Esta es la segunda entrega de mi historia en la cual fui
infiel por primera vez a mi esposo mientras este se encontraba de viaje.
Después de haber estado en la mañana del sábado con Ricardo
me fui para mi trabajo, el día transcurrió sin novedades, tuve una tarde
tranquila pues como era sábado hay muy poca gente trabajando. Aún seguía con la
inquietud de los momentos vividos en mi casa, por un lado me remordía la
conciencia y por otro cuando recordaba todo lo sucedido me excitaba nuevamente.
Aquella noche teníamos programada una parrillada en la casa
de un colega, casi al caer la noche me fui para mi casa a arreglarme y poder
asistir, sentía nerviosismo porque sabía que Ricardo estaría allí y no sabia que
actitud tomar con él delante de mis colegas. Lo medité profundamente y decidí
que actuaría naturalmente como si no hubiese pasado nada, aunque me moría de
nervios por lo que me había dicho esa mañana: " que quedaba algo pendiente".
Tomé una ducha y me vestí lo más informal posible, mis tangas
blancas, una falda tipo gitana casi hasta los tobillos color azul con flores
amarillas, una blusa amarilla pegada al cuerpo y un sostén de encaje blanco,
unas chinelas y mi carterita con mis artículos personales, no me maquillé ni
nada, quien me haya visto no daría un céntimo por mi pues parecía salida del
mercado de pulgas.
Llegué a la casa de mi colega cuando ya habían llegado varios
invitados entre ellos Ricardo, que estaba de parrillero, saludé a todos y
también a Ricardo quien me saludo como si nada, mucho mejor para mi, había
pasado la primera prueba, la noche fue transcurriendo y vinos aquí y vinos allá
se me fueron subiendo los alcoholes, para distenderme y que se me pase un poco
el mareo salí a bailar con un amigo, cuando nos dimos cuenta casi todos estaban
bailando y el espacio quedo un poco chico, al final todo era un juego, choques,
topeteos, empujones leves, en esa estábamos cuando sentí que alguien me empuja
de atrás pero muy pegado a mi trasero y con sus manos en mi cintura, me giro un
poco para reprocharle el acto y me encuentro con Ricardo en mi espalda que sin
mirarme me apretaba mas hacia él, le doy un codazo para que no me haga pasar una
vergüenza pero aún así el sigue pegado a mi, no niego que la situación me
gustaba pero era muy incomodo, le tomo sus manos y con un movimiento suave las
separo de mi cintura, me pude liberar de él pero esa situación me dejó nerviosa
porque aunque no quiera reconocerlo, me gustaba.
Eran como las 02:00 a.m. y Ricardo ya no se me había acercado
más, disimuladamente salí de la casa y me dirigí hacia mi auto para escaparme de
ahí, mi carro estaba en un lugar un poco oscuro, cuando llegué a querer abrir la
puerta, alguien se abalanza sobre mi por detrás y me tapa la boca para que no
grite, me pegué el susto de mi vida porque pensé que querían robarme, era
Ricardo que estaba afuera, no se si esperando por mi, no lo se, me jaló hacia el
otro lado de mi carro y la mano que tapaba mi boca la cambio por la suya, me
besó con deseo, me apretaba contra él y sentía su pene en total erección que se
aprisionaba contra mi estomago, estábamos en la calle y tenía miedo que alguien
pueda salir a buscarme y me encuentre en esa situación, aún así yo respondía a
sus besos que me tenían encendida, abrí la puerta de atrás del carro y lo jalé
conmigo hacia adentro, nos acomodamos en el asiento trasero quedando yo montada
en él, metió su mano por debajo de mi falda y me aprisionaba las nalgas, ese
hombre me volvía loca, me quito mi tanguita que ya estaba mojada, acariciaba mi
vagina desde el clítoris hasta mi ano, metía un dedo, dos, ya no aguantaba,
quería sentirlo dentro, ya no me importaba lo que hubiese pasado, necesitaba
sentir su gran pene dentro mío, la baje los pantalones lo mas aprisa que pude,
estaba como poseída, quería sentir su garrote entre mis manos, en mi boca, en mi
concha.
Ahí estaban sus 20 cm de placer, me la metía a la boca y la
chupé como golosa, apenas me cabía dentro, me acomodé y yo misma la guié hacia
le entrada de mi cueva, me senté sobre ella con todo mi pesó, me sentí en la
gloria, lo cabalgué con fuerza, con furia, con deseos, quería gritar pero me
reprimía, estuve unos 5 minutos cabalgándolo cuando me corrí con una serie de
orgasmo que sin importarme nada me hicieron gritar de placer, quedé quieta por
un momento pegada a su pecho con todo su miembro dentro de mi, me sacó de encima
de él y me dijo que volveríamos un momento más a la fiesta, yo quería que nos
hayamos ido a mi casa lo mas antes posible, pero el insistió aduciendo que tenía
que entregar una botella de wiskhy, le pedí que no nos quedáramos mas de 10
minutos por favor, prácticamente era una súplica, el sonríe y se baja del carro
y se fue hacia la casa, busqué mi tanga para ponerme porque mis jugos resbalaban
por mis piernas y no la encontré, la busqué por todos lados y nada, llamé por el
celular a Ricardo para preguntarle a él y el muy descarado me dijo que la tenía
en su bolsillo, que entre así a la fiesta y que si no volvía ala fiesta el se
iría a su casa, lo maldije en 7 idiomas pero que más podía hacer quería estar
con él. Me sentía rara, nunca había estado entre otras personas y sin ropa
interior, por suerte mi falda no era transparente, la situación me excitaba, en
cada paso que daba sentía que mis fluidos salían de mi vagina y escurrían por
mis piernas, bailé un poco y me dirigí hacia la cocina en busca de un refresco o
cerveza, estaba abriendo la nevera cuando se me acerca Ricardo y me susurra al
oído que me deseaba y me agarra las nalgas apretándolas, le volví a pedir que
nos fuéramos por favor, accedió y me pidió que lo esperar en mi auto porque el
suyo se lo estaba dejando a un amigo, salí yo primera y el después de unos 10
minutos, le pedí que conduzca él porque yo estaba un poco mareada, no se si por
el alcohol o por el deseo.
Al subir al auto me recosté en el asiento y el se me acercó y
me besó, metió su mano por debajo de mi blusa y mi sostén, me apretaba los
pechos, con la otra mano me desprendió el sostén y me pidió que me lo quite, le
obedecí y empezó a chuparme los pezones que ya estaba duros, hizo el intento de
quitarme la blusa, me iba a dejar desnuda y ni siquiera habíamos partido del
lugar, no me negué porque mi auto tiene los vidrios ahumados, de afuera no se ve
nada adentro, me quité la blusa y la falda, estando completamente desnuda
arrancó y partimos hacia mi casa, con una mano conducía y la otra me acariciaba
mi conchita, me apretaba el clítoris, me metía sus dedos, me ordenó que yo lo
haga y quería que tenga un orgasmo antes de llegar a la casa, me masturbaba
suavemente, tenía como 15 minutos hasta llegar, estar en esa situación, desnuda,
por la calles de la ciudad, los carros pasaban por nuestro lado y yo estaba
masturbándome, no habían transcurrido ni 5 minutos y me corrí. Ricardo se había
desprendido el pantalón y estaba con su pene afuera, él también se estaba
masturbando junto conmigo.
Llegamos a la casa, eran las 3 de la mañana, a esa hora no
había un alma y como mi casa es en un barrio periférico, bastante seguro porque
tenemos guardia, él tenia que bajarse a abrir la puerta del garaje pero me pidió
que lo haga yo, así, desnuda como estaba!!!!!,
Discutimos 5 minutos por lo que me pedía, al final me
chantajeó diciendo que el se bajaba, pero desnudo y si no le importaba si lo
veían, al final accedí con la condición que pague la luz del auto, miré para
todos lados para ver si no había alguien y me bajé lo más aprisa que pude, con
mis nervios no podía acertar con la llave al agujero de la cerradura , hasta que
al final lo hice, abrí el portón del garaje y me olvide de mis perros que
salieron a recibirme, me olfateaban el culo, hasta me lo lamieron, entró el
carro y cerré el portón rápidamente, estábamos por entrar a la casa y me agarra
por atrás, me gira y me pide que se la chupe, estábamos en el jardín y yo de
rodillas chupándole el objeto de mi locura, su miembro de 20 cm., me levanta, me
cuelgo de su cuello y en parados me la mete de un solo empujón, ni siquiera
habíamos entrado a la casa y ya me estaba cogiendo, me hacia hacer cosas que
nunca pensé que haría, me sentía su puta, me volví a correr en esa posición y
nos entramos a la casa.
Nos acomodamos en el sofá de la sala y me colocó en cuatro
apoyada en el espaldar, me la volvió a meter, era una locura, en esa posición no
le fue difícil acariciar mi culito, sabía lo que me esperaba, tenia temor, tenia
deseos que lo haga, sabia que me iba a doler pero no me importaba, me metió un
dedo y jugaba con él dilatando mis músculos, luego sentí que me metió dos,
mientras seguía taladrándome por la concha, advirtiendo que estaba a punto de
correrme me la saca y me la mete en culo, pegué el respingo acompañado con un
grito de dolor, sentía como si me hubiese cortado, el grosor de su pene no se
parecía en nada sus dos dedos, se quedó quieto mientras las lágrimas brotaban de
mis ojos, me dijo que me relajara, que si luchaba contra aquello, más me
dolería, me tranquilice y le pedí que lo haga despacio, empujó otro paquito y
así despacio hasta que sentí que ya no entraba mas, llevé mi mano hacia atrás
para palpar que tanto había entrado y me horroricé al comprobar que faltaba
todavía la mitad, le rogué que hasta ahí nomás, el me besaba la espalda, la
nuca, sus besos y caricias me hacían olvidar por momentos el dolor, estuvo
quieto un buen rato, hasta que mi cuerpo se adaptó al tamaño de su miembro,
habían transcurrido como media hora creo yo, empezó a moverse despacio, era un
mete y saca leve, suave, con lo humedad de mi vagina se humedecía el pene para
que entre con mas suavidad, sin quitármela nos dimos la vuelta y él quedó
sentado en el sillón y yo sobre él dándole la espalda, empecé a subir y bajar,
con una mano me acariciaba el clítoris, agarré ritmo y lo hice mas rápido, el
sonido de nuestros sexos en fricción era impresionante, me volví a correr sin
tocarme la concha, me volvió a dar la vuelta diciendo que en esa posición no lo
haría nunca, me colocó en cuatro y me sodomizó con fuerza, esta vez sentí que
sus testículos golpeaban contra mis nalgas, su cuerpo se tensó y sentí el primer
chorro de esperma que me llenó los intestinos al mismo tiempo que yo me corría
por enésima vez, en cada chorro me apretaba mas contra él y sentía que la
penetración se hacía más profunda, terminó fundido sobre mi espalda.
Se desprendió de mi y nos fuimos a acostar a la cama, estaba
por amanecer, quería recuperar un poco de fuerzas sabiendo que cuando saliera el
sol sería un día de domingo que lo tenia solo para disfrutar del sexo con
alguien que me había enseñado a gozar, que me había desvirgado el único lugar
que no le había dado ni a mi esposo, pero es que él se lo había ganado y sería
solo para él.