** Han pasado ya siete años desde lo ocurrido durante la
llamada luna de miel y realmente ya no mantengo el mismo estado físico que esa
fecha, el esfuerzo realizado me ha echo desfallecer al menos un par de veces,
mas los recuerdos venidos de la profundidad de mi mente me han dado la fuerza
para seguir. Recupero fuerzas con un poco de agua en mis labios y en mi frente,
¡Aún queda mucho que hacer!
Estábamos en el bar tras la especial representación realizada
por mi esposa y Xavier. Ya mi certeza de la complacencia que Paulina tenía con
toda esta situación me hacía llegar a una ya dilatada pregunta. ¿Paulina querría
continuar viendo a Xavier? Un SI o un NO, no me preocupaban tanto como un TALVEZ
o un NO SE, porque siempre una certeza habría sido suficiente para continuar
adelante con nuestras vidas, cualesquier sea el desenlace. Al menos dentro de
unos días mi castigo terminaría o al menos eso esperaba.
La madrugada nos abrazaba con sus últimos suspiros mientras
nos dirigíamos al hotel, dentro del taxi en el que nos encontrábamos, el
ambiente era algo distendido, mi esposa y Xavier en el asiento posterior
besándose y riendo, mientras yo junto al conductor observábamos al paso de las
palmeras por la carretera. Cuando por fin nos encontrábamos en la habitación, ni
siquiera el "hasta mañana" de mi esposa al momento de dirigirse junto con Xavier
a su habitación me hizo salir de mis cavilaciones. ¿Que nos sucederá después de
esto? ¿Realmente soy lo suficientemente paciente para aguantar todo esto?, apuré
un resto de licor que encontré en la nevera y me dispuse a descansar, o mejor
dicho a no pensar.
La mañana me despertó con el ligero arrullo del mar, el
lejano ruido de las aves, el fuerte sonido de pasos en el corredor y
principalmente la voz cadente y acompasada, que desde el cuarto contiguo,
atestiguaba el fin de nueva batalla entre dos cuerpos. Al poco tiempo mi esposa
entraba en nuestra habitación y al cruzarnos en el camino de la ducha me dedico,
no un beso sino una sonrisa, la cual no estaba lo suficientemente agotado como
para no contestar. La mañana nos trajo mas paseos, sol y principalmente para mi
ese afecto que me era tan necesario para poder seguir adelante el resto de esta
luna de miel. Reímos y hasta cantamos al encontrarnos con un melodioso callejero
que tocaba la canción de nuestro primer encuentro, nuestra canción. Todo
resultaba como el día anterior y para mi temor, en la tarde el sonido del
celular de mi esposa, me confirmó que la similitud se acercaba mucho más de lo
que yo hubiese querido.
Ok - contestaba Paulina, mientras permanecía abrazada a mi-
Nos vemos allá mismo.
¿En el mismo lugar? - pregunté al tiempo que las muestras de
mi contrariedad debían hacer notorias en mi rostro.
Si - dijo Paulina, que la verme así, cerraba nuestro abrazo
aún más- ayer nos divertimos mucho, o ¿no fue así?
Claro, especialmente ustedes cuatro. -contesté, entre
apesadumbrado y enojado.
Según yo recuerdo no solo nosotros nos divertimos - replicó
al tiempo que, apegada a mi, sujetaba mi miembro que, aunque fuera de acción,
comenzaba a recordar todo lo sucedido - porque según recuerdo el espectáculo que
te dimos te gustó mucho ¿o no?
Bueno, si lo disfruté - dije, algo contrariado por lo
verídico del alegato - pero no para repetirlo todos los días.
Tal vez hoy sea diferente, -me contestó divertida con esa
mirada que me enloquecía- Quien sabe.
La sensación de deja vu comenzaba a rondarme el momento que
los clientes comenzaron a abandonar el local hasta que nuevamente los cinco nos
volvíamos a encontrar en las mismas circunstancias. Los tragos y los bailes nos
relajaron de igual forma, los besos y las caricias no tardaron el llegar de la
misma manera que el día anterior, únicamente Xavier se mantenía sentado en su
puesto, mientras que Paulina y Yo bailábamos al igual que Andres y Luisa con las
pocas parejas que aún se encontraban, un instante después, Andrés nos comunicó
que debía salir de urgentemente y que regresaría cuanto antes, nos quedamos
únicamente los cuatro, con lo que a la salida de la gente del bar nos quedamos
solos.
En el ir y venir de copas, nuestros cuerpos comenzaron a ser
invadidos por el calor interno que produce el alcohol en la sangre, y recordando
las actividades realizadas el día anterior, nuestro animo fue creciendo hasta
encontrarnos algo calientes, Luisa y Xavier estaban bailando muy pegados, al
igual que Paulina y yo, la sensación de nuestros cuerpos, hacía que las caricias
fueran derivando en tremendos morreos en ambas parejas.
Terminada la pieza y al dirigimos a los sillones dispuestos
para los clientes, Xavier tomó de la mano a Paulina y dándole vuelta bruscamente
le estampó un beso largo y lujurioso acompañado de un paseo de sus manos por
todas las cerradas curvas de mi esposa que hasta hace un minuto era yo quien
recorría, mientras tanto , yo, atónito por lo inesperado de la acción, me quedé
estupefacto observando como ambos se besaban al filo de la pista. Solo la
oportuna mano de Luisa tomando la mía, me obligó a sentarme antes de que ellos
retomaran camino hacia donde nos dirigíamos.
Ahora me toca a mi – le dijo Xavier a mi esposa, al momento
que retornaban abrazados, ella con su mano en la espalda de Xavier y él con la
suya en el trasero de mi esposa.
Lo siento, pero ya sabes como son las reglas. – pasó diciendo
Paulina al momento que tomaban asiento en un sillón triple, mientras que Luisa y
yo nos encontrábamos en sillones individuales.
Hoy creo la función solo será individual - dijo Paulina
mientras que Xavier besaba su cuello y metía su mano por debajo de su la falda.
Al tiempo que me liberaba algo del nudo que se encontraba en
mi garganta, mediante un buen sorbo de licor, Paulina se arrodillaba frente a
Xavier que prestamente iba bajando su cremallera y sacando su gruesa verga. De
reojo pude ver como ni un solo instante el rostro de Luisa se despegaba de la
función que estaba presenciando. Yo por mi parte, aunque ya lo había visto antes
no me quitaba el sinsabor de presenciar como mi esposa comenzaba a entregarse a
Xavier, cosa que no lo hubiese creído posible si hace unas semanas me lo
hubieran dicho, pero lo más increíble es que cada vez se me hacía mas normal y
eso realmente me estaba preocupando en sobre manera.
A mi mente venían un conjunto de imágenes de los días
previos, que conjuntamente con las que al momento veía, me estaban produciendo
una erección bastante notoria. Esto no fue desapercibido por Luisa puesto que
tras sentarse en el brazo del sillón que yo estaba ocupando, acercó su boca a mi
oído, pero sin perder detalle de lo que sucedía entre Xavier y Paulina.
Creo te gusta ver como se comen a tu esposa – me comenzó
diciendo Luisa, sin apenas esperar respuesta – mira como te has puesto y eso que
apenas están calentando.
Ellos no van a dejar de coger una vez que este viaje termine.
– continúo tras la pequeñísima pausa que nos dio el observar como Xavier ayudaba
a Paulina a colocarse boca abajo y tras levantar su vestido hasta la cintura,
comenzar a penetrarla montándola desde atrás, mientras que sus manos recorrían
el suave cuerpo de Paulina, que mansamente se había dejado hacer colaborando
totalmente con Xavier.
Te vas a convertir en un cornudo con todas las de ley –
continuaba diciéndome Luisa, que ante mi silencio por no tener suficientes
argumentos para rebatir esa verdad que cada vez se me hacía mas evidente, apenas
y había movido mis ojos para dirigirle una mirada fugaz el momento que comenzaba
a acariciar mi pierna por sobre el pantalón.
Y también tendrás que criar los hijos que Xavier le hará a tu
esposa – sus palabras me vació de aire el estómago tal cual un boxeador me
hubiese descargado un fuerte golpe en mi vientre.- Porque Xavier no se cansará
de cogérsela frente a tus ojos una y otra vez, y te aseguro que el deseará que
todos sus hijos sean de él.
No podía responder a ningún alegato que Luisa me daba, pero
extrañamente me iba produciendo más y más excitación el oír estas palabras,
pronunciadas por esta mujer desconocida que entendía incluso mejor que yo, que
mi destino a partir de ese día iba ser el destinado por mi esposa. Mientras que
mi mente divagaba y disfrutaba de todos estos pensamientos y Luisa desatando mi
cinturón pugnaba por abrir los botones de mi pantalón, que debido a mi
excitación se encontraban apretados fuertemente, Xavier y Paulina habían
cambiado puestos, encontrándose mi esposa a horcajadas sobre Xavier dándonos la
espalda, mientras que sentado en el sofá él acariciaba a placer cada centímetro
del cuerpo de mi esposa que entre gritos leves y fuertes daba testimonio del
placer que estaba recibiendo mientras Xavier se la cogía.
Yo te voy a consolar un momento mi amor, al menos mientras a
tu esposa la siguen llenando de semen - me dijo Luisa que habiendo abierto mi
pantalón se arrodilló frente a mi tomando mi verga entre sus manos y sus labios,
abriéndolos ardorosamente para succionar toda la calentura que me había
provocado ver como se cogían a Paulina.
En el instante que unos fuertes gritos por parte de mi esposa
y su amante me distrajeron del increíble calentura que me estaba provocando ver
a Luisa chupando y succionando mi verga con tanto afán como la vi hacerlo el día
anterior a su novio, vi como el rostro de gata de mi esposa se fue transformando
en una mueca de asombro y celos, el momento que la verga de Xavier se
desencajaba de la conchita de Paulina y su rostro alegre y risueño direccionaba
su mirada hacia mí, en clara muestra del placer que acababa de sentir, pero el
momento que nos vio a Luisa y a mi, su asombro fue completo y no pudo disimular
su contrariedad.
Veo que no pierden tiempo - comentó Xavier el momento de caer
en cuenta de lo que Luisa y yo estábamos haciendo y dirigiéndose a mi esposa le
comentó en tono jocoso - No llevas ni una semana de casados y ya te está
poniendo los cuernos a tus espaldas.
Xavier dibujó una sonrisa burlona, mientras que procedía a
ayudar a Paulina a reincorporarse de la posición en la que se encontraba. Mis
ojos se cruzaron directamente con los de mi esposa, el momento en que yo
igualmente descargaba toda mi excitación dentro de la receptiva boca de Luisa,
que hábilmente no dejaba escapar ni una sola gota de mi semen. Ver la expresión
que tenía Paulina mientras arreglaba su vestido y su cabello me hacía sentir en
la gloria, la situación había sido dramáticamente inesperada, por lo que no pudo
tan siquiera reaccionar como una esposa que encuentra a su esposo poniéndole los
cuernos, ni tan siquiera sus ojos habían dado crédito a lo que acababa de ver.
Al parecer no será una función individual y podremos
divertirnos mucho más, ¿no crees? - Xavier cuestionó a mi esposa, mientras
arreglaba su ropa desaliñada por la sesión de sexo que había tenido.
No creo que podamos seguir - dijo seriamente Paulina,
medianamente arreglada y tomando su bolso - me siento cansada y necesito ir al
Hotel, por lo que les pido nos marchemos cuanto antes.
Pero que mal has visto mujer - replicó Luisa, al tiempo que
se reincorporaba y limpiando algunos restos de semen que se encontraban en la
comisura de su boca se dirigió a la barra para servir copas a todos. - Aún la
noche es tierna y hay podemos hacer muchas cosas más.
Es verdad, pero no me siento bien y quisiera ir a descansar -
insistió Paulina, mirándonos intermitentemente a Xavier y a mí, tal como si
solicitara a gritos salir de ese lugar. - Creo que ya ha sido suficiente bebida
por hoy, puesto que mi cabeza ya me da vueltas nuevamente y no quisiera tener
jaqueca mas tarde.
Pues bueno no se diga nada mas - dijo Xavier, secundando la
solicitud de mi esposa.
Lamentamos dejarte sola, pero verdaderamente no me siento
bien – dijo mi esposa, aparentemente aliviada por la respuesta, e inmediatamente
se dirigió hacia Luisa con ánimo de despedida.
Yo no tengo nada más interesante por hoy, - dije jugándome a
poner a prueba los nacientes celos despertados en mi esposa - así que me quedaré
con Luisa unos minutos más para acompañarla, hasta que llegue Andrés por
supuesto.
La mirada inquisidora, expectante e incluso rabiosa de
Paulina me hizo sentir en la gloria, al fin podía disponer de un par de cartas
buenas con las que proponer un juego distinto, hasta ese momento la dueña de
todo lo que ocurría desde nuestro matrimonio era Paulina, ella había orquestado,
aunque no tramado, todas las acciones que nos habían llevado hasta ese punto tan
distante a la normalidad de una luna de miel en unos recién casados. Mas el
destino aún me tenía preparadas algunos reveses que debería superar.
** Tantos años y todavía estoy enamorado de ella. Pero no
debo divagar, hay muchas cosas que hacer, tengo que limpiar todo antes de que
vengan, no puede quedar rastros de lo que acaba de suceder en mi casa, debo
apresurarme porque tenemos que partir pronto si no quiero que nos encuentren
todavía aquí.