Otro domingo más de carreras en la pista de aeropuertos
abandonada, como siempre, iba acompañada por sus íntimas amigas a disfrutar de
los corredores de motos que se enfrentaban cada domingo en aquellas pistas. Hoy
pensaban comerse todo lo que se le pusieran por delante, por eso decidieron
salir con minifaldas.
De manera excitante se paseaban entre medio de los corredores
poniéndolos a cien, cada uno les decía una cosa, cada cual más borde, cuando
llegaron a su grada para verlos se sentaron en la más baja, donde estaban más
cerca de los corredores, sin pudor alguno abrieron sus piernas y... mostraron
todo lo que guardaba ese trozo de trapo que denominaron "minifalda", al no
llevar bragas se les podía ver todo su felpudo recién arreglado, ese día
disfrutaron al mismo tiempo que se pasaban la maquinilla de afeitar por sus
recién formadas vaginas, aprovecharon la situación para, de vez en cuando,
deslizar un dedo por los labios y hacerse gozar mutuamente unas a otras de
manera espectacular mientras sentían el calor de sus profundidades, gimiendo,
gozando, corriéndose en varias ocasiones, saltaban de la maquinilla de afeitar
al dedo, alguna vez tras echarle agua para quitar la espuma alguna se atrevió a
poner la lengua allí donde se siente el máximo placer, parecían pequeñas de
edad, pero eran grandes a la hora de autosatisfacerse a solas y en compañía...
Una vez se colocaron en sus gradas esperaban sin prisas a que
la carrera diese comienzo, cosa que ocurrió media hora después, media hora en la
que estuvieron los motoristas fijando sus miradas allí donde estaban sentadas
las tres chicas con sus piernas abiertas...
Veían como iban y venían las motos, una tras otra y cada vez
estaban más excitadas, sus pezones se ponían duros duros, al terminar la
carrera, estaban dispuesta a todo lo que aconteciera en los bares donde se
encontrarían con los participantes, corredores y perdedores. Era la primera vez
que se acercaban a tan peligroso lugar, siempre habían visto la carrera de lejos
pero nunca se acercaron a los participantes, hoy iban "de mujer total".
Al verlas los corredores, unos cuantos, más avispados que
otros decidieron entrarles a las chicas, y así comenzaron por invitarles a una
copa después a otra y cuando vieron que eran capaces de caer en sus redes, uno
de ellos decidió echar algo en los vasos de los refrescos que traía para cada
una, antes las separaron del lugar, llevándoselas a un sitio aislado, como ya
estaba cada uno con una de ellas, la hicieron tomarse la refrescante bebida "aliñá"
y en cuanto tomaron el primer sorbo se le encendieron los mofletes de la cara y
les subió un calor inesperado hasta para ellos, las tres comenzaron a
morrearles, acariciarles, abrazarles y a pegarse todo lo que fuera posible a
ellos, fue cuando vieron el camino abierto.
Las tres parejas, ellas por supuesto, drogadas, fueron a un
caserón abandonado cercano al aeropuerto, allí se desnudaron todos, cerraron la
puerta con llaves y comenzaron con el festín que decidieron darse con las tres
ninfas que tenían en su poder, el primero la tumbó en el suelo y tras acercar la
lengua a su clítoris, ella comenzó a gemir, a sudar, y agarrándole la cabeza le
apretaba todo lo que podía para que más se lo comiera, como empezó a excitarse,
la polla la tenía dura como el mármol, cuando eso lo vio la segunda de las
chicas, no desaprovechó un minuto y se lo metió en la boca de un golpe, mientras
sentía las venas de la polla con su lengua, notaba como la punta le llegaba a la
garganta, haciendo lo posible por no vomitar siguió mamando un buen rato de esa
fuente a punto de reventar, estando así de contenta su coño se puso mojadísimo,
situación que aprovechó otro de los motoristas para meter hasta los huevos allí
su polla, lo hizo despacio, por si acaso era lo que era: "virgen", pero como
estaba tan ajetreada con ese miembro en la boca, cuando sintió que la polla la
penetraba primero despacio, después atravesando su virginidad y por fin
rompiéndola toda, no pudo gritar, solamente se quedó embelezada con la polla
dentro por sus bajos y la polla entrándole por la boca, como la primera chica
que estaba siendo su coño tan bien mamado tenía la boca libre, el tercero de los
motoristas aprovechó a meterle la polla también en la boca, despacio se la
abrió, ella no quería hacer eso y la penetró por la boca, corriéndose casi al
instante, mientras tanto le metía dos dedos a la otra que quedaba por gozar de
los placeres del sexo, despacio penetró su coño con dos dedos, no hacía falta
mucho trabajo, su mojadura no impedía para nada la penetración, así que poco a
poco le metió los dos dedos, le supo a poco y le metió un tercero, la chica, que
parecía mareada, se dejó hacer mientras gozaba, el motorista continuó hasta que
por fin consiguió meter la mano entera después de haberle roto también la
virginidad, la sacaba y la metía como cualquier polla que tuviera al alcance ese
coño, eso si, el puño salía totalmente rojo de sangre, estando en esa situación
de "trenecito", todos enganchados a todos entre gemidos de las chicas, ellos a
punto de correrse, ellas comenzaron a salir del éxtasis donde se encontraban
metidas, se dieron cuenta de lo que pasaba, ellas pensaban comerse a todo lo que
hubiera por delante pero de otra manera, no así como estaban de drogadas, al
final todos se corrieron casi al mismo tiempo, ellas estaban llorando, no era lo
que esperaban y ellos las dejaron como cubos de basura repletos de mierda,
rodeadas de restos sanguinolentos y de semen, una de ellas bien repleta de semen
también en su interior, no tuvo piedad y se corrió dentro de su vagina sin
pedirle permiso a la chica.
Tras esta inesperada experiencia y al cabo de tres meses
decidieron acudir a la policía, los denunciaron y fueron detenidos los
motoristas, pero una de ellas llevaba un segundo recuerdo que no se le olvidaría
nunca en la vida, quedó embarazada.