En alguna ocasión y después de trabajar un año en aquél lugar
de oficinas, la miré por primera vez, es cierto que ahí había estado siempre,
pero hasta ese momento nunca la había observado. Ella de 1.65, color de cabello
castaño lacio y corto, carita de mujer seria pero con una gran dosis de
sensualidad, un cuerpo con unas piernas bastante ricas, piel clara, unas nalgas
bastante deseables, las piernas enfundadas en unas medias con listón de silicón
que le llegaban justo al inicio de sus nalgas, llevaba unas medias de color piel
y una faldita de color caqui. Una blusa blanca dejaba ver sus senos grandes y
sensuales, estaban cubiertos por un sostén blanco de encaje.
39 años y era la directora de procesamiento de información.
Yolanda se llama, después de verla por la tarde su imagen se me quedo grabada,
ella sentada en su silla cruzando las piernas y dejando ver el nacimiento de sus
medias, no pude más, y le invité a comer. Sin más me dijo que aceptaba y que me
esperaría a las 5 de la tarde en el estacionamiento. Acudí puntual al encuentro,
espere 15 minutos, pensé que ya no llegaría, que se habría arrepentido en el
último momento.
Cuando estaba a punto de irme llega ella y me dice que la
disculpe por el retraso, pero es que se había sentido enferma, que tenía gripa y
que no podría acompañarme a comer. Creí que era un pretexto, que yo no le había
agradado o que simplemente no me consideraba atractivo para ella. Solo por
cortesía le dije que si la podía llevar a algún lado, después de comentarme si
no sería molestia aceptó. En el camino, me dijo que sentía mal por los síntomas
de la gripa, le dije que con un tequilita con limón sería suficiente y que si
no, después se le olvidaría.
Me sonrió y me dijo que no tenía tequila en su casa, yo le
propuse invitarle una copita en un bar que, me dice que si no sería molestia, le
digo que no, acepta y nos dirigimos al bar. Al llegar ya eran como las 6:30 de
la tarde, pedimos un Don Julio reposado y comenzamos la plática.
Que si los compañeros de trabajo, que los jefes, que las
relaciones de unos con otros, en fin de todo y nada. Al terminar de charlar de
nuestros temas en común la plática se orientó ha la vida personal, ella con un
esposo que no le hace caso. Yo le comenté que no me hacía de muchos problemas,
que me encantaban las mujeres y que me sentía muy afortunado en ese terreno. Que
sexualmente había aprendido mucho de las mujeres y que me parecían muy
excitantes, que todas tienen lo suyo. Ya en ese momento llevábamos 4 tequilas y
eran las 8 de la noche, me pidió un segundo porque llamaría a su esposo y le
diría que estaba con una amiga y que llegaría un poco más tarde, cuando regreso
me miró y me dijo, bésame… la propuesta me desconcertó y solo atiné a decir …
¿perdón?, ¡bésame!... ante esta situación mis labios se fundieron sobre los de
ella, mis manos tocaron por encima de sus medias, mis labios recorrieron su
boca, las lenguas se entrelazaron en un fuerte encuentro pasional, nuestros
jugos se compartieron, la savia de nuestro deseo se intercambiaba en ardiente
beso, mi mano jugo con su seno encima de la blusa… los siguientes minutos hasta
las 10 de la noche, fueron de constante faje, ardiente intercambio de caricias…
Eran las 10 de la noche cuando nos habíamos terminado la
botella, salimos de ahí, y ella me pidió que la llevará a su casa, me sentí algo
incomodó con la calentura y la verga adolorida. Sin embargo no quise forzar la
situación, pero al llegar al estacionamiento y al subir a la auto, la abracé y
besé, le di otro faje, pero recordé las cámaras que hay en el estacionamiento y
tuve que dejar el cachondeo para otro momento.
Salimos de ahí y al estar a unas calles de su casa le digo
que no puede dejarme así, me dice - ¿Cómo?- pues así, excitado…. En ese momento
doy vuelta en una calle solitaria y oscura dos calles de su casa, paro el
vehículo y le sigo diciendo, mira como estoy y le doy un beso, mis manos ahora
con más seguridad por la complicidad de la noche y el resguardo del auto, le
toco mejor sus senos, le meto mis manos por debajo de la blusa, por debajo de su
sostén. ¡Que ricos senos tienes!... ella esta cachonda… abre la boca… y sus
piernas, mi otra mano recorre sus muslos, su entrepierna, toco su tanga, puedo
sentir sus pelitos que salen de ella, esta mojadísima, ese momento es infinito,
de los asientos delanteros donde estamos nos corremos hacia los de atrás.
Se recuesta, me mira, abro el ziper del pantalón y ella toma
mi verga, la mete en su boca, la chupa, lamota con su lengua, desesperada, como
si hubiera pasado mucho tiempo sin coger, sin mamar una verga. Me pone a cien,
mis manos recorren su panocha, puedo sentir su humedad, chorrea de jugos… yo
estaba muy caliente, tanto que no quise perder el tiempo en quitarle la ropa, y
así solo subí un poco más la faldita, hice a un lado su tanga y le clave la
verga, ella solo repetía… - levántame las piernas!, ¡que cogidota me estas
poniendo!, ¡si, si, si…. Más… que rico coges…!- Su cara, su actitud, su cuerpo…
todo era como un sueño, una de las mejores mujeres que me he podido coger, ahí
en medio de una calle oscura, a unos metros de su casa, ahí en el mete y saca de
la verga en su panocha… ahí sin quitarle la ropa, pero dejándome ver y sentir
todo… ahí me la estaba cogiendo… terminamos, nos corrimos, llegamos al climax,
se chorreo, me vine…. ¡delicioso!
Eran las 12 de la noche cuando se iba metiendo a su casa,
segura de que su esposo ya estaría dormido para la mañana siguiente irse a
trabajar.