Chantaje, traición, y a pesar de todo, Amor.. II
Llegué por fin a mi casa temblando de frío, nervios,
sintiéndome sucia, y asqueada de mi misma, tanto exterior como interiormente,
deseando desesperadamente darme una buena y bien prolongada ducha que me
arrancara el repugnante olor dulzón de la saliva del viejo que durante todo el
trayecto y aún más ahora, en el ascensor de mi casa, me llegaba hasta la nariz
desde el escote del chaquetón. Tal vez fuera mi imaginación, pero seguía
sintiendo ese olor como si todavía el tal Don José continuara "usándome"..Me
seguía notando en los pechos y todo mi cuerpo pegajosa y húmeda de aquellas
babas que literalmente empaparon cada centímetro de mi cuerpo. Y el caso es que
me excitaba, me gustaba que Javier, como hombre, (mi dominante hombre) no
tuviera que soportar nada de eso. Sino solo disfrutar de la obediencia de una
mujer a su servicio. Cualquier cosa con tal de complacerle, pero ser una puta,
aunque tanto le gustara y consiguiera hacer de mi, era lo que peor llevaba, .
Bajo el cálido y suave chorro de agua caliente que limpiaba
mi cuerpo, pensaba en eso: ¿Cómo iba a soportar que me transformara en una
vulgar prostituta que le procurase con mi cuerpo su confortable y lujosa vida..?
Pero extrañamente y a pesar de mis temores, eso también me
excitaba: Que viviese bien a mi costa; a costa de su esclava. Pensé que tenía
toda la razón cuando me dijo que nací para ser una esclava y una puta, solo
que no lo sabía y que ahora ya lo era. Desde luego mi entrepierna no
desmentía eso. Estaba empapada y no precisamente por el agua.
Sabía que le faltaba al respeto si me masturbaba sin su
permiso y más si tenía un orgasmo (el respeto de la hembra al macho dominante
era religión para él y yo tenía que observar eso siempre, estricta y
escrupulosamente) pero yo ya no podía más imaginando cómo yo, una mujer de su
propiedad, le habría excitado provocándole una poderosa erección "actuando" con
su amigo por orden suya; por haberme alquilado a un viejo a quien soporté por
obedecerle. Sabía que eso debió ponerlo a mil y hubiese dado cualquier cosa por
haber sentido cómo se desahogaba en mi, ante mi sumisión y obediencia para
obedecer su cruel y repugnante capricho…Así que me masturbé desesperada metiendo
mis dedos en mi jugosísima vagína, acaricié y apreté mis pechos y pezones casi
con la misma fuerza que él me lo hacía; pellizqué mis nalgas hasta sentir una
enorme picazón, como si Javier estuviese allí mismo conmigo. Mi vagina chorreaba
aún más, y más fuerte apreté mis pezones mordiéndome los labios hasta clavarme
los dientes. Se me iba secando el cuerpo pues paré el agua de la ducha y mis
muslos estaban chorreando como si ésta siguiera mojando mi cuerpo .. Pensaba en
mi hombre, mi dueño y mi chulo ahora también, me frotaba enérgicamente al tiempo
que me tiraba de los pelos hasta que exploté en un potente orgasmo imaginando la
durísima verga que mi hombre tendría viéndome totalmente entregada, prestada y
alquilada a uno de sus amigos y cómo su esclava soportaba aquello, cómo
complacía sumisamente a un anciano sometiéndose a sus órdenes y caprichos a
pesar de tanta arruga, pellejo y babas de un viejo a quien debía someterme
obedeciendo los deseos de mi Amo a quien ahora había desobedecido y faltado al
respeto: Pero me daba igual, tendría que soportar su castigo pues ni quería, ni
podía engañarle. Ese hombre leía en mis ojos como si de un rótulo luminoso se
tratara. Otra cosa que me fascinaba en él: Su penetrante, escrutadora e
inteligente mirada.
Una vez satisfecha, salí de la ducha y me sequé. Al menos mi
cuerpo estaba ahora limpio, sobre todo mi nalga derecha que froté con todas mis
fuerzas hasta hacerla enrojecer para quitarme cualquier resto de la tinta que
Don José me dejó en ella. Pensando ahora y cargada de remordimientos en la clase
de mujer que ahora era y que afortunadamente mi familia ignoraba.. Vivían
tranquilamente sin imaginar siquiera en lo que su madre y esposa se había
convertido. De nuevo mi conciencia volvía a pasarme factura.
Tenía que protegerlos. No podía consentir que vieran sus
vidas destrozadas de forma tan insultante y vergonzosa de cara al resto del
mundo por culpa de la viciosa de su madre, y con su corazón y sentimientos
hechos pedazos.
Perdería también a Javier quien, sin el "arma" de la coacción
y amenaza en mi sien, dejaría de tener todo interés por mi. No sería ya, como él
decía y quería, una esclava real,.sino la hembra enamorada que en
cualquier momento podría largarse viéndose libre ya, (aunque completamente
arruinada moral y materialmente) de la coacción a la que me tenía sometida.
No me quedaba otra que "tragar" con todo lo que aquel
desalmado, cruel, y a la vez querido y adorado Javier quisiera hacer conmigo..
Me tenía completamente en sus manos..
Llegaron mi marido y mis hijos justo a tiempo de que les
tuviera preparada la mesa. Tanto uno como otros me dijeron que me notaban algo
"rara", que si me encontraba bien. Aprovechando la última "sospecha" de ellos
sobre mi salud, les comenté que me dolía bastante la cabeza. Lo consideraron
como cosa normal y ahí quedó todo.
Menos mal que Javier respetaba los horarios y jamás me
llamaba o enviaba mensajes a partir de las tres de la tarde cuando sabía que ya
no estaba sola en casa.
Pero a partir de las siete y media de la mañana, y para que
supiera con toda certeza que en mi casa ya solo estaba yo, tenía la obligación
de enviarle un mensaje. Jamás llamarle pues solía dormir hasta tarde. Pero al
levantarse, quería ver en su móvil lo que me exigía cumplir cada día para él:
Estoy sola y a tu disposición para cuando quieras y lo que quieras cariño. No
llevo ni sujetador ni bragas, desnuda para ti …Tu esclava Julia. (Por
cierto, que esos mensajes también los guardaba; en ellos iba mi nombre y mi
número de teléfono. Me tenía "pillada" por todas partes).. Era el texto
que me mandaba enviarle a diario en cuanto me quedara sola en casa. Había días
que me contestaba sobre las diez u once de la mañana, cuando se levantaba; bien
con otro mensaje o llamándome Y otros en los que no recibía nada de él. Me
ignoraba por completo y esos días eran toda una tortura para mi pensando donde
estaría, con quien, si se habría cansado de mi etc.. Y aunque me indignaba y
cabreaba muchísimo, tenía que aguantar también aquello pues él tenía todo el
derecho a disponer de mi cuando quisiera, en el msn que me obligaba a enviarle
cada día, lo dejaba bien claro: Nada de compromisos ni obligaciones para
conmigo, eso solo sería siempre para mi como su simple esclava que era ..Así que
deseaba durante toda la mañana que sonara el móvil aunque fuera para mandarme
alguna desagradable orden suya, insultos incluidos. Lo deseaba y al mismo tiempo
lo temía, pues no sabía qué clase de cosas me obligaría hacer ese día. Sobre
todo después de lo de su amigo, y ahora aún más al haberme hecho su puta.
Esa mañana me levanté temprano. Había dormido muy poco por
los remordimientos sobre lo que tuve que hacer el día anterior y eso me tuvo
casi toda la noche en la imposibilidad de poder dormir. Seguro que mi amado y
adorado verdugo había descansado plenamente.
Después de preparar el desayuno a mi esposo e hijos y estos
se hubieron ido, puse el mensaje a Javier quitándome antes las bragas y el
sujetador. Era imposible que se presentara tan temprano. Pero me quedé
interiormente desnuda para él antes de ponerme a escribírselo. Hasta ese punto
le temía y respetaba.
Ese día tenía bastante faena en casa. Así que me puse manos a
la obra pero sin descuidar el móvil que siempre llevaba en el bolsillo trasero
de la falda. Dejarlo en cualquier sitio y arriesgarme a no oírlo, era excusa que
no me serviría si él me llamaba. Otra de sus normas para tenerme en todo momento
controlada.
Sobre las once y cuarto recibí su llamada. Nerviosa e
ilusionada respondí inmediatamente.. Nada de hacerle esperar: Otra más de sus
estrictas normas.
- Si Javier, dime..-
- En veinte minutos estoy ahí.. Prepara café.-
-Claro que si cariño, te esp…- colgó antes de dejarme acabar
la frase.-
Otra de sus formas de tratarme: Casi siempre me interrumpía
como no dando ninguna importancia a lo que yo le dijera.
Sonó el telefonillo y allí corrí asegurándome ante el espejo
de la entrada, que mi aspecto era el que él me exigía siempre. Me acordé de
pronto que me faltaban las medias, pero me dio tiempo a ponérmelas mientras él
subiera en el ascensor.
Cuando llegó, yo ya le esperaba con la puerta abierta… Nada
de hacerle esperar ¡ En ninguna circunstancia y bajo ningún concepto…!
En cuanto entró y cerré la puerta, me quité los zapatos y, de
puntillas, busqué aquel beso que tanto me enloquecía.. Su boca olía a café y
tabaco; la mía, a dentífrico y elixir que previamente me lavé para él.
Me había duchado cuando me levanté (costumbre que adopté
cuando me hizo suya y me daba aquellos discursos sobre la higiene que la
hembra siempre debe tener para su amo y su polla. Otra más de sus normas que
yo cumplía a su completa y entera satisfacción cada día, pues no sabía en que
momento podía presentarse.-
- ¡ Hola puta, como va eso..? El insulto por delante; aunque
ya me tenía acostumbrada a ellos. Solo me fijaba con admiración en ese soberbio
macho, elegantemente vestido como siempre, y que me tenía loca del todo.
- Bien cariño, ya ves. Te esperaba.-
Se dirigió directamente al salón y yo le seguí respetuosa. Se
repantigó en uno de los sofás, a la espera de mi obligado ofrecimiento.
Me puse ante él de puntillas, me levanté la falda mostrándole
completamente mis piernas hasta el pubis mientras él me miraba atentamente;
(solo aquello ya me hacía mojar hasta que mi flujo resbalaba por mis muslos)
chasqueó sus dedos a los pocos segundos y yo me volví para ofrecer a su vista
mis nalgas…
Completado el "ritual" que consideró a su plena satisfacción,
me ordenó,
- Quítate las medias y tráeme un café.-
- ¡ Por supuesto amor, enseguida te sirvo ¡.-
Deslicé las medias lentamente a través de mis piernas
poniendo primero un pie en el reposa brazos del sofá para poner las piernas bien
a su vista, como sabía le gustaba, y luego hice lo propio con la otra media. Una
vez mis piernas desnudas, aligeré el paso hacia la cocina caminando de puntillas
como me tenía ordenado servirle, y en menos de cinco minutos ya estaba de
rodillas ante él poniéndole azúcar a su café. Le entregué su taza y poniéndome
de pié de nuevo, me desnudé completamente y me senté en el suelo a sus pies.
Entre sorbo y sorbo, me entregaba la taza de café para que yo
la pusiera sobre la mesa; luego volvía a ponerla en su mano a una leve señal
suya y así sucesivamente hasta. que lo acababa. Como siempre, mis manos
sirviéndole de cenicero.
- Ayer Don José te puso una buena nota teniendo en cuenta que
fue tu primera vez.-
- Si Javier, y se lo agradecí. Creo que me porté como tú
querías no…?
- Si, la verdad es que me pusiste muy cachondo viéndote por
las cámaras.-
- Para eso lo hice cariño.. Para que te sintieras a gusto con
tu hembra.-- Le dije aquello de nuevo en plan mimosa y como una tontita
enamorada que ha hecho algo "bonito" para agradar a su hombre, como la cosa más
natural en una pareja. Y mientras se lo decía, acariciaba suavemente con mis
dedos y uñas perfectamente lacadas de rojo como él las quería, su velluda pierna
de forma muy suave y respetuosa. Con mi otra mano y sonriéndole complacida,
masajeaba delicadamente su abultada, calentita y maravillosa bragueta. Allí
dentro estaba mi verdadero amo, esperando que a su esclava le fuera permitido
satisfacer sus exigencias.
- Pero he visto que la nota que te puso mi amigo con su firma
ya no la llevas..¿Por qué.?
- Me la quité amor mío para que no la viera mi marido o mi
hija, que a veces entra en el baño cuando me estoy duchando. No te habrá
molestado eso no…?
- Eso no.. Lo entiendo.-
- Gracias car…- De nuevo no me dejó acabar
- ¡ Pero ¿quien coño eres tú para actuar por tu cuenta puta
de mierda..? Lo mismo que anteayer: ¿Para que está el teléfono..? Que ni puedes
quitarte o ponerte nada sin mi permiso, ¿Cómo de una puta vez lo vas a
entender…?—
- Lo...Lo siento Javier. Venía..venía muy nerviosa.. y con el
tiempo justo; no pensé en eso. Es verdad, debí llamarte y pedirte permiso para
quitarme la marca de Don José, pero no me di cuenta de eso por los nervios y el
poco tiemp…- De nuevo interrumpida.-
- ¿Trae los huesos de aceituna que te mandé guardar puta..?—
-Vale Javier, si. Ahora mismo.. Enseguida vuelvo.-
- Trae también los zapatos..-
- Vale cariño, solo un segundo.—
Ahora saldría de la duda de para qué querría los huesos
aquellos; y además los zapatos. Me tenía bien intrigada y asustada. ¿Qué trabajo
me hubiese costado llamarle o pedirle permiso en el coche para quitarme aquella
tinta.? Tuve tiempo de sobra.. Desde luego fui una tonta.
- Aquí los tienes Javier.—Mostrándole los zapatos y los
huesos envueltos en un papel.
-¡! Repártelos por igual dentro de los zapatos y póntelos ¡!
– Me mandó con su clásica mirada de frialdad sin dejar ninguna clase de dudas a
mi obediencia.
Ya supe para qué quería aquellos huesos.. Era uno más de sus
refinados castigos.
En cada zapato entraron unos siete u ocho huesos. Me costó
bastante poder ponérmelos al tiempo que sentía un fuerte dolor, y en cuanto
apoyé el primer pié en el suelo vi las estrellas en la planta de mi pié y en los
dedos. La misma dificultad con el otro zapato, y en cuando logré meter el pié y
quedé apoyada en ellos, me resultaba casi imposible estar erguida por el dolor.-
- Ahora camina por el salón con las manos en la espalda y
escuchándome atentamente…-
Si..ss..si Javier.. Por favor, amor mío, esto duele
demasiado..-
- De eso se trata puta. Ya sabes que no me gustan los
castigos, pero de alguna forma tengo que meterte las cosas en la cabeza
imbécil…-
- Ya.. ya Javier.. Me equivoqué cariño, perdóname.. Por
favor, perdóname, no puedo aguantar esto. Duele demasiado cariño, por favor..-
-Sigue andando guarra y escucha. Ni se te ocurra parar antes
de que yo te lo diga..—
- No..No, Javier.. Te escucho.—
Caminaba con aquella tortura en mis pies; llevaba los huesos
clavados en las plantas, dedos y talones de mis pies. Era insoportable, pero
jamás me atrevería a desobedecerle.
Ya dije que nunca llegó a pegarme cruelmente y era verdad que
utilizaba poco el castigo a menos que fuera merecido.. Entendí que ahora lo era
por tonta y descuidada que fui y lo estaba pagando concretes. Pero también podía
él entender que era mi primera vez con otro hombre, un anciano además, y que
llegué a mi casa demasiado nerviosa y con el temor de que mi marido pudiera ver
aquello escrito en mi nalga.
- José te dio un 9,5 y puso "excelente" cosa que me agradó..
Vale..?
- Si..si Javier, así fue.. Y lo hice por ti.—
- Bien, en adelante quiero un diez. ¡! SIEMPRE ¡! Prometo a
mis clientes calidad y tú vas a proporcionar esa calidad que ofrezco, está claro
puta …?
Lo sabía, ya no había duda alguna. Iba a ser toda una puta y
además muy complaciente. Ofrecería a sus clientes la posibilidad de puntuarme.
De esa forma tendría que hacer cualquier cosa que ellos quisieran; no podría
fallar en nada. Me daba igual ya todo… Ahora solo estaba deseando que me
permitiera librar mis pies de aquel tormento.
- Sssi…Si Javier, como tú digas.. Siempre me darán un diez,
no te fallaré. Igual que con Don José, te lo prometo.—
- Eso es cerda, más te vale.. Llévate esa taza a la cocina y
tráeme una copa de coñac.-
- Si Javier, enseguida.. te.. te sirvo..— Apenas podía hablar
por el dolor.
¡ Dios ¡, ahora hasta la cocina. Unos doce metros de
distancia que se me convertirían en ciento veinte con los pies torturados así.
Llegué de nuevo a su lado y le entregué su copa. Luego seguí
caminando pues no me había autorizado a parar.. ¡ Ojala ¡ acabase pronto con
aquel castigo…-
- Vale ya, ven aquí y ponte de rodillas.—
¡ Uff ¡ Gracias mi amor.. ¿Puedo quitarme ya los zapatos..?
- No. Sigue con ellos hasta que me corra.. ¡ Sácame la polla
y chúpala ¡-
- Como tú quieras amo mío. Con tu permiso.-- le dije con una
leve sonrisa en mis labios para agradarle y con los pies ardiendo de dolor
desabroché despacio su bragueta, deseando complacer ese pene por el que caí en
la esclavitud en la que ahora me veía.-
- Olía mucho la polla del viejo…?
Por qué aquello ahora..? Más humillación ahora y sufriendo
aquel castigo.. Excitarse aún más y disfrutar al máximo de su esclava.-
- Si Javier, olía un poco.—
- A qué olía..?.—Mientras le contestaba ya le estaba
acariciando suavemente su pene, exageradamente duro y tieso. El castigo, mi
promesa de ser una perfecta esclava y puta para él, las preguntas sobre el
viejo… Todo ello sin duda lo habían puesto así y yo, degradada del todo (como
así me quería tener) humillada y dolorida en mis pies, estaba a pesar de todo,
super excitada de ver a mi macho gozar de su hembra.
- A orína y sudor.—
- Te costó que se corriera no..?
- Si Javier, bastante. Ya es muy mayor y por más que me
esforzaba su erección tardó en llegarle.—
- Fue a mear antes de metértela en la boca no..? Te
resultaría asqueroso claro…?
- Pues si, fue repugnante. Me dio mucho asco notar su pene
húmedo de su orina en la boca.—
- Desde luego eres una buena guarra; a pesar de todo
conseguiste que se corriera. No sé cómo tienes estómago..-
- Por ti Javier.. Tengo estómago por ti. No vomité de
milagro, aguanté todo eso por obedecerte; para complacerte y que quedaras bien.—
- Eso está bien… Bueno, vale ya de charla y "trabaja" nena.—
Por fin me dejó disfrutar de aquel grueso palo, duro, tieso y
como siempre exigente, violáceo y ésta vez además con su glande mojado de
esperma, soltando algunas gotitas que yo iba recogiendo con leves chupaditas por
la enorme excitación que mi señor sentía. Lo besé respetuosamente varias veces
como era mi deber, una vez seco de aquellas gotitas y luego lo fui metiendo
lentamente en mi boca inundada de saliva.
Gorda, no demasiado larga y con numerosas venas hinchadas,
esa verga llenaba por completo mi boca hasta hacerme dar arcadas que me hacían
temer un inminente vómito que hubiese lamentado muchísimo, y no solo por el
castigo de Javier.. Sino por no haber sabido complacer debidamente y como yo
deseaba a mi pequeño y exigente Amo que pronto escupiría en mi garganta todo el
semen contenido en sus testículos; los cuales acariciaba también suave y
delicadamente con la yema de mis dedos y mis uñas para que gozara de todo cuanto
yo le estaba ofreciendo.
Pensar que aquello mismo tendría que hacerlo con otros muchos
hombres, era lo único que me estropeaba tan maravilloso momento.
Chorreante y reluciente de mi saliva, ese hermoso pene
entraba y salía lentamente de mi boca disfrutándola a pleno placer. Mi dueño y
señor Javier, jadeaba y respiraba agitadamente por el placer que su humilde,
servil y sumisa esclava le estaba procurando.
Hasta que de repente y después de un buen rato en el que gozó
cuanto quiso de mi, inundó mi boca de caliente, abundante y espeso esperma que
no podía tragar mientras mi señor no me autorizara a ello.
Una vez completamente satisfecho, mi maravilloso y pequeño
amo, comenzó a bajar en su erección y aquello me entristeció pues quedaba claro
que no iba a sentirlo dentro de mi como estaba deseando. Estaba claro que
aquello formaba parte también de mi castigo. Javier sabía bien cuanto me gustaba
su forma bestial de penetrarme y hoy iba a privarme de eso como parte de mi
castigo.
Además, no había que ser muy inteligente para saber que dejar
a una mujer con el deseo de ser poseída por su macho, la hacía aún más dócil y
sumisa para que su hombre se dignara follársela la próxima vez.
- Perfecto puta.. Sigue así.. Ya te lo dije, la mejor puta
que ha pasado por mi polla..-
- Gracias Javier..—Le respondí sumisamente para seguir
agradándole y así tal vez se quedara un poco más y se le antojara penetrarme..
Pero no, tenía intención de irse cuando apuró su copa después de que yo le
limpiara escrupulosamente y metiera su pene en el pantalón.
- Bueno putilla, tengo que irme. Puede que vuelva mañana; me
gusta cómo te portas con mi polla.. ¡ Ah ¡ Otra cosa, he quedado con mi amigo
José en que irás a verle a su casa todos los jueves.. Toma, éste es su número.
Llámalo cuando me vaya y confírmale que acudirás cada jueves como él quiere y de
la forma que quiera. Lo has entendido verdad..?—
- Si Javier, lo he entendido. Así lo haré.. Puedo quitarme ya
los zapatos por favor…?
- Si, quítatelos ya. Y no vuelvas a fallarme o ya sabes lo
que te espera. De la misma forma que has sufrido hoy éste castigo, todavía tengo
en mente muchos más que desde luego no te lo harán pasar precisamente bien; lo
de hoy es una demostración de lo imaginativo y original que puedo llegar a ser
en materia de castigos. Con el tiempo podrás comprobarlo.
Acostúmbrate a pedirme permiso hasta para respirar.-
- Vale Javier, así lo haré. No volveré a fallarte.—
Le acompañé hasta la puerta, descalza y aún doloridos mis
pies pero al mismo tiempo muy aliviados al haber arrancado algunos huesos que se
habían incluso clavados en mis pies.
- Sé que te quedas ansiosa por que te folle, pero eso forma
parte de tu enseñanza como esclava y puta. No follas para tu placer.. Solo
consientes y te sometes a ser follada para deleitar y dar gusto a un hombre, y
si con su permiso te corres y te lo pasas muy bien, eso que te encuentras. La
premisa fundamental que siempre debes tener presente, es que estás para dar
placer, no recibirlo a menos que quieran dártelo.. ¿Entiendes bien eso..?
- Si Javier, lo he entendido muy bien.--
Ya en la puerta, me dio un beso en la frente y se largó..
Dejándome triste, decepcionada, excitada y aún más "hambrienta" de él. Sabía
bien lo que hacía el muy cabrón. Suerte que no me preguntó si me había
masturbado. O no lo recordó, o bien lo dejó pasar por no castigarme más.
CONTINUARÁ
Muchas gracia amigos por vuestros comentarios que me han sido
para mi toda una estupenda, inesperada e inefable alegría. La mayoría de ellos
considerando mi relato bueno en general. Otros, algo desfavorables, pero para mi
tan satisfactorios como los primeros pues son una crítica inteligentemente
constructiva….
De nuevo, MUCHAS GRACIAS, a todos aquellos compañeros que
habéis tenido la paciencia de leerme.
Sigo a vuestra entera disposición en
sadeazul@hotmail.com
Ferhil.