[ Inicio ] [ Novedades ] [ Top100 ] [ Relatos Hablados ]
 Enlace Recomendado del día: [ Foro de Coches ]
 1,020,264 Miembros | 12,791 Autores | 53,801 Relatos | 4,013 Usuarios Online Bienvenido a TodoRelatos.com! 
SITIO DESTACADO
TODORELATOS
RELATOS
AUTORES
PANEL / INFO
COMUNIDAD
EXTRA
VARIOS
 
 
TIENDA
TODORELATOS » RELATOS » MI ESPOSA CENA DESNUDA CON UNA AMIGA (3) FINAL
[ "Cuando te fuiste me dejaste un sabor amargo en la boca" (Monica Lewinski). ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 12 de Mayo, 2008.
Fecha: 07-May-08 « Anterior | Siguiente » en Autosatisfacción (594 de 594)

Mi esposa cena desnuda con una amiga (3) Final

casimiro11
Accesos: 1,568
Valoración media:
Tiempo est. lectura: [ 10 min. ]
 -   + 
Mi mujer nos cuenta sus impresiones. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

El fin de semana con Eva y Juan había sido un éxito. Para mí fue algo muy excitante exhibir a mi mujer, y era obvio que ella había disfrutado haciéndolo. De cualquier modo, yo daba por cerrado el tema, pensaba que sería un hermoso recuerdo y que nuestras aventuras exhibicionistas habían llegado a su fin. Me equivocaba. Quince días después, Eva nos llamó por teléfono, quería invitarnos de nuevo a su chalecito "y hacer algo sexy". Elena no parecía muy convencida, decía que había sido divertido, pero que repetirlo sería aburrido y la cosa perdería encanto. No obstante, yo insistí, y al final conseguí que accediera. Lo que sucedió esta vez se nos fue un poco de las manos, si bien para todos fue algo inolvidable, especialmente para mi mujer. Pero creo que, para comprender mejor cómo se desarrolló todo, es mejor que sea ella quien os cuente lo que sucedió.

La historia de Elena:

Lo cierto es que al principio el capricho de mi marido me pareció un poco infantil, cuando me pidió cenar con él desnuda me hizo gracia, no me costaba nada complacerle, pero desde luego no supuse que yo misma iba a entrar en el juego y que el mero hecho de mostrar mi cuerpo pudiera resultarme tan placentero. Debo decir que el día que me desnudé ante Juan, Eva y mi marido, sentí una excitación tremenda. Sentir sus miradas sobre mi piel, sabiendo que los dos hombres estaban babeando por mí, tener a mi lado a Eva, bailar con ella mientras nos miraban, fue el momento más erótico de mi vida. Pude comprender una de las reglas del verdadero exhibicionismo: si también Eva hubiera estado desnuda, el momento habría perdido electricidad, sin embargo, el estar sólo yo en cueros, le daba un toque sexy y elegante. Puedo decir que, mientras bailaba con Eva, sabiéndome el centro de todas las miradas, me sentía incluso artística, como una modelo que es adorada por todos los que la rodean. Me da un poco de vergüenza decirlo pero, cuando terminó el baile, estaba realmente húmeda, y me hubiera sido muy sencillo alcanzar el orgasmo allí, delante de todos.

Cuando Eva llamó con la intención de repetir el evento, le dije a Jaime que me parecía un poco aburrido andar otra vez con lo mismo. Lo que no le dije es que me daba un poco de miedo, empezaba a notar que me estaba enganchando y que quizá me gustaba demasiado estar desnuda entre gente vestida. Ante sus ruegos, accedí, pensando "qué diablos, será como la primera vez". Como veréis, el asunto fue bastante más allá.

Llegamos al chalet de Eva el sábado por la mañana, allí estaban nuestros anfitriones esperándonos. Tras los besos de rigor, fuimos a la piscina a darnos un baño. Como si fuera lo más habitual del mundo, directamente yo bajé sin bañador, y estuve desnuda con ellos durante toda la mañana. Era agradable sentir el sol sobre mi cuerpo y ponerme morena por todas partes, por primera vez en mi vida no iba a tener marcas de bikini alguno. Juan me miraba con disimulo, y a mí me gustaba, también me gustaba saber que, aunque era diez años más joven, Eva, con su eterno bañador negro, no podía en absoluto compararse conmigo.

Fue una mañana agradable, pero un poco aburrida en mi opinión, si bien Jaime parecía estar disfrutando mucho con la vista. Cuando llegó la hora de comer, nos metimos en casa para resguardarnos del calor y pusimos la mesa. Mis compañeros se vistieron con pantalones cortos y camisetas, yo, a petición popular, permanecí desnuda. Realmente era la que estaba más confortable, teniendo en cuenta el calor que hacía. Me gustó comer con ellos en cueros, pero ya empezaba a ser rutinario, si bien reconozco que tenía su morbo estar con dos chicos y una chica vestidos, viendo el telediario, y saber que ellos en cualquier momento podían echar un vistazo a mis pechos, mi trasero o mi vagina.

Así pasamos la sobremesa, después, un poco de piscina y a prepararnos para la cena. Parecía que todo iba a discurrir por los mismos cauces, agradables pero un poco sosos, y que nada "peligroso" iba a suceder. Pero fue entonces cuando Eva entró en acción, con ideas que me tenían a mí como centro de diversión para todos. "Si de verdad eres una chica exhibicionista, nos lo tendrás que demostrar" "¿Te parece poca demostración? –contesté- llevo en pelotas todo el día" "Sí, pero tengo una idea mejor" respondió ella.

Entonces, me hizo tumbar en una vieja hamaca que había en el jardín, cerca de la piscina. Eva me pidió que pusiera mis manos por encima de la cabeza y, cuando me quise dar cuenta, me había atado ambas muñecas entre sí y éstas al cabecero de la hamaca. Me reí, pensando que el juego era muy inocente, y no puse reparos cuando me pidió que abriese un poquito las piernas para atar cada una de ellas a una pata de la hamaca. Juan y Jaime miraban todo con cara de tontos, dios mío, ¡qué fácil es dejar a los hombres con la boca abierta! Una vez que Eva hubo terminado, allí estaba yo, totalmente desnuda, con los brazos atados por encima de mi cabeza y las piernas, ligeramente abiertas, atadas también. Me di cuenta de que, aunque no tenía completamente abiertas las piernas, ofrecía una generosa vista de mi sexo. Me sentí un poco cohibida cuando vi que Juan miraba cuando creía que no me daba cuenta... pero también estaba un poco excitada, la verdad. Por su parte, mi marido parecía abducido, era Eva la que llevaba la voz cantante "y ahora –dijo- vamos a cenar usando el cuerpo de Elena como mesa".

Sinceramente, lo que primero que pensé es que era un guarrería, si bien yo estaba recién duchadita. Pensé que me pondrían primero un papel transparente o similar, pero parecían dispuestos a cenar directamente sobre mi piel. Fueron por tanto poniendo sobre mí nuestra cena del día, fundamentalmente fiambre. Así, mis pechos quedaron cubiertos con unas lonchas de jamón, mientras quesos y diferentes canapés tapaban mi estómago y piernas. En el ombligo, Eva puso una fresa y, alrededor, varias frutas en precario equilibrio. Cuando hubieron terminado, los tres quedaron satisfechos su obra. "Falta el toque final" dijo Eva. Allí empezaron a girar las cosas.

Eva cogió un plátano, lo peló hasta la mitad, y se dirigió hacia mi sexo. Traté de protestar, habíamos dicho que no habría sexo, pero estaba atada, qué podía hacer. Sentí que con sus dedos, sin apenas rozarme, Eva separaba los labios de mi vulva e introducía con cuidado el plátano. A esas alturas, yo ya estaba un poco excitada, y el plátano se deslizó con suavidad, lo que me produjo no poco sonrojo. Allí estaba ahora, atada, desnuda, con comida sobre mi cuerpo y, para remate, la mitad de un plátano introducido en mi vagina, mientras la otra mitad, pelada, asomaba esperando... no quería ni imaginar qué. Finalmente, Eva trajo un bote de nata y cubrió totalmente mi sexo con ella.

"Bien –dijo Eva- ahora sí está todo" "estupendo –traté de reír- podéis empezar" "No –contestó la terrible Eva- tenemos que esperar a los invitados" ¿Qué? ¿¡había invitados!? La cosa se estaba poniendo peligrosa, la idea de que llegara alguien más y me encontrara con un plátano en mi sexo me parecía muy humillante. Miré a Jaime, que tenía una cara de imbécil como en pocas ocasiones. Protesté y dije que no quería seguir con el juego, pero no podía moverme, y en ese momento oímos que alguien aporreaba la puerta del jardín. Mientras Eva salía a abrir, Jaime se me acercó y me susurró al oído "por favor, no lo estropees ahora" No sé porqué accedí, tal vez yo también quería ver en qué acababa todo, tal vez el plátano dentro de mi sexo estaba nublando un poco mi percepción de las cosas.

El caso es que allí seguí, expuesta ante todos, si bien es cierto que ahora estaba parcialmente cubierta por la comida que me habían puesto encima. Eran dos los invitados de Eva, Mike (dios mío, qué tipo de nombre es ése) y Marta. Marta era una rubia de esas que los hombres llaman despampanantes, todo tetas y culo, aunque a mí me pareció más bien una ordinaria, llevaba una minifalda mínima y un escote de vértigo (es gracioso que yo critique eso, estando como estaba totalmente desnuda, y con plátano en...) Por su parte Mike era... el hombre más guapo que he visto en mi vida. No sé porqué, pero eso terminó de descuadrarme, si ya la situación era de por sí lo suficientemente humillante y sexy a la vez, el estar desnuda ante un hombre tan atractivo y saber que no tenía posibilidad de taparme, me hizo ser más consciente de lo que tenía introducido entre las piernas. Debo reconocer que estaba bastante húmeda, y todos mis esfuerzos iban encaminados a ocultarlo.

Hechas las presentaciones, empezó la cena. Según los comensales iban picando de aquí y de allá, mi cuerpo iba apareciendo totalmente desnudo. Yo sólo podía mirar cómo comían mis compañeros, pero lo cierto es que no tenía nada de apetito. De vez en cuando miraba a Jaime, que parecía estar disfrutando, de vez en cuando a Mike y Marta, que me hacían sentir muy cohibida. De pronto pensé, "dios mío, Mike y Marta NUNCA me han visto vestida, sólo me conocen aquí, atada y desnuda frente a ellos" El pensamiento contribuyó a excitarme un poquito más.

Cuando ya sólo quedaba el plátano, y la nata, Eva rebañó esta última con una cuchara y, lentamente, sacó la fruta de dentro de mi cuerpo. No pude evitar exhalar un pequeño suspiro cuando mi sexo volvió a quedar libre. Me reconocí a mí misma que una parte de mí anhelaba ser llenada de nuevo. Mis amigos terminaron el plátano y se quedaron allí, mirándome. Yo me sentía muy confusa, estaba excitada y cohibida a la vez, ahora todos podían mirar cada centímetro de mi cuerpo y yo, atada, no podía hacer nada por evitarlo. Al fin, le pedí a Eva que me desatara, porque me dolían las muñecas, y me vi libre de mis ataduras. "Voy a darme una ducha –dije- estoy sucísima con los restos de la comida". Pero mientras me dirigía al baño, Eva me interrumpió "¿dónde vas? Usa la ducha del jardín, ¿no querías ser una chica exhibicionista?" Me quedé dudando por un momento, miré en mi interior y descubrí que me moría de ganas de ducharme en el jardín, delante de todos. Fue una ducha deliciosa, sabía que las miradas de todos estaban en mi cuerpo desnudo, decidí disfrutar de la situación, ya que ellos habían disfrutado de la cena a mi costa. Con mucha lentitud, fui enjabonando y frotando mi pelo, mi cuello, mis hombros, me detuve especialmente en los senos y las nalgas, y me demoré una eternidad con el vello púbico, pringoso después de la nata. El silencio era sepulcral, y yo estaba cada vez más húmeda y excitada. No sé si lo oyeron, pero algún gemido se me escapaba de vez en cuando. Estuve bajo el agua no menos de quince minutos, fue la ducha más sensual de mi vida.

Cuando terminé, busqué con la mirada una toalla para secarme, pero no había ninguna. "Siéntate en el sillón grande –me dijo Eva- y charlamos mientras te secas" No me había dado cuenta hasta ese momento. Eva, Juan, Jaime, Mike y Marta estaba sentados en pequeñas sillas, y justo enfrente, Eva había colocado un viejo sillón de mimbre con brazos. Me senté allí, desnuda y mojada por dentro y por fuera (por fuera por la ducha, por dentro por mi propia excitación). Ahora estaba en desnuda delante de cinco personas vestidas, con un deseo infinito de tener un orgasmo y a la vez tratando de ocultarlo. Estuve a punto de pedirles que me dejaran ir a mi habitación por un tiempo, pero permanecí allí, ante ellos.

"Lo estás haciendo muy bien –dijo Eva- pero no me parece que seas tan exhibicionista como dices, no podemos verte bien". Inconscientemente, al sentarme había cruzado las piernas. La miré fijamente y, lentamente, abrí las piernas. Ahora todos podían ver mi sexo, húmedo y más abierto de lo que yo hubiera deseado. Pero tampoco eso parecía suficiente para Eva "¿te importaría subir las piernas a los brazos del sillón?" Todos me miraban fijamente, las chicas sonreían, los chicos parecían próximos al infarto. Mi marido parecía bloqueado, como si no supiera qué desear, seguir con aquella exhibición o pararlo todo. Lo pensé durante un minuto o dos. Por un lado era humillante, parecía un animal en el zoo, exponiendo toda su intimidad a los ojos de los otros... pero al mismo tiempo no podía negarme a mí misma mi excitación, era diferente a cualquier cosa que hubiera sentido antes: yo era un objeto, sí, pero un objeto adorado por mi público, era claro que ellos me estaban utilizando, pero también yo estaba disfrutando con aquello. De cualquier modo, era algo voluntario, nadie me obligaba y yo podía pararlo cuando quisiera. Respiré hondo, miré a Eva con aire triunfante y, despacio, puse mi pierna izquierda sobre el brazo del sillón. Un suspiro fue perfectamente audible entre mi público. Después, subí mi pierna derecha.

Mi postura era ahora parecida a la que nos toca poner a las mujeres en el ginecólogo. Me sentía bien, la verdad, miré de reojo a Mike y su cara de aprobación me resultó embriagadora, gustar a un hombre joven y guapo era muy incitante. Estaba cada vez más húmeda, y Eva no parecía dispuesta a darme tregua "estupendo Elena, buena chica. Pero seguimos si poder verlo todo" Por un momento no sabía a qué se refería, estaba desnuda frente a ellos, con las piernas totalmente abiertas, ¿qué más quería?. Con una conmoción, caí en la cuenta de lo que me estaba pidiendo. La miré seria, ya casi era un reto entre ambas, y no estaba dispuesta a ser derrotada. Usando los dedos índices, abrí los labios de mi vagina y les mostré el interior de mi sexo. Miré hacia abajo. Mi clítoris estaba hinchado y palpitante, y estaba tan mojado que por un momento me sentí incómoda. Pero luego recordé que estábamos allí para disfrutar, apreté los dientes y levanté la vista hacia mi público. Estaban boquiabiertos.

Eva estaba sonriendo, mientras los demás no me quitaban ojo de encima. Al fin, con esa mirada pícara que ya temía, me dijo "¿estás muy nerviosa, verdad?" "bueno, es... un momento un poco embarazoso..." Yo todavía trataba de ocultar mi estado, y pensé que lo estaba logrando, hasta que Eva continuó "cuando uno está tan tenso, lo mejor es relajarse" "¿qué quieres decir?" balbucí con un hilo de voz. "Quiero que te masturbes delante de nosotros, queremos verte gozar". "No –protesté- dijimos que no habría sexo entre nosotros". "Efectivamente –dijo Eva- no habrá sexo entre nosotros, tú tendrás sexo. Quieres ser una chica exhibicionista, ¿no es así? Pues debes dar el último paso, nos has mostrado tu cuerpo, es hora de mostrarnos lo más íntimo de ti: tu aliento vital, tu modo de disfrutar, queremos que nos muestres tu lado más real y oculto. Necesitamos verte mientras tienes un orgasmo".

Una vez más intenté analizar lo que estaba pasando. ¿Era humillante masturbarme delante de cinco personas, a dos de las cuales hacía un par de horas que las conocía? ¿o era lo más erótico de mi vida? ¿o las dos cosas a la vez? Todavía hoy no sé la respuesta. Lo que sí supe en ese momento es que Eva tenía razón, necesitaba aliviar mi tensión, y sólo había una manera de hacerlo. Mientras separaba los labios de mi vagina con una mano, empecé a masajearme el clítoris con el índice de la otra. No sé porqué, pero no me pareció obsceno ni soez: era la culminación natural de mi exhibición. Primero, introduje el índice en mi interior, lentamente. Se me escapó un suspiro, y la excitación de los chicos era palpable. Eso hacía que no me sintiera sola en mis juegos, de algún modo, ellos estaban participando. Cuando el segundo de mis dedos entró en mi cuerpo, alguien dijo "dios mío, es fantástico". No supe quién, yo ahora estaba gimiendo cada vez más alto, mi respiración empezaba a ser agitada. Nunca me han gustado las penetraciones salvajes, siempre he pensado que más vale maña que fuerza, y las fantasías sobre vergas enormes no van conmigo. Siempre me había sobrado con dos dedos para estos menesteres, pero esta vez, recurrí a un tercer dedo, lo necesitaba. Mis convulsiones eran ahora atroces, estaba teniendo un orgasmo salvaje. Eva y los demás apenas respiraban, temían interrumpir mi placer. Cuando el final estaba próximo, aún introduje el meñique en mi vagina, era la primera vez que tenía cuatro dedos en mi sexo. Mi aullido fue tan intenso y largo que incluso creo que Jaime se asustó. Por un momento sentí que mi orgasmo no iba a terminar nunca, subía y subía, se estabilizaba, y cuando creía que iba a decrecer, mi placer volvía a aumentar otra vez. Finalmente, con un gemido que me hizo sonrojar, terminé de gozar. Con un suspiró, saqué mi mano de mi sexo y miré hacia abajo. Mis fluidos habían puesto perdido el sillón. Pero no era el momento de avergonzarse, miré a los demás, exhausta pero feliz "y ahora ¿soy o no soy una chica exhibicionista?"

TodoRelatos.com © casimiro11

SEXO EN VIVO
Nueva Webcam de Sexo de TodoRelatos!
CONTACTOS
Contacta con gente de tu misma ciudad!
SEXSHOP TODORELATOS
Tienda de confianza ideal para regalos, sorpresas...

Valore y Comente los relatos que lee, los autores lo agradeceran y supondrá una mejora en la calidad general de la web. Gracias!
 Comentarios (3)
\"Ver  Perfil y más Relatos de casimiro11
 Añadir a Lista de Favoritos
 Reportar Relato
 Versión para Imprimir
 Enviar este relato a un amigo/a
 Excelente
 Bueno
 Normal
 Malo
 Terrible
« Volver a la página anterior Ir arriba
Usuario
Contraseña

 
» Registrarse
» Recordar Clave
» Ayuda
 
SEXO EN VIVO
Sexo en Vivo
 
SEXO

Fotos de Sexo
 

Videos de Sexo
 

Descargar Peliculas
 

SexShop
 

WebCam de Sexo
 

Sexole
 

FisgonClub
 
 
CONTACTOS
» Red de Contactos
 
RELATO HABLADO

Dibujando mis recuerdos
 
     
WEBCAM EN DIRECTO
[ Sexo en vivo, prueba gratis! ]
 
RELATOS HABLADOS
[ Un relato hablado nuevo cada día! ]
Copyright © 1999 - 2008 TodoRelatos.com v3.30 - LWNET. Todos los derechos reservados.
Privacidad y Terminos de Uso · Ayuda y FAQ · Contacto