su corta edad.

Estuvo así por largos minutos, que si hubiera continuado me
habría hecho disparar todo mi semen en su boca. Presa de la enorme excitación
que sentía, se levanto permitiéndome ver todo su cuerpo desnudo en su máximo
esplendor, se acerco y se monto a horcajadas sobre mi en el sofá, abriendo sus
piernas para luego empezar a frotar su concha depilada y húmeda en mi verga
erecta, mientras yo la tomaba acariciándola de sus nalgas y su cinturita,
gozando de la suavidad de su piel y de lo increíble de su cuerpo caliente y
desnudo que era completamente para mi en ese momento.
- Ya no aguanto más profe! Hágame suya! Quiero sentirlo!
- Maribel, me encantas, me vuelves loco, tu cuerpo esta
delicioso, eres muy hermosa!
- Ya metamela profeeeeee! Metame todooooo! Ya no aguanto
maaaaassss!

Me decía eso mientras se meneaba en una forma enloquecedora
encima de mi verga sin ensartarse, solo mojándomela con sus abundantes jugos que
manaban calientes de su concha. Estábamos tan excitados que por poco olvido usar
el condón que llevaba para esa ocasión, aunque ya nuestras partes intimas se
frotaban mezclando nuestras mieles pasionales, pero aun así la precaución no
esta demás, pensé. Estire la mano y alcance mi pantalón que yacía a un lado
nuestro y tome el condón que se encontraba en el bolsillo; rápidamente lo abrí y
me lo coloque estirando mis manos por detrás de las nalgas de mi princesa rubia.
Ahora si ya estaba listo para penetrarla y hacerla sentir la dureza de mi verga…
Hasta aquí la primer parte de este relato, ya que no me fue
posible enviar la historia en una sola entrega; esperen la continuación, fue
delicioso. CONTINUARA…