Pasado el tiempo de prueba, volví a la consulta. Me explicó
que podíamos hacerlo de una manera dolorosa y de otra más dolorosa aún. Yo elegí
la más dolorosa.
Me hizo montarme otra vez en la silla, pero de rodillas y de
cara al respaldo. Pero antes de subirme, me metió una jeringuilla por cada pezón
y el líquido que llevaban dentro entró en mis pechos. Me explicó que eso era
para que mis tetas crearan leche.
Me coloqué en la silla y abrí las piernas. Me ató las manos a
la silla y los pies a los estribos. Noté que algo frío, metálico, tocaba mi ano.
De repente, entró de golpe y supe de qué se trataba: era un pene metálico con
salientes; me quería romper el culo. Empezó a vibrar: iba a pilas. Me produjo un
orgasmo. Las tetas se me endurecieron, los pezones firmes. Metió una mano en el
coño. Llevaba crema. La untó bien. Mientras esperaba a que hiciera efecto
mantuvo la mano dentro mi coño mientras me lamía el clítoris. Más espasmos
aparecieron. La vagina empezó a convulsionarse. La crema estaba haciendo efecto.
Terminó de meter la mano. Movió el muñeco para que saliera de cabeza, que
comenzó a pasar por el cuello del útero.
Paró de sacar el muñeco, que aún iba a medio camino de
iniciar la salida. Escuché una bragueta abrirse y que se estaba masturbando.
Una mano se deslizó por mi teta derecha. Apretó el pezón.
Salía algo de leche. Me puso una pinza de tender para que no saliera líquido.
Repitió la operación con la teta izquierda. Los pechos se me estaban hinchando.
El coño me empezó a doler. La crema estaba perdiendo efecto.
Se me fue cerrando la vagina. El muñeco estaba encajado. El dolor que me estaba
causando era enorme. Si a eso sumábamos las pinzas que tenía en lo pezones y el
vibrador sadomasoquista que tenía hincado en el ano, se hacía insufrible.
Se terminó de cerrar la vagina. El muñeco no había manera de
sacarlo ni de volverlo a meter.
Me dejó el muñeco tal como estaba, ya que no le quedaba crema
y tenía que conseguir más, o intentar provocarme el parto. Pero para poder hacer
eso, teníamos que esperar al día siguiente.
Continuará…
(Este relato es ficticio)