Mi primer trío.
Nuevamente me tienen por aquí con otro relato sobre mis
fantasías favoritas: los tríos, siendo esta una historia muy especial, ya que
fue mi primer trío.
Para todos aquellos que leyeron mi anterior relato, el que
les voy a contar ahora, sucedió dos años antes del relato ya leído (fantasía
hecha realidad). En aquel entonces yo tenía 27 años y mis compañeras de
aventuras de dicha historia tenían 28 y 32. Para seguir con la línea de mis
relatos no voy a poner los nombres de mis amigas, especialmente por respeto a
ellas. Sólo diré sus iniciales G y A.
Describo rápidamente a G que es una de mis mejores amigas.
Morena alta, mide aproximadamente 1.70 y pesa 64 kilos, busto grande, piernas
largas y torneadas fenomenales, nalgas bonitas y sobre todo con la libido del
tamaño del mundo (ella ha sido compañera mía de muchas sexy aventuras jejejejeje).
Ahora paso con A que es la mejor amiga de G. Mide 1.68 y pesa como unos 60
kilos, es una mujer muy hermosa, de cabello castaño, y piel es blanca, con unos
senos grandes, y hermosos pezones rozados, sus piernas y nalgas son bonitas.
Yo, como muchos hombres, ya había fantaseado en los tríos,
pero nunca me imagine que yo viviría uno, y que este sería el primero de varios,
que han sido la mayoría experiencias muy ricas y satisfactorias. Al conocer a A,
me dejo deslumbrado, ya que es muy bella, y yo nunca me imaginé que me acostaría
con ella y mucho menos que sería en mi primer trío (tampoco me imagine lo
caliente que era, lo disimulaba muy bien). Pero pasemos a la historia en sí y
dejémonos de rodeos.
Todo comenzó en un fin de semana en el que A nos invitó a G y
a mi a ir al cine. Fuimos a unas salas cercanas a su departamento y después con
el calor que hacía se nos antojaron unas chelas y una botanita. Si bien yo no
bebo mucho (más bien casi nada), con el calor que estaba haciendo ese día estaba
totalmente de acuerdo. Compramos las cervezas y las botanas y nos fuimos al
departamento de A. Pasaron los minutos y estábamos cómodamente instalados en la
sala y a G y a mi se nos comenzaron a subir las hormonas. La plática comenzó a
tener un giro más candente y G y yo nos comenzamos a excitar mucho más. Los
besos, abrazos y algunas caricias comenzaron entre G y yo, mientras la charla se
hacia más caliente. A nos comenzó a bromear, y decir que no empezáramos porque
la íbamos a poner cachonda y no nos quería hacer mal tercio y no la íbamos a
aguantar. Y en eso G le dijo abiertamente "te invitamos", (jajajaja yo no podía
creer lo que escuchaba y pensé que de broma y palabra no pasaba, así que mejor
ni me ilusionaba). G y yo continuamos y no se quien dijo que nos fuéramos a la
recamara. Llegamos a ella y me senté en la cama con G, acercándola hacia mí y
dándole algunos besos por el cuello, mientras que A se acostaba del otro lado
del colchón, nos mira y al mismo momento nos dice: ¡entonces que, me invitan a
participar o voy a estar de voyerista!!!
No lo podía creer, pensé que estaba soñando, pero
inmediatamente mis manos se fueron hacia sus senos y ella me bajo una de mis
manos hacia su vagina. Mis dedos se dedicaron a recorrer su muslo interior con
suavidad y a deslizarse por toda su entrepierna, ella estaba vestida con una
sudadera y un pands, y se saco su sudadera, dejando sus hermosos senos libres
(no llevaba siquiera sostén). Yo no me espere a ver que pasaba, mientras ella se
quitaba la sudadera yo le quite los tenis y en el acto jale su pands y se lo
quite al mismo tiempo que los calzones. Mientras tanto G se había dedicado a
quitarme mi ropa y a desnudarse a si misma. A me jalo hacia ella y me pido que
la penetrará, yo coloque lentamente mi glande en su vagina, mientras que ella me
decía con voz muy sensual que se la metiera hasta el fondo. La empuje toda,
sintiendo como estaba ya muy mojada, mi mente todavía no carburaba del todo lo
que estaba pasando, pensé que estaba en un sueño, y cuando me acuerdo todavía me
parece que así fue. Comencé a moverme, buscando siempre sentir su vagina, su
hirviente y húmeda vagina, mientras que G estaba atrás mío, besándome en la
nuca, acariciándome los testículos.
Los movimientos se comenzaron a realizar más rápidos, pero
también comenzó a rechinar mucho la cama y por estar ubicados en un departamento
en el tercer nivel y con piso de madera, decidimos bajar el colchón al suelo
para evitar interrupciones por vecinos envidiosos. Entre los tres bajamos el
colchón al suelo, nos hincamos en un triángulo muy estrecho, los besos y las
caricias comenzaron a circular, mis manos se fueron al sexo de A, mientras mis
labios jugaban con los senos de G, ellas me recorrían a mi con caricias y besos,
pero no me pregunten que hacían específicamente G y A porque llegó el momento en
que yo no sabía quien era quien, me sentía en medio de un torbellino que giraba
cada vez más rápido, hasta que una mordida en mi nalga de G me llevó de nuevo a
la dichosa realidad.
A me acostó en el colchón se subió encima mío y de un solo
movimiento sin usar las manos (cosa que me sorprendió mucho en aquella ocasión)
deslizó mi pene en su interior de un solo empujón. Comenzó a moverse con
frenesí, me beso salvamente en la boca, mientras mis manos acariciaban sus
nalgas, y después de su beso me coloco una mordida en el hombro que si bien me
excitó mucho más, también me dolió lo que se reflejo con mi quejido, pero no me
importaba porque lo estaba pasando delicioso. G, se masturbaba mientras A me
montaba salvajemente. Después A se bajo de encima mío y tome a G poniéndola
sobre sus manos y rodillas. Me coloque detrás de ella, sin hincarme, sólo
parándome sobre mis piernas y flexionándolas lo suficiente, para comenzar a
introducir mi pene en la vagina de G. Mi pene llegó hasta tope con facilidad,
ella también estaba muy excitada, la tome por las caderas y la comencé a
penetrar con fuerza, mientras veía a A acostada enfrente de nosotros
acariciándose con una mano su clítoris y con la otra sus senos. La escena era
hermosa, caliente, ver como montaba ahora yo a G y mientras A, se masturbaba y
gemía enfrente de nosotros.
Después de algunos instantes deje a G y me coloque entre las
piernas de A, subí sus pantorrillas sobre mis hombros y le dije que ahora era mi
turno de joderla a ella. La comencé a penetrar con rapidez y fuerza y ella solo
me decía así, cógeme así, dámela toda. Yo no quería venirme, quería alargar
mucho más el momento y parecía que ellas también, por lo que decidí cambiar un
poco, porque a ese ritmo no aguantaría mucho más. Me detuve y acosté A G al lado
de A, me acomode en medio de las piernas de G y comencé a deslizar mi lengua por
el costado de su muslo, moviéndome desde fuera hacia dentro, hasta llegar a su
vagina, pase mi lengua por todos sus labios, use mis labios y jale con suavidad
los suyos, y poco a poco coloque mi boca sobre su clítoris, dándole un profundo
beso, para después comenzar a mover mis labios con suavidad, y después la punta
de mi lengua. Mi lengua se movía al principio despacio y con movimientos
cortitos sobre el clítoris de G, y después en movimientos más largos, usando
solamente la punta de mi lengua, hasta que alcanzó un orgasmo explosivo. Repetí
lo mismo con A, pero ahora en otra posición. Me acosté yo y deje que ella se
montara sobre mi cara, le ofrecí mi lengua, cosa que entendió a la perfección.
Me colocó la almohada debajo de mi cabeza para que ella no me quedara muy alta y
comenzó a mover su vagina despacio sobre mi cara, rozándose toda con mi lengua,
la cual trate de sacarla y levantarla lo más que podía para que ella se pudiera
restregar completamente y a su gusto. Se movía ampliamente y con sus manos
separo sus labios vaginales exponiendo su rosado y rico clítoris. Me lo brindo
todo, y yo obedientemente, lo saboree, y lo succione con sumo placer, hasta que
después de algunos segundos ella me tomo con sus manos la cara y comenzó a
apretarse contra mi, explotando en un orgasmo muy largo e intenso, haciendo que
yo me comiera toda su rica miel y no dejando ni una sola gota.
Todo comenzó por la tarde, y a hora ya estaba oscureciendo. G
y A estaban recostadas, descansando una a cada lado mío, los tres mojados en
sudor, yo me levante y solo escuche a donde crees que vas, ahora te toca a ti,
me tomaron las dos y……………………
Espero que al igual que mi otro relato, este también le
agrade. Creanme que al escribir todo esto e ir recordando, mi cabeza se ha
llenado de ideas locas, el calor me invade y mi sangre circula con mayor
rapidez, concentrándose en mi entrepierna. Tengo deseos de vivir muchas, muchas
más divertidas y excitantes experiencias, porque vida sólo hay una y quiero
disfrutarla al máximo.
Prometo muy pronto y si así lo desean contar el desenlace
final de ésta historia.