La llamada telefónica.
Los viernes por la tarde son peligrosos para mí, pues
normalmente baja el trabajo en la oficina y tengo la pinga alborotada, pensando
en alguna travesurita que podamos hacer Liz y yo durante el fin de semana.
Recordaba a Fredy y su flauta mágica que nunca se le baja,
las imágenes de mi esposa y el jovencito cogiendo me daban vueltas en la cabeza,
y tenía un bultote en mi pantalón.
Al fin llegó la hora de la salida, me puse de pie para
guardar algunos documentos en mi portafolio, cuando repentinamente entró mi
secretaria para que le firmara unos papeles, y note como se clavaban sus ojos en
la carpa de circo que se formaba en mi pantalón.
Traté de disimular haciendo mis nalgas hacia atrás, y
arqueando mi cuerpo para el frente mientras firmaba los papeles, veía de reojo
como Laura me miraba la pinga, le entregué los papeles y me dijo con una morbosa
sonrisa; que tenga un bonito fin de semana.
Llegué a casa temprano y encontré a Liz probándose ropa para
ver que descartaba, me dijo:
Que bueno que llegaste, para que me ayudes a descartar alguna
ropa que no me gusta.
Serví dos cubas y me fui a la recámara con ella, al verla
solo con su sujetador y pantaletitas se me alborotó la pinga, pues cada prenda
que se ponía me la modelaba y me preguntaba:
¿Cómo se me ve?.... Y ella sola se contestaba pues yo creo
que bien, por que tu bulto así lo indica. Ja, ja, ja.
Le platiqué lo que me acababa de pasar en la oficina, por
estar pensando en la cogida que te diste con Fredy, comentándole que estaba muy
apenado con Laura pues se le pusieron los ojos de plato.
No te preocupes que a todas nos gusta echar un vistazo por
los bultos de los caballeros, y dime; ¿se te antoja Laura?
No nunca había pensado en ella, si tenía la verga dura es por
que por que estaba pensando en ti; en la forma de como saltaste sobre Fredy te
lo cogiste sin condón, recuerdas como lo cabalgaste.
¡Ya no me digas que me estás calentando en una forma
terrible¡¡
Por qué no le llamas: solo para saludarlo hace mas de veinte
días que lo ves, va a creer que solo lo usaste, llámale al chaval a ver que te
dice, pon el teléfono en altavoz.
Después de apurar nuestras cubas fui a servir otras, para que
Liz se diera valor, marcó el número del móvil de Fredy. Y le contestó: Hola
¿quien habla?
Hola; habla Liz ¿te acuerdas de mi?... ¿como estás?
¡Huuyy que sorpresa!! ¿Que cuentas?.... no te pregunto como
estás por que eso ya lo sé, ¡estás buenísima! Que gusto me da que te acuerdes de
los amigos, ¿cuando nos vemos?
Calma…si solo te quería saludar para saber de ti, ¿como has
estado? ¿Que te has hecho?
Nada solo pensando en ti, te he dedicado como cincuenta
pajas, no me creo lo que sucedió, ni mi amigo Beto me lo quiere creer.
¿Quien es tu amigo Beto?..... Ya me quemaste con él, va a
pensar que soy una puta profesional y apenas estoy en amateur. Je, je, je.
!Sí lo conoces¡¡ es el amigo que me acompañaba el día que te
conocí en la taquería, se quedó con la boca abierta cuando le conté que nos
fuimos a coger, que tu esposo estaba de acuerdo, y que cogimos los tres al mismo
tiempo. ! No lo puede creer ¡¡¡
Que bárbaro ya me estás ruborizando, como es que le
platicaste todo, y ¿que te comentó?
Pues me dijo: Que suertudo que eres; que una señora tan guapa
se fije en ti, y lo que no te creo es que el esposo haya estado de acuerdo,
hasta la fecha lo duda. Pero me insistió… dile a Liz que si me da chance a mí
también. Me gustaría muchísimo coger con ella.
Con voz muy sexy Liz le contestaba: Si es tu amigo el que vi
en la taquería no está nada mal, me gusta la idea le voy a pedir permiso a mi
marido, haber que dice. A ti no te importa que folle con tu amigo ¿verdad? ….
¿Que ruido es ese? ¿Dónde estás?
Nada solo que entré al baño estoy en una plaza comercial, por
que tan solo escuchar tú voz se me paró la polla y siento que me revienta, y
aquí en confianza me estoy haciendo una paja mientras hablo contigo. Dime si te
gustó como te cogí, (se le escuchaba agitada la voz)
Liz le respondía con la voz más cachonda que podía: Síii
mucho, me cogiste muy rico; me gustaría mamártela ahora y sentir tu lechita en
mi garganta. ¿Estás pensando en mi? (mi mujer tenía su mano dentro de sus pantys
y se masturbaba el clítoris)
Síii claro; me acuerdo de tus nalgas y tetas y como me cogías
y yaa…. ¡Ayy…Yaaa, me estoy corriendo haaggh¡¡ que ricoo. Uff… que calentada me
diste, si yo iba caminando por la plaza comercial y acabé en el baño haciéndome
una paja a tu salud, y lo peor es que no se me baja pues sigo pensando en ti.
Bueno pues a mí me está pasando lo mismo que a ti, me acuerdo
de tu polla bien dura y ya ¡me estoy viniendo mmmhh… haaggh! Tengo muchas ganas
de verte…. ¿me la vas a chupar muy rico?..... Así como me la mamaste ese día.
Síii, síii mi amor; te la voy a mamar como nunca sabes muy
rico, y luego te voy a coger muy duro y si quieres, te llevo a Beto para que
pruebe lo rico que coges.
En ese momento yo ya estaba desnudo con la verga bien tiesa y
Liz sin pantaletas, me senté en una silla mientras Liz me cabalgaba lentamente,
le estrujaba las nalgas con todas mis fuerzas tenía la verga súper dura de estar
oyendo la plática de los tortolitos.
Liz le susurraba: ¿de veras quieres invitar a Beto?, dime la
verdad como la tiene tu amigo…. ¿es tan rica como la tuya? ¡Haaagg!!.... perdón
pero me estoy viniendo. (Le exclamaba mi esposa con la voz entrecortada)
Mientras Fredy le respondía con dificultad: La tiene muy
gorda; es un poco más corta que la mía pero muy gruesa, y tiene la circuncisión
te va a gustar probarla…. ¿Cuándo nos vemos? Me urge verte, déjame tu número
para poder llamarte, por favor ¿Síii?... O dame tu correo electrónico.
Liz no le podía contestar pues me cabalgaba rápidamente,
jadiaba y gemía con el orgasmo tan fuerte que tenía, Fredy también suspiraba y
contenía sus jadeos, yo estaba a punto de venirme pues la panocha de mi mujer
arrojaba fuego, un momento después me empecé a correr con unos espasmos
tremendos le llenaba de leche lo más profundo de su coñito, con voz entrecortada
le indique dale tu correo…. el teléfono no.
Fredy se oía feliz ¡Me corrí de nuevo!! Con solo oírte me
corrí dos veces, y tú también soltaste tu lechita…. ¿verdad? Mi amor, que
calentón nos dimos; dime; ¿cuando nos vemos?
Pronto; le voy a decir a mi esposo que quiero coger con
ustedes, luego nos ponemos de acuerdo, te mando un besote acomódalo donde
gustes, pronto te llamo mi cielo, mua.
Liz me gritó: ¡Gordo sigo muy caliente!! Cógeme, necesito que
me des más verga Papi.
Mientras Liz intentaba reanimar mi polla, me hacía una paja y
me daba unos chupetes tremendos;
¡Me urge Papi; tengo el orgasmo en la puerta del coño!
¡Quiero más, no ves que estoy ardiendo!
Entonces en su desesperación corrió a un cajón del closet y
sacó su consolador se recostó a la altura de mi polla y me daba una súper
mamada, separaba sus piernas mientras "Tranquilino" (así le llamamos)
desaparecía en su coño.
Uff que vista; Tranquilino es una verga muy bien detallada de
látex, un poco gruesa con vibrador. Liz tenía sus ojos cerrados, la polla
entraba y salía lentamente de su coño bañada de mi leche, mientras mi esposa me
daba una mamada profunda, yo sentía como mi glande rebasaba su garganta,
mientras sus nalgas se le movían lentamente para todos lados.
Liz se tensaba con un tremendo orgasmo sus nalgas se le
convulsionaban, su juguete se encontraba al fondo de su coñito, mientras
aplicaba su boca con todo en mi polla, me hacía una mamada profunda mi glande
rebasaba su garganta, sus anginas me acariciaban en una forma deliciosa.
Mamaba con mucha fuerza, luego la sacaba toda y la pajeaba
besando la punta jadiando tomaba aire para volverla a tragar al fondo de la
garganta, yo veía estrellitas de colores.
Le acariciaba las tetas pellizcando los pezones. Unos minutos
después un calambre recorría mi espalda llegado a la punta de la verga, le
soltaba varios chisguetes de leche en su boca y garganta; mientras su mano le
daba movimiento a "Tranquilino" entrando y saliendo a toda velocidad de su
cuevita, jadiaba y gemía con la boca escurriendo leche, la imagen de mi esposa
era el de una chica de película porno, con el juguete embarrado de leche y jugos
de ella, así como sus mejillas rojas mojadas de semen.
Nos metimos a la regadera, comentábamos el calentón de la
llamada telefónica que le hizo a Fredy.
Estás tremenda mujercita: De una llamada le sacaste la leche
dos veces a un cabrón que estaba caminando por un centro comercial, te
conseguiste otro "novio", le diste fuego a Tranquilino, y me sacaste la leche
dos veces y todavía quieres pelea. Solo falta que se le ocurra a Hugo darse una
vueltita por aquí.
¡Noo!, no la friegues si estoy muy cansada, lo que pasó es
que al hablar con Fredy me recordó muchas cosas calientes, y cuando me dijo que
su amigo me quiere coger me imagine a los dos dándome una cogida al mismo tiempo
y uff, eso me calentó mucho.
A pesar de todo el ajetreo todavía era muy temprano (9.50) me
puse mi pijama, Liz su camisón y su bata y nos fuimos a la cocina. Liz había
preparado unos espaguetis, yo descorchaba una botella de vino tinto y servía las
copas, estábamos a media cena cuando sonó el timbre, nos volteamos a ver, con
cara de interrogación.
Fui a abrir la puerta y quien cree que era… pues sí, nada
menos que Hugo.
¿Hola como están?.... ¿no soy inoportuno?.... Vengo muy
cansado del trabajo pero decidí desviarme un poco para saludarlos.
Pasa, estamos cenando en la cocina, entró con una sonrisita
picarona, y de inmediato se acerco a Liz y le besaba sus mejillas, exclamándole
a todo pulmón.
¡Que guapa te ves sin maquillaje, estás preciosa¡¡ pareces
una adolescente, y que hacen los dos en pijama ¿me estaban esperando para la
fiesta?
Liz esbozo una forzada sonrisita, y le invito a cenar unos
espaguetis, mientras yo sacaba otra copa para el vino y le servía, Liz se
agachaba para sacar un plato los ojos de Hugo se clavaron en las nalgas de mi
esposa, luego empezó a cenar y alabar los artes culinarios de mi mujer,
diciéndole:
Todo lo que tú haces te sale muy ricoo… Pero no me han
contestado que hacen en pijama si no es tan tarde. O…. a poco ya se quemaron un
tirito.
Liz soltó una carcajada que la delató, gritándole
¡brujo!!.... Como lo notaste ja, ja, ja.
Pues es que los veo muy bañaditos, y un poco serios, pero se
me hace raro que tan temprano hayan terminado.
Le dije a Liz a ver, platícale aquí al señor lo que pasó,
mientras les sirvo otra copa.
Noo, Papi mejor cuéntale tu, pues a mi me da pena. ¿Que va a
pensar de mí?
Bueno, pues que le comienzo a contar con lujo de detalle todo
lo ocurrido, sus ojos los tenía de plato, escuchando muy atentamente toda la
aventura de mi esposa, solo hacíamos una pausa para servirnos ahora unas cubas
pues el vino se había terminado.
Hugo le exclamaba a Liz: ¡Y en verdad te quieres tirar a los
dos muchachitos!... que bárbara, si no dejas títere con cabeza. Esta es tu
oportunidad de estar como la chica de la película, que tanto te gusta, ¡woooww!
Hay que preparar todo (se acariciaba su polla). Pero por lo pronto quítate esa
bata que no me deja ver nada.
Liz replicaba: Pero si estoy muy cansada, solo me la voy a
quitar por que tengo mucho calor. Y por favor no me jodan, que voy a lavar los
trastos. (Se quitó la bata)
Que buena puntada; imagínate el calentón que le diste al
chaval, de ir caminando por la calle se tuvo que meter a un baño a jalarse la
polla… y dos veces. Ja, ja, ja. Y a tu maridito se la sacaste dos veces, y te
ejecutaste a "Tranquilino" que por cierto no me lo han presentado. Sí, no cabe
duda ¡eres toda una reina porno!
Mientras mi esposa lavaba los trastos sus nalgas se le movían
riquísimas al ritmo de la enjabonada, y su camisón era azul claro medio
transparente así que se le veían perfectamente sus pantys bikini en color
blanco, Hugo no le perdía de vista sus nalgas, en eso Liz volteaba hacia
nosotros y nos preguntaba si había más trastos sucios, sus tetas se le
transparentaban con los pezones bien duros.
El lépero de mi amigo se agarraba la polla y le decía: este
trasto está muy sucio, ¿no le puedes dar una limpiadita?
Sí cabrón; tráelo para meterlo a la lavadora de trastos. Ja,
ja, ja. (Le contestó Liz)
Que… Ahora así se llama tu puchita, ¿la lavadora de trastos?
Je, je, je. Ven siéntate aquí señalando sus piernas.
Tan pronto mi esposa se acerco a Hugo, este la recibió con un
agarrón de nalgas, y la sentó en sus piernas metía sus narices por las orejas de
Liz, susurrándole al oído que rico hueles estás deliciosa, mientras le
acariciaba las tetas le acercaba sus labios a la boca y se besaban
profundamente.
Entones me levante a preparar otros tragos, la mano de Hugo
estaba abajo del camisón acariciando los muslos y la panochita de mi mujer,
mientras seguían en un interminable beso de lengua, Liz le acariciaba la nuca y
gemían suavemente.
Yo salí de la cocina y me dirigí a cerrar por dentro las
puertas de la calle y cochera, por precaución de que pudiesen llegar nuestros
hijos, cuando regresé Liz tenia una cara de lujuria roja como tomate, su camisón
estaba de bufanda y muy modosita me dice:
Papi… ¿me puedo coger a tu amigo? Otra vez estoy muy
caliente, mira toca mi coñito tiene punzaditas muy ricas y el pobrecito Hugo la
tiene que le revienta, solo un rapidito
¿No que estabas agotada? Me acerque a ella y le puse mi dedo
en el coñito estaba encharcado, lo saque con muchos restos de jugo y me chupe el
dedo y exclame; ¡sabe delicioso! Entonces Liz se dirigió a Hugo y le dijo; ¿me
la mamas muy despacito?
Liz se puso de pie se sacó su camisón, bajo sus pantys y me
las entrego, guárdamelas bien por que sabes que luego se me pierden, se sentó en
la mesa de la cocina con sus piernas abiertas, Hugo se centró entre ellas y sus
bigotes desaparecían en la puchita de mi esposa, le daba una comida de clítoris
impresionante que de inmediato se le salió.
Yo me asomaba por todos lados a centímetros de la acción, mi
polla la tenía bien dura solo de ver la magnitud de la mamada que le pegaba mi
amigo, me acerqué a un costado de la cara de mi señora y me saque la verga, de
inmediato me la mamaba con fuego.
Un rato después Hugo se pone de pie se desabrocha el pantalón
y se lo baja con todo y calzones, tenía la verga enorme, durísima hasta punzadas
tenía, la centró en el coñito de Liz y se la dejó caer poco a poco, los gemidos
ahogados de mi esposa no se hicieron esperar, Hugo le daba a toda velocidad y
luego paraba, encajando su verga a fondo pellizcando los pezones de Liz, ella
estallaba con un orgasmo sus gritos eran muy fuertes.
Luego reanudaba la cogida sacando casi toda su polla se la
dejaba ir hasta los huevos, y así cada vez tomaba más velocidad, yo sentía que
estaba a punto de correrme pues mi mujer me mamaba al ritmo de la cogida que le
metía Hugo, me separe de la boquita mamadora, Hugo jadiaba, mi esposa ¡gemía y
jadeaba! luego se tensaron las piernas de mi amigo y resoplando le encajaba la
verga a fondo le estaba inundando de leche el coño.
Esperé pacientemente a que Hugo terminara de vaciar su polla,
me bajé los pantalones de la pijama, y al momento que se separaba cambiamos
posiciones, mi mujer le limpiaba los restos de semen con su boca, se la deje
caer de un solo empujón al fondo de su panochita, la tenía deliciosa muy
caliente abierta y repleta de lechita de mi amigo, ¡huumm que rico!!... ¡Como me
gusta!!
Liz esbozaba su más cachonda sonrisa, sacaba la verga de Hugo
de su boca y me gritaba llena de alegría.
¡Papi está como te gusta! Gózala mucho mi amor que yo también me voy a venir,
que rico me estas cogiendo mi vida. ¡Haaaggh me estoy viniendo!!
La leche de Hugo y la panocha de mi esposa me estaban matando
de placer, las sensaciones que me produce en la verga la leche de mi amigo son
indescriptibles, que delicia, pronto sentí un enorme calambre por toda la
columna vertebral y aún que no salió mucha leche la sensación fue tremenda como
si le hubiera inundado el coño. ¡Uff!
Nos aseamos y nos vestimos de nuevo, bebimos apresuradamente
las cubas pues hacía mucho calor y con el ajetreo nos mataba la sed, ya más
tranquilos nos pusimos a platicar de varios temas, hasta que empezó Hugo con el
tema de la orgía para mi esposa.
Bueno Liz; aquí en serio… ¿te gustaría hacer una orgía con
cuatro cabrones? ¿Tú crees que nos podrías dar batalla a todos?
Claro que sí… me da mucha pena confesarlo pero aquí en
confianza; sí me quiero coger a los muchachitos están muy guapos, lo bueno es
que ellos se corren de inmediato y que sus vergas son normales. Bronca sería que
fueran cuatro más vergudos que tú, entonces si lo pensaba dos veces. Además
cuando yo diga ya… se acabó la fiesta.
Bueno por que no hacemos la fiesta en mi departamento, por
que en un hotel está muy cabrón que nos dejen entrar, y lo bueno es que estamos
tú esposo y yo, por si se quieren pasar de pendejos. Por que no lo van
planeando, yo pongo tres botellas de champaña, para bautizarle el chico a tu
esposa. Ja, ja, ja.
En eso llegaron mis hijos, Hugo encendía un cigarro para
disfrazar los aromas, Liz les servía a los hijos de cenar, mientras Hugo y yo
tomábamos nuestro trago en la cantina con una sonrisita maquiavélica pensando en
como organizar la fiesta.