Hola a todos, después de varios años leyendo a menudo los
relatos de esta prestigiosa página, me decidí a publicar un relato que me
ocurrió hace aproximadamente 10 años, cuando tenía 18…
Empecemos por presentarme, soy un chico de Caracas-Venezuela,
de estatura 1m81cms, cabello castaño, piel blanca, y con unos atributos físicos
bien normales, que aunados a mi gran facilidad de expresarme y mi buena crianza
y costumbres gracias a la buena posición económica de mis padres, me ha llevado
a conquistar con algo de facilidad las chicas que me propongo, sin rayar en lo
modesto…
Tengo dos debilidades profundamente marcadas en mi vida y al
pasar de los años se han ido profundizando, y son el fetichismo por todo lo
concerniente a los pies, calzado, medias panty, botas y lencería erótica
femenina, y el estar con mujeres mucho mayores que yo, de aquí partimos para mi
primera experiencia que me ocurrió de este tipo, cabe destacar que es un relato
100% real…
Vivo como les dije ya en la capital de Venezuela, Caracas,
una gran ciudad, con todos los problemas que las grandes urbes poseen, y
ampliamente conocidos por todos, a los 18 años estando recién graduado del
bachillerato, como se le llama aquí, antes de empezar la Universidad, decidí
empezar a ganarme la vida por mi cuenta sin depender tanto de mis padres, y
aunque esta idea no les gusto mucho al principio puesto que pensaron que así
olvidaría mis estudios Universitarios logre convencerlos, fue así como conseguí
empleo en una empresa de venta de materiales para la industria medica,
iniciándome como ayudante administrativo, no empecé de mensajero que es como se
acostumbra en mi país a esas edades ya que por mi físico bien formado, para un
chico de esa edad, y mis buenas costumbres me hicieron saltar ese primer escalón
sin siquiera pisarlo…
Era una mediana empresa de unos 80 trabajadores
aproximadamente, el grupo de trabajo que me rodeaba (área administrativa),
estaba conformado por mas mujeres que hombres, exactamente éramos 8 de los
cuales tan solo éramos dos hombres (cabe mencionar que mi "compañero" era mas
compañera que otra cosa), y 6 mujeres, incluida mi jefa directa y directora de
todo el departamento, y aquí empieza lo bueno…
Mi jefa vamos a llamarla Sofia, por aquello de mantener los
personajes en secreto, era una mujer de unos 49 a 52 años (53 me enteraría de su
propia boca mas tarde), pero que PARA NADA aparentaba esa edad, con todo y que
su cuerpo no podía esconder el paso de los años, mostrando ciertos pliegues en
su piel… Posee un par de tetas 42D, algo que con palabras es muy difícil de
explicar, es rubia de aproximadamente 1m75cms, y un culo, realmente de
campeonato, algo entradita en carnes pero justo en el punto exacto para dar
placer a cualquier hombre que se le antoje por horas y horas…
Además de su GRAN cuerpo Sofia era una mujer que vestía
siempre gracias a su importante cargo en la empresa, de manera muy sofisticada y
elegante, con conjuntos de falda, y chaqueta, blusas mas tapadas que escotadas,
y sus piernas siempre bien enfundadas en un par de medias panty, terminando en
tacones altos, y sandalias, logrando que hasta el compañero mas intachable,
dedicase minutos de sus tertulias en pasillos y áreas comunes hablando de
semejante monumento de mujer…
Sofia es una mujer felizmente casada y madre de 3 hijos, dos
mayores que yo, y otro mas joven, tenía varios años trabajando en la empresa
motivo por el cual ocupaba el cargo que ocupaba e imponía el respeto que
imponía. En su lugar de trabajo imponía muchísimo respeto y hasta miedo en toda
la empresa ya que era una mujer 200% eficiente en sus labores y disponía de una
gran fama de excelente mujer, madre y amiga fuera de su lugar de trabajo…
Al comenzar a trabajar allí me presentaron a Sofia,
indicándome que era la jefa del departamento y la "mano derecha" de los dueños.
Nuestro trato fue siempre muy ameno, empecé a notar rápidamente como sofia tenia
detalles conmigo que no tenia para el resto de empleados, como eran, llamarme a
su oficina muy a menudo, pedirme favores dentro de la empresa y a veces fuera de
ella y de índole personal, como buscar a su hijo menor al colegio, etc… A pesar
de este trato Sofia, no dejaba de llamarme por mi apellido, y era raro ver una
sonrisa en su rostro a la hora de hablarme, situación que fue creando en mi
cierto grado de morbo, ya que me sentía atraído por mi jefa por su manera de
vestir y por su trato tan respetuoso conmigo…
Una tarde ya casi al salir de la oficina, Sofia me llamo a su
oficina, por su puesto fui de inmediato…
-Con permiso.
-Adelante Sr. Jiménez, lo molesto, para solicitarle si esta a
su alcance un gran favor.
-Diga usted jefa.
-Miguel (Su hijo menor), está en práctica de futbol, y sale
en una hora, debido a que en pocos minutos estaré entrando a una reunión con la
junta directiva, y que mi esposo no esta en la ciudad, me preguntaba si Ud.,
podría buscarlo y llevarlo apara la casa, allí estará la señora de servicio que
lo recibiría.
Escuchando todo esto yo seguía allí de pie frente a su gran y
elegante escritorio viendo de arriba abajo a mi jefa, vestida con un traje
negro, de falda hasta las rodillas y chaqueta, y una blusa blanca que aunque no
poseía escote no podía disimular lo indisimulable, sus grandes tetas, y por
supuesto, sus piernas lucían unas medias panty negras terminadas en unas
sandalias altas que dejaban ver la punta de sus dedos, ante semejante visión,
perdí un tanto el orden de su petición dejando escapar el momento en que ella
terminaba de hablar a la espera de mi respuesta, razón por la cual ella me saco
de ese trance con una nueva interrogante:
-Se encuentra bien Sr. Jiménez?
-Si disculpe jefa estaba pensando en otra cosa, pero si claro
cuente conmigo enseguida salgo a buscar a Miguel, permiso…
-Adelante y muchas gracias.
-No hay por que jefa, Hasta mañana.
-Hasta mañana.
Salí de su oficina algo preocupado, puesto que estaba casi
seguro que Sofia me había pillado viendo sus piernas atónitamente, pero fui
igual a cumplir con su mandato. Busque a Miguel el cual ya me conocía puesto que
frecuentaba la empresa, y lo lleve sin mayores contratiempos a su casa…
La mañana siguiente al llegar a la oficina Sofia me mando a
llamar de inmediato, lo cual creo en mi un gran nerviosismo, ya que pensé que me
reprocharía algo de lo sucedido la tarde anterior en su oficina, no la hice
esperar…
-Con permiso.
-Adelante Sr. Jiménez.
Como siempre entre y cerré la puerta de la gran oficina la
cual posee una gran vista de toda Caracas.
-Sr. Jiménez, quería hacerle unas preguntas, ya que
últimamente lo he notado algo distraído en su trabajo.
-Dígame jefa.
-Hay algo que lo perturbe o tenga preocupado en la empresa?
Quedando un poco mas nervioso le conteste:
-No jefa realmente no, porque viene su pregunta?
En ese instante Sofia se puso de pie y camino hacia el gran
ventanal dándome la espalda..
Ante mi quedo aquel cuerpo ya antes descrito, esta vez
vestido con una falda negra algo mas corta que de costumbre, una blusa algo mas
transparente, que dejaba ver muy ligeramente su sostén (corpiño o sujetador en
algunos países), de encaje negro, su chaqueta del mismo color, y sus medias de
micro huecos también negras, con unas sandalias de fino taco alto, del mismo
color, y que dejaban prácticamente todo su pie al descubierto , con tan solo una
tira que le cubría el talón, y la cual pasaba por su empeine, ante semejante
visión, y con el temor interno de que me reprochase algo de mi descuido la tarde
anterior, apareció en mi cuerpo un gran grado de excitación que mi jefa y sus
atuendos lograban en mi día tras día, así como en casi todos los hombres de la
empresa…
Aun de espaldas a mí, me dijo:
-Lo que sucede Sr. Jiménez es que ayer cuando le solicite el
favor de buscar a mi hijo, note en usted un cierto letargo aunado, a que su
visión se perdía en algo mas que mi rostro hablándole…
Me quede frio sin saber que decir, tan solo atine a
tartamudear:
-Jeeefaaa, veeeraaa usteeed
En ese momento me interrumpió, con voz de mando , algo
elevada y directa, Sr. Jiménez cállese, y venga hasta aquí.
Sin saber que hacer, seguí sus órdenes sin poder disimular
que algo se apoderaba de mi miembro, el cual empezaba a hacerse sentir a través
del pantalón.
Al acercarme a ella, se dio vuelta repentinamente, y me
ordeno:
-Arrodíllate y besa mis pies…
Este cambio en su trato del formal "Sr. Jiménez" a
"arrodíllate", y el mandato que me ordenaba hizo que el grado de excitación de
mi cuerpo se terminara de disparar a las nubes, y casi sin pensarlo caí a sus
pies, empezando con besarlos sin tocarlos con mis manos, después de un par de
minutos así, en los cuales trate de dedicarme al máximo, ya que es algo que me
excita sobremanera y mas si los pies están calzados en medias y sandalias como
era el caso, Sofia me aparto un poco usando su mismo pie, cayendo hacia atrás en
el medio de la oficina, con una erección a través de mi pantalón mas que
evidente, ella se acerco a mí y acto seguido empezó a masajear con su zapato mi
huevo (polla, pija, miembro), al mismo tiempo que me decía:
-Esto es lo que soñabas desde que llegaste a esta empresa
verdad?, querías ser mi perrito y esclavo sexual cierto?
Yo sin poder pronunciar palabra ante la gran excitación que
me poseía, tan solo atinaba a asentar con mi cabeza...
-Párate y quítate la ropa…
Obedecí de inmediato, quedando ante ella, completamente
desnudo con mis 19 cms de huevo apuntando al punto mas alto, entonces me dijo:
-Quítame la ropa, con sutileza, esclavo
No dude ni la hice esperar y empecé primero con la chaqueta ,
después la blusa, luego baje a quitarle las sandalias, a lo que recrimino:
-Ni se te ocurra!, las sandalias y medias son inquitables, no
puedo estar sin ellas, como tu tampoco puedes estar sin mirarlas!!!
Me sentía en el paraíso, dominado y a los pies de mi jefa,
una mujer de cuerpo espectacular, madura y además con el mismo fetiche que yo,
las medias, y zapatos… Le saque la falda quedando ante mí otra prenda que por
razones obvias no sabía de su existencia, unos ligueros (portaligas), que
culminaba su estampa, para mis ojos…
Camino hacia un gran sillón de cuero que tiene en su oficina
y se sentó, ordenándome arrodillarme a sus pies:
-Chúpame los pies, piernas, sandalias, ya que veo que te
esmeras en ese particular y no lo haces mal…
No la deje terminar de hablar cuando ya estaba allí besando
sus dedos a través de sus medias panty, besando el tacón de sus sandalias, sus
medias a lo largo de sus hermosas piernas… Estuvimos así alrededor, de 1 hora,
me extraño que en ese lapso nadie llamo a su teléfono interno ni tampoco a su
puerta, mas tarde me enteraría que había dado órdenes a su asistente antes de yo
llegar a su oficina de que así fuese, cuando levante la mirada puede ver a mi
jefa tocándose las tetas y el clítoris con gran frenesí y en su rostro dibujada
la satisfacción de estar en un trance…
Luego de tanta excitación tome mi huevo (que aun y a pesar de
estar una hora así se mantenía firme apuntando a lo mas alto), con mí mano para
intentar liberarlo de su tensión, cuando sentí una cachetada que me alejo unos
centímetros de Sofia, al mismo tiempo que me recriminaba:
-Quien te dio permiso para masturbarte?, quiero que sepas que
de hoy en adelante tu no tomaras decisiones por ti mismo, y te tendrás que
portar muy bien y obedecerme a la perfección podrás que algún día piense en
dejar masturbarte para mí.
Acto seguido siguió masturbándose hasta llegar al clímax,
conmigo por supuesto a sus pies dedicándome aun a adorar, masajear, besar, sus
pies, zapatos, y piernas…
Desde esa tarde me convertiría en su esclavo personal
satisfaciendo varias de sus fantasías que mas adelante contare…
Muchas gracias por el tiempo que dedicaron leyendo este
relato, y espero sinceramente haya sido del agrado de la mayoría de ustedes…
P.D.: Si alguna madurita o chica amante de lencería,
fetichista de pies, medias panty, sandalias altas, de Caracas, leyó esto y desea
compartirá sus experiencias conmigo, gustosamente estaré aquí para ti.
amantedemadurasccs arroba hotmail.com