[ Inicio ] [ Novedades ] [ Top100 ] [ Relatos Hablados ]
 Enlace Recomendado del día: [ Foro de Coches ]
 1,020,305 Miembros | 12,792 Autores | 53,828 Relatos | 4,495 Usuarios Online Bienvenido a TodoRelatos.com! 
SITIO DESTACADO
TODORELATOS
RELATOS
AUTORES
PANEL / INFO
COMUNIDAD
EXTRA
VARIOS
 
 
TIENDA
TODORELATOS » RELATOS » MANOLITO
[ El muerto al hoyo y el vivo al bollo. ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 13 de Mayo, 2008.
Fecha: 05-May-08 « Anterior | Siguiente » en Gays (6416 de 6434)

Manolito

ashara
Accesos: 6,698
Valoración media:
Tiempo est. lectura: [ 9 min. ]
 -   + 
Esta es la historia verídica de lo que me pasó cuando tenía unos catorce años. Antes de nada, y como De bien nacidos es ser agradecidos, quiero agradecer públicamente el apoyo que me prestó Eduardo Altamirano, ya que sin su consejo ni su opinión este relato hubiese sido seguramente un desastre. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

Hola.

Esta historia que voy a contar es verídica, y me pasó cuando yo tenía catorce o quince años. Actualmente tengo 58 años, estoy casado y tengo dos hijos.

En la época en que ocurrieron estos hechos yo estaba interno en un colegio de salesianos (yo era huérfano de padre y mi madre no podía atender a mi educación, por lo que no tuvo otra opción que dejarme en un internado).

Como podréis suponer, al estar entre monjas primero (dos años), y después entre sacerdotes (siete años), mi educación, lo mismo que la de mis compañeros, era muy represiva en el tema relacionado con la sexualidad, por lo que viviamos en un ambiente en el que todo lo que se refería al sexo era un pecado horrible, y cualquier actividad sexual estaba considerada como "actos impuros contra el sexto mandamiento".

Nos decían las monjitas que si nos la tocábamos los angelitos del cielo lloraban, que podíamos quedar ciegos, que al tocárnosla (masturbarnos) nos saldría por la punta un líquido blanco, como leche, y eso era nuestra médula espinal, por lo que podríamos quedar paralíticos... En fin, estas y otras barbaridades por el estilo.

En verano nos íbamos a casa de nuestras familias a disfrutar de las vacaciones. Eran tres meses en los que nos olvidábamos del internado y sus normas.... excepto de la idea de que todo lo relacionado con el sexo era una monstruosidad que estaba severamente castigada con las penas del infierno.

Como verán los lectores nuestra vida estaba fuertemente influida por la religión.

Naturalmente yo, con mis catorce años, me masturbaba de vez en cuando, pero al acabar me quedaba con un gran sentimiento de culpa por lo que iba corriendo a la iglesia a confesar mi "horrible pecado". Era la única manera que tenía para tranquilizar mi mente.

Hasta que un día...

Estaba yo en casa de mi familia, de vacaciones, dispuesto a disfrutar del verano.

Iba con mis amigos a nadar, a correr, a hacer nuestras travesuras...

Uno de mis amigos, que se llamaba Manuel (nosotros le llamábamos Manolo o Manolito, como es costumbre en España llamar a los amigos), era un chico de unos quince años, con un cuerpo muy bien proporcionado, y sin ser atlético, lucía una buena musculatura. Este chico era muy buen amigo mío, y siempre me buscaba para jugar o simplemente para hablar sobre chicas y sobre sexo. (La verdad es que este chico estaba bastante obsesionado con este tema). A él le divertía mucho la cara que ponía yo cuando sacaba el tema del sexo, porque yo ponía una expresión de disgusto y le decía que no quería hablar de esas cosas, que consideraba inmorales. Naturalmente él se reía de mí y cuanto más me enojaba yo, más insistía él en el tema. A pesar de eso a mí me gustaba estar con él. Me sentía atraído por su gracia y por su gran sentido del humor y nos teníamos un gran afecto. De hecho lo consideraba como mi mejor amigo, lo mismo que él a mí.

Una tarde en que el sol calentaba con fuerza, y que parecía que ardía el aire, nos encontrábamos los dos en un pajar, a la sombra, platicando de todo. Estábamos tumbados sobre la paja, y nuestra única ropa, a causa del tremendo calor que hacía, consistía en una simple camiseta de tirantes y un pantaloncito corto.

En una es éstas él se echó encima de mí, y agarrándome por las muñecas me estiró los brazos, dejándome en una postura que parecía Cristo crucifidado.

Él, riéndose, me dijo:

-Oye, ¿No te gustaría follarte (coger) ahora a María Luisa? Vaya par de tetas que tiene la nena, ¿Eh? ¿No le harías "así"?

Y al mismo tiempo empezó a moverse encima de mí con unos movimientos que imitaban los de un acto sexual.

Al roce de su pene con el mío a través de nuestros pantalones se unió el tremendo calor que hacía y mi abstinencia sexual por motivos "religiosos". Las hormonas empezaron a hacer su trabajo: Mis manos empezaron a sudar, y no precisamente por el calor que hacía; tenía la garganta seca; el corazón empezó a latir furiosamente como queriendo salir de mi pecho. Sentí en mi vientre esa sensación de tenerlo lleno de "mariposas" que con sus alas me cosquilleaban por dentro. Mi respiración empezó a agitarse, mis convicciones morales se derrumbaron. En ese momento ya no pude resistir más y me entregué. Con esfuerzo le contesté que sí.

-¿Y ella qué te haría? me preguntó él con una sonrisa maliciosa en los labios y apretándose un poco más contra mí, como queriendo impedir que me escapase.

-Ella... ella...me... me haría asss...assí... (Y con miedo pero al mismo tiempo con un gran deseo empecé a moverme debajo de él, como si estuviese en plena cojida).

(A la mierda la pureza sexual y a la mierda los curas y sus prohibiciones, pensé yo en aquel momento).

Me di cuenta de que mi forma de pensar había cambiado, que un absurdo mundo de moral sexual propia de curas y de monjas, pero no de chicos adolescentes, se había venido abajo en aquel momento. Seguí moviéndome debajo de Manolo, ya sin control y decidido a disfrutar de lo que el cuerpo me reclamaba. Manolo se dio cuenta de mi excitación que no podía disimular, ya que mi pene, duro como una piedra, estaba haciendo presión contra el suyo y había empezado a producir presemen que me mojaba la ropa interior y arreció con sus movimientos encima de mí.

-¿Y no le meterías un dedito a la nena en su agujerito?

-Sssssssssí- le dije yo, casi sin fuerzas por la excitación que tenía.

-¿Un detido... como éste?

Diciendo esto se puso de rodillas y de un solo tirón se bajó el pantalón y los calzoncillos, dejando a la vista su pene, largo, delgado y duro. Se movía de arriba para abajo al compás de los latidos de su corazón. De su punta colgaba un hilo de presemen. Unos pelos cortitos y suaves adornaban la base, y unos huevos de mediano tamaño colgaban entre sus piernas.

Aquel espectáculo, y la idea de que estaba cometiendo "actos impuros" me excitaron al máximo, y con un hilo de voz le dije:

-Síiiii.

-¿Qué te pasa? Parece que te pusiste nervioso al ver mi picha- Me dijo él. ¿Te gusta?

-Si, me gusta mucho.

Mi calentura en aquel momento era tan grande que estaba dispuesto a lo que fuera. Todo mi cuerpo temblaba, y no de frío precisamente.

-Bueno, ahora tienes que enseñarme tú la tuya, a ver cómo la tienes de grande.

Yo ya había abandonado todo el pudor y la vergüenza y lo único que quería era entregarme por completo al placer sexual. Nervioso como un flan me bajé los pantalones y los calzoncillos y dejé al aire un pene erecto y totalmente mojado con el líquido preseminal. Igual que el de Manolo, mi pene era largo y delgado, y unos pocos pelos adornaban la base, lo mismo que mis huevos.

-Vaya, cómo estás- me dijo. Parece que tienes ganas de guerra ¿Eh, maricón? Bueno, vamos a ver quién la tiene más grande. Venga, abre bien las piernas, que vamos a juntarlas para medirlas.

Yo abrí mis piernas todo lo que pude y él se echó encima de mí, poniendo su pene en contacto con el mío. Pero no se conformó con medir, sino que, igual que al principio, empezó a moverse encima y a suspirar agitado.

Yo lo abracé por su cintura y gimiendo de placer empecé a moverme.

Con mis piernas rodeé sus muslos y los apreté con desesperada ansiedad.

Sabía que Manolito me estaba follando, que estábamos haciendo una cosa que era un horrible pecado como me decían los curas y mi familia, que desde aquel momento mi alma estaba manchada por el pecado, pero eso, en lugar de apenarme, me excitó aún más.

Enseguida se levantó y se sentó encima de mi pecho, poniendo las piernas a cada lado. Empezó a masturbarse lentamente junto a mi cara y suspirando con fuerza a causa de la excitación que sentía.

El aroma de aquel pene, el roce de los huevos de mi amigo Manolo con mi garganta y el ver cómo su líquido preseminal caía encima de mi cara me volvieron loco de excitación, así que, sin poder aguantar más, comencé a masturbarme yo también. Enseguida Manolo me retiró la mano para que no siguiese masturbándome y arrimando su tranca a mi boca me preguntó:

-¿Quieres chupármela?

-No.

-¿Por qué?

-Porque me da asco.

-Pero si está limpia. Anda, chúpamela un poco.

-No quiero.

-Bueno, pues entonces por lo menos dame un beso en la puntita.

Yo, por no contrariarlo, accedí. Él entonces arrimó su pene a mi boca, poniéndose en cuatro patas sobre mi cara, y yo, con algo de asco, le besé en la punta.

Aquello no era lo que yo esperaba. Yo creí que el contacto de su polla con mis labios iba a ser repugnante y nauseabundo y que vomitaría el hígado, pero no fue así. El perfume a "macho" que desprendía aquella parte de su cuerpo, la suavidad de la piel de su polla en mis manos, el sabor de su glande, acre y como salado, y la sensación de que tenía a mi mejor amigo encima de mí me convencieron de que aquello, lejos de ser asqueroso era una cosa muy agradable.

-Bueno, pues no está tan mal esto (pensé yo). Y, excitado como estaba, agarré su pene y lo introduje en mi boca. Lo chupé, pero él lo retiró y me dijo:

-No, así no. Primero lame el tronco desde los huevos y vas subiendo hasta llegar a la cabeza de la picha. Cuando llegues a ella lámela como si fuese un helado.

Hice lo que me pedía mientras volvía a masturbarme furiosamente. Él volvió a retirarme la mano, dejándome sorprendido.

-¿Por qué no me dejas meneármela? Estoy muy caliente y no aguanto más.

En efecto, yo estaba al límite de mi excitación, tanto que el sol, comparado conmigo, era un bloque de hielo.

-Cállate y sigue chupándomela, que ya me falta poco.

Y volviendo a meterme la polla en la boca empezó a moverse, follándomela mientras gemía de placer.

Enseguida la retiró y un torrente de semen brotó de su polla cayendo y resbalando por mi cara y por mi cuello. Aquello era la locura. Yo deliraba de placer y creía que estaba al borde de un ataque al corazón.

Se levantó de encima de mí y me dijo: -¿Sabes por qué no quería que te pajeases?

-¿Por qué? -le pregunté

-Porque quiero pajearte yo.

Agarró mi pene que estaba a punto de reventar y empezó a frotarlo.

Yo: AAAAAAAHHHHHH........ AUUUUUHHHHHH....... Sigue. Sigue, cabrón, que me estás volviendo loco.

Acercó su cara a mi polla, abrió la boca y empezó a lamerme la punta. Yo, gritando de placer, abrí mis piernas todo lo que pude y me moví furiosamente, metiéndosela y sacándosela de su boca, hasta que me vino ese cosquilleo en los huevos que anuncia un orgasmo cercano.

 

-Aaaaaaahhhh..... Manolo, para queeeeee..... mmmmeeee..... mmmeee coooorrrrrroooo... Auuuuuuuggghhhhhh......

Manolito no me hizo caso y enseguida recibió varios trallazos de leche dentro de su boca. Los tragó y después me limpió la punta del glande con su lengua.

Se puso de pie, me agarró de las manos y tiró de mí para levantarme. Las piernas no me sostenían. Todo a mi alrededor daba vueltas alrededor de mí. Veía borroso. Estaba tan relajado que casi no sabía dónde estaba. Me parecía estar flotando en una nube. Nunca hasta entonces había sentido aquella sensación.

Desde luego, lo que sí puedo decir, es que entre todo aquel cúmulo de nuevas sensaciones no estaba la sensación de culpabilidad que tenía siempre que me masturbaba. En su lugar sentía como una liberación interior que hacía que me sintiese feliz y muy satisfecho conmigo mismo. Si de algo me arrepentía en aquel momento era de no haberlo hecho antes.

Cuando me calmé un poco, con una vocecita desmayada le dije.

-Manolito, siento mucho haberme venido dentro de tu boca, pero yo te avisé y tú no quisiste retirarte.

Él, soltando una carcajada, me dijo:

-Pero qué tonto eres, ¿No ves que si no me retiré es porque quería que te vinieses dentro de mi boca? Tenía ganas de probar cómo sabe el semen, y la verdad es que me gustó. Bueno, venga, vamos a vestimos y ahora a ver dónde podemos lavarnos, porque tienes la cara toda pegajosa y además estamos sudando como cerdos.

Nos vestimos y fuimos andando, procurando aprovechar la sombra de los árboles.

Llegamos a una fuente y en ella nos lavamos la cara y nuestros penes.

-Bueno, dime una cosa: ¿Te gustó lo que hicimos?

-Si, me gustó mucho, y me gustaría volver a hacerlo más veces contigo, pero...

-¿Pero...?

-No, nada, que como se entere la gente de lo que hicimos nos van a matar.

-¿Y por qué tiene que enterarse nadie? Podemos seguir haciéndolo siempre que queramos y no decir nada a nadie, como hace todo el mundo.

Y desde luego que sí lo hicimos. Muchas veces.

Desde ese día, aquel chiquito inocente, que apenas tenía actividad sexual por no querer pecar, se convirtió poco a poco, de la mano de su amigo Manolito, en una persona que hizo del sexo su principal afición, sin preocuparse ya más de si aquello era o no inmoral.

Nos hicimos amigos inseparables y casi todos los días desfrutábamos el uno con el cuerpo del otro.

Probamos todos los placeres sexuales que nos brindaban nuestros cuerpos adolescentes, pero eso ya forma parte de otra historia.

Si algún chico jovencito lee esto le diré que todo lo que aquí cuento pasó realmente, y basándome en mi experiencia le recomiendo que disfrute todo lo que pueda del sexo y que no se preocupe de cuestiones morales que lo único que van a hacer es perjudicarlo psicológicamente.

Que piense que solamente se vive una vez y tenemos que aprovechar todas las cosas buenas que nos ofrece la vida mientras podamos.

Gracias por leerme.

TodoRelatos.com © ashara

SEXO EN VIVO
Nueva Webcam de Sexo de TodoRelatos!
CONTACTOS
Contacta con gente de tu misma ciudad!
SEXSHOP TODORELATOS
Tienda de confianza ideal para regalos, sorpresas...

Valore y Comente los relatos que lee, los autores lo agradeceran y supondrá una mejora en la calidad general de la web. Gracias!
 Comentarios (10)
\"Ver  Perfil y más Relatos de ashara
 Añadir a Lista de Favoritos
 Reportar Relato
 Versión para Imprimir
 Enviar este relato a un amigo/a
 Excelente
 Bueno
 Normal
 Malo
 Terrible
« Volver a la página anterior Ir arriba
Usuario
Contraseña

 
» Registrarse
» Recordar Clave
» Ayuda
 
SEXO EN VIVO
Sexo en Vivo
 
SEXO

Fotos de Sexo
 

Videos de Sexo
 

Descargar Peliculas
 

SexShop
 

WebCam de Sexo
 

Sexole
 

FisgonClub
 
 
CONTACTOS
» Red de Contactos
 
RELATO HABLADO

Dibujando mis recuerdos
 
     
WEBCAM EN DIRECTO
[ Sexo en vivo, prueba gratis! ]
 
RELATOS HABLADOS
[ Un relato hablado nuevo cada día! ]
Copyright © 1999 - 2008 TodoRelatos.com v3.30 - LWNET. Todos los derechos reservados.
Privacidad y Terminos de Uso · Ayuda y FAQ · Contacto