CHANTAJE,
TRAICIÓN, Y A PESAR DE TODO, AMOR..
Dos sonoros y fuertes guantazos (que más querían demostrar su
autoridad que provocarme excesivo dolor) me picaron y enrojecieron mi cara nada
mas abrir la puerta cuando sonó el timbre, y quedarnos solos al cerrar de nuevo
la puerta. Mi falta: me pilló con los vaqueros, una blusa cerrada y lo que es
peor, llevaba puestos sujetador y bragas. Prendas que me tenía terminantemente
prohibidas. Cuando venía a casa, tocaba al telefonillo pero ésta vez se encontró
con el portal abierto; algún hijo de puta de vecino lo dejó así. O sea que subió
directamente a mi piso y yo pensé que podía ser cualquiera menos él. Venía a mi
casa muy esporádicamente y la mayoría de las veces avisando antes por teléfono.
Así que no me lo esperaba y llevaba puesta la ropa que a mi me gustaba y con la
que me sentía tan cómoda.. Ni tiempo me dio a quitarme el otro zapato en cuanto
le vi, pues en su presencia tenía que estar siempre descalza, así que empecé a
quitarme los
zapatos nada mas verle en el umbral de la puerta cuando me
arreó aquellas dos bofetadas..
- ¡ Qué te tengo dicho hija de puta ¡ Es que hablo en chino o
crees que soy tonto…? –
- Perdona Javier, no te esperab…- Otra hostia.
- Que no me tienes que esperar mala puta, que debes estar
siempre vestida como te tengo dicho: O sea falda y camisa o blusa abiertas y sin
nada más debajo, que una hembra debe estar siempre desnuda interiormente esté yo
presente o no…Y además, con tus vaqueritos y tu blusa seguro que llevas puesto
el sostén y las bragas no guarra…?
- Sssi…por favor perd….- Otro tortazo en plena cara.- Empecé
a desnudarme.
- ¡ No,no, no nena, no hace falta que te desnudes ya…Quédate
con tus pantaloncitos puestos que yo me largo, está claro el interés que tienes
por mi en vista de tu "obediencia"… ¡! Ahí te quedas mierda asquerosa ¡!
Se me derrumbó el mundo.. Me abracé a sus piernas de rodillas
implorándole que no se fuera…
- NO, por favor Javier, te lo suplico no te vayas; no me
dejes cariño te lo ruego; te juro que no volverá a pasar, por favor déjame
desnudarme cariño; perdóname te lo suplico pero no te vayas; no me hagas eso, no
te vayas. Jamás te vuelvo a fallar pero por favor no me dejes.-
Le suplicaba con los ojos arrasados en lágrimas y recibiendo
sus patadas para que le soltara.. Si ese hombre se iba de mi vida era preferible
morirme; ya no podría vivir sin él. Dependía demasiado de Javier en todos los
aspectos:, me tenía completamente dominada no solo porque estaba absoluta y
totalmente enamorada de él, sino también porque acabaría con la poca, poquísima
honra y dignidad que aún me quedaban: Tenía fotos y vídeos de todos nuestros
encuentros y me tenía amenazada con mostrarlas a mi marido, mis hijos y toda mi
familia, incluso con colgarlas en Internet si no hacía todo cuanto él quisiera..
Al principio me dio asco y le odié profundamente. Pero conforme pasaba el tiempo
iba aceptando resignada mi situación, llegando incluso a volver a estar
encandilada de aquel soberbio macho que me tenía en sus manos. Ahora yo estaba
allí, tirada a sus pies, arrastrándome para sujetarle y llorando como quien
pierde a un hijo, estaba dando una imagen de lo más denigrante, baja y
humillante a la que una mujer puede llegar pero no me importaba. Solo quería
lograr mi máxima aspiración y objetivo de mi vida en aquellos momentos: Que no
me dejara.
Que cómo le conocí y me veo ahora en ésta triste y penosa
situación es largo de contar. Pero bueno, lo haré lo más resumidamente posible
para que se comprenda mejor como caí en sus garras y exculparme un poco de mi
denigrante y sórdida conducta.
Yo era (y aún lo soy de cara al mundo) una ama de casa
completamente normal y decente. Atendía mi casa como cualquier mujer casada y a
mis dos hijos ahora de 16 años el menor y 19 la niña. Mi marido es empleado de
banca y a sus 52 años (ahora 53, pues de ésta historia hace año y pico) cada vez
le notaba más cansado y me tenía algo "desatendida" cuando siempre, lo
reconozco, he sido una mujer muy ardiente, incluso ahora a mis 42 años.
El caso es que una mañana salí a hacer la compra, y al pasar
por una cafetería me apeteció entrar y desayunarme con un buen café y unas
tostadas. El local estaba abarrotado de gente y eso que era temprano, las 8:30 o
así… Difícilmente iba a tener la suerte de poder, no solo de pedir mi desayuno
en alguna mesa, sino incluso en la barra, de tantísima gente como había allí..
Cuando casi estaba a punto de irme y buscar mi desayuno en otro sitio, tuve la
suerte de que una mesa quedaba libre y me apresuré a ocuparla.
Me senté inmediatamente y viendo a los camareros bastante
ocupados, decidí echar paciencia. Así que encendí un cigarrillo dispuesta a no
renunciar a mis tan apetecibles tostadas y cafelíto. Tenía toda la mañana por
delante para mi solita hasta las 3 de la tarde que no llegaban mi marido y los
niños; no era mucho lo que tenía que comprar y pensaba hacer una comida que no
requería demasiado tiempo. En cuanto a la casa, la dejé impecable el día
anterior.
El tiempo pasaba y por más que llamaba una y otra vez a los
camareros que pasaban cerca, el "enseguida le atiendo", se repetía ya
demasiadas veces. No daban abasto.
De repente se acercó a mi mesa un hombre portando una bandeja
con su desayuno y casi haciendo malabarismos se dirigió a mi diciendo:
- Perdone Señora, buenos días, me permite sentarme aquí…? Ya
ve vd. cómo está esto…
Si había logrado conseguir su bandeja, podía haber seguido en
su lugar en la barra y dar cuenta de sus viandas sin molestarme, pero por
educación y pensando que el hombre buscaba algo de comodidad le dije que si.
- Gracias, es vd. muy amable, no sabe cómo se lo agradezco..
Con su permiso..- Y se sentó. Seguro que no pasaba de los 30 o 32 años y aunque
no era muy atractivo, se veía que cuidaba su aspecto pues llevaba ropa bastante
elegante que le conferían un porte muy distinguido: chaqueta azul marino de
apreciable calidad, pantalón vaquero celeste, camisa blanca algo abierta que
dejaba ver un velludo pecho muy varonil, y zapatos al parecer de piel y de color
negro. Iba en verdad bastante bien vestido. Lo dicho, un porte muy atractivo,
distinguido y viril. Sabía vestir bien aquel elegante y atrevido desconocido.
Empezó a darme "palique" y yo por cortesía le seguía la
corriente pues al fin y al cabo solo hablaba de cosas triviales. Llevaba yo más
de un cuarto de hora esperando a que me sirvieran y él pareció darse cuenta de
eso:
- Todavía no le sirven…?
- Que va, ni siquiera he podido pedir el desayuno todavía; no
hay forma de que algún camarero se pare a preguntarme.
- Eso lo vamos a arreglar ahora mismo.- Levantó una mano y
gritó: ¡! Alberto ¡! De momento y como por ensalmo ya tenía en la mesa a un
camarero.
- Alberto joder, que la señora lleva aquí ya un buen rato y
no ha venido nadie a servirla….
- Perdone Vd. Don Javier, ya ve cómo estamos…
- Bueno hombre te entiendo, pero atiéndele ya que se le va a
ir la mañana esperando.-
En cuestión de 5 minutos tenía delante de mi mis tan
anheladas tostadas y café bien calentito. Se veía que respetaban y mucho al tal
Javier que debía ser un buen cliente, amigo del dueño o persona de indudable
influencia en aquel sitio.
Le di las gracias y me dispuse a comer. Luego siguió
hablándome y yo, por agradecimiento y por el detalle de preocuparse de que me
sirvieran, seguí su conversación que empezaba a ser bastante amena.
Era simpático y agradable aquel hombre. Me sentía bien en su
compañía, halagada incluso, ya que parecía sentirse a gusto con una mujer que
bien podía superar su edad en más de diez años..
Como toda mujer, me di cuenta que poco a poco entraba en
terreno "delicado".. Me decía cosas que me gustaban. Tales como mi simpatía,
amabilidad y mi atractivo físico; pero todo de una forma muy delicada y
caballerosa, por lo que me hacía sentir tranquila y sobre todo muy orgullosa y
satisfecha conmigo misma, pues reconozco sin falsa modestia, que en lo de mi
físico no estaba falto de razón a pesar de mis cuarenta y dos años.. Todo eso
luego de contarnos nuestras respectivas vidas: yo casada y con dos hijos, él
separado y sin hijos etc..etc.. O sea que poco a poco me fue llevando a su
terreno dándome absoluta confianza en él.
En fin, que sin darnos cuenta estuvimos así por más de hora y
media y al despedirnos me preguntó si podríamos vernos al día siguiente allí
mismo… Sorprendida por su atrevimiento y seguridad en sí mismo, iba a
responderle que no; que yo era una mujer casada y bla..bla.. Pero me vi ante mi
sorpresa y evidentemente ruborizada diciéndole que sí, aunque sin darle
seguridad (por no parecer una mujer facil) aunque yo sabía (y sin duda él
también) que allí volveríamos a vernos a la mañana siguiente.
Se sucedieron los días y cada vez tenía más ilusión por que
llegara el siguiente y estar con él… Sus galanteos y piropos eran cada vez más
frecuentes y poco a poco fuimos intimando hasta acabar en su lujosa casa unas
veces, y otras en la mia por las mañanas que estaba sola; vivía demasiado lejos
y a él le resultaba más fácil venir a mi casa.
En uno u otro sitio, yo disfrutaba del sexo que me daba como
nunca en mi vida lo había conocído.. Como dije al principio, no es muy atractivo
pero su elegancia, distinción, y su comportamiento de macho muy viril en el sexo
me tenían absoluta y completamente fascinadas; anhelante de que llegara el
momento de estar con él. Cada vez avanzaba más en su intención de dominarme
(ahora lo comprendo perfectamente) insinuándome aquellas cosas que le gustaban y
que deseaba que yo le diera. Por supuesto yo cedía cada vez más a sus caprichos.
Era ya incapaz de negarle nada, temerosa de que se cansara de mi y buscara sus
gustos con otra u otras, pues estaba segura de que más de una mujer había pasado
por sus manos; pero eso no me importaba.. Solo veía que en ese preciso momento
estaba con él. Orgullosa, feliz, contenta y halagada de que conmigo MI MACHO lo
pasaba bien.
Ahora soy de Él.. Le pertenezco en cuerpo y alma y bajo todo
concepto y por él he llegado a caer a lo más bajo que una "hembra", como suele
llamarme, puede llegar.
Por cierto, que no me he presentado. Me llamo Julia… Aún,
(pues hasta eso llegará a quitarme: hasta mi propio nombre.) mido 1,65 y peso
unos 70 kg; mis ojos negros, nariz pequeña y redondita; labios algo carnosos; y
pelo rubio con mechas. Dicen que mis piernas son bonitas, mis pechos firmes y
atrayentes para mi edad y un culito redondo y bien formado que gusta a los
hombres. En fin, que siendo una cuarentona, los tíos siguen mirándome con
insistencia y hasta alguno me piropea y todavía vuelven la cabeza al pasar por
donde voy observando atentamente a una mujer atractiva. Y no voy a negarlo. Como
a toda mujer, me gusta y me halaga muchísimo eso..
Ahora, una vez conocida la forma en que le conocí y me hundí
en su mundo, vuelvo a la actualidad…
Ya me tenía bien advertida de lo que significaría dejarme
"libre":.. Todo "el material" en fotos y vídeos que tenía de mi, pasaría a ser
del dominio público; y la sola idea de ello me aterraba: Mi marido, mis hijos,
toda mi familia.. Y no estaba dispuesta a eso. Por otra parte, estaba el
irrazonable e insensato amor que sentía por aquel desalmado que me tenía en su
poder… No lo sé, es como esas madres que siguen cuidando y queriendo a sus hijos
a pesar de que estos llegan a hacerla sufrir lo indecible, llegando incluso a
agredirlas; pero cómo podía yo comparar el amor a un hijo, con amar
desesperantemente a un tipejo de la peor calaña. Y digo de la peor calaña,
porque el chantaje solo fue el principio: Iba a utilizarlo. Y bien..
Tenía ya el pomo de la puerta agarrado para largarse y yo
seguía suplicándole.. Pero antes de abrir la puerta, pareció compadecerse de mi
diciéndome,
- Está bien puta, puede que haya una forma de que arreglemos
esto y me demuestres de verdad que me quieres y que vas a obedecerme como me
prometiste y para que veas que no soy tan cruel pero tampoco idiota, voy a darte
una única y oportunidad.
- ¡ Levántate ¡
- Claro que sí cariño, gracias. Gracias de verdad, te juro
que no volveré a equivocarme, perdóname pero es que tenía frío y no te
esperaba..
-Ya, tenías frío.. Y para que está el teléfono..? Si estás
pasando frío me llamas o me das un toque para que te llame yo y no gastes en t e
l e f o n o (recalcándome bien esto para recordarme que también me ayudaba
económicamente) y me pides permiso para abrigarte, y yo te lo hubiese dado o
no.. Pero no, tenías que actuar por tu cuenta pasando de mi como de un imbécil..
- Eso sí que no amor mío, pasar de ti jamás y menos
considerarte cómo dices.. Y si, tienes razón, tenía que haberte llamado. Lo
siento, no caí.. Por favor, perdóname y déjame que te demuestre que no volveré a
hacer nada que tú no sepas.. Me desnudo ya para ti, vale cariño..?
- Pues claro, quítate esa mierda de ropa y escúchame con
atención.
En el acto quedé completamente desnuda, con mis pies
descalzos y de puntillas como sabía que a él le gustaba.. Quería agradarle a
toda costa y hacer que se le pasara el cabreo.. Tal vez se hubiese cansado ya de
mi, habida cuenta de que también me daba dinero (la nómina de mi marido solo
servía, sobre todo desde la entrada del €, para entramparnos más pagando con
tarjetas y pedir préstamos) así que me puse muy mimosa pegando mi cuerpo desnudo
al suyo, sintiendo la calidez y suavidad de su ropa y pensando con envidia que
él tenía todo el derecho a estar vestido y calentito, mientras yo, su hembra,
tiritaba de frío.. Y en verdad que venía muy guapo con aquel traje de chaqueta
gris y camisa negra que suavemente le desabotoné para acariciarle con mis dedos
y uñas el vello de su pecho. Sabía que eso también le gustaba, y a mi también.
Me tenía loca de pasión aquel varonil cuerpo y estaba dispuesta a "aprovechar"
aquella oportunidad que iba a darme. Pronto sabría qué nuevo y extravagante
capricho iba a pedirme abusando de su poder sobre mi.
- Lo que tú digas cariño, dime qué quieres que haga para ti;
pero no te enfades conmigo mi rey.- Le susurré mientras seguía acariciando
suavemente su pecho, con la otra mano su nuca y con mis pechos pegados a su
cuerpo y mi rodilla acariciándole la bragueta que ya la sentía caliente y
abultada. Era un macho insaciable y ya empezaba su pene a exigir "mis
servicios".
- Pues verás –empezó diciendo mientras se dejaba acariciar-
tengo un amigo algo mayor al que debo muchísimo pues me ayudó muchísimo cuando
empezaba en mis negocios siendo yo muy joven. Enviudó hace año y medio, y el
pobre lo está pasando fatal, quiero que recupere el ánimo y la ilusión por vivir
pues según dice la vida ya no le interesa viéndose tan solo desde que perdió a
su mujer. Me da muchísima pena y quiero ayudarle yo ahora pues te vuelvo a
repetir que le debo y le respeto pero que mucho.. Voy a traerlo mañana aquí o
nos vemos en mi casa si te viene mejor para que tenga alguna compañía de vez en
cuando, ya que no tiene ni familia ni siquiera una simple amistad. Siempre
encerrado en su casa a ese hombre le va a dar algo. No te da pena..?
- Pues claro que si cariño, pobre hombre, y eso habla muy
bien en tu favor cariño. Hay que ser agradecidos.. Quieres que por un rato no
esté tan solo; que charle y se distraiga con nosotros..-
- Eso es nena.. Y sobre todo que seas muy amable con él. Que
se sienta a gusto contigo.
-Sssi..ssi, claro que seré amable.. Pero qué quieres decir
exactamente con eso de que esté a gusto conmigo…? –
El temblor de mi cuerpo por el frío que sentía desnuda en mi
cocina se duplicó pues enseguida intuí lo peor.
- No te me hagas la tonta nena que sabes muy bien lo que
quiero decir y solo te lo voy a decir una vez: Él vendrá mañana conmigo y tú le
servirás de la forma que te pida… ¡ Cualquier cosa ! Está claro..?
- Nnno…nno puedo creerlo, Javier.. No me pidas eso por favor;
ya me duele muchísimo el corazón y la conciencia me tortura cada día por engañar
a mi pobre marido sin merecerlo..Pppor..fav..no.
Mis lágrimas escapaban a raudales.. Quería convertirme en una
puta cualquiera, y además con un viejo. Era sencillamente monstruoso que me
pidiera tal cosa. Nunca estuve con ningún hombre que no fuera mi marido hasta
que le conocí y no pude evitar serle infiel.. Ahora quería que le fuera infiel
por segunda vez, con otro hombre, como una prostituta barata y sin poder
excusarme a mi misma de engañarlo así por amor a otro hombre del que no pude
evitar enamorarme… Era espantoso.
-Javier no..no.. Te lo suplico, no me pidas eso.. Seré amable
con él, le atenderé bien; le escucharé y hablaremos para que se distraiga, pero
no me conviertas en una puta. Yo solo soy tu puta como a ti te gusta llamarme,
pero para ti nada más y haré lo que tú quieras, pero eso no por favor… No me lo
pidas.
- ¡ No te lo estoy pidiendo puta de mierda ¡ Te lo estoy
exigiendo y ordenando, y lo harás.. Se lo he prometido idiota y le respeto
demasiado como para quedar como un pardillo con él.. Está deseando y con toda la
ilusión del mundo que llegue mañana; algo que no sentía el pobre hombre desde
hace ya demasiado tiempo.-
- J..Jav..Javier no, por favor.. Te lo suplico…
Me apartó bruscamente de su lado agarrándome fuertemente por
los pezones..Vi las estrellas por el intensísimo dolor al mismo tiempo que el
odio en sus ojos.
- ¡! Pero qué estás diciendo puta, que me vas a hacer quedar
como un tonto después de habérselo prometido..? ¡! Tú me perteneces nena, harás
por mi lo que sea. O te olvidas de lo que hago por ti..? El mismo cornudo de tu
marido está orgulloso de ti porque cree que administras también el dinero que su
mierda de sueldo os permite llegar a fin de mes.. Y es gracias a mi guarra, que
aunque te tenga en mi poder por las fotos que pienso sacar a la luz, también he
sido muy considerado contigo y te trato hasta con cariño. Eso si, soltando pasta
para que viváis bien a costa del imbecil no..? Lo último fue la reparación de
vuestro cochecito, y una consola con tv incluido que a tu nene le hacía mucha
ilusión. Me cuestas una pasta nena y esa es la otra importante razón por la que
me perteneces y tragarás con todo lo que yo te mande.. ¡! Contesta puta de una
vez para que me vaya o me quede ¡!!
Tenía razón en lo del dinero, aunque exigente conmigo hasta
convertirme en su esclava, siempre se mostró generoso, cariñoso, siempre atento
a que yo también obtuviera mi placer en el sexo, cosa que a veces mi esposo no
tenía en cuenta.. Pero maldita la hora en que acepté su dinero… Y maldita la
hora en que le conocí. Me tenía en sus manos, era su esclava. Ahora quería
además que fuera su puta y chulearme.
Entendí claramente que no tenía escapatoria y en esos
instantes solo quería aliviar la tortura en mis pezones.. Así que como una
autómata me vi respondiéndole como quería,
- Es..est..está bien Javier.. Vale, lo haré..Lo haré. Tráelo
mañana.-
- Eso está mejor putilla.. Sabes lo que te conviene.-
Soltó mis pezones que aún me dolieron más al soltarlos y me
los masajeó chupándolos suavemente.
Inexplicablemente, la cara interna de mis muslos estaban
chorreando del espeso flujo que escapaba de mi vagina. Y no era por sus
chupeteos en mis pechos; siempre me pasaba cada vez que me trataba así y me
obligaba a obedecerle en las muchas porquerías y normas que me exigía e imponía
a su antojo.
Lo siguiente fue un golpe leve, que quería ser una caricia,
en uno de mis pechos, después una caricia en mi pelo, alborotado por sus
guantazos y mirándome fijamente a los ojos me ordenó de nuevo,
- Mañana vas a ser muy "amable" con José, que así se llama,
Don José para ti. Le vas a tratar como si de mi mismo se tratara y no se hable
más.. Te ha quedado claro…?
- Si Javier, muy claro.. Trataré a tu amigo José bien-
De nuevo otra hostia en la cara que me sacudió todo el
cuerpo.
- Cómo que a mi amigo José..? Repite cómo debes dirigirte a
él.-
- Qu..que trataré bien Don José, como a ti mismo..-
-Eso está mejor.. Tienes que respetarle al máximo incluso
aunque no esté presente. Así que imagina cómo quiero que te comportes cuando
estés en su presencia. Lo has entendido..?
- Si Javier..De acuerdo.. No te haré quedar mal, voy a ser
todo lo puta que tú quieras.- Dije prorrumpiendo en un sonoro llanto.
-Eso está bien., no esperaba menos de ti. Deja ya de llorar,
verás que no será tan malo y además es otra cosa que me pone super cachondo y tú
me prometiste hacer cualquier cosa que me pusiera bien caliente si o no…?
- Si, si Javier.-
- Y me pone así porque eso te hace más mía.. Más mi esclava,
cosa que también me prometiste. Y lo que a mi se me promete se cumple, por eso
te amenacé con mostrar las grabaciones que te hice en mi casa . Una mujer hace
de todo cuando está enamorada, pero siempre acaban cansándose de obedecer
órdenes por amor a un tío; así desaparece primero la esclava y después el amor..
Y conmigo no se juega nena. Quiero una esclava real, porque más tarde o temprano
termináis por cansaros de amar.. Ahora voy a sentarme un rato en el salón,
sírveme una cerveza y unas aceitunas.-
- Bien Javier, enseguida te sirvo.- Era la frase que siempre
debía utilizar cuando me mandaba servirle cualquier cosa.
Pensé en sus palabras mientras le preparaba la cerveza. Desde
luego era inteligente el muy cabrón cuando quería algo; sabía cómo asegurarse de
no perderlo. Así sería también en sus negocios y por eso creo que tenía tanto
dinero.. Tenía varios negocios, entre ellos una agencia de compra-venta de todo
tipo de vehículos… Y "otros" que llegué a conocer y con los que ganaba buenos
capitales para llevar la más que desahogada vida que disfrutaba: Unos coches que
quitaban el aliento y en su enorme casa un lujo de película; una casa en la que
me sentía aún más inferior de lo que ya era ante él. Cuatrocientos metros
cuadrados de caoba; cuadros carísimos, cortinas dignas de un salón real;
tecnología de todo tipo. Y una cocina de ensueño que una vez me obligó a limpiar
completamente desnuda y que me llevó toda la mañana, desde las siete en que se
fue mi marido a trabajar y él ya me esperaba con su flamante coche para
llevarme, hasta las dos de la tarde .que me devolvió a mi casa con el tiempo
justo para preparar una comida rápida a mi familia a quienes dije que estuve
toda la mañana limpiando a fondo y no tuve tiempo de cocinar otra cosa… Y no
mentí. Solo la cocina era tan grande como la mitad de mi piso, que venía a ser
de unos 70 metros cuadrados.
Y allí tenía a mi dueño y señor, ahora mi chulo también
cómodamente sentado en el sofá esperando a su criada.
Descalza y de puntillas, puse en la mesita, cerca de él, la
cerveza y un platillo de aceitunas.
Pero a pesar de tenerlo todo a la mano, él nunca se molestaba
en inclinarse para tomar el vaso, sino que yo, sentada en el suelo y a sus pies
tenía que acercarlo a su mano, y lo mismo con la bandejita de aceitunas;
acercarle también el cenicero cuando encendía su cigarrilo o tomar la ceniza en
mi mano para volcarla luego en el cenicero yo misma. Era todo un sibarita que
disfrutaba plenamente de todas sus "pertenencias", y yo era una más de ellas.
Estaba serio y pensativo mientras tomaba tranquilamente su
cerveza que yo ahora devolvía a la mesa después de que le diera un sorbo.
- ¿Te pasa algo..? Pregunté preocupada como una tonta.
- Nada, solo pensaba en mi amigo Alfredo. En que quiero
quedar bien con él y temo que me de alguna queja de ti. Su virilidad ya no es la
de antes y no sé cómo coño se le va a poner tiesa. Temo que se cabree y me diga
que es por tu culpa, que no pones interés porque no me respetas nada. Me
sentiría absolutamente ridículo. Espero que tome la viagra o algo así..-
Como abnegada amante, y estando ya casi resignada a mi
destino con ese hombre, malvado hombre que me convertiría en lo último que jamás
pensé que llegaría a ser, le consolé como una verdadera idiota.
- No te preocupes, haré todo lo posible para que se lo pase
bien y cumplas como le has prometido.-
- Bien nena, es lo que espero de ti cielo.- Me dijo aquello
al tiempo que acariciaba mi cabeza como se hace con un buen perrito obediente.
Luego chasqueó los dedos (cosa que yo estaba deseando) y me incorporé de
rodillas y abrir la cremallera de su bragueta. Con delicadeza y muy suavemente
extraje de su pantalón aquel pene que tanto deseaba; de nuevo ante mi, tieso y
durísimo; no demasiado largo, pero sí gordo y con su glande que descubrí
suavemente hinchado y violáceo; impaciente y exigiendo imperioso mis caricias.
Luego de unos cuantos besitos de respeto (como él me tenía
instruida) lo acaricié con mis labios durante un buen rato para después meterlo
lentamente y por entero en mi boca bien ensalivada como también me tenía
ordenado que se la chupara. En cuanto tocó mi garganta, no pude aguantar una
arcada ya que había crecido más al sentir las caricias de mis labios y lengua y
mi boca completamente inundada de saliva para él. Lo metía y sacaba lentamente ,
como sabía le gustaba; brillante de saliva y bien duro y de repente y como casi
siempre, la humillación que le excitaba más aún:
- Enciéndeme un cigarro y ten cuidado de no mancharme el
pantalón cuando me corra, ya sabes lo que me pasa con la leche.-
Me cabreaba mucho tener que cortar con mi labor y me
humillaba que fumara placenteramente mientras yo le daba placer; pero bueno,
quien manda, manda y puede hacer lo que le plazca con "su propiedad" y seguro
que era eso lo que quería dejarme bien claro, además de excitarle aún más. Y lo
que le pasaba con su leche era sencillamente que le repugnaba el semen. La
primera vez que me lo dijo (ya me tenía casi "en el bote") me humilló y degradó
hasta hacerme sentir sucia y la más baja y guarra de las mujeres… Le daba asco
su propio fluído cuando yo tenía que tragármelo. A mi sí que me daba verdadera
repugnancia pues jamás hasta que le conocí había hecho eso ni siquiera con mi
marido al que, aunque de tarde en tarde se la chupaba, jamás llegó a eyacular en
mi boca. Así que la primera vez que tuve que tragarme el esperma de Javier,
vomité todo el desayuno de ese día e incluso creo que la cena de la noche
anterior.. Ël se echó a reir viéndome "largar" y me dijo que tranquila, que ya
me acostumbraría.
Y tenía razón, porque aunque las primeras veces lo tragaba
seguido de mucha agua (cosa que generosamente me permitió) ahora pasaba por mi
boca y garganta como si de un yogourt se tratara. A la cuarta o quinta vez que
eyaculó en mi boca, ya me prohibió la ayuda del agua.
Así de mal lo pasé yo al principio, mientras él me humillaba
e insultaba repitiéndome el mucho asco que le daba su propio esperma y lo que es
peor, que cómo podía yo haber llegado a tener estómago para tragarme esa
porquería… Que me había convertído en una auténtica guarra y en la mejor puta
que había tenido en su polla.
No desaprovechaba oportunidad de degradarme cuanto podía pues
eso le excitaba muchísimo, según me confesaba, como para consolarme (una de cal
y…como suele decirse) cuando en realidad me estaba moldeando y adiestrando a su
antojo.
Y todo cuanto yo le hacía para su placer, estaba siendo
meticulosamente grabado por cámaras que tenía estratégicamente dispuestas en su
casa. Se me veía claramente chuparsela y vaciarse en mi cara unas veces; otras
mostrándole mi boca abierta llena de su esperma; grabado también el
desvirgamiento de mi culo que mi esposo nunca tocó; follando y gritando yo de
placer.. Y en fin, demasiadas escenas que no podía consentir de ninguna de las
maneras que nadie contemplara (y por supuesto, aún menos mi familia). Por eso y
por aquel pene al que ahora me entregaba devotamente ante sus imperiosas
exigencias y al que adoraba, es por lo que me veo en ésta penosa, denigrante,
sórdida y a la vez placentera situación. Placentera si, me gusta y mucho ese
macho a quien ahora pertenezco en cuerpo y voluntad; enamorada de éste hombre
que me ha robado mi libertad pero que me hace gozar como nadie jamás consiguió
ni siquiera en mi juventud.. Pero conste, que daría cualquier cosa por salir de
la inmundicia en la que me había metido. Soy su esclava y ahora también su puta,
pero porque ya no puedo remediarlo. Así que mientras no pueda, al menos sacaré
mi propio provecho. Caí, caí como una tonta en su trampa y la vida no me deja
otra opción que disfrutar lo que pueda para que ésta siga teniendo interés para
mi… Eso, y mis hijos, a los que adoro y a quienes deseo una vida apacible y
feliz en la que encuentren todo lo mejor que ésta pueda brindarles.
En cuanto a mi esposo, no espero que Dios me perdone por lo
que le estoy haciendo siendo como es un hombre bueno y generoso, más bien
merezco eternamente el infierno porque además encuentro placer a pesar de tan
sucia infidelidad por mi parte.. Pero repito, siempre he sido una mujer muy
ardiente y él no puede ya satisfacer a la pervertida mujer en que me he
convertido voluntariamente en un principio, y ahora porque no me queda otra
opción para no destrozar su vida y la de mis niños.
He sido presa fácil para un depredador como Javier.. Una
débil gacela (despierta de nuevo mi poderosa sexualidad) bien atrapada en las
garras de un hambriento y enorme leon…
Javier gozaba del momento con la cabeza echada hacia atrás,
con sus ojos cerrados y las piernas bien abiertas disfrutando de las muy
esmeradas caricias de su esclava, fumando placenteramente y arrojando la ceniza
de su cigarro en la palma de una de mis manos que yo mantenía abierta y a su
alcance. Acabado su cigarrillo, puso la colilla encendida en mi mano y yo me
apresuré a echarla junto con toda la ceniza en el cenicero que previamente puse
cerca de mi en el suelo. Y de repente llegó el aún tan temido momento (no
acababa de acostumbrarme del todo, aún me seguía costando mucho tragar el
enorme, caliente y espeso chorro de semen que descargaba en mi boca; aunque al
menos ya no vomitaba).
- ¡ Para puta ¡ No quiero correrme todavía.- Yo quedé
obediente y completamente inmóvil ante su orden. Esa era mi pobre venganza: El
todopoderoso macho sucumbía ante "las artes" de la hembra; no podía contenerse..
Pobre e ingenua de mi, pensar que eso podía ser una "venganza" cuando me
usaba a su antojo (como últimamente gustaba de definir el sexo conmigo: Voy
a "usarte") Pero no sé, yo lo sentía así, una especie de orgullo porque un solo
movimiento de mi lengua y…. Se acabo el éxtasis del que tanto disfrutaba.
Pero a pesar de mi obediente inmovilidad, la orden llegó
tarde, y el enorme y caliente torrente de esperma entraba ya en mi boca cuando,
como para tomarse la revancha (ya que no quería acabar tan pronto) me ordenó,
- No te lo tragues nena, retenlo en la boca hasta que te de
permiso para hacerlo y sigue quieta del todo.. No te muevas.-
Apreté con fuerza mis labios su pene para que ni una gota
escapara de mi boca; no creía poder contener esa gran cantidad de semen por
mucho tiempo, me estaba inundando la boca por momentos y ya no me quedaba sitio
para retener más cantidad. Afortunadamente para mi, aquello paró a lo justo de
lo que podía aguantar en mi boca sin que nada escapara; solo unas últimas
gotitas escupidas en palpitantes y cada vez más lentos espasmos de su pene
completaron la cantidad que podía retener como me había ordenado.
A pesar de haber eyaculado completamente, aquella verga
seguía intacta en su dureza y grosor. Al no haber movimiento masturbatorio con
mi boca mientras se corría, no quedaba completamente satisfecho; con lo que
conseguía mantener su poderosa y maravillosa erección. Ahí es donde se frustraba
mi "venganza", pues para nada aquel durísimo palo perdía energía a `pesar de
haber descargado toda su leche en mi boca. De nuevo, volvía a ser yo la
perdedora; aunque recibiría mi placenterísimo premio de consolación, pues ya
sabía lo que venía a continuación,
- Vale ya puta, sácala despacio y sin que se te salga ni una
gota, abre la boca con cuidado y me lo enseñas, porque así mismo quiero vértela
cuando te autorice a tragar (quería ver su leche en mi boca, "¿no le daba tanto
asco solo ver su semen..?" Aquello era desde luego mentira, me lo decía solo
para humillarme aún más. No digo que sí sintiera alguna repugnancia tocarlo o
sentirlo en su piel, pero solo verlo me parecía una exageración.. Aunque eso si,
en más de una ocasión le noté cara de cierta aversión cuando le mostraba mi boca
llena de su leche y miraba muy brevemente, solo para asegurarse de que su
esperma estaba allí y que tendría la misma cantidad antes de permitirme
tragarlo. Tal vez fuera verdad, aquello me tenía hecha un lío, pero de todas
formas me hacía sentir muy rebajada e indigna).
Obedecí y abrí mi boca para que viera su semen allí.
- ¡ Joder que asco ¡ Ni se
te ocurra tragar una sola gota hasta que te lo diga.
Ahora ponte de pié y ofrecida, todavía me queda un
poco de leche con que regarte.-
Obediente, me puse "ofrecida", esto es: de pié, con las
piernas bien abiertas y las manos en los tobillos. Ofreciéndole mis agujeros
para que los "usara" con toda comodidad.
Inmediatamente me ensartó el coño de un salvaje empujón y yo
solté un gritito que me salió evidentemente por la nariz; luego el animal bombeo
que me llevaba al paraíso durante unos minutos. Después me penetraba el culo
(ahora ya bien dilatado de tantas penetraciones como sufrí desde que me lo
partió la primera vez y que tantísimo dolor me produjo durante mucho tiempo cada
vez que lo quería) con la misma fuerza en su empuje y bombeo.. Tanto dolor al
principio Dios mío y ahora me encantaba que me lo penetrara y cuanto más fuerte
mejor.
La sacó del culo para volver al coño.. Así varias veces por
espacio de diez o doce minutos. Alternando a su antojo aquella potente y
maravillosa penetración. Ahora era él quien tenía el control.. Yo estaba a punto
y deseando tener mi orgasmo, para el que debía pedirle permiso; me tenía
prohibido también correrme sin su consentimiento
Imbécil de mi, ¿ donde estaba aquella supuesta "venganza"
mía…? Si incluso me rebajaba a pedirle permiso para obtener mi placer cuando él
podía hacerlo cuando, donde y como quisiera. Y ahora ni incluso eso pues con la
boca llena de su leche y mi saliva, que aumentaba incómoda y peligrosamente, no
podía hablar. Debía esperar a que él se acordase de mi orgasmo y me autorizase a
tenerlo.. Por suerte, no tardó mucho en descargar de nuevo en mi chorreante
vagina bombeando como un desesperado.
- ¡ Ah putilla, me encanta éste chocho que tienes bien
empapado para tu dueño ¡ Te pones así solo con meterte una buena polla en la
boca ¿ a que sí..?.- Asentí con la cabeza (y dándole la razón, desde luego.. Me
excitaba como una loca con solo acariciarle el pene, incluso antes de meterlo en
mi boca).-
- ¡ Si, ya lo veo.. Eres una buena hembra, una buenísima
yegua de mi propiedad ¿verdad..?.-
Volví a asentir, deseando que me lo dijera de una vez; que me
dijera que podía tener ya mi orgasmo.. Y lo de "yegua" era nuevo, pues nunca
antes me lo había dicho. Una nueva humillación que tendría que aceptar. Acabó, y
por fin me dio su permiso,
- Muy bien puta, así me gusta.. Puedes dejarte ir ya, te lo
has ganado..-
Como siempre, un grandísimo placer recorría todo mi cuerpo;
un calambre que me estremecía de los pies a la cabeza mientras él seguía
bombeando para intensificarlo aún más. Unos minutos maravillosos por los que
estaba allí sometida a los caprichos de un hombre sin escrúpulos, pero un macho
que se convirtió en casi todo mi mundo.
En cuanto me la sacó (a mi aún me temblaban las piernas por
el placer) me arrodillé frente a él que volvió a sentarse cómodamente y comencé
a limpiársela completamente de arriba a bajo con mi boca hasta dejársela bien
limpia de sus restos y los míos; luego se la secaba muy bien con los labios y
finalmente con mi pelo…. "Debes dejarla exactamente como la encontraste." Era
una más de mis muchas obligaciones para con él. Metí suavemente su polla ya
completamente limpia y seca (mejor que "como la encontré", ahora sí la tenía
bien limpia, pues la mayoría de las veces se complacía en humillarme dándomela
con restos de orina y sudor, apestosa, para que fuera yo quien se la "lavara"
con mi boca y saliva) en el pantalón, cerré su cremallera y le entregué el vaso
de cerveza y los cigarrillos en cuanto me los señaló con una simple mirada. No
gocé plenamente de mi orgasmo por culpa del semen que retenía y que notaba se me
iba a salir en cualquier momento a causa de la acumulación de saliva también,
sobre todo mientras se la limpiaba, pues tenía que ir con mucho cuidado de que
nada escapara de mi boca. Estaba deseando que me ordenara tragarlo pues me
castigaría si se me escapaba algo.. Nada más encender su cigarrillo y devolverme
su vaso para estar más cómodo, sin estorbos en sus manos, me ordenó,
- A ver esa "lavadora" (así me insultaba también refiriéndose
a mi boca ).-
La abrí muy despacio, inclinando un poco la cabeza hacia
atrás para que no se saliera nada, y se la mostré. Una corta mirada y pareció
satisfecho,
- Muy bien puta, puedes tragarte esa mierda.. También te lo
has ganado. Y ve a lavarte muy bien esa boca.--
Sentí un enorme alivio. Aquello pasó por mi garganta casi
como agua, gracias a que iba muy fluidificado por mi saliva.
Otra "importantísima norma" a observar con absoluto y
escrupuloso respeto: Jamás besarle ni siquiera en las mejillas, cuanto más en la
boca o solo en sus labios, a partir de que simplemente se la chupara. Mucho más
si había eyaculado en ella.. Para él, mi boca estaba sucia del repugnante
líquido que me había escupido su verga en ella y que tanto asco le daba… Era del
todo degradante e insultante para mi.. ¿Cómo podía estar tan enamorada de un
déspota y cruel como él..? El asco y repugnancia debía sentirlo yo que era quien
se tenía que tragar aquello y que tanto me costó al principio. No tenía por qué
estar continuamente recordándomelo.. Pero así era él, verdadero fanático de
poseer a una mujer y humillarla casi constantemente para dejarle bien claro que
era suya y por tanto someterla a todo cuanto él quisiera.
¿Donde estaba aquel maravilloso hombre al que besaba
apasionada y furiosamente cuando en la cama llegaba a mis maravillosos orgasmos;
me encantaba besarle en la boca mientras me corría. Ahora recuerdo que solo lo
hacíamos (besarnos al penetrarme) cuando me follaba directamente sin habérsela
chupado antes.. Pero pasado el tiempo y ya en su poder, me confesó "su asco" y
me impuso la prohibición que acabo de explicar.
Cuando volví del baño me senté de nuevo en el suelo a sus
pies y le ofrecí el vaso de cerveza, al tiempo que le sonreí agradecída.. ¿Dónde
fue a parar mi dignidad. ¿ Si lo del viejo volvió a torturar mi mente una vez
pasado aquel maravilloso momento en que tanto volví a gozar con él…?. Pero como
ya dije, estaba sometida, resignada, y además no me quedaba otra opción. Y
total, haría ya de mi lo que quisiera y yo seguiría enamorada o extorsionada.
Así que mejor no romper la armonía que había entre ambos pues de todas formas
tenía que obedecerle en todo, y sería mejor no enfadarle y que me sometiera a
sus caprichos a base de castigos, que sin duda no dudaría en aplicarme.. Por
cualquier tontería podía recibir una o varias de sus temibles bofetadas, cuanto
más por provocarle en aquello que él considerase de importancia.
- Lo has pasado bien nena..? – Me encantaba lo de "nena", al
menos demostraba algo de dulzura, como al principio de conocerle; aunque ahora
me sonaba ya a algo de ironía.
- Si, Javier.. Y tú..?
-Ya te dije antes que eres una hembra perfecta. Me gustas
mucho y follas como nadie. Si mi buen amigo no disfruta mañana contigo, es
porque sus años ya no se lo permiten. Ya que además de estar buenísima, con esas
tetas y ese lindo culo que tienes, y cómo sabes ya complacer a un hombre,
cualquier tío estaría en el cielo contigo.
- Yo no sé complacer a un hombre Javier, sé complacerte a ti.
-Le solté con un resto de dignidad-
Quedó en silencio y muy pensativo al decirle aquello; pareció
no gustarle. Empecé a tenerle miedo cuando se ponía tan serio.
- Quieres decir que mañana no sabrás comportarte como yo
quiero y me harás quedar mal.- Tenía que buscar y darle la respuesta que él
quería.
- No, mañana simplemente te obedeceré, como siempre, y tú vas
a quedar muy bien con tu amig.. Perdona, con Don José, pero yo no sé complacer
más que al hombre de quien estoy enamorada. Para Don José, solo seré tu
instrumento. Algo que le prestas para que se lo pase bien y nada más. Como si le
prestases cualquier otra cosa, como tu coche por ejemplo. No va a pararse el
motor porque se lo dejes ¿me entiendes ¿- Mientras le hablaba, me señaló de
nuevo la cerveza y las aceitunas cuyos huesos yo le recogía de su boca y ponía
en el platillo.
- Claro que te entiendo puta, no soy tonto.. Y ha sido una
buena respuesta. La que esperaba de ti. Aunque es al mismo tiempo un reproche
por haberte engañado al hacerte creer que lo nuestro era amor.. Y no, estabas y
estás muy equivocada. No digo que no sienta absolutamente nada por ti, y estoy
siendo muy sincero, es solo que no me da la gana que una vez logrado mi objetivo
de que fueras mi esclava, no voy a perderlo porque de buenas a primeras dejes de
amarme. Eso es lo que les ha pasado a tíos que conozco y yo me prometí a mi
mismo que una vez conseguido algo, lo que fuera, siempre será de mi propiedad
hasta que yo me harte, y en eso vas incluída tú.-
- Pero por qué crees que iba a dejar de amarte…?
-Porque eres una mujer, inconstante y voluble como la gran
mayoría de las mujeres.. Y en cualquier momento, cuando menos me lo espere, me
sueltas el palo de que te largas tranquilamente con tu familia porque has dejado
de quererme después de haber disfrutado conmigo todo cuanto hubieses querido.
Una "bonita jugada" que no estoy dispuesto a que ninguna tía me haga… Y no
cariño, de eso nada.. Tú juraste que me amabas, como todas hacéis y es verdad,
ahora, y en base a ese amor, darme todo cuanto yo quisiera… Y es lo que vas a
hacer, con absoluta y total seguridad para mi. Si yo pierdo, tú también.
- Entonces lo tuyo no era ni cariño, ni amor. Solo buscabas
satisfacer un capricho tuyo con el engaño de haberte enamorado de mi.-
- Exacto. Y también podría haberte dejado tirada un buen día
sin más explicaciones y ahí te quedas, de vuelta a tu aburrida vida que ya me
he cansado de ti.. ¿Te hubiese gustado eso cuando más ilusionada hubieses
estado conmigo..?
- Claro que no, pero yo jamás hubiese utilizado el chantaje
para retenerte en contra de tu voluntad y obligarte a hacer toda clase de cosas
que te denigran y humillan.-
- Pues si, yo si, lo siento por ti.. Quería una esclava y ya
la tengo.. Y esa esclava eres tú.. Me perteneces en todos los sentidos quieras o
no. Te repito que una esclava por amor, es una "esclava" demasiado efímera… O
sea, nada. Así que, de amor nada. Tú obedece y punto; queriéndome o no, pero
obedece. Si quiero que un negocio me salga bien, no puedo andarme con
sentimentalismos, lo perdería al menor descuido… Y tú eres eso, un "negocio" que
no estoy dispuesto a perder.. Lo captas bien puta…?-
Sssi..si. Demasiado bien. Entiendo muy bien que he caído en
una traicionera y horrible trampa.-
Y dicho eso, rompí a llorar como jamás en mi vida lo había
hecho. Era lo que yo suponía, me agarró en sus redes y no iba a soltarme tan
fácilmente ya. Era mejor resignarse y obedecer a ése cruel materialista sin
escrúpulos. Y lo peor era que tenía razón, mi sexo también me traicionaba, así
que para qué engañarme. Lo dicho, aguantaría toda esa crueldad y trataría de
vivir lo mejor posible aferrándome a mi ardiente sexualidad que había dado con
la horma de su zapato.
- Si, parece que ya lo has visto. Así que resígnate, aguanta
y piensa que también te lo pasas del carajo. Tu chorreante coño así me lo dice..
Enseguida tienes los muslos bien empapados de tus jugos con solo darte una
simple orden. Naciste para puta, solo que no lo sabías… Ahora ya lo sabes y lo
eres..Así que deja ya de llorar, me molestas con eso, dame la cerveza y
escúchame con atención que demasiadas explicaciones te estoy dando ya para ser
solo una simple esclava.-
Puse el vaso en sus manos, me sequé las lágrimas y me
arrodillé ante él, con las manos en la espalda, como era mi obligación cuando
tenía algo importante que ordenarme.
- Tu marido y los niños salen de aquí a las 7 no…?.-
-Si
- Bien, he pensado que mejor iremos a mi casa. Te recogeré a
las 7:30 para que te dé tiempo a vestirte adecuadamente. Ponte una de las faldas
que te regalé, de esas amplias para que te sientes como debes hacerlo y mi amigo
lo vea, (o sea, levantándola antes de sentarme poniendo las nalgas desnudas
directamente sobre el asiento. Era muy desagradable, sobre todo cuando me
llevaba a alguna terraza de bar con sillas metálicas y en pleno invierno) ya
sabes que ni bragas ni sujetador. Solo las medias de liga y zapatos de tacón..
Procura que esa falda y camisa o blusa sean elegantes y discretas, aparentando
ser una mujer decente y elegante; eso le dará más morbo. De putas está ya
demasiado harto. Eso si, una vez que él vaya a entrar en el coche, le cederás tu
asiento delantero y saldrás del coche descalza con los zapatos en la mano y
saludándole con toda educación y respeto ofreciéndole tu otra mano, pero si
decide besarte le ofrecerás amablemente tu mejilla; habrás desabrochado ya tu
camisa lo suficiente para mostrar un generoso escote, o te pones una blusa que
le deje ver bien esas tetas que tienes, pero repito, con cuidado de no ir
demasiado provocativa. Eso lo harás en cuanto nos pongamos en marcha, sentada
justo detrás de mi para que él con solo volver un poco la cabeza, te vea las
piernas que estarás ofreciendo a su vista con la falda bien subida hasta la
mitad de los muslos, como siempre haces conmigo. Lo has entendido bien…?
- Si, lo he entendido.
Me volvió a señalar la cerveza que yo inmediatamente puse en
su mano. Y a continuación lo mismo con los cigarrilos; le encendí uno y se lo
entregué respetuosamente. Cruzó sus piernas cómodamente.. Yo volví a mi sumisa
postura de sentarme de nuevo en el suelo a sus pies.. Tenía mi nalga derecha
casi congelada de tanto rato en contacto directo con el frío suelo..
Quedó de nuevo en silencio y evidentemente satisfecho y
complacído, ignorándome ahora como si yo no estuviese allí con él… Y me
encantaba verle así.. Como una completa idiota me gustaba sentirlo disfrutar del
momento a "mi costa" después de lo que me hacía y pensaba seguir haciéndome
sufrir. Pero no podía remediarlo, me tenía totalmente loca de pasión por él..
Aquella autoridad sobre mi, la enorme seguridad en sí mismo de poseerme como
cosa suya, de su propiedad, y considerando eso como algo de los más natural del
mundo; su carácter imperioso y exigente; su enorme hombría que tanto me
excitaba.. Ya he dicho que soy una verdadera e irremisible tonta del todo. Y no
puedo explicar ésta irrazonable y disparatada forma de querer a un hombre que me
sometía como le daba la gana; aunque también había mucho de sexo en esa forma de
"querer" pues insisto en que me excitaba muchísimo su carácter, su forma de ser
y tratarme, cediendo yo cada vez más y más a sus caprichos, a sus deseos y a esa
manera de mandarme y ser como él quería que yo le sirviera y fuese para él..Y en
ese momento de silencio entre ambos comprendí que tenía razón en lo de que
una esclava por amor es demasiado efímera, y pienso que yo habría acabado
así porque creo que estaba confundiendo el verdadero amor, con aquella poderosa
atracción sexual que ejercía sobre mi y, bien satisfecha de sexo, podría haber
acabado por cansarme, como él decía. De ahí que se asegurara de retenerme
a costa de lo que fuera, cosa que no solo no me dejaba indiferente, (de alguna
forma me quería) sino que me hacía sentir hasta orgullosa a pesar de lo
aberrante de mi situación… Una "virtud" más de él que me tenía encandilada: su
inteligencia para apoderarse de aquello que quería.
Después de todo cuanto me hacía y aún me quedaba por padecer
por él, le admiraba; le admiraba profunda y apasionadamente. Le admiraba
si… Hasta el punto de considerarlo casi un dios para mí. Un dios a quien yo
pertenecía y ante el que debía someterme y plegarme a su voluntad. Y así decidí
tratarlo mientras me retuviera en su dominio, darle lo que quería. Era más
poderoso el miedo a que se cansara de mi y me dejara, a todo cuanto se le
antojara hacer conmigo.
- En qué piensas nena..? – Así rompió aquel silencio al
tiempo que se "bajaba " un poco de su papel de Amo y Señor.
- Tú sientes algo por mí Javier..? Ya sé que solo soy tu
esclava y un "negocio" como tú dices para ti, pero solo eso..?
- Me gustas mucho y hasta siento cariño por ti. Siempre claro
está, que sigas comportándote como hasta ahora para mi. Pero no confundas, nada
de amor, eso lo estropea todo.-
- Es que has estado enamorado de otra y te llevaste un
desengaño y por eso piensas así del amor…?
- No bonita, nada de eso. Nunca llegué a enamorarme de
ninguna hembra. Todas fueron lo que ahora eres tú, ya que no concibo mi trato
con las mujeres de otra forma. Mías, de mi propiedad para lo que yo quiera, o
nada.-
- Ya, y a cuantas has tenido así..?
- Varias… Y ya estás haciendo demasiadas preguntas.-
- Perdona hombre, solo tengo curiosidad por tu vida pasada.
Me interesa todo sobre el hombre al que quiero y del que yo SI estoy enamorada.-
Acariciaba su velluda pierna mientras le decía eso
- Mejor para ti, eso te quita responsabilidad a la hora de
complacerme en aquello que no te agrade ya que no lo haces por obtener tu propio
placer, sino porque debes obedecer al hombre de quien estás enamorada, al que
perteneces, y por el bienestar de tu familia.
- Gracias por comprenderme.. No nací puta Javier, ni soy
ninguna pervertida. Cuando me casé, yo quería a mi marido pero no estaba
enamorada.. Lo maravilloso y poderoso que puede llegar a ser el amor, eso solo
lo he conocido contigo. Hasta que te conocí era una mujer normal y decente y no
paro de sufrir y pensar en lo que me he convertido.-
- Y lo sigues siendo idiota. Solo que ahora eres una esclava,
mi esclava y no puedes hacer nada para remediarlo, piensa en eso y poco a poco
te irás acostumbrando hasta verlo como cosa natural.
Bueno, no dejaba de ser un consuelo que él pensara así de mi:
Que fui una mujer decente y que debía resignarme y "acostumbrarme" ya a que, en
contra de mi voluntad, era su esclava.. Pero no podía apartar de mi ese doloroso
remordimiento de que me gustaba serlo, y que me iba a costar muy caro a la
mañana siguiente.. El recuerdo del viejo volvió a golpearme en lo más hondo de
mi.
- Cómo es Don José…?- Pegunté tímidamente con la mirada en el
suelo.-
- Exigente, como yo. Militar retirado, teniente coronel, así
que ya te puedes figurar si está acostumbrado a mandar. Desde que pasó a la
reserva con 55 años lleva adelante unos asuntillos que no solo le mantienen
distraído sino con los que gana bastante dinero, además de lo que cobra del
ejército. Yo era muy joven cuando le conocí, era un buen amigo de mi padre,
(razón añadida por la que tienes que respetarle al máximo) y sus consejos y
ayudas económicas me hicieron avanzar en mis negocios de forma muy rápida y
provechosa como tú misma ves.-
- Ya.. – Le dije, con la misma timidez y más miedo que antes.
Todo un poderoso personaje, militar además aunque estuviera retirado y,
acostumbrado a mandar… Más claras no podía estar dejándome las cosas.
- Y que edad tiene ahora Don José, Javier…?
- Debe rondar los 70 o 71 años.-
¡! Dios mío, era un anciano ¡! Tenía que respetarlo (desde
luego), pero entregarme a él….-
- Qué cosas me va a pedir Javier…? Estoy destrozada te lo
juro,
Él seguía fumando y yo recogiéndole la ceniza con mi mano. De
nuevo me señaló la cerveza que me apresuré a ponerle en su mano.:
- Pues que te va a pedir mujer.. Lo normal, no te asustes que
no es ningún sádico.-
- Vale, vale Javier
- Bien, eso está mejor. Ahora 3 cosas importantísimas para ti
que debes tener muy en cuenta: 70 años, condecorado y por tanto prestigioso y
distinguido militar, y sobre todo muy buen amigo de mi padre y mío. Ese hombre
merece absoluto, total y merecidísimo respeto, obediencia y total servilismo de
tu parte, de una simple esclava.. ¿ Te ha quedado muy claro eso…?-
Si, está todo muy claro.. Don José es un señor muy importante
y debo atenderle bien sobre todo porque es amigo de tu padre y tuyo.- Me parecía
mentira estar diciendo aquello como algo completamente normal.-
Bueno, pues eso es todo. Ahora tengo que irme… ¡ Ah, y otra
cosa que olvidaba ¡ Lleva también aquel abrigo que te regalé, uno que te llega
hasta la altura de las rodillas.-
Por qué el abrigo..? Me extrañó esa "consideración" suya
hacia mi. Tal vez, pensé, fuera porque a esa hora de la mañana haría demasiado
frío, pero ahora mismo estaba tiritando y habiendo quedado ya satisfecho podía
haber tenido el detalle de permitirme cubrirme un poco. Por eso me extrañaba..
Pero no me atreví a preguntar más..
- Te puedo preguntar cual de ellos..? Es que tengo tres.-
- Da igual, un abrigo y punto.- Estaba ya en la puerta y yo a
su lado para despedirnos. Me dió un largo beso de tornillo y al acabar me soltó
un tortazo en el culo. Mi boca olía muy bien a dentífrico y elixir, por eso ya
me besaba tranquilo, y esos besos me enloquecían. Él lo sabía y me "premiaba"
así.
- Puedo vestirme y calzarme ya Javier..? estoy muerta de
frío.-
- Ponte solo una bata y zapatillas y nada más debajo, aunque
eso ya lo sabes.-
- Si Javier, no pensaba ponerme nada debajo.. Y gracias.-
- Hasta mañana putita mía y recuerda, piénsate muy bien en no
fallarme..-
- Tranquilo, no te fallaré…-
- Y no tires esos huesos de aceituna; guárdalos y también los
que queden del almuerzo de tu familia. - No lo olvides, está claro..?
- Vale, pero para qué los quieres Javier…?
- Tú guarda esos huesos. Ya lo sabrás a su tiempo, solo te
adelanto que es importante para mi.. Así que obedece y punto.
- Vale, como tú digas.-
Cerré la puerta y me puse a llorar pensando en lo que me
había convertido.: En una adicta, "enganchada" a una poderosa droga cuya
abstinencia no podría soportar.
Por la mañana y en cuanto salieron mi marido y mis hijos
corrí a vestirme pues tenía 25 minutos escasos y no quería hacer esperar a
Javier pues eso me acarrearía alguno de sus imaginativos y dolorosos castigos o
una bofetada en cuanto nos hubiésemos alejado. Me duché lo más rápido que pude
("una hembra debe estar siempre muy limpia para su señor", como si yo no me
duchara a diario desde siempre. Pero era otra de sus humillaciones que tenía que
aguantar), me perfumé todo el cuerpo (también quería eso, incluídos los pies)
cubrí mis ojeras lo mejor que pude pues no había podido dormir en toda la noche,
maquillándome discretamente.
Me miré al espejo ya completamente vestida y quedé satisfecha
de lo que veía. Mi todopoderoso Señor y su importante amigo, quedarían
contentos. O al menos eso esperaba ya que elegí con cuidado la ropa que llevaba
puesta: Falda corta, un par de cms. por encima de la rodilla de color gris claro
y amplio vuelo; medias color piel de liga con encajes, camisa blanca de raso y
rebeca negra de lana abotonada hasta la mitad. Encima un chaquetón de cuero
negro que me llegaba justo hasta las mismas rodillas, y por supuesto zapatos de
altísimo tacón color negro y gris plateado los tacones de aguja.
Corrí al ascensor con los nervios que me anunciaban un
inminente infarto, cuando me sonó el móvil.. Era un mensaje de Javier: Ponte
un tanga, (para qué lo querría, si me lo tenía prohibido y más en su
presencia..? Algo tendría que ver aquello con su amigo) decía escuetamente el
mensaje. Llegaba ya el ascensor cuando leía el mensaje, de manera que dejé la
puerta de éste abierta para que no me lo ocuparan (pues tenía el tiempo justo) y
corrí a mi dormitorio a por el tanga que me puse en el ascensor mientras bajaba.
Caminaba todo lo deprisa que los tacones me permitían hasta
donde me esperaba Javier, siempre alejado de mi casa para que ningún vecino me
pillara entrando en su coche. En el sitio convenido (frente a la cafetería donde
"nació" mi calvario que distaba bastante de mi casa) me esperaba, con su
flamante automóvil negro tapizados sus asientos en piel de color blanco. Era un
lujoso coche, como otros más que poseía y que traía otras veces; raras veces
venia con el mismo.
Entré en el coche levantando bien la falda antes de sentarme
y sintiendo en mis nalgas el frío del asiento, me quité los zapatos y subí mi
falda hasta la altura de las ligas para mostrarle bien las piernas, como me
tenía ordenado.
- Buenos días cariño, perdona si me he retrasado pero mi
marido ha salido hoy un poco más tarde.- Me disculpé al tiempo que le daba un
rápido beso en la mejilla, temía que alguien pudiera verme.
- Está bien, vamos con tiempo suficiente.-
Arrancó el coche y dio un acelerón como era su costumbre.
Venía hoy muy guapo, como siempre elegantemente vestido, y me encantaba mirarle
mientras conducía, serio y con esos aires de superioridad. Claro que no era para
menos, aquel coche, su poderío económico, y una mujer de su propiedad,
respetuosa y sumisamente dispuesta a cumplir sus caprichos.
- Vienes muy guapa nena, mi buen amigo José se va a quedar
pasmado en cuanto vea la hermosa hembra que le llevo. En cuanto lleguemos, te
desabrochas dos botones más de la camisa antes de bajarte del coche.- Dos
botones más, mostraría demasiado escote y mis pezones señalados en la tela de la
camisa por el frío.
- Vale, como tú digas.. Pero no me verá demasiado
provocativa…? Me dijiste ayer que prefería la discreción y mira además, mis
pezones se marcan demasiado.-
- No, estás bien así. La ropa que llevas es elegante, nada
vulgar; y muy lejos de demostrar que solo eres una puta que he pagado para
presumir con él. El hecho de mostrarte algo provocativa le tranquilizará al
saberte dispuesta a servirle ¿me entiendes..?.-
- Si, claro. Y la falda, así mismo…?
- No, un poco más abajo y con las piernas cruzadas. El cuerpo
recto para que resalten esas tetas. Quiero que te vea atractiva y sexi, más que
provocando ya de entrada –
- Vale, tú mandas. Le has dicho que me tienes como tu
esclava..?.- Para mi era importante saberlo; al menos el viejo no pensaría que
hacía aquello porque era una vulgar calentorra.
- Lo sabe todo...-
- Que empezamos como amantes hasta que llegamos a esto…?-
- Eso es.. Y por eso tengo tanto interés en demostrarle que
eso es verdad.. Que eres una hembra de mi propiedad: Mi esclava, y no una
fanfarronada que me pego con él. Una razón más por la que debes comportarte
exactamente como lo que eres. Entendido…?-
- Si, entendido Javier. Y lo de las fotos y vídeos que tienes
también…?
- Ya estás preguntando demasiado…-
- Bueno perdona, ya me callo.-
- Eso me tranquilizó bastante. Menos mal que los dos teníamos
el mismo interés por demostrar que yo no era una vulgar calentona ponecuernos,
sino una mujer enamorada. Y estaba claro que del chantaje a que me tenía
sometida, su amigo no sabía nada. Para el tal Don José, yo era la esclava de
Javier por "méritos" propios de éste.. Aunque en buena parte fuera así.
Por un momento se me ocurrió pensar que todo aquello era
mentira; que no había tal amigo a quien iba a prestarme y que solo montaba todo
aquel teatro para probarme. Pero no, vana ilusión la mía… Cinco minutos después
estábamos a veinte metros de mi desengaño. Aquello era completamente real. Vi
cómo el viejo saludaba con la mano a Javier desde lejos, como para asegurarse de
que le había visto.
- Bueno, allí está. En cuanto pare el coche te bajas y le
saludas como te tengo dicho. No vayas directamente al asiento de atrás por tu
lado; espera a que él se siente, le cierras la puerta suavemente y rodea el
coche por delante hasta llegar a tu asiento detrás de mi. Así le das tiempo a
que te vea sentarte como te tengo ordenado…-
- Por Dios Javier, hay mucha gente para salir descalza dando
toda la vuelta al coche..-
- ¡! Obedece coño ¡! Y quítate ese chaquetón, llévalo en la
mano con los zapatos…
- Vale, vale.. Como quieras.-
- Otra cosa, no hables nada a menos que nosotros te
preguntemos; una esclava no molesta a los hombres mientras charlan.. Está bien
claro eso..?
- Si, tranquilo.- De qué iba a hablar yo solita, casi
paralizada como estaba por la más que arrastrada, baja y humillante situación en
la que me veía…?
La verguenza me quemaba la cara, de tan roja como la sentía
mientras me quitaba el chaquetón.
Y allí estaba "mi tortura", esperándome. Un señor de
efectivamente unos setenta años; de pelo gris con amplias entradas en la frente,
medio calvo. De aspecto respetable y distinguido, de clase. Muy bien vestido con
traje de chaqueta y corbata y gabardina de evidente calidad y con un bonito
bastón negro de puño plateado. De estatura mas o menos como la de Javier, 1,70 o
así, lo que me hacía sentir aún más inferior a los dos hombres.
Rápidamente abrí los dos botones de la camisa tal como Javier
me mandó hacer.
En cuanto el coche paró, abrí la puerta y puse mis pies
desnudos en el asfalto. El viejo saludó a Javier ignorándome de principio…
Primera humillación; ninguna clase de cortesía y aún menos de respeto, dejando
bien claro lo que yo significaba para él.
- Qué pasa Javier, cómo va eso..? Buenos días hombre..- Su
voz era ronca y quebrada.-
- Buenos días José. Ésta es Julia.- Me presentó mostrándose
muy cortés con su amigo. El viejo me miró de arriba abajo deteniéndose
descaradamente en mis pies descalzos y luego en mis pechos y sin hablarme, al
tiempo que me tendía su mano que yo agarré suavemente.-
- Bien, bien.. Bonita hembra si señor.-
- Qué tal Don José.? gracias, encantada de conocerle señor.
Siéntese Vd. Aquí. Yo me sentaré detrás.-
- Muy bien mujer. Eso está bien.-
Claro que si, estaba "muy bien" que la esclava estuviera a
espaldas de los todo poderosos hombres.
Cerré su puerta levemente en cuanto se hubo sentado y roja
como un tomate fui descalza a dar el paseíto sintiendo sus miradas clavadas en
mi al pasar por delante del parabrisas.
Aunque Javier miraba al frente al pasar yo por su ventanilla,
vi por el rabillo del ojo que el viejo me seguía con lujuriosa mirada.
Abrí por fin la puerta trasera del coche y puse en el asiento
mis zapatos y el chaquetón. Acto seguido levanté mi falda y de nuevo el
desagradable frío del asiento en mis nalgas. El viejo no se perdía detalle
mientras hablaba de cosas triviales con Javier como si no prestase atención a lo
que yo hacía. Levanté la falda hasta medio muslo y puse el tronco recto a la par
que cruzaba las piernas. Por el espejo retrovisor aprecié la vergonzosa imagen
que estaba ofreciendo a aquel desconocido quien, charlando con Javier, me miraba
distraídamente como si no le interesara lo que estaba viendo.. Echó una rápida
mirada a mis pechos, los pezones bien marcados en la tela de la camisa, tiesos
ahora que de nuevo los azotó el frío viento de la calle. Era en verdad una
postura muy sexi pero sin llegar a parecer una puta, tal y como dijo y quería
Javier.
- Éste viento me tiene loco, me pone el cuerpo malo.- Siguió
hablando el anciano con Javier.
- Si quieres, te pongo la calefacción José.-
- No, no. Nada de eso que luego es peor.-
Podía haber dicho que sí aquel viejo verde.. Yo estaba
aterída de frío.
- Bueno hombre, veo que los negocios te van pero que muy bien
como te dije el otro dia.-
El otro día, cuando acordaron que me "usarían" hoy, pensé
convencida de ello.
- Pues si José, no me puedo quejar. Las cosas me van cada vez
mejor y en buena medida gracias a ti.-
- No hombre no, yo solo te dí un pequeño empujón. El resto lo
has hecho y mantenido tú.-
Seguían hablando como si yo no estuviera allí. De vez en
cuando aquel hombre me observaba "distraídamente" mientras hablaba con Javier, y
yo quería que me tragara la tierra. No sabía ya donde poner mis ojos. Por
supuesto, no me atrevía a mirar al viejo a la cara, por lo que no hacía más que
ver por mi ventanilla los edificios y las calles. De vez en cuando en el espejo
retrovisor me encontraba con la dura mirada de Javier; como de reproche. ¿ Qué
estaba yo haciendo mal..? Hice todo cuanto me mandó y estaban bien a la vista de
su amigo mis piernas y mis pechos con un más que generoso escote. Y además
permanecía callada mientras ellos no se dirigieran a mi. Tal y como él me
ordenó.
Siguieron hablando de sus cosas hasta que entramos en la
autovía. Ya dije que su casa quedaba bastante lejos de la mía.. Una media hora.
Y yo allí como una tonta, atacada de los nervios, rebajada a ser como un objeto
más del coche, totalmente ignorada excepto por las frecuentes y descaradas
miradas a mi cuerpo por parte del tal Don José.
De repente quedaron en silencio un corto espacio de tiempo y
cuando reanudaron la charla, ésta ya fue sobre mi.
- Así que ésta es tu hembra..? Es hermosa y está bastante
bien; tiene un buen cuerpo.- Dijo aquello mirándome ya fija y descaradamente de
arriba abajo y como hablando de un animal o mercancía cualquiera.
- Pues si, José.. Y me alegra que te guste, está a tu
disposición.-
- Ah, muy bien hombre. Gracias. Pero veo que no es una
"profesional", supongo que sabrá comportarse.-
-Ya me conoces José, nunca prometo nada que no sea
"auténtico".-
- Sí, en eso tienes razón. Y si estamos aquí es porque estás
seguro de lo que me ofreces.-
- Completamente seguro, en eso puedes estar tranquilo y hacer
lo que te apetezca.-
- Y vd. qué dice a todo esto Julia..? No quiero mojigaterías
como comprenderá.- Me dijo aquello mirándome fijamente a los ojos al tiempo que
recorría todo mi cuerpo con su lujuriosa mirada de viejo verde. No sé a qué
venía aquello de hablarme de vd, cuando iba a disponer de mi como quisiera. Pero
bueno, le "agradecí" que no empezara a tutearme como a una vulgar prostituta.
- Yo hago lo que me manda Javier Don José; no he hecho nunca
nada parecido y por eso le ruego que me disculpe si hago o digo algo no sea de
su agrado.. Estoy muy nerviosa-
- Muy bien mujer, le entiendo. Y eso está bien, una bonita
hembra como vd. debe obedecer los deseos de su hombre.-
- Gracias Don José por halagarme y sobre todo por
entenderme.-
- De nada bonita, y no se preocupe demasiado. Por ser la
primera vez que hace esto, no voy a exigirle demasiado.-
- Gracias Señor, no sabe cómo le agradezco su amabilidad y
comprensión.- Hablaba con ese hombre como de la cosa más natural del mundo. Ni
yo misma me creía lo que salía de mis labios. Vi por el espejo la mirada de
orgullo de Javier y aquello me gustó. Debía estar además super excitado oyendo
mis palabras y el absoluto respeto que yo mostraba por su amigo. Respeto que,
por otra parte, ese hombre me inspiraba. El viejo siguió la charla conmigo.
- Así que es vd. casada .y con dos hijos..?-
- Si, Don José… Me enamoré de Javier y…-
- Y ya no pudo vd.parar.. Y ni siquiera le importa ya ponerle
los cuernos a su marido que ahora estará trabajando creyendo a su mujercita
ocupada en sus tareas domésticas, les pasa a todas.-
Me puse intensamente roja, no tenía por qué humillarme así..
Pero tenía que aguantar todo aquello y sin poder mandar a aquel tipo a la mierda
y largarme de allí… Y su mirada, aquella insistente mirada de deseo y poder
sobre mi. Tan amable y comprensivo que me pareció en un principio.
- Entonces estamos de acuerdo en que se portará vd. bien
verdad…?-
- Sss..si, Don José. Me.portaré bien.- Le contesté
tímidamente y muy avergonzada. ¿Cómo podía admitir aquello y sin ningún tipo de
escrúpulos un hombre con sus años..?: Solo siendo un viejo verde y pervertido
como él, a pesar de sus aíres de grandeza y respetabilidad. Pensé-
- Me dijo Javier que hasta es vd. su esclava..?
-Si Señor, así es Don José. Estoy enamorada de él hasta ese
punto.-
- Bien, bien.. Me gusta eso. Éste Javier es verdaderamente un
genio.. No hay nada que quiera y no consiga…! Hasta tiene una esclava ¡
Ja..Ja::Ja; eres todo un triunfador, sí señor. Me dejas maravillado.-
- Gracias José.. Ya ves, es como tú has dicho: Si quiero
algo, no paro hasta conseguirlo. Además que tú tampoco te has privado de nada
con las mujeres, así que no te sorprendas tanto.-
- Bueno si, siempre hicieron todo aquello que yo quería; pero
una esclava…. Es desde luego algo fantástico. Mucho mejor desde luego que todo
cuanto logré yo de las mujeres.-
Comentario aquel tan denigrante para mi, como todo lo que
hablaban, pero que me hizo admirar más a Javier.. Estaba claro que en mi cerebro
algo no funcionaba bien; era demencial.
- Bueno, pues en ese caso Javier hablemos de negocios. A ver,
cuanto me vas a cobrar por la hembra..?
Aquello me dejó completamente "helada" y totalmente
perpleja.. Era ya el colmo de la bajeza y sordidez en la que me había metido. ¡!
Incluso iba a cobrar por "mis servicios".. Me tenía como a toda una puta
consumada. Sufrí hasta un mareo y tuve que hacer un enorme esfuerzo para no
echarme a llorar como una loca. Pero con dinero o sin él, ya me prestaba a otro
hombre y tuve que aceptarlo; así que hiciera conmigo lo que le diera la gana.,
me tenía completamente dominada y en sus manos.
- Ni hablar de eso José, por ésta vez para ti es gratis.
Acéptalo como un regalo por lo mucho que te debo.-
- Nada de eso Javi, ya me conoces y sabes lo mucho que te
enseñé en cuanto a separar los negocios de la amistad…Además, lo prefiero así
aunque te lo agradezco, pues ya sabes que quien paga ¡! Manda ¡!.- Diciendo
esto, me miró de manera dura y más que significativa.- Con toda crueldad, Javier
soltó una odiosa y humillante risita concediéndoselo.-
- Vale, hombre. Te entiendo. Vamos a ver, a las 12:30 tengo
que devolverla a su casa o sea que puedes tenerla unas 3 o 4 horas.. Dame 150 €
pero conste que eso es por ser para ti ¿ te parece…?.-
- De acuerdo, es una buena hembra, me gusta.-
Sacó su cartera y entregó a Javier esa cantidad. 50 € o menos
la hora; encima me cotizaba bajo. Aunque claro, eso porque era su amigo: "por
ser para ti ", esa frase se me clavó en la mente. Estaba claro que pensaba
seguir "alquilándome" y cobrar a otros hombres bastante más no siendo amigos
suyos. Lo dicho: Ese fue mi bautizo como su puta particular. Ahora comprendí lo
que me dijo en mi casa sobre que yo solo iba a ser para él "un negocio".. Me
había ayudado económicamente si, pero planeando recuperar su dinero.-
El viejo volvió a dirigirse a mi. Ésta vez en un tono muy
diferente ya. Había pagado y reclamaba "su adquisición.."-
- Vale preciosa, eres la esclava de Javier. Pero ya has visto
que he pagado por ti, por lo que durante unas horas me perteneces ¿está
claro..?.- Ya se acabó el supuesto "respeto" de hablarme de Vd al principio…Ese
"respeto" que no era otra cosa que mantener las distancias, nada de
confianzas…
- Sssi..si.- Le respondí toda ruborizada a aquel asqueroso y
libidinoso vejestorio. Entonces Javier se dirigió a mi de forma severa,
- ¡ Contesta como te tengo dicho cuando te manden algo Julia;
que no te lo tenga que repetir ¡.-
- Si Jav..Javier, perdona. Y perdone Vd. también Don José, ya
le dije que estoy muy nerviosa. Pero si, est..está muy claro Don José. – Me
temblaba la voz, como me temblaba todo el cuerpo.-
- Pues no lo olvides, y haz lo se te mande con absoluto
respeto, cordialidad y hasta simpatía.. Ya escuchaste lo que te dijo, nada de
mojigaterías ni estupideces; ha pagado por estar contigo y eso para ti es
todo un honor, así que pórtate como debes.-
- No.. no lo olvidaré.- El viejo volvió a mirarme, muy serio;
como reafirmando las palabras de Javier.. Iba a entregarle mi cuerpo, a sufrir
sus más que seguros y repugnantes toqueteos y encima debía aceptar aquello
respetuosamente y hasta con agrado para que el todopoderoso Señor y respetable
"cliente" se sintiera a gusto. Con aquella fría y dura mirada, y la severidad
con la que me habló Javier sentí hasta miedo. Así que eché mano de toda mi
humildad y tragándome ya todo mi orgullo (lo poquito que me quedaba de eso y de
mi dignidad) respondí como sin duda ellos querían,
- Est.. estaré encantada de servirle Don José..- Contenía a
duras penas mis lágrimas de rabia, impotencia, dolor, y desesperante
humillación.-
- Bien preciosa, eso espero.. Es lo que me prometió Javier, y
siempre he creído en su palabra.-
Don José suavizó ya su mirada (aunque sin apartarla de mis
piernas y pechos) y vi por el espejo retrovisor la triunfante y orgullosa
sonrisa de mi señor y DUEÑO.-
Bueno mujer, sube más esa falda; me gustan tus piernas..
Y quítate las medias…Despacíto que no hay prisas.- Inmediatamente obedecí
subiendo por completo la falda y bajando lentamente las medias. Don José me
observaba con total atención.
Bien, perfecto.. Ahora dame el tanga. - Lo sabía: que
Javier me ordenara ponerme el tanga, era cosa del viejo.- Le entregué mi
tanga que se guardó en el bolsillo de su chaqueta. Todo un símbolo de que
ahora yo le pertenecía. Era como si me hubiese metido a mi en el bolsillo
(bueno, después de todo era exactamente lo que había hecho).
Dame las medias también…
Se las entregué y antes de guardárselas las olió como hizo
con el tanga.- Olvidé decir que si alguna vez Javier me permitía llevar bragas,
tangas o medias, éstas tenían que estar siempre bien perfumadas, cosa que Don
José apreció.
Mmmm.. Huelen muy bien, a hembra. Como a mi me gusta; de
éstas prendas ya te puedes olvidar, pasarán a ser de mi colección que ya
verás algún día. Llevo años coleccionando las medias y bragas de todas las
mujeres que han pasado por mis manos….- Javier volvió a sonreir.
Y parece ser que "algún día" iba a enseñarme esa colección. O
sea que ésta no sería la única vez que tendría que servirle…
No quiero ya seguir insistiendo en lo vejada, super
avergonzada, baja, y denigrada que me sentía. Ya lo sabéis de sobra, pues creo
que sobre eso ya me he alargado bastante. Me limitaré por tanto a relatar todo
lo que pasó.
¡ Abre bien las piernas ¡ quiero ver ese coño..- Le abrí
bien las piernas y levanté aún más la falda para que pudiese verme bien. –
Aquella postura no podía ser más indecente y no hacía más que mirar a todas
partes con el temor de que algún otro conductor pudiese verme, aquello era
dificil en una autovía, pero estaba atacada de los nervios.-
Perfecto, bien depiladíto y de sonrososádos y sabrosos
labios, me gusta..-
Depilados a láser José; dificilmente volverán a salirle
pelos. No me gustan nada.-
En eso coincidímos chaval, a mi tampoco.. Los pelos solo
para los hombres, la mujer debe mostrar siempre sus encantos bien desnudos.-
¡ Acércate bien a mi preciosa ¡
Como una autómata, me arrimé a su asiento y enseguida "me
metió mano ": Empezó por las piernas y muslos que recorría a placer con su
rugosa mano; luego fue a los pechos, sopesándolos y apretándolos a su gusto y lo
peor, metió dos de sus dedos en mi vagina y me miró burlona y sonrientemente al
notar la humedad que yo ya no podía contener viendo y sabiendo a mi hombre
excitado con aquella más que morbosa situación y al viejo ponerse a "cien" con
mi cuerpo expuesto y a su disposición.. Mi propio sexo me traicionó de la más
vil de las maneras; me odié a mí misma en aquel momento.
Así continuó durante un buen rato con su "examen" mientras
charlaba con Javier sobre la perfecta hembra que tenía en su poder, y otros
comentarios que no podían resultar más humillantes.
Cuando se hartó de su más que exhaustivo "examen", me
permitió sentarme ya normalmente.
Estupendo nena, ponte cómoda ya. Eso si, deja la falda
como está y desabrocha otro de los botones de la camisa.- Se volvió a seguir
hablando con Javier, mientras yo le obedecía descubriéndole aún más mis
pechos.-
Diez minutos después, el coche paró frente al garaje del
lujoso chalet de Javier, que abrió con su mando a distancia.
Bajamos del coche y, detrás de los dos hombres, descalza y
con los zapatos en la mano, volví a ver aparcados sus otros tres lujosos
vehículos: Los otros dos coches y una moto de gran cilindrada que también y en
más de una ocasión me hizo lavar completamente desnuda hasta dejarlos
relucientes.. De nuevo volví a sentirme un ser de lo más insignificante ante la
categoría social de Javier… Todo cuanto veía allí le pertenecía; lo mismo que la
casa en la que entraba y todo el lujoso confort que de nuevo iba a admirar.. Yo
era una más de "sus cosas" y como todo lo demás estaba allí para su
comodidad y deleite. Hombre inteligente y avispado que sabía conseguir de la
vida todo cuanto quería; así que ¿Quién era yo para discutir, y mucho menos
negarme, a nada de lo que él dispusiera de mi..? Así empezaba ya a pensar de mi:
Como si no fuera nada comparada con él. Comprendía cada vez más que aquella
nueva e irrazonable forma de pensar sobre mi, era toda una perfecta obra
psicológica por parte de Javier para someterme a su dominio. Un profesional y
perfecto "lavado de cerebro" a la mujer que quería poseer: como esas
sectas que logran apoderarse de la voluntad de sus adeptos "cazados" lenta pero
inexorablemente.
Llegamos al ascensor que subía hasta el hall de la casa.
Tenía los pies completamente helados y ahora además, pegajosos y grasientos del
suelo del garaje. A Javier le excitaba, le complacía y mucho, tenerme con los
pies así; fueron muchas las ocasiones en las que tuve que caminar descalza para
él en plena calle.
- Ve al baño y lávate bien los pies.- Naturalmente no quería
que le ensuciara sus lujosas alfombras.. De nuevo Don José soltó una más que
insultante risita para a continuación ordenarme,
- A ver esos pies Julia..- Ya fuera del ascensor le mostré
los pies, primero la planta de uno y luego el otro, hasta que me permitió
dirigirme al baño.-
- Vaya que los lleva bien negros, ya puedes irte. Te sigue
gustando eso de tener a las tías descalzas para ti no..?.-
- Pues si, José. Sigue siendo una de mis debilidades; además,
una mujer descalza para su hombre la degrada. La hace inferior y por tanto, más
dispuesta a servirle. Fíjate si no, en las esclavas árabes: En todas las
pinturas y cuadros sobre ellas las ves descalzas para sus amos; lo único que se
les permite llevar son unos aros dorados alrededor de los tobillos, lo mismo que
en sus antebrazos, como señal de esclavitud.-
-Sí, eso es verdad.. Desde luego estás en todo chico; me
gusta cómo tratas a las hembras.-
Oí aquel comentario sin inmutarme casi (me lo había repetido
muchas veces) mientras me dirigía al baño a lavarme ¡ concienzudamente
¡ los pies como mi Señor quería. Luego subiría a mi "habitación" vestirme
con el uniforme de criada que consistía solo en una falda negra y corta bastante
por encima de las rodillas, sujetador negro transparente, medias negras, cofia
blanca y los consabidos zapatos de altísimo tacón; bajar al salón donde estarían
muy cómodamente sentados los señores y quitarme respetuosamente los zapatos ante
Javier, con mis pies ya perfectamente limpios y perfumados.
Me presenté ante mi dueño y propietario a quitarme los
zapatos para él, al tiempo que debía mostrarme respetuosamente "ofreciéndome",
esto es: Una vez descalza, tenía que levantarme la falda del todo mostrándole
completamente mi pubis; pasados unos segundos chasqueaba sus dedos, y era señal
para mi de darme la vuelta, levantar de nuevo la falda y ofrecer a su vista mis
nalgas. Así tenía que mantenerme ya hasta que él se cansara de contemplarme a su
antojo y me autorizara bien a sentarme en el suelo a sus pies, servirle
cualquier cosa etc.. Pero en ésta ocasión y cuando ya estaba frente a él me
cortó levantando la mano…
- ¡ Quieta ¡.. Ésta vez ofrécete a Don José..! Es nuestro
invitado y ha pagado para que le sirvas a él.. ¿O es que eres tonta…?.-
- Perdona, creí que primero tenía que ofrecerme a ti y
después servir a Don José.. Es lo que pensaba hacer, solo esperaba tus órdenes
Javier.-
- Pues ya tienes mis órdenes.. ¡ OBEDECE ¡
Muy complacido y expectante Don José observaba atento "mi
ofrecimiento".. Me puse ante él, me quité primero los zapatos, luego levanté la
falda para que viese bien mis piernas y depilado sexo. El hombre me miraba de
arriba abajo, deleitándose en mi sumisión y con una burlona e insultante sonrisa
en sus labios.
- Perfecto putilla, a ver ahora ese culo.. Estás pero que muy
buena…-
- Gracias Señor.- Le respondí humildemente.. Tenía que
conseguir agradar a aquel viejo. Sabía que Javier estaba muy atento a mi
comportamiento.
Obediente, me volví y de nuevo levanté la falda para que
pudiese verme bien las nalgas… Así me tuvo un buen rato en el que yo tenía que
quedarme completamente quieta hasta que el hombre dispusiera otra cosa..
- Vale ya preciosa puta.. Eres capaz de levantársela a un
muerto.. Me gustas mucho.-
- ¡ Gracias Don José ¡
- ¿Quieres tomar café o alguna otra cosa José..? –Le ofreció
Javier-
- Pues si, a estas horas suelo tomarme un cafetito corto de
leche, pero descafeinado si tienes.-
- Claro que si hombre, yo te acompañaré con otro café y luego
subiré a mi despacho a ver unos asuntos y ya te dejo con ella a solas.-
- Perfecto amigo, gracias.-
- ¡ Ya sabes donde está la cocina Julia, ve a preparar esos
cafés.. ¡
- Claro que si Javier