¿Seré digna de mi amo?
Tras recibir el contrato, lo leyó atentamente como le
aconsejó, fue inesperado, que su lectura provocara en ella, una constante
palpitación en el coño, que a la par se fundía con el aumento de temperatura i
humedad, provocando una excitación, que hasta ahora nunca había conocido, quiso
disfrutar al máximo, de esta nueva situación i decidió recrearse en cada
detalle, esa noche apenas durmió, dejo volar su fantasía, i se imaginó en cada
una de las situaciones que el contrato marcaba.
Estaba en el camino que buscaba. ¿Pero, conseguiría él, hacer
de ella una buena sumisa?
Por la mañana i sin vacilación, lo firmo i se lo hizo llegar,
olvidando, que desde ese mismo momento, las cosas habían cambiado.
En su primera conversación, no le trato como su nueva
situación obligaba, tratándole de igual a igual, fue evidente, algo malo estaba
pasando, la voz de él, empezó a tomar un cáliz frío, distante i de enojo.
Le temblaron las rodillas, i nuevamente sintió esa
excitación, cuando su amo le dijo:
"¿Puta perra, con quien crees que estas hablando? eres una
pésima puta, creo que tendré que pensarme si merece la pena perder mi tiempo, te
avisé, que leyeras atentamente el contrato i veo que no lo has cumplido."
Ella, totalmente descolocada, no sabía el porque de esa
situación, no había tardado tanto en devolverlo, con los datos i la firma
requerida, pero era evidente que algo había olvidado. ¿Tal vez su condición de
sumisa, que pertenece a un amo?
"Veo que voy a tener que educarte desde el principio, i con
mano dura, para que nunca más se te olvide quien eres", i comenzó a darle las
primeras ordenes que quería que cumpliera:
"Por no saber cual es tu sito, de inmediato cumplirás con las
obligaciones de una buena perra sumisa, quiero mi coño bien depilado. Después,
iras a un sex-shop, i compraras unas bolas chinas, allí mismo las introducirás
en mi culo. Seguidamente buscaras un salón de tatoos, quiero que te hagas un
tatuaje, pondrá perra Luna i mis iniciales JB, será en el pubis, señal del amo
al que perteneces, pedirás que te hagan un pirsing en el clítoris, pero atiende
bien, quiero que te lo haga un hombre, i cuando te pregunte lo que quieres, le
explicaras que tu amo así te lo ha ordenado, luego decidiré si te doy la
oportunidad y el orgullo de ser mi sumisa".
Totalmente confundida con sus ordenes, algo había pasado por
alto, había fallado a su amo, aun antes de serlo, le había enojado tanto que
tras darle esas ordenes la colgó sin mas.
Aun, le temblaban las rodillas por la excitación de escuchar
la voz de él, mezclada con la preocupación de no agradar a su amo ¿i si este
decidiera no serlo?, ¿que haría entonces?, quiso dejarlo estar por el momento, i
comenzó a organizarse para cumplir las ordenes de su amo.
Mientras se llenaba la bañera, comenzó a desvestirse, había
preparado en el baño, unas tijeras, espuma de afeitar y una cuchilla nueva, fue
recortando con mucho cuidado todo el bello, para después mojar con agua tibia su
zona pélvica, tras lo cual, comenzó a masajearse con espuma, empezó a subirle el
ritmo cardiaco i a costarle mas trabajo respirar, su piel comenzó a llenarse de
pequeñas gotas de sudor que hacían evidente su excitación, sus dedos no dejaban
de deslizarse rítmicamente por su coño y pasaban distraídas por su clítoris,
comenzando a gemir por el placer que sentía, fue aumentando el ritmo del masaje,
notando como su clítoris cada vez estaba mas erecto, estando al borde del
orgasmo, recordó una de las cláusulas del contrato, todos sus orgasmos
pertenecían a su amo, por tanto, no podría tener uno sin su consentimiento,
durante unos segundos que se le hicieron eternos, dudo, entre para de inmediato,
o dejarse llevar por el placer que sentía, pero recordó que el comienzo no había
sido muy bueno, como para permitirse cometer otra falta, i se detuvo, para
depilarse sin mas dilación.
Salio en busca del sex-shop, creía recordar que no muy lejos
de su casa había uno, nunca se le ocurrió entrar, prefería ir a tiendas más
especializadas en el placer femenino, donde además, compraba lencería seductora.
Entro en el local, algo dubitativa de lo que encontraría , el
dependiente para nada atractivo, pero muy atento, le mostró varios modelos de
bolas chinas i desde luego, varios tamaños, de seis que la mostró, eligió uno,
de un tamaño considerable pero no excesivo, según le dijo el dependiente, era de
un material realmente bueno i de fácil cuidado, la sorprendió que hasta se
pudiera lavar en el lavaplatos, noto como el dependiente no dejaba de mirarla,
con cara morbosa sorprendiéndose, cuando ella pregunto si tenía cuarto de baño
para probarlas, se adivinaba en él la lujuria de querer comprobar como le
quedaban, con prisa i algo sonrojada entro al baño donde introdujo las bolas en
su culo y comprobó, que la sensación no estaba nada mal, tras lo cual salio de
baño, pago y salio algo incomoda con la situación, pero habiendo cumplido con el
segundo encargo de su amo.
Se dirigió a un centro de tatoos, era increíble, tenían
cantidad de fotos de pirsing en todas partes del cuerpo, algunos ya los conocía,
ella misma, lleva siete repartidos por su cuerpo, cuatro en las orejas, uno en
la nariz, otro en el labio y el ultimo en el ombligo, pero lo que mas le
intereso, fue ver fotos de tatoos, ya que ella no tenia ninguno.
Mientras estaba en ello, se le acerco una chica, parecía ser
una de las encargadas en realizar los trabajos allí y le pregunto que deseaba,
ella le explico que deseaba hacerse un tatoo y un pirsing, le dijo como y donde
quería, la chica la invito a pasar a la cabina, para que esperara que su
compañera le realizara el trabajo, fue entonces, cuando nerviosa le informo que
quería que el trabajo se lo realizara un chico, la chica entonces, algo
sorprendida, le dijo que no había ningún problema, solo había supuesto que para
ese tipo de trabajo, ella hubiera preferido que fuera una mujer.
Entro en la cabina he intento relajarse, mientras esperaba,
que llegara el encargado de hacerle todo lo que su amo le había ordenado. Al
cabo de poco rato, entraba por la puerta un chico alto y bastante atractivo, al
que se le adivinaba la curiosidad, por saber porque se le solicitaba para un
trabajo así, normalmente tenia pocas ocasiones de hacer un pirsing en el
clítoris, las mujeres siempre preferían chicas para tal menester.
La explico que comenzarían por el tatoo, le pregunto si tenia
algo pensado y donde quería hacérselo, era quizá el momento mas comprometido del
día, le explico que clase de tatoo quería y donde, el chico abrió los ojos
sorprendido de lo que estaba escuchando, mientras ella muy dispuesta i de tirón
(le explicaba que su amo así se lo había ordenado, como castigo por ser una mala
puta), tenia miedo de quedarse muda por la vergüenza. Fue instantáneo ver que al
chico la idea le ponía, nunca antes, le había sucedido una cosa así con una
cliente, no podía disimular el aumento de su polla, bajo el pantalón, i menos
aun, cuando tras pedirla que se desnudara de cintura para abajo, aprecio el
cordón que colgaba de su culo.
Las manos del chico se deslizaban suaves y sugerentes por su
pubis, en una mezcla deliciosa, al sentir el dolor de las agujas introduciendo
la tinta, con la firme mano de él sobre ella, las miradas se cruzaban i era
evidente que no era una sesión de tatoo normal, ambos tenían dificultades por
disimular la excitación. Ella, cada vez notaba más húmedo su coño, pero incapaz
de ver lo dura i caliente que estaba la polla de él, que se encontraba sentado a
un lado de ella.
Con dificultad el chico acabo el tatoo, i se preparaba para
realizar el pirsing; seria cardiaco resistir la tentación de tocarla el coño y
no tirarse de lleno a follarla, nunca antes, una mujer le había puesto tan
cardiaco, sentía cada latido de su polla reventándole el pantalón, i fue
evidente la humedad de ella, cuando la toco para preparar la zona, intentando
inútilmente secarla el fluido vaginal, mientras ella, luchaba por ahogar los
gemidos que salían de su boca, procurando no sucumbir a la tentación, de pedir
que la follara ya, sin esperar un segundo más, nunca imagino que el castigo
fuera tan difícil de cumplir, pero justo por ello, aun tenia mas ganas de
agradar a su amo.
Todo el deseo se esfumo en un segundo, cuando el dolor la
cogió por sorpresa, un grito agudo salio inesperado por su boca, asustando al
chico, quien no dejaba de preguntarla si se encontraba bien, a lo que ella no
era capaz de responder, para rematar el escozor que la causo el liquido
desinfectante, no la dejaron escuchar las explicaciones que le daba, de cómo
cuidar sus recientes heridas.
El chico se despidió, con cara lasciva i de evidente
frustración, lamentaba no haber rematado la faena, era evidente que nunca se le
presentaría una ocasión igual, salio dejándola sola para que se vistiera, todas
esas sensaciones y sentimientos la llevaron nuevamente a su amo. Desde que le
conoció y decidió escogerle como amo, no había parado de experimentar un sin fin
de sentimientos, deseo, lujuria, vergüenza, excitación, dolor, placer, etc.…solo
faltaba que él, también la quisiera como sumisa, esperaba que así fuera, más que
nunca.
Deseosa de llegar a casa i ver como había quedado, pensó, que
tendría que ser estupendo después del dolor i la vergüenza pasadas, aunque la
verdad, solo deseaba que fuera del agrado de su amo, pero se sorprendió, también
era del agrado de ella, le había hecho unas letras góticas, que le daban al
tatoo un cáliz precioso.
Inmediatamente llamo a su amo:
"Perdón amo, por la falta de respeto mostrada anteriormente,
esta puta ha cumplido ya con todos los encargos que la ordeno".
"Bien puta quiero verlo, ¿supongo, que sigues con las bolas
chinas en mi culo, como te ordene?"
"Si amo, sigo con ellas", era increíble, se había olvidado
por completo, que aun las llevaba puestas.
"Te las pusiste como te dije, en el sex-shop, ¿verdad?"
"Si amo, en el baño del mismo sex-shop."
"Yo no te dije que te las pusieras en el baño puta, te dije
que te las pusieras allí mismo, ves, como no mereces mi interés, eres tan torpe
i estúpida, que no sirves ni para cumplir con algo tan fácil, como lo que te he
mandado, pensare que castigo se merece desobedecer una orden tan clara i fácil,
solo me faltaba que además de olvidadiza fueras tan torpe."
"Perdón amo, no volverá a pasar, acepto cualquier castigo que
mi amo me imponga, por ser mala puta, i además torpe, pero aprenderé amo, déjeme
demostrarle que seré la mejor puta, que nunca tendrá."
"Bueno, veamos el resto de los encargos, ¿supongo que los
habrás hecho como te ordene?"
"Si amo, me hicieron el pirsing i el tatoo, tal como me
mando, amo."
"¿Le dijiste lo que te dije?, que a tu amo, así le venia de
gusto, que todos sepan que eres una puta perra, i que me perteneces."
"Si amo, así lo hice."
"Bien, ahora quiero verlo, hazte unas fotos i mándamelas por
mensaje, i como castigo a tu torpeza, llevaras las bolas chinas durante el resto
del día, te pondrás faldilla corta e iras sin bragas, quiero que esta noche me
llames, para escuchar, hasta el más mínimo detalle de todo lo que has hecho hoy,
mientras tanto pensare si te acepto como sumisa."
"Como ni amo desee."
Volvió a colgar sin decir nada más.
Como podía ser tan torpe i estúpida, para no hacer las cosas
como él quería, se lo dejo muy claro, i aun así se equivoco.
Lo primero que hizo, fue hacerse las fotos y mandárselas
inmediatamente, no obtuvo respuesta de él. Ahora solo pensaba en el castigo
pendiente, tenia que reconocer que no era mas duro, que los ya cumplidos, salvo,
porque eran las 2h de la tarde i aun le quedaba ir a la faena, atender sus
obligaciones domésticas, i claro esta, lo mas difícil, que decir a su marido,
para que no supiera nada de todo lo que se avecinaba, i que solo acababa de
comenzar. Como explicar lo del pirsing y lo del tatoo, lo pensaría después.
El día, trascurrió raro, como comenzó, estaba incomoda por el
dolor del pirsing y del tatoo, las bolas chinas tampoco le dejaban relajarse
mucho, su presencia le hacían estremecer cada vez que recordaba a su amo, i
espera ansiosa, la noche para poder volver a escucharle, i saber si al final, la
aceptaba como su sumisa.
Llego la noche, i su amo no contesto al teléfono. La noche
seria eterna, i los nervios no la dejarían dormir.
Pero ese, ya es otro día…