Escrito por: Alexandra
Ilustrado por: JohanDark
Después de casi un año sin escribir ni ilustrar nada, he
recibido un relato de mi novia, la cual es un poco gótica ^^ Y como no, su
relato habla por sí solo. (¿será una indirecta de que quiere que le haga algo
por el estilo?) En todo caso aquí está su relato.
Espero con mucho gusto vuestros comentarios y críticas.
Atentamente JohanDark
El exquisito sabor de la Sangre
Cuando recobré la conciencia me hallé encadenada a una pared de piedra. Me
habían vendado los ojos. Se oían carcajadas, gritos, llantos… demasiado
alboroto…solo podía tratarse d una sala de torturas… o eso creía yo.
De pronto noté un frío aliento en mi cuello, el frío del acero de un cuchillo
o daga, y una oscura voz que me dijo "si eres buena, no morirás" en ese justo
instante se me escapó un gemido y de mis ojos empezaron a brotar lagrimas que
parecieron aumentar la excitación de aquel chico. "no sabes como me pone la
fragilidad humana" noté la humedad de una lengua que me subía desde el pecho
hasta los labios. Tan solo podía sentir impotencia.
"por favor…no…" supliqué, con los ojos inundados supliqué que parase, que me
soltara, pregunté por qué yo, ¿por qué?.
Su respuesta fue "eres hermosa, joven, y estabas en el lugar exacto en el
momento indicado. Poco pueden sentir la satisfacción de correr tu misma suerte.
Siéntete agradecida. Yo te abriré las puertas al placer y lo haré quieras o no."
Rió y continuó hablando," Ahora te quitaré la venda. Quiero que veas todo lo que
te haré, lo que te haremos, dónde estas. Quiero que me veas."

La primera imagen que tuve fue una sonrisa burlona con afilados colmillos.
Unos ojos tan claros que el iris apenas se distinguía de lo blanco. Era un
hombre de tez pálida que de no ser por su mirada, no hubiese aparentado más de
17 años pero en sus ojos parecía tener más de 80…
A juzgar por sus ropas y su higiene, parecía un chico de buena familia. Pero
jamás lo había visto en ninguna reunión social, ni en el teatro, de hecho, me
era totalmente desconocido pero no parecía extranjero (a pesar de sus ojos). De
haberlo conocido en otro lugar, en otra situación, admito que me hubiese
resultado atractivo.
Miré a mi alrededor y me encontré en una enorme sala de piedra gris llena de
gente encadenada en paredes, mesas… otros estaban atados con cadenas al cuello y
había tres jaulas colgando del techo con largas cadenas de modo que la base de
estas quedaba a la altura de los hombros de un hombre. Pese a haber velas, la
iluminación era muy pobre, algunos tan sólo eran sombras a mi vista. Resultaba
humillante, los que estaban atados eran azotados y violados por hombres y
mujeres de características similares al que acababa de quitarme la venda. ¿Ese
era mi destino? ¿encadenada, azotada, violada para terminar muerta o enjaulada
hasta la próxima orgía?. En ese instante desee que aquello hubiese sido una sala
de torturas. Cualquier mutilación, cualquier modo de morir hubiese resultado
menos humillante para alguien como yo.
No podía evitar sentir el miedo y el asco apoderándose de mi cuerpo ¡había
gente follando a mi alrededor!
Y cuanto más horror había en mi rostro, cuanto más se contraían mis músculos,
mayor era su excitación. Aún así, se contenía, dijo "ahora me abalanzaría sobre
ti, te abriría de piernas, y te follaría hasta reventarte. Seguro que eres
virgen. ¿no has conocido hombre en tu lecho, verdad? (reía burlándose de mi, de
mi miedo…) no me mires como si fuera un monstruo, al fin y al cabo, seré la
espada que rompa tu velo. Cuando sientas mi polla dentro de ti me lo agradecerás
y gemirás como una puta. Pero me gusta deleitarme con el miedo y el sufrimiento
ajeno en lugar de correr. Forma parte del juego. Tu eres la presa indefensa y yo
el cazador."
Empezó a acariciarme con la daga que tenía en la mano derecha, desde la
planta del pié, por el tobillo, subió hasta la cara interna de mis muslos… El
pánico me invadía y él no paraba de reír, y la gente no paraba de gritar y esos
monstruos no paraban … sacó la daga de entre mis muslos y rasgó mi vestido,
lanzó la daga a un lado, arrancó toda mi ropa con sus manos y se humedeció los
labios, seguramente, pensando en lo que me haría.
Desvié la mirada hacia un lado en un intento por apartar mis ojos de esa
mirada lasciva, pero allá donde mirase, solo veía el cruel destino k acechaba mi
ser. Deseaba cerrar los ojos para que cesase ese horror, pero el pánico que me
invadía impedía cualquier acción, cualquier reacción por parte de mi cuerpo. En
ese instante, no era más que una muñeca en sus manos. Un juguete que un niño
malo empezaría a destrozar en cualquier instante.
Mi mente se nubló por unos instantes, mis ojos dejaron de ver, de repente, el
silencio en mis oídos ¿estaba muerta? Habían terminado con mi sufrimiento?.
Frío en mi cara y una bofetada. Me había desmayado. Me ocurría con
frecuencia, cuando el miedo, los nervios… cuando algo me alteraba en gran
medida, mi mente se apagaba y caía tendida en el suelo, en ocasiones, dicen, que
mi cuerpo se movía como poseído por Satán, otras, caía muerta para resucitar en
pocos minutos.
Maldije mi resurrección y caí en cuenta de que tal vez, aquellos monstruos me
habían secuestrado porque lo sabían, sabían lo de mis posesiones durante mis
desmayos… por supuesto… era por eso… quizá ellos no eran más que personas como
yo, poseídas por el diablo durante sus trances, trances en los que su cuerpo se
sacudía y soltaban espuma por la boca…quizás estaba destinada a convertirme en
uno de ellos…¡Antes la muerte! Yo no decidí servir al rey de las tinieblas,
siempre fui buena, era caritativa, incluso una vez alojé a un viajante con
aspecto deplorable.
No merecía tal maldición. "¿Acaso mis padres vendieron mi alma al diablo a
cambio de su actual fortuna?" parece ser que mis últimos pensamientos salieron
de mí a través de mi voz, y una carcajada me devolvió al infierno.

Ante mi, una mujer de oscuros cabellos, facciones marcadas, y ojos como los
de aquel chico."¿el diablo?" dijo entre burlas "que tendrá que ver él en todo
esto? Jajjaja … ¡ay niñita! Ahora el único diablo que debería preocuparte, es el
que tienes frente a ti jajaja"
"Víctor, ¿aún ni empiezas con esta mocosa? Es bonita…si no lo haces tú, lo
haré yo" me extendió una copa "bebe" dijo. Cogí la copa y reuní el valor para
hablarle "Sois todos los diablos que hay aquí, quienes me preocupáis." Vacilé
unos segundos, no sabía si tirar el contenido de la copa, pero… ¿y si era
arsénico? Bebí con el deseo de que lo fuera.

Era un líquido denso y de un sabor extraño, como a hierro, parecía…dejé de
beber y ella presionó la copa hacia mi boca para que siguiera, cerré la boca y
de mis ojos volvieron a brotar las lágrimas.
"¿no te gusta el sabor de la sangre humana?" dijo ella entre risas mientras
derramaba por mi barbilla el contenido de la copa.
"lástima, a mi me encanta" me miró como si fuese a abalanzarse sobre mí "no
la echaremos a perder, hacerlo seria una verdadera lástima"
Se inclinó sobre mi y empezó a lamer la sangre derramada sobre mí, que caía
ya por mis pechos. Era repugnante, la situación más humillante de mi vida,
Víctor, en pie, miraba como esa mujer me lamía el pecho. Se agachó y pasó su
dedo sobre mi pezón izquierdo, que quedaba desocupado, se pasó la lengua por
encima, probando la sangre, se inclinó algo más y aplastó su boca contra mi
pecho, para hacer aún más humillante mi situación.
Cuando habían limpiado la sangre de mi cuerpo, miraron mi rostro, desencajado
por el asco, y se echaron a reír burlándose de mi. " –Mira la niñita jajjajaja,
no le gusta la sangre jajja con lo sabrosa que es jajja" "me pregunto que sabor
tendrá su sangre…" Víctor se puso serio de golpe, molesto por el comentario de
la mujer. "Ella no, ya te lo dije""que tiene de especial?" dijo la mujer "a ella
no te la comerás"
La mujer le asesinó con la mirada y cuando se iba dijo "no eres quién para
darme ordenes, solo tu padre puede…"
"¿osas desafiarme?"
Ella bajó la mirada y se marchó.
El tal Víctor, entonces, me desató mientras me agarraba por las muñecas para
asegurarse k no escapara, y me llevó hasta una especie de tabla de piedra,
supongo k lo k debía ser, o debió haber sido en algún momento, una mesa de
sacrificios.
En las esquinas de esta había unos grilletes a los que a pesar de mi
resistencia, me ató la muñeca derecha soltando por un momento mi muñeca
izquierda, segundos en los que aproveché para darle una bofetada. Él no se
inmutó. Inclinó su cuerpo sobre el mío para atarme la mano que aún tenía libre,
dejando su mejilla a escasos centímetros de mi cara así que con un movimiento
rápido le mordí la mejilla. Sé que tal vez no sea el comportamiento adecuado
para una dama, pero tampoco era una situación en la que una dama soliera verse
involucrada.
Él sonrió, en lugar de enfurecerse, parecía complacido…
¿Qué se suponía que debía hacer? ¿cómo escapar cuando la huída es imposible?
Finalmente, desfallecida por el cansancio y los nervios, por el miedo, la
angustia sentida durante los últimos minutos u horas que parecieron más largos
que los días y meses vividos hasta entonces, abandonando la esperanza, los
sueños de grandeza, abandonando incluso el miedo, mi mente decidió dejar de
luchar. Decidí dejar que ese hombre hiciera lo que fuese a hacerme, ya que no
había modo alguno de evitar la vergüenza y la desdicha que sabía, inflingiría en
mí.
"Haz o deshaz a tu antojo, se que resistirse es inútil. Tan solo te imploro,
que termines pronto y que acabes con mi vida" le dije. A lo que él respondió
"cuando empiece contigo, suplicaras que no cese" sonrió "No será necesario
atarte los tobillos".
Me limité a bajar la mirada en muestra de sumisión.

Él me retiró la ropa que quedaba cubriendo mi cuerpo, subió sobre la mesa, se
arrodilló, inclinó su cabeza a la altura de mis muslos i empezó a pasar la
lengua por la cara interna de estos.
Levantó la cabeza un segundo dirigiendo su mirada hacía mi rostro, esperando
alguna reacción de horror cómo las que había visto hasta ahora en mí, pero no la
obtuvo. Me mantuve impasible ante su húmeda lengua. Ni siquiera intentaba
mantener una posición digna ante esa caótica situación. Simplemente, nada me
importaba ya. El me había arrebatado de mi mundo y yo lo había asumido.
Siguió, esta vez, lamiendo en el centro, entre muslo y muslo.
Me avergonzaba admitirlo, pero sentí algo qué jamás había experimentado, un
placer que sacudía mi cuerpo y hacía que me temblaran las piernas.
Víctor lo advirtió, me miró, puso de nuevo la cabeza entre mis piernas y
continuó, cada vez más deprisa. Yo estaba extasiada, loca por la excitación.
Víctor tenía la cara más hermosa que jamás habían contemplado mis ojos, era
incluso más bella que la de Alan, mi prometido, prometido que mi madre eligió, y
al que yo no amaba. Porqué yo no sabía lo que era el amor.
Víctor era hermoso, de aspecto frágil a la par que diabólico, y me estaba
haciendo experimentar un placer aún mayor que el de la música misma.

Volvió a levantar la cabeza un vez más, se quitó la ropa, tenía un cuerpo
hermoso, blanco cómo la leche, subió gateando por mi cuerpo, casi reptando,
tocando su cuerpo contra el mío, haciendo que sintiera su suave piel acariciando
la mía. Yo deseaba más, deseaba que el juego no cesase, por un momento deseé ser
su eterna esclava.
Con sus labios sobre mi oído, susurró "Al fin lo sientes, he desatado tu
alma, ahora estás preparada. Desataré también tus grilletes." De algún modo y
por algún motivo, sabía que no intentaría escapar. No deseaba escapar, ya no.
Desató los grilletes, tal cómo dijo, y entrelazó sus dedos con los míos.
La extraña humedad de mi entrepierna no cesaba, y el la penetró rasgando mis
adentros.
Sentí un dolor agudo, como si me hubiesen desgarrado.

Víctor sonrió y me dijo al oído,"puedo sentir el olor de tu sangre".
Empezó a mover sus caderas lentamente, y lentamente, el placer se fue sumando
al dolor. Sus caderas se movían despacio y sin cesar y poco a poco fue
acelerando el ritmo hasta que el placer, se apoderó nuevamente de mi cuerpo
entero invadiendo mi mente, e impidiéndome pensar en nada.
"no pares, por favor" de algún modo, estas palabras salieron de mis labios.
Víctor continuó a ese ritmo frenético que había alcanzado y en el momento en
que, de nuevo, una vez más como las anteriores en los últimos minutos, el placer
me extasiaba, empezó a besar mi cuello para, finalmente, penetrarlo con sus
afilados colmillos, y beber mi sangre.
Mi éxtasis se volvió lo más sublime que jamás había experimentado, Víctor
bebía, extinguía mi vida del mismo modo que se extingue el fuego de una cerilla,
mientras sus caderas no paraban de moverse.
A medida que mis fuerzas se debilitaban, mayor era el placer, y él no cesaba
en su movimiento pélvico. Yo rozaba el desmayo, mis ojos se apagaban por
momentos y cuando los abría veía a Víctor con su hermoso rostro lleno de placer,
una imagen diabólico-celestial. Todo lo que deseaba ver, todo lo que deseaba
tener.
Cuando mi cuerpo, moribundo, estaba apunto de abandonar la vida, víctor la
sacó de mi interior, se arrodilló, me sentó, y agarrándome la cabeza, me la
metió dentro de la boca.

De su interior salió un chorro de sangre directo a mi garganta, que me
devolvió a la vida. Era dulce y con sabor a hierro, me pareció el mejor de los
manjares, sentía hambre. Mucha hambre, así que succioné intentando sacar las
últimas gotas.
Víctor cayó rendido sobre la mesa, yo me tumbé sobre él y le mordí el cuello,
saciándome de sangre hasta que me agarró la frente retirándome de su garganta.
Entonces fue cuando advertí, que llevaba mucho sin oír gritos, sin ver
cuerpos desnudos, sin que nada me molestase o estorbase. Seguían allí, sin
embargo, no me importaba, porqué en aquel instante, solo existíamos Víctor, yo,
la pasión y la sangre.
Esta es mi historia, ahora, cielo, te daré a ti una propia.

Fin
Bueno… Espero vuestros comentarios en Todorelatos y en mi libro de visitas de
la página web (busca "johandark" en Google).
En cuanto a los demás relatos restantes que me quedan por terminar … Espero
tener tiempo y ganas para terminarlos ^^ os lo aseguro.
http://www.johandark.miarroba.com