Brianna, la historia...
Después de mucho tiempo de chatear por Internet decidimos
encontrarnos. Sería la primera vez para mí. Nunca antes había estado con alguien
de mi mismo sexo de carne y hueso aunque esperaba que sea más carne que hueso...
Los dos somos cross-dressers de closet. Yo sin ninguna
experiencia más que las incontables veces que me masturbé en soledad en mi casa.
Al llegar al bar, nos encontramos, saludamos como dos buenos
amigos, un poco distantes un poco nerviosos. Pero con el paso de los minutos la
cosa se fue aflojando a medida que podíamos llevar la charla a nuestros temas en
común y a medida que la bebida iba haciendo efecto en mi principalmente ya que
estaba totalmente nervioso.
Al rato decidimos partir a su departamento. Fuimos en su auto
sin ni siquiera acercarnos, pero ya la tensión se hacía palpable.
Una vez allí, seguí tomando tragos tratando de perder mi
timidez y seguimos charlando. Le confesé que ya llevaba puesto unas tanguitas
cola less y unas medias, para no estar 100% de hombre ya que esa noche nos
propusimos vestirnos mutuamente, jugar cada uno con el otro sin presiones y
prisa.
Abrí mi bolso y le entregué un regalo que traía para él...
unas minúsculas braguitas importadas. Luego le pedí que me mostrara su ropa. Sus
zapatos, sus botas, sus juguetes. Yo a mi turno saqué algunas de las cosas que
había llevado para nuestro encuentro. decidí sacarme los zapatos y dejarme unas
sandalias, aun en camisa y jean. Le propuse que mientras seguíamos
"conociéndonos" nos maquillamos el uno al otro. Sacó su kit de maquillaje, yo
saqué el mío y lo senté en una silla, comencé a colocarle rubor, luego le pinté
los ojos de la manera más sexy que pude, las pestañas, los labios, le coloqué
unos aros y quedó muy atractiva. Ya no era más M. ahora era Luly. Cambiamos de
lugar e hizo lo propio conmigo. Se fue S. ahora llegó Brianna. Ahora estábamos
las dos maquilladas y más animadas a lo que estábamos haciendo. Luly se fue al
baño y regresó con unas medias, una cola less y unas botas súper sexies, yo sólo
podía ver sus botas ya que aún continuaba con jeans y una remera. A mi turno yo
me fui al baño y me coloqué un corpiño, una camiseta y coloque mi relleno en su
posición. Me puse la camisa y salí cuando salí Luly estaba sorprendida por mis
nuevas formas. Me acerqué y le pregunté:
- ¿Te gustan? - Si. Mucho.
Acerque mi boca a la suya y le di un pequeño beso en los
labios rojos. Nuestros labios se pegaron por un segundo debido al contacto de
nuestras pinturas. Aproveché para sutilmente rozar mi lengua por sus labios. Nos
miramos un segundo y seguimos charlando.
Continuamos hablando de experiencias y fantasías. Cabe aclarar que había mucha
más fantasías que experiencia por lo cual la charla estuvo muy entretenida.
Luly se fue al baño y se colocó una blusa de lycra bien
ajustada, pero sin ningún relleno, aún así su delgado cuerpo era muy sexy.
A los pocos minutos, me metí al baño y salí enfundada en un
vestido sexy negro y corto que dejaba ver mi silueta y mis piernas. Luly me miró
de arriba a abajo y se acercó a mí, me pasó la mano por la cintura, luego me
agarró mi culo y me dio un beso bastante efusivo, pero no lo suficiente como
para que nuestras lenguas se encuentren ni como para arruinar nuestro
maquillaje. Se metió al baño y salió con un short tremendamente sexy. Un
espectáculo. Su cola es hermosa. No pude y me tuve que acariciarla. Escuché como
Luly casi ronroneaba con mis caricias, eso me excitó mucho. Me coloqué mi
peluca, Luly hizo lo mismo y ya está, éramos dos gatas en celo. Listas para la
guerra.
Seguimos charlando como dos amigas ahora, sacamos nuestros
juguetes y los estuvimos comparando y compartiendo. Agarré uno muy real y
mientras charlábamos lo acariciaba y besaba y comencé a hacerle un oral. Esto lo
puso a mil.
Nos sentamos en la cama y comenzamos a ver una porno. CAda
uno con su juguete jugando ya un poco más desinhibida. Casi inevitablemente no
fuimos acercando, primero nuestras piernas se rozaron levemente, luego el roce
fue reemplazado por caricias, nos enroscamos las piernas. No pasó mucho antes
que estuviéramos lado a lado acariciándonos las piernas, la cola, la espalda. Le
acerque mi juguete a su boca y comencé a follarle la boca con mi dildo. Al
sacarlo me acerqué y nos dimos un beso. Nuestras lenguas se encontraron por fin.
Fue increíble. Cada una abría la boca lo más que podía tratando de comerse la
lengua del otro. Pegamos como estábamos nuestras piernas eran una. Sentir sus
fuertes piernas en sus suaves medias aprisionando las mías nos puso a mil. Ya no
había vuelta atrás. si desesperación, pero con mucha calentura nos seguimos
comiendo la boca, mientras recostados lado a lado nuestros cuerpos seguían
pegados. Nuestras manos recorrían nuestras curvas, apasionadamente. No tardó
mucho en ser evidente que esas diminutas tangas ya no podían contener a nuestros
cada vez más rígidos penes que pugnaban por salir al aire libre de su femenino
encierro. Sentí su pene apretándose contra el mío, me retiré un poco y pasé
tímidamente mi mano por él. Después de años de tanto ansiarlo, por fin tuve la
dicha de tocar un pena, palpitante y caliente todo para mí. Lo acomodé un poco y
lo acaricié por encima de los shorts. Parecía que estaba a punto de explotar.
Bajé un segundo y le apreté los pezones con mis labios por encima de la su
blusa.
Luly buscó con sus manos mi pene e hizo lo mismo, lo acomodó
de tal manera que pudiera acariciarlo, suavemente como presentándose.
Levantó mi vestido acariciándome mis muslos y subiendo hacia mi entrepierna. Mi
corazón parecía escapar de mi cuerpo. El placer era extremo. No quería que el
momento terminase nunca. Luly llego a mi pene y agarrándolo por encima de mis
medias y mi tanga comenzó a masturbarme. Se acercó a +el y le dio un par de beso
por encima de mis medias. YO tomé sus piernas y comencé a recorrerlas en toda su
extensión. HAsta llegar a su culo, perdí mi mano por entre sus nalgas. Luly
gimió, luego encontré sus testículos y más allá su pene. Acerqué me cara a sus
piernas y comencé a besarlas hasta llegar hasta su entrepierna, hundí mi cara en
su culo, mordisqueé sus testículos, mientras con mi mano casi masturbando su
pene, bajé un poco sus shorts dejando que asome la cabeza de su pene. Luly hizo
lo mismo con el mío. Bajó mis medias y comenzó a besar mi cabeza. Nos
encontrábamos totalmente extasiados. Ya no había límites. Suavemente acerqué mi
boca a su pene. Me pareció enorme. Le di un beso. Pasé mi lengua por ella. Por
fin! Después de tantos años pude comprobar que realmente era lo que faltaba a mi
vida. Bajé aún más sus shorts. Y como pude metí su pene en mi boca y comencé a
chuparlo con un anhelo y con un deseo casi irrefrenable. Luly comenzó hacer lo
mismo con la mía. Saqué su pene de mi boca, recorrí toda su longitud hasta
llegar a sus testículos, me los metí en mi boca. Seguí recorriendo su anatomía
con mi lengua, hasta llegar a su culo. Lo besé, pasé mi lengua por él, con mi
mano acariciaba su pene palpitante en mis manos, restregándolo por mi cuerpo.
Metí un dedo en su culo, luego dos. Luly gimió. Comencé a cojerlo con mis dedos.
Solté su pene, con mi mano busqué mi juguete y lo llevé hacia su culo. Luly
comenzó a comerme mi pene de una manera increíble.
Creí que no podría aguantar más. Tenía todo mi pene en su
boca. Sentí como Luly se esforzaba para ir aún más profundo. Metí el juguete lo
más hondo que pude dentro de mi boca, lo llené de saliva. Retiré mis dedos de su
culo y le apoyé el juguete en su culito húmedo, comencé a hacer una firme
presión sobre él, sin ofrecer mayor resistencia su culo fue tragando aquel
juguete mientras mis ojos eran testigos de ese espectáculo. Empujé el dildo
hasta el fondo, Luly hizo su cabeza hacia atrás sin sacar mi pene de su boca,
con sus labios apretó mi glande. El dildo desaparecía en su culo, sólo quedaron
los huevos afuera. Mi boca hizo lo que pudo con su pija, mientras que con una
mano metía y sacaba el dildo de su culo. Luly sacó mi pene de su poca por un
segundo y fue por un juguete para mí, lo escupió y sin mediar más lo ensartó en
mi culo. Dí un respingo al sentirme penetrada de esa manera, no de dolor sino de
sumo placer. En ese momento abrí mi boca hasta donde pude, su pene invadió mi
garganta provocándome arcadas. Su juguete estaba totalmente adentro de mi culo.
Comenzó a sacudirlo violentamente adentro y afuera. En el segundo que su boca
atrapó mi pene nuevamente me corrí abundantemente hace días que no me masturbaba
pensando en este momento. Luly siguió machacando mi culo mientras yo emitía
sordos gritos de placer al seguir corriéndome con mi pene en su boca, Luly no
soltó ni una gota. Saqué su pene de mi boca y comencé a masturbarlo, tratando de
devolverle el favor. Me fue difícil coordinar los movimientos, mientras cojía su
culo con una mano y lo masturbaba con otra. Luly retiró mi mano y comenzó a
follarme la boca. Que placer. Mi pene ya descansaba limpio en su boca. Luly me
subió mi tanga aprisionando mi dildo completamente adentro mío y luego las
medias de tal manera que no pudiese salirse. Siguió cogiendo mi boca por un
minuto y luego comenzó a correrse en mi boca. Inicialmente la sensación me
sorprendió, no espera la calidez de ese líquido, la consistencia ni el gusto, no
me encantó, pero no me desagradó tampoco. A los pocos segundos era como si fuese
el agua que me da la vida, no podía para de tomarlo quería llenar mi boca con
él. Su sabor entre exquisito y desagradable era más que particular. Disfruté
cada embestida de su pene en mi garganta y luego lo lamí y limpié lo mejor que
pude hasta que retomo su tamaño normal. Le pí un beso y lo acomodé dentro de su
tanga, al igual que Luly hizo conmigo hundí el dildo en su culo, subí su tanga y
sus shorts de manera que quedase penetrado. Nos giramos, y nos miramos, el
maquillaje había cedido debido al placer, igualmente estábamos bellas. Nos
acomodamos la ropa en silencio. Me preguntó:
- ¿Te gustó? - Sí. Muchísimo. Desde ese momento sabíamos que
esto se repetiría. Y nos dimos un beso intercambiando los sabores de nuestro
semen. Jugando con los restos con nuestras lenguas. El morbo había tomado
posesión de nuestros cuerpos. Con mi mano agarré el dildo por encima de sus
shorts y lo moví en círculos haciendo presión contra su culo. Luly hizo lo mismo
conmigo. Seguimos besando unos minutos. Luego nos arreglamos la ropa. Me cambié
el vestido negro por una pollera corta y una remera blanca. Luly y yo nos
retocamos el maquillaje. Aún con nuestros culos ocupados nos volvimos a
recostar. Saqué mi lengua y Luly jugó con ella. Con su mano buscó mi entre
pierna, pero sólo para llegar a mi dildo y darme placer. Yo hice lo mismo y así
nos quedamos recostadas jugando, tocándonos, conociéndonos. Hasta que nos
quedamos dormidas.
Espero que está historia les haya gustado. Mi MSN es
Brianna-banx@hotmail.com
Escriban.