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TODORELATOS » RELATOS » LA NENA ENCONTRó SU VOCACIóN (3)
[ Ni de mujer de otro, ni coces de potro. ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 12 de Mayo, 2008.
Fecha: 02-May-08 « Anterior | Siguiente » en Dominación (3248 de 3260)

La nena encontró su vocación (3)

DerRoteReiter
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Nena ha aguantado bien la prueba hasta ahora, pero esto no termina hasta que se rinda completamente a mí. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

La Nena encontró su vocación III

Nena ha aguantado bien la prueba hasta ahora, pero esto no termina hasta que se rinda completamente a mí.

 

Ya no había marcha atrás, había aceptado someterme a sus caprichos y ahora me encontraba totalmente a su merced, solos en su casa, en la recámara con la luz a medias, empezaba a hacer frío, tendida boca abajo sobre la cama me ordenó quedarme quieta, mientras daba vueltas a la recámara y me decía constantemente cosas que en circunstancias diferentes habrían sido motivo de que le volteara la cara de una bofetada, pero extrañamente en ése momento no me apetecía rebelarme y además con su superioridad física, más lo vulnerable que me encontraba, él vestido yo desnuda, sin forma de salir de ahí e a esa hora, si lo intentara seguro que fallaría y sólo me iría peor. Su voz era ronca, gruesa, hablaba fuerte… me daba miedo.

-Así que te creíste todo lo que te dijeron de que eres una reina ¿no? Pues hasta aquí llegó eso, aquí no eres más que lo que yo quiera que seas, y en este momento me apetece que seas una puta, una linda cosa con la que me voy a divertir, una muñequita de carne para jugar con ella a mi antojo, ¿Qué te parece?

Yo claro que no abrí la boca. Me acomodó en una posición y se fue, cuando regresó traía en la mano algo que no me gustó nadita ¡una cámara de video! ¡Iba a grabarme! Pero aún así no me moví, la segunda bofetada si me había dolido y no tenía ganas de que se repitiera. La colocó en un tripié del otro lado de la habitación, la encendió, yo bajé la cabeza para que el cabello me cubriera la cara, él me vió y se rió, terminó de enfocar esa cosa y entonces me gritó

-Levanta la cara, quiero que se vea tu hermoso rostro de niña buena mientras te trato como la puta gozosa que eres.

Me decía constantemente cosas que en circunstancias diferentes habrían sido motivo de que le volteara la cara de una bofetada, pero extrañamente en ése momento no me apetecía rebelarmeMe mordí los labios, él se acercó. Me tenía sentada sobre mis piernas, con las rodillas bien separadas y poniendo las manos juntas detrás de la nuca, "estas deliciosa, puta" me susurraba al oído, mientras me sobaba las nalgas, esa tarde oí esa palabra de cuatro letras más veces de las que la había oído en toda mi vida. Luego me inclinó tomándome de las manos hasta que mi cara se pegó al colchón y mis muñecas unidas por una de su manos (sí, así de grandes son sus manos) eran atadas con mis braguitas rotas. Me tomó del cabello y me hizo bajar de la cama andando unos metros de rodillas en el suelo, más cerca de la luz, ahí volvió a bajarme la cara y se alejó un poco, como para verme mejor, puso su pie con todo y su bota de trabajo sobre una de mis nalgas, presionando para abrirlas y exponerme más, seguro que eso lo alcanzaba a tomar la cámara.

Se acercó parándose a la altura de mis hombros, yo no podía incorporarme, así que se me hizo fácil para relajarme un poco tenderme por completo en el piso, pero en cuanto empecé a bajar las caderas Gerardo me dio una patada en las costillas, no muy fuerte, pero lo suficiente para que le obedeciera de inmediato cuando me dijo "Levanta esas nalgas perra, nadie te dijo que te movieras" tomé de nuevo la postura mientras él se ponía en cuclillas a mi lado, me levantó de nuevo del cabello y me ordenó "chupa mis dedos perrita" mientras me ponía la mano izquierda cerca de la boca. Entonces yo entreabrí los labios y empezó a meterme sus laargos dedos -el medio y el anular- en la boca como algunas veces lo había hecho en mi coñito, como si me cogiera la boca con los dedos. Luego se levantó soltando mi cabeza y ordenando "la frente al suelo zorrita y separa más las piernas" yo claro que obedecí, él se puso detrás de mí y empezó a acariciarme el coño, riendo roncamente mientras decía "que golosa eres mi amor, estás escurriendo, estás más mojada que nunca, pero aún no voy a metértela" ante esta afirmación yo me retorcía suplicante, y él me dio una fuerte nalgada

-¡Quieta! No te desesperes perra, disfruta ahora, porque cuando te la clave te voy a partir, ahora sí nada de que despacito, se te acabó tu pendejo considerado - y me metió dos dedos en el coño mientras con el pulgar acariciaba mi culo-¡Muévete y cógete con mis dedos!

Yo lo hice, despacio pero con el movimiento de la mano me indicó que subiera la velocidad, así lo hice y seguía "tienes unas nalgas deliciosas, no sabes cómo se te ven" me sentí halagada por ese comentario, pero la satisfacción se me borró cuando él agregó "mmmh y ese precioso y casto culito tuyo hoy lo voy a estrenar" Negué con la cabeza pero él me propinó otras dos soberanas nalgadas estas con la mano muy abierta y bastante fuerza, mientras me decía "¡¿No qué perra?! Ya me cansé de pedírtelo por las buenas, hoy no te estoy preguntando" me sacó de nuevo los dedos, por los ruidos que hizo supe que se los estaba chupando, eso siempre le había gustado. Me levantó del cuello suavemente, me incorporé despacio, no me apresuró, pero una vez que estuve de pie me aventó con fuerza a la cama, y dijo "¡ahí quédate, piernas bien abiertas!" se fue, yo miraba al techo pensando que tenía mucho miedo de él en ese momento sobre todo que cumpliera sus amenazas y me lo hiciera con rudeza y además por "atrás" a pesar de que eso me aterraba, mi coño tuvo un espasmo de placer cuando lo pensé.

Gerardo regresó, me pasó de nuevo los dedos por el coño y los llevó su boca, yo lo miraba fijamente "¿Te gusta mi cara de satisfacción?" "Sí me gusta mucho" respondí, Él se sonrió y dijo: "mírala más de cerca" colocándose sobre mí repitió la operación, pero esta vez su cara estaba a unos centímetros de la mía e inmediatamente después de chupar sus dedos me besó, ¡¡por primera vez en toda la noche!! Aunque era un beso distinto a todos los que me había dado antes, un beso sucio, sexoso, igual lo disfrutaba y me estremecía, cuando me susurró "Espero que lo hayas disfrutado porque es lo último que verás en un buen rato" sacó de su bolsillo un pañuelo de seda y me cubrió los ojos. "No quiero que hables, mas te vale que lo único que salga de tu boca sean gemidos y gritos de dolor, o te amordazo" Yo asentí con la cabeza. Sentí que se bajó de la cama, tardó otro minuto y medio en volver a hablarme "a ver preciosa putita, híncate en la cama" lo obedecí y me sorprendí de sentir que me acariciaba las tetas desde atrás porque unos segundos antes había oído su voz del otro lado del cuarto.

Volvió a tomarme del cabello, levantándome, me bajó de la cama, y me hizo avanzar de rodillas hasta que me giró y volvió a empujarme con el pie. Sentía una especie de colchoncito, pensé que estaba siendo considerado, poniendo un edredón tibio entre mi cuerpo desnudo y el duro y frío suelo, de pronto sentí el calor de su respiración por el vientre, seguido del olor del humo de cigarrillo Otra vez estaba fumando frente a mí, no sólo eso, soplaba el humo contra mi cuerpo y mi cara, me molesté, apreté los dientes y de inmediato sentí dos palmaditas en la mejilla "relaja la mandíbula putita, que no te conviene que esté dura, volverás a tragar mucho en un ratito" la mano que tenía apoyada en mi cara era la del cigarrillo, lo notó mi oído izquierdo por el calorcito que despedía, luego bajó la mano acariciando mi piel con el filtro del cigarro, despacio, dio vueltas por mi pezón, empecé a temer que me quemaría con él, pero sólo volvió a acariciarme por todos lados hasta que terminó su cigarrillo. Sonó el teléfono, él se levantó y me ayudó a incorporarme "de rodillas de nuevo zorra" obedecí y él salió de la habitación. Me sentía completamente a su merced, e increíblemente excitada ¿cómo me vería? mis muñecas atadas detrás de mi espalda, mis ojos vendados, empezaba a respirar cada vez más agitada y Gerardo no daba señales de estar por ningún lado, entonces de improviso sentí su enorme pie derecho empujarme de un hombro violentamente y como mis manos estaban atadas caí de espaldas, él vociferó: "¡abre las piernas!" él se puso entre mis tobillos y bruscamente me separó las piernas. El calor que mi entrepierna guardaba al estar con los muslos cerrados y recogidos, contrastó violentamente con lo el frío que sentí cuando una corriente de aire –quizás de la ventana- chocó con mi coñito, helando mi humedad rápidamente, la sensación me volvió loca. Mi espalda se arqueó de placer, las piernas casi se me cerraron de nuevo y un gemidito se escapó de mi garganta, inmediatamente su piernas volvieron a abrir las mías mientras me gritaba de nuevo

-¡Quédate quieta y cállate! No se supone que goces, sino que sufras y mira cómo estás de caliente, ¡eres una perra! -Se agachó y contra mi pierna derecha sentí el roce de un objeto sumamente frio, tanto que me hacía saltar, pero no supe que era. -Mira con qué me nos vamos a divertir –decía burlón mientras lo pasaba por mi ombligo y la cara interna de mis muslos, luego mis pezones, que se pusieron durísimos, se me echó encima ahogándome con su peso y dedicó a mordérmelos mientras su mano derecha me estrujaba por todas partes, luego subió y mordía también mi cuello hasta arrancarme lágrimas metiéndome los dedos al coño mientras los broches de su pantalón se encajaban en mis muslos.

Me soltó, se paró fue a otro lado de la habitación y volvió, yo aún no sabía qué era lo que traía en la mano, una gota helada cayó a unos centímetros de mi ombligo pero no me importó demasiado porque ahora Gerardo me besaba de nuevo en la boca, metiendo su lengua y acariciándome con la otra mano el coño, distrayéndome, pero de pronto se alejó de nuevo, y yo me quede ahí tirada, tratando de recuperar el aliento respirando con la boca abierta, nada de ruido, de pronto un sonidito familiar, pero que no reconocí y a continuación el shock: un líquido helado me bañaba, desde el coño a la cabeza y de regreso, y el olor asqueroso de la cerveza lo llenaba todo, también me había caído en la boca y la probé, odiaba su olor y odiaba su sabor, Gerardo lo sabía perfectamente se reía mientras seguía vaciándola encima de mí. "Ahora sí Nena estas suculenta, eres una deliciosa cerdita marinada" y se reía mientras yo me retorcía. "¡Quieta, maldita sea!" se acomodó entre mis piernas y vació el último chorrito de cerveza directamente en mi coño mientras lo abría con las manos y lo chupaba con ansiedad, oh que delicia el contraste de temperaturas, sus hermosos labios succionaban mi clítoris, su lengua le daba golpecitos dentro de su boca, bajaba hasta mi vagina recogiendo mis jugos mezclados con la cerveza, lo hacía tan bien que ese me escapó un gemido y de inmediato me di cuenta de lo que pasaría

-¿Qué fue eso?, ¿la nena muge? –se reía- cuanto lo siento, porque voy a tener que taparle la boca

De nuevo ya no soporté más, eran muchas emociones encontradas, estaba temblando de frío, cubierta del olor de la asquerosa cerveza, con las piernas agarrotadas y abiertas exponiendo mi coño empapado a los ojos de mi novio quien antes me llamaba su princesa y ahora no me dejaba de decir perra y puta, quien antes no dejaba que me diera el aire y ahora me tenía así, completamente humillada… sentí nostalgia por el Gerardo amoroso y miedo por el que hora se reía de mí acomodado entre mis piernas, llorando supliqué

-No por favor, ya no me tortures, sólo hazme el amor…

Guardó silencio unos segundos, subió hasta mi rostro, me acarició la cara y con el pulgar limpió mis lágrimas, yo creí que lo estaba pensando, pero entonces soltó una carcajada

-Tú no entiendes, ¿verdad? Ahora además de la mordaza te has ganado otro castigo

Yo lloré aún más, pero él se levantó y luego de otro rato lo oí regresar, arrastraba algo, me tomó del brazo levantándome, me puso de rodillas, me amordazó con un pañuelo de lino o algo así, no se sentía suave como el de los ojos, deje de oírlo otro rato, y entonces sentí su lengua pasar bruscamente desde mi ombligo hasta mis oídos, metía su lengua en uno mientras sus manos presionaban mis nalgas, luego pasaba al otro y las manos subían a mis pechos, me pellizcó los pezones y los jaló hacia afuera, yo solo aguantaba mordiendo el pañuelo, mi saliva o empapaba era una sensación desagradable

-Siempre voy a recordar este sabor en tu piel, las dos cosas que más me gusta saborear combinadas y en presentación de lujo… ¿estás preparada para tu castigo?

Yo negué con la cabeza, él se rió de nuevo, me levantó, me condujo unos dos metros más hacia un mueve que reconocí, la silla de la terraza, era algo bajita, me hizo rodearla y apoyar el pecho en el respaldo a la altura del diafragma, es decir mis pechos quedaban de un lado y mi culo empinado apuntando seguramente hacia la cámara, porque él se alejó de nuevo y oí los bip bip de los botones. Luego lo sentí caminar cerca de mí de nuevo, con los pies me indicó que separara las piernas, la abrí un poco más que el ancho de mis hombros, mi coñito estaba expuesto de nuevo.

-Quién lo hubiera imaginado, que situación: la Nena a mi disposición, sus ricitos negros cubriendo su carita de niña buena, las tetitas colgando deliciosas como frutas… oh y ese gran culo de puta que está pidiendo a gritos que le dé el homenaje que merece

Gerardo me acarició el trasero, suavemente una, dos, tres veces, me gustaba pero sabía que ese no era el castigo y que estaba próximo… entonces, ¡PLAF! Descargó una fuerte nalgada de lado izquierdo, ¡PLAF!, el derecho, yo aguantaba, ¡PLAF! ¡PLAF!, dos seguidos, me los daba con bastante fuerza, las nalgas me picaban y ardían, me las acarició suavemente y otra vez ¡PLAF!, me dolían él no emitía ningún sonido, solo me acariciaba un poco, de pronto sentí su cálida lengua recorrer mi coño y cuando me regocijaba ¡PLAF!, otra nalgada, sus manos me abrían las nalgas para que su lengua penetrara más en mi cálida intimidad, me retorcía de placer, me lo comía demasiado bien, no entendía por qué lo hacía si no quería que gozara, empecé a abandonarme al placer y su voz me trajo de vuelta "no puedes correrte, no hasta que yo lo diga, porque si lo haces me vas a conocer, y te garantizo que no te va a gustar". ¡PLAF! Otra nalgada doble, me estrujaba las nalgas que me dolían y seguía chupándomela, yo trataba de pensar en otra cosa pero no lo lograba, Gerardo se levantó y me dio otras dos seguidas ¡PLAF! ¡PLAF!, mientras tallaba su duro paquete contra mí, aún a través de la ropa, una doble durísima ¡PLAAFFF! que me ardió mucho, luego otra sobada que al ser demasiado al ras de la piel en vez de consuelo me aumentaba el martirio y otra doble ¡PLAF!, de abajo hacia arriba. Yo empezaba a respirar tranquila luego de un minuto en que permaneció acariciándome… aun me ardían las nalgas, entonces su voz se endulzó

-Bien amor, te has portado bien… y ahora que tu culito está caliente… puedes recibir mejor tu castigo

Me asusté, no aún no asimilaba el dolor de las nalgadas… ¡¿y ese no era mi castigo?! Me soltó y oí un ruido muuuy familiar, al que mi cuerpo respondió como estaba acostumbrado, en cuanto mis oídos percibieron el ruidito metálico de su cinturón desabrochándose mi coño empezó a palpitar ansioso, mi clítoris, aun sensible por los lengüetazos también se estremecía, sentía como me mojaba aún más, y con las piernas abiertas seguro que Gerardo se daba cuenta… si yo tenía alguna duda de lo que pasaría se apresuró a aclararla

-Así que la Nena muge, como ganado… pues prepara tu hermosa grupa amor, tu amo te va a arrear como ganado

Me estremecí de miedo, en la oscuridad mis sentidos se agudizaron y oí el cinturón de piel cortar el aire y aguanté la respiración, el sonido, algo así como ¡WHUPLASH! Luego el dolor quemante, el grito involuntario que la mordaza apenas contuvo, el shock, ¡nunca nadie me había dado un cinturonazo! me había caído el golpe de izquierda a derecha, el segundo ¡WHUPLASH! En sentido contrario, yo no gritaba ahora sollozaba, mi garganta se desgarraba y la mordaza ahogaba lo que hubieran sido verdaderos berridos, pero él seguía.

-Quieres comportarte como una niña malcriada, no me das otra opción que tratarte como tal, sufre perra, sufre que me encanta tu dolor

Los azotes se sucedían uno a otro, el dolor era inmenso, pero otro sentimiento era el que me preocupaba… cada azote me dolía más, pero también me gustaba más y una palabra daba vueltas en mi mente y me hacía escurrir jugos como nunca antes "tu AMO te va a arrear como ganado" y cada azote pensaba amo, amo, y luego decía ¡amo! ¡amoo! Él a pesar de la mordaza entendió y reía, ¡¡¡MMMMMMMMMMH AMOOOO!!!! Gritaba ahora, el me hizo un shhht! Pero sin dejar de propinarme los azotes y yo no me quedaba callada, no podía, no sé cuantos fueron, perdí la cuenta y creo que él también, de pronto cesó, dio la vuelta y ahora lo oía arriba de mi cabeza,

-¿Sabes que estás empapada puta perra? Chorreando lujuria Nena y tu apretada puchita seguramente quiere sentir esto, -me sacó la venda de los ojos y vi su verga más grande y dura que nunca, literalmente se me hizo agua la boca- así que quieres que te reviente el coño, ¿eh? Que te clave de una vez…

Mis ojos suplicaban pero él se rió y volvió a dar la vuelta, se perdió de mi vista de nuevo, fue por la cámara, regresó con ella y repitió al pregunta

-¿Nena quieres que te clave la verga en tu apretado coño? Mírame –yo asentí desesperada- ¿harías lo que fuera para que yo te cogiera como la perra puta que eres?

Yo sentía de nuevo pero él volvió alejarse, se colocó detrás de mí para tomar mi coño que literalmente escurría. Luego ordenó "¡al suelo perra, frente al piso, vamos!" yo lo hice no sin esfuerzo, pero tan rápido como pude, puse la frente en el suelo, arqueé la espada y paré el culo tanto como pude, él sólo me observaba, y si algún trozo de orgullo y dignidad quedaba en mí, lo derritió en seguida cuando me dijo con su voz tan burlona:

-Así es como se ve más hermosa la nena de papá, desnuda, atada, amordazada, mojada como una perra y suplicando por ser penetrada.

Fue a poner la cámara en el tripié de nuevo, y cuando regresó me sorprendió echándome un aceite algo aliente en el culo, su dedo medio entró tras él, luego el índice también, yo ya no me quejaba, me quitó la mordaza y preguntó "¿quieres que te coja?" respondí tímida "sssi" "entonces responde ¿qué vas a ser para mí?" y yo titubeando "Lo que usted quiera ammmo" me acarició la espalda y me dijo "ahora por dónde quieres que te la meta?" aún tenía miedo de sentirlo atrás, pero sabía que la pregunta sólo tenía una respuesta correcta: "por donde usted quiera amo, este cuerpo es suyo" como premio por haber contestado bien, se hizo hacia atrás y de un solo empellón me la metió en mi coñito, un gemido ronco se me escapó "Oooooooooooooooj" pero no lo detuvo siguió follándome, abriéndome el coño que ni con todo lo mojado que estaba evitaba el dolor de su enorme verga abriéndose paso en mis entrañas,

-Así es como te quise coger desde la primera vez, reventarte el coño como me gusta y que seas la puta que más me haya hecho gozar

Era delicioso, además empezó a meter su dedo en mi culo y las sensaciones combinadas me volvían loca pero me advirtió "no puedes correrte" así que aguanté la deliciosa tortura unos veinte minutos más, hasta que decidió que iba por más, me soltó las manos y me preguntó "¿la quieres por el culo?" Se oía tanto placer en su voz que contesté "síiii" "Pues pídemelo" yo dude un segundo, peo la voz me salió "Por favor métemela, lléname el culo con tu rica verga" Sin hacerme esperar me la sacó del coño, me puso la verga en la entrada y ayudándose con una mano, la empezó a mover alrededor de mi ano, mientras que con la otra mano me acariciaba mis labios y mi clítoris de pronto apoyó la cabeza de su verga en la entrada de mi culito y comenzó a hacer presión, pero notaba como sin querer lo cerraba, entonces me dijo:

–Nena te relajas y disfrutas o te voy a ensartar de tal manera que te va doler por el resto de tu vida

Yo asentí y me relajé, primero se abrió paso la cabeza, me dolía pero no tanto y entonces me agarró fuertemente de las caderas y me la clavó tanto como pudo, yo solté un grito que hizo vibrar las paredes de la casa, pero él se molestó porque no entró completa, se tiró atrás despacio, y de nuevo la metió de un empujón, el dolor era enorme y yo no dejaba de berrear, otro mete y saca, iba agarrando ritmo, me estaba matando, pero con el aceite y el mete y saca me iba dando una sensación maravillosa, no sé qué rayos pasaba, pero me estaba gustando y qué decir de él, empezó a darme más duro, y en la misma intensidad aumentaron mis gritos, por lo que me tapó la boca mientras alcanzaba un ritmo de vértigo, mi garganta se desgañitaba, pero poco a poco el dolor fue menor que el placer, sobre todo gracias a las cosas que me decía

-Mmh no sabes cómo me ponen tus gritos, ah tienes el culo más rico del mundo princesa

Yo ya no aguantaba, quería que me soltara la boca para pedirle que me la metiera por adelante o que me tocara, pero cuando intenté zafar su mano me tomo la muñeca con la otra y la sostuvo detrás de mi espalda

-Quieres que te suelte, pero aún no acabamos, tienes que aprender a obedecerme. Me has de pedir permiso para todo y nada de berrinchitos, grábatelo bien o te garantizo que no voy a tener ningún miramiento en castigarte.

Yo asentía, pero no bajaba la velocidad, sólo soltó mi muñeca para acariciarme casi dulcemente los pechos, mmmh yo estaba casi en el cielo, bajó su mano a mi coñito y abrió mis labios, mientras seguía embistiéndome, yo empecé a sentir las oleadas de placer, y entonces me espetó

-Mmmh niña mala estas mojadísima ¿Así que estas gozando tu castigo? tranquila perrita, no tienes permiso de venirte, aguántate-dijo mientras metía y sacaba su miembro

-Por favor, -rogué

-¿por favor qué putita?

-Por favor amo se lo suplico me está volviendo loca

Él ya estaba gimiendo y me ordenó

-Eres mi puta, Di que eres mi puta,

-Soy su puta –cuando dije eso mi coño empezó a palpitar anunciando un fuerte y muy cercano orgasmo

-¡Dime: papi soy tu puta! –me susurraba

-Sí, papi, soy tu puta, -yo gritaba- úsame, soy tu puta, papi, papi, awww awww -gemia

Él había alcanzado una velocidad de vértigo, mi culo se abría a su verga con menos trabajo y sus gemidos se oían tan deliciosos que me daban escalofríos

-Oohh mi amor…. ¡Córrete con mi verga en tu culo, córrete conmigo!

No hizo falta que me lo dijera, los espasmos recorrieron mi cuerpo mientras él casi gritaba, empecé a sentir su lechita caliente escurrir con cada mete y saca, yo lancé un grito y él un gemido que llenó de nuevo la casa.

Esperamos unos minutos a que nuestros corazones recuperaran el ritmo, me la sacó despacio y sentí como mi culito tardaba en cerrarse y escurría la leche de mi amo, de mi amor. Luego me cargó, estaba muy pegajosa por la cerveza y todos nuestros jugos, él me llevó a la ducha, yo estaba agotada, apenas podía tenerme en pie, pero él de nuevo me tocaba con dulzura, me bañó cuidadosamente, lavó mi cabello, mi cuerpo, mi coñito y sobó suavemente mi culito adolorido, se enjuagó el también, porque estaba empapado de sudor, y salió, dejándome sentada en la bañera, no sé cuanto tardo en regresar, me secó con una toalla roja y me llevó cargando de vuelta a la recámara, ya había limpiado todo el desorden, sólo estaba la cama donde me tendió, se metió conmigo y empezó a besarme suavemente, acariciando mi cuerpo de nuevo como la primera vez , dulcemente, amorosamente, me hizo el amor del modo más tierno y nos quedamos dormidos entre las sábanas frescas, por la mañana lo sentí rosarme la cara con algo, abrí los ojos, era un jazmín, y él me miraba embelesado. "Tengo un regalo para ti" me dijo entregándome una caja forrada de terciopelo, la abrí y se me llenaron los ojos de lágrimas "¿qué dices, lo aceptas?" por toda respuesta le dije "¡¡te amo!!" y lo rodeé con los brazos alzando mi cabello para qué me pusiera el hermoso collar rojo con la plaquita aún sin grabar. Supongo que saben qué nombre escogí, ahora cuando Gerardo me llama en público "La Nena de papá" tiene completamente otro significado.

 

 

Gracias a quienes se tomaron el tiempo en leer nuestra historia, por favor pongan sus comentarios, nos agrada saber su opinión.

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