¿Quién no recuerda con cariño aquel primer beso?. Aquel
primer amor adolescente, aquel primer contacto con una chica, posiblemente
entonces una niña, lleno de inocencia. Aquella primera vez que puedes acariciar
las tetas de una mujer, los gestos de su boca, sus ojos, e incluso si fuiste tan
afortunado tu primera vez.
En mi caso, mis recuerdos son contradictorios. Sí, hay algo
de esa ternura, de esa pasión del primer beso, de ese recuerdo de la mirada, del
cuerpo adolescente de aquella chica de 14 años besándome y dejando que las manos
de un niño de 16, acariciasen torpemente su cuerpo en la primera ocasión en que
estaba a solas con una chica. Pero la parte negativa es que fui rechazado con
desprecio. Yo la amé durante dos años, pero ella me rechazó y lo hizo de la
forma más cruel que se puede hacer a un chico sin experiencia, exhibiéndose con
otro, con un niño rico, guapito y estúpido. Un nene de papa, tenía moto, que la
podía invitar al cine, que todos odiábamos y que se paseó con la mano en el culo
de mi primer amor. Un culo que yo nunca me atreví a tocar de esa manera.
El tiempo curó no ese odio hacia aquella chica, pero sí lo
aparto de mi cabeza, por que además, afortunadamente mi familia y yo marchamos a
otra ciudad por el trabajo de mi padre.
Sin embargo, pasados 12 años de aquello dos acontecimientos
seguidos llevaron a un final inesperado.
En primer lugar, un día ordenando libros y papeles que
guardaba en un armario, descubrí varias cartas de ella, que no pude evitar leer
nuevamente. En 30 minutos de lectura transcurrieron nuevamente por mi mente
varias semanas de mi vida entre los 16 y los 18 años. Supuestamente lo había
superado, tuve varias novias después, hasta llegar a la actual con la que estaba
preparando la boda. Había termiado mis estudios y comenzado a trabajar como
auditor financiero en la mejor consultoría de España, de la que era el consultor
"senior" más joven, uno de sus ejecutivos con más futuro. Era uno de esos chicos
jóvenes ambiciosos, pero en esos 30 minutos volvía a odiar como un adolescente,
pasé de las primeras cartas de amor inocente a la última, llena de reproches,
excusas y tonterías de niña mona para rechazarme. Me acordé de su cara y la
volví a odiar con todo mi alma, como si me acabasen de escribir aquella carta en
ese mismo momento. "¡Ojala pueda vengarme algún día de esa zorra!", pensó mi
mente mientras rompía en pedazos la maldita carta.
Posiblemente nada hubiese pasado si al día siguiente un
segundo acontecimiento no se hubiese sumado a lo anterior.
Viajé a Madrid, liderando un equipo de 5 consultores
financieros que teníamos que realizar una auditoría a una pequeña empresa
constructora familiar. Me acompañaron Javier, Sabino, Enrique y Ricardo como
consultores expertos más un chaval muy joven con potencial que se estaba
formando: Adolfo. Un gran grupo empresarial nacional quería comprarla y estaba
dispuesto a ofrecer una fortuna por aquella pequeña empresa si nuestra auditoría
financiera corroboraba los balances de la empresa. Sin duda el propietario daría
el pelotazo de su vida, pero nosotros teníamos serias dudas sobre la veracidad
de sus números.
El lunes a las 9 de la mañana nos reunimos con el equipo
directivo de la empresa por unos minutos, antes de comenzar a trabajar con los
financieros. En cuanto vi al Gerente y propietario, Sr. López, su cara me
resultó familiar, pero no conseguí asociarla a nada hasta que entró el equipo
directivo. La responsable financiera era ella. En cuanto la vi, mi mente volvió
12 años atrás, la hija de la gran puta estaba ahora aún más buena que entonces.
Metro setenta y cinco centímetros, pelo largo rubio recogido en una coleta
similar a la que llevaba con 14 años, los mismos ojos verdes que seguía viendo
en mis sueños, los mismos labios carnosos, la misma nariz respingona, la misma
pequeña cicatriz en su mejilla derecha, … y encima iba vestida con un precioso
traje negro, con una chaqueta que hacía de minifalda y que arriba dejaba
entrever un ajustado top blanco. Joder que cuerpazo tenía, unas tetas bien
grandes para su cuerpo, un culo que parecía perfecto y unos muslos que desde
luego lo eran.
Creo que me costó unos segundos reaccionar hasta que reconocí
al señor López. ¡Era su padre!, joder entonces me acordé de él sin lugar a
dudas. Cuando mi cabeza reaccionó me dí cuenta que me estaba mirando con los
ojos abiertos como platos. Sin duda me había reconocido y cuando nuestras
miradas se cruzaron no supo donde mirar. Pasado ese mal trago inicial, fui capaz
de hacer mi presentación y hacer que mi equipo empezase a trabajar con los
financieros de la empresa auditada.
No os aburriré con datos financieros, pero os puedo
garantizar que aunque habíamos planificado 5 días de análisis de sus cuentas,
con 3 horas hubiese sobrado. Movían dinero negro, sus beneficios estaban
hinchados, sus provisiones falseadas, los bancos les acosaban por todos los
sitios y sus cuentas eran lo que ahora se llama "contabilidad creativa". Habían
puesto un barco a pique a precio de yate de lujo. El informe iba a ser demoledor
e incontestable y sin duda no iban a pegar ese pelotazo que ellos soñaban.
El día pasó y ambos nos evitamos deliberadamente, como si no
nos hubiésemos reconocido, hasta que a las 8 de la tarde dije a mi equipo que
era suficiente por hoy. "Nos vamos al hotel chicos. Mañana será otro día".
Nosotros sabíamos que les habíamos pillado por todos los sitios y ellos sabían
que habían sido cazados. Cuando mis chicos salieron de la sala de reuniones
donde habíamos estado trabajando dirección al taxi, hice por tardar unos
segundos más en recoger mis cosas y me dirijí a ella por primera vez en todo el
día:
"¡Señora López!, ¿tiene un momento?", le dije de forma
distante.
"Sí claro, dígame", dijo ella visiblemente nerviosa.
"Creo que es evidente que hoy, primer día de la auditoría
hemos visto cosas importantes. Tan importantes que si esta fuese mi empresa,
tal vez diese por terminada la auditoría mañana mismo. Sin embargo, creo que
hay detalles que debemos hablar y aclarar, puesto que tal vez hayan estado
sujetos a una mala interpretación por nuestra parte. Sé cuanto se juegan
ustedes y por tanto lo cierto es que querría entender varias cosas antes de
pronunciarme. Podríamos tener una cena de trabajo usted y yo hoy a las 9?"
"Sí, claro. Por supuesto que sí".
"La verdad es que estoy algo cansado o sea que si no le
importa me gustaría cenar en el mismo hotel. No me gustaría terminar
demasiado tarde. ¿Sería posible?".
"Sin duda. Estaré en la recepción de su hotel a las 9
menos 5".
"Ahí nos veremos. Hasta dentro de una hora".
"Adiós y gracias", se despidió visiblemente nerviosa.
Al llegar al hotel, dije a mis compañeros que no les
acompañaría a cenar, que había quedado con la Directora Financiera para una cena
de trabajo. A ninguno le pareción extraño, por que era algo habitual en
auditorías de este tipo.
Salí a comprar un regalito para mi invitada y a las 9 menos
cinco bajé a la recepción a recogerla, sentada en un sofá, lo que provocaba que
la minifalda se le subiese dejando completamente desnudos sus muslos.
"Hola. Gracias por venir", le dije.
"No hay problema", dijo ella tratando colocándose la
falda a la vez que se levantaba ofreciéndome su mano.
"Disculpa pero el restaurante estaba lleno. No podremos
cenar ahí, pero como tengo una suite con una buena mesa les he dicho que me
suban la cena a la habitación. Allí podremos hablar de forma confidencial y
además no nos encontraremos con mis compañeros. ¿Te parece bien?".
"Eh, sí, sí, claro, no hay problema", dijo tomándose unos
segundos para responder.
Cuando llegamos a la puerta de la habitación salían los
camareros que habían dejado la cena en la mesa. Les di 10 € de propina a cada
uno y les dije que si necesitaba algo más les avisaría.
"Por supuesto señor. Muchas gracias".
"Qué pequeño es el mundo, ¿verdad?", dije al cerrar la
puerta.
"Eehhh, sí, sí la verdad es que así es. Pensé que no me
habías reconocido", dijo, dibujando una falsa sonrisa en la boca.
"¡Como no te voy a conocer!. Eres la mujer que más daño
me ha hecho en la vida, ¿crees que eso se olvida?"
Su cara borró la sonrisa y se hizo un silencio de varios
segundos. Un silencio que se podía haber cortado y que ella rompió.
"Eramos unos niños. La verdad es que yo también lo pasé
muy mal. Fuiste mi primer amor y …"
"Ya, seguro que sí", dije yo cortante. "De todas formas,
supongo que esta es mi oportunidad para vengarme, ¿no es así?. Sabes que si
hago un informe poniendo solo lo que hemos visto hoy, sin saber aún qué
veremos en otros 4 días, no solo no os van a comprar, sino que muy
posiblemente tengáis problemas muy serios con hacienda, ¿verdad?".
"Por favor, esta es la empresa de mi familia, que hemos
levantado entre todos con mucho esfuerzo. Si haces eso nos vas a arruinar y
llevarás al paro a 20 familias"
"Me la suda. Así de claro te lo digo. Me importa un huevo
y te digo más ojalá os metan a ti y a tu padre en la carcel por desfalco".
Su cara de asombro era un poema. Había dejado de ser la
sobrada niñita de papa directora financiera de una empresa, para ser una chica
de 26 años, insegura y asustada.
"Por favor no me digas eso, fuimos amigos, novios y si te
hice daño fue por inexperiencia, no por otra cosa, por favor no me …",
comenzó a decir tartamudeando.
"Si te he dicho que quería cenar contigo es por que soy
demasiado buena persona y a lo mejor encontramos alguna forma de
arreglarlo".
"Gracias por tu comprensión. ¿Cómo lo podemos arreglar?.
¿Quieres que llame a mi padre para hablar de dinero?. Supongo que tu
silencio tendrá un precio, ¿nos sentamos?", dijo ahora ya más segura de si
misma y posiblmente en una conversación que antes había tenido con otros
auditores.
"No necesito a tu papa. Siéntate, pero antes dame tu
chaqueta. Hace mucho calor aquí"
"¿Mi chaqueta?. No llevo chaqueta es un vestido que imita
una chaqueta y hace también de falda", dijo con una sonrisa de superioridad.
"Lo sé, no soy gilipollas. Dame tu chaqueta, hace mucho
calor aquí", afirmé borrando su sonrisa de la cara.
"¿De qué vas?. ¿Te crees que me voy a desnudar para
negociar?".
"No he dicho que vaya a negociar nada. Yo voy a poner las
condiciones en esta conversación. De momento dame tu chaqueta".
Dudó, una, dos y hasta tres veces. Incluso cogió la manilla
de la puerta como si se fuese a ir de la habitación.
"Te gusta demasiado vivir bien del dinero de tu papá. Y
no te marcharás. No te lo repetiré nuevamente. Como no me la des seré yo el
que te abra la puerta para que te largues. Tú verás si lo quieres arreglar".
Con lágrimas en los ojos, mirando fijamente al suelo, solto
los 3 botones de la chaqueta, se la abrió y extendiendo su mano me la ofreció.
Debajo llevaba solo una fina camiseta de licra blanca super ajustada que le
llegaba hasta la cintura y un tanga blanco de encaje, prácticamente
transparente.
"Así se visten las putas. Sin sujetador y con mini
tanguitas y desde luego más te vale que te sepas comportar como una puta,
por que hoy vas a ejercer de ello".
"Por favor, no me hagas esto. Hablemos de dinero y
lleguemos a un acuerdo, pero no me hagas nada", dijo sin levantar la mirada.
Me acerqué a ella, di una vuelta a su alrededor para verla
bien el culo. Muy despacio, dándole un buen azote en ese culo perfecto que tanto
me hizo sufrir. Un azote que le dejó marcada la palma y que luego aproveché para
dejar mi mano en su nalga y estrujarla. Sobarla como quise haberlo hecho años
atrás.
"Tienes un culo de gimnasio, ¿eh cabrona?. Me alegro
mucho que te hayas gastado tanto dinero y sudor en gimnasios por que lo has
conservado tan bonito o más que aquel culito de adolescente que no me atreví
ni a tocar. Hoy será mi dia", dije dándole otro azote. "Ahora la camiseta.
Veamos si también has sabido hacer gimnasio para mantener unas buenas
tetas".
La chica se quitó la camiseta dejando a la vista sus
preciosos pechos. Enormes para su delgadez, redondos, con una aureola muy
pequeña y unos pezones pequeñitos pero erectos.
"Bonitas tetas zorra. Espero que te guste que te las
toquen por que hoy te las voy a poner moradas", le dije colocándome otra vez
detrás de ella y cogiéndoselas con mucha fuerza. Estrujándolas con si
quisiese ordeñarla, haciendo que ella colocase sus manos sobre las mias
tratando de liberarse.
"Por favor, basta, por lo buenos tiempos, solo era una
cría tonta. No sabía lo que hacía".
"Claro que lo sabías. Eras una pija hija de puta, pero
hoy, 12 años después vas a pagar por aquello zorra. Y baja las manos, voy a
hacer contigo lo que quiera".
A pesar de la estrujada de tetas que le estaba pegando, sus
manos bajaron y me dejaron pellizcárselas, azotarlas, juntarlas, separarlas,
volverlas a pellizcar, … le quería hacer un poco de daño. No demasiado pero sí
que el suficiente para humillarla y para que gimotease rogando que parase.
"Notas mi polla entre las nalgas, ¿verdad?. Pues aún está
por medio el pantalón y el calzoncillo o sea que imagínate lo cachondo que
estoy. Te voy a follar como a una puta barata, te la voy a meter en la boca
y te voy a dar por el culo. Quiero ver como gimes como una niña pija
mientras te follo y quiero ver cómo te tragas mi leche, zorra y quiero ver
tus lágrimas caer por las mejillas cuando te violo. Aún no te imaginas lo
que voy a disfrutar haciéndolo".
"No por favor, por favor no me hagas eso. Por el culo no
por favor, que no lo soporto. Te la chupo si quieres. Me arrodillo y te la
como hasta que te corras pero no me la metas por detrás por favor. Por favor
te lo pido", dijo entre gemidos y con lágrimas cayendo por sus mejillas.
"Vamos, no me digas que metes horas y horas en el
gimnasio para tener un culo como este y no te lo peta tu novio".
"Por favor, eso no, por favor, no lo soporto. No aguanto
el dolor".
"Vaya, o sea que algún noviete ya te lo ha petado, ¿no es
así?", dije cogiéndola con una mano cada nalga.
"Si, lo intentó uno, pero no lo aguanto por favor"
"No te preocupes, hoy este agujerito se abrirá para mi",
dije colocando el índice de mi mano derecha sobre el hilo de su tanga a la
altura del ano. "Igual a partir de hoy no quieres follar por otro sitio que
no sea el culo, pija hija de puta"
Espera un poco, no te muevas, le dije mientras encendía la
tele un poquillo alta y retiraba las bandejas de comida de la mesa comedor.
"Así mejor. Ahora quiero que te inclines sobre la mesa
hasta dejar las tetas totalmente pegadas a esta mesa. Con los brazos
extendidos hacia delante y con el culito bien en pompa".
"No por favor, no me hagas eso, por favor", dijo
comenzando a pensar en el dolor que le supondría tener mi polla en su culo y
mirándome a la cara por primera vez.
"No quiero que me vuelvas a discutir una sola orden, sino
te garantizo que lo pasarás aún peor. Haz lo que te he dicho y deja las
piernas juntas. Quiero que tu culo quede un poquito alto".
Increíble pero obedeció. Se inclinó sobre la mesa, dejando el
culo en pompa exactamente como le había dicho. En esa postura su culo se abría
un poquito, dejando ver el hilo de su tanguita y también un poco su entrepierna
cubierta por la ropa interior.
"No te muevas", dije cogiendo un cuchillo de una bandeja
y de dos cortes sencillos arrancar su única ropa.
"Por favor, no", volvió a decir al verse ahora totalmente
desprotegida y accesible para mi.
Su ano estaba totalmente a la vista. Era rosa, precioso y
desde luego aparentaba ser muy estrecho. También en esa postura podía ver su
entrepierna, que no tenía ni un solo pelito y que parecía gritar cómeme o
fóllame.
Sin decir nada, la tuve ahí unos segundos mientras yo me
desnudaba completamente después de entrar al baño y coger una toalla del lavabo.
-"Maldita zorra, me puteaste, te aprovechaste de un pobre
chaval y me humillaste, pero 12 años después me ha llegado mi turno y te puedes
preparar. Tengo pensadas tantas putadas para hacerte que no creo que me de
tiempo, pero desde luego me voy a divertir contigo puta".
¡¡Chaaassss!!. El primer golpe con la toalla la pillo
desprevenida y la hizo dar un grito a la vez que sus manos se agarraban las
nalgas. La había golpeado con la toalla como un pequeño latigazo en las nalgas,
con un rápido movimiento de brazo adelante y atrás, igual que todos los chicos
del mundo alguna vez han jugado con una toalla
"No me pegues, por favor, no me pegues", dijo llorando
ahora sí desconsoladamente sujetándose el culo, que posiblemente le picaría
muchísimo, pero era mucho peor la humillación por ser tratada de esa forma.
"Quita las manos, zorra, o será peor"
"Por favor, no, por favor, deja que me vaya, por favor".
"Está bien, como quieras".
Estaba demasiado asustada para resistirse demasiado o sea que
con mi corbata até sus muñecas a su espalda y abriéndole la boca, le metí dentro
su tanga y mi calzoncillo. Bien a presión, sin que se diese cuenta ni lo que
era, para luego amordazarla con un pañuelo.
" Si sigues portándote mal te ato a la mesa puta".
"¡¡mmmhhh, poggg favogggg. Nnngggooo!!, trató de gritar
"De momento tienes en tu boca de cerda tu tanga y mi
calzoncillo o sea que puedes entretenerte saboreándolos guarra"
"mmggggg, mgggg", empezó a darle arcadas hasta casi
vomitar.
¡¡Chaaasss, chaaaassss, chaassss!!, uno tras otro fueron
cayendo los toallazos a modo de latigazos en el culo de la chica, que se iba
poniendo más y más rojo la la vez que sus lágrimas seguían cayendo. "Seguro que
nunca te han dado unos buenos azotes por guarra o sea que ya va siendo hora"
Cuando dejé la toalla, a pesar de que los golpes no eran demasiado fuertes, la
cantidad de los mismos, le habían dejado las nalgas rojas como un tomate. No sé
los azotes que se llevó, pero mi excitación iba en aumento a cada vibración de
las nalgas por el golpe. Alguno de los golpes los dirigía a su entrepierna,
haciendo que se retorciese al recibir un toallazo en la entrada de su sexo.
Sin dejarla pensar que los azotes habían terminado, me
acerqué a ella, metí mi dedo índice derecho en la boca para ensalivarlo y sin
que tuviese tiempo de reaccionar se lo clavé en el culo. Entero y de un solo
golpe, hasta que mis nudillos se hundieron en sus nalgas.
"¡¡Mmmmhhhhh!!, trató de gritar inútilmente.
"Ves como sí que te entra puta. Hasta el fondo y de un
solo golpe. Yo suelo decir que si cabe un dedo cabe una polla, o sea que es
cuestión de apretar. Verás como estiras el cuello cuando notes que te la
meto hasta el estómago, por que hay que reconocer que está bien apretadito".
"¡¡¡¡Mmmggggoooo, poggg favvooooggg, nngggoo!!!!".
"A ver si entra un segundo dedito"
Fue difícil y se retorció, no dejando de gimotear pero sin
mover las tetas de la mesa como le había ordenado. El dedo medio de la misma
mano entró en su culo sin más lubricación que mi saliva. Los moví dentro, los
abrí un poquito haciendo que gimiese más y más a medida que su ano pijo se iba
dilatando. Jugué no menos de 15 minutos con los dedos en su culo, terminando con
un tercer dedo medio introducido y haciendo que gritase como una cerda sobre su
mordaza.
"Aunque estoy pensando que antes de sodomizarte como a
una maricona, se me está ocurriendo otra cosa", dije sacando mis dedos de
golpe del ano de la chica. "Te voy a emborrachar el culo. Verás que
divertido. Y no te creas que es cualquier cosa. Es una botella de un buen
reserva de Rioja".
Cogí del suelo la botella de vino que había encargado y
estaba abierta, retiré la parte de tapón que queda en el cuello dejando solo el
vidrio, me subí a caballo sobre su cintura mirando hacia su culo para evitar que
se moviese y sujetando la botella con las dos manos, coloqué la boca de la misma
a la entrada del ano de la chica. "Ni te muevas. Verás que divertido"
En cuanto notó algo frio en el ano se intentó revolver, agitó
las piernas pero fue inútil, su culo estaba dilatado de la introducción anterior
o sea que no fue difícil meter el mojado cuello de la botella de vino por su
culo a pesar de sus ruegos.
"Ahora zorra con la botella de vino metida en el culo y
moviéndote muy despacio levanta las tetas de la mesa. Ponte de pie".
Obedeción y lentamente, gimoteando se levantó hasta ponerse
totalmente de pie.
"Ahora quiero que te tumbes en el suelo muy lentamente
para que no se salga la botella, sino la voy a tener que volver a meter y te
dolerá más. Primero de rodillas, ahora apoya la cabeza en el suelo y
finalmente completamente tumbada. Eso es. Así me gusta que seas una puta
obediente".
Cuando estuvo en esa postura, coloqué en vertical la botella
y la chica comenzó a gemir mientras notaba que el vino entraba en su intestino.
"Muy bien cariño. Quiero que te bebas toda la botella.
Hasta la última gota". Costó unos minutos pero obligándola a poner un poco
el culo en pompa, facilitando así el paso del vino al intestino, el
contenido de la botella desapareción en su interior. "Y ahora cerda te la
voy a sacar. Más vale que no salga ni una gota de vino o sea que cierra bien
el culo antes de que te ponga el tapón".
La chica obedeció, pero lo que no sabía es que el tapón era
mi polla y en cuanto la saqué la botella, dirigí mi polla a su machacado ano y
se lo penetré, ahora otra vez arrancando un gemido de dolor. Se lo penetré hasta
el fondo, viendo como tensaba todo su cuerpo y como se retorcía de dolor.
"Pero qué culazo tienes zorra. La de años que he soñado
con tenerte así, tumbada, yo a caballo y con mi polla follándote el culo. No
me digas que al menos no tienes lubricación hija, por que te he metido tres
cuatros de litro de rioja por el culo".
La sensación era indescriptible, me follé el culo de mis
sueños notando el frescor del vino en la punta de mi polla. Escuchando a la
zorra que más daño me había hecho gimotear a cada embestida. La obligué a
colocarse con las rodillas y la cara en el suelo para poder empujar más a gusto
y me la follé hasta que ya no pude más. Se la metí tan dentro que mis huevos
golpeaban su coñito, manchado de alguna gotita de vino tinto. Finalmente me
corrí como un poseso, gimiendo a placer y llenándole el culo aún más, esta vez
de mi leche.
"Con tanto líquido en el culito, vas a reventar cabrona".
"Bagggta, poggg favogg", trataba de hablar amordazada
mientras seguía sollozando.
"Venga, incorpórate, pero no te saques la polla del culo,
que no quiero poner el suelo perdido de vino"
Ayudándola a levantar sujetándole por las caderas la hice
andar con mi polla clavada aún en el culo hasta llegar a una butaca, en la que
la obligué a reclinarse en el respaldo, dejando su culo bien levantado. Así
tenía a mano la bolsa de "regalitos" que habia comprado antes. Saqué de la bolsa
un consolador anal, que tenía una forma estupenda para hacer de tapón, ya que un
rebaje en su parte final hacía necesario ayudar con la mano para sacarlo una vez
introducido.
Lo más rápido que pude le saqué la polla del culo y le metí
el consolador, que era ligeramente más grueso, por lo que volvió a arrancar
gemidos en la chica. Solamente unas gotitas de vino se deslizaron por sus
piernas, que limpié con una toalla para evitar dejar la habitación hecha un
desastre.
"Perfecto. Ahora puedes cerrar el culito abrazando a tu
nuevo amigo que te he metido. No quiero que se salga ni una gota de vino y
túmbate en la cama".
Andando despacio, con las piernas ligeramente abiertas, me
obedeció y se tumbo en la cama como pudo, ya que seguía teniendo las manos
atadas a la espalda.
"Voy a soltarte la mordaza de la boca, creo que ya has
saboreado bien mi calzoncillo y tu tanguita, ¿verdad?", girándola un poco la
cabeza hacia un lado, desaté la mordaza, permitiéndola escupir hasta el
suelo las dos prendas interiores que tenía en la boca mientras yo me tumbaba
a su lado en la cama. "Bien, ahora vamos a jugar a otro juego. Por cierto,
no se si lo irás notando, pero con esa cantidad de vino en el culo, te
emborracharás poco a poco, ya lo verás", le dije cogiendo una toalla y
limpiándole la cara de lágrimas y saliva.
"Por favor, deja que me vaya. Ya me has hecho todo lo que
has querido, por favor".
"El siguiente juego es el de las pinzitas pezoneras, ¿Qué
te parece?. Mira antes de que vinieras me he acercado a un sex-shop y te he
comprado varios regalitos. El primero lo estás notando en el culito y el
segundo es este", de dije enseñándole unas pinzas de tipo ‘cocodrilo’ unidas
por una cadenita
"¡No por favor, no me hagas eso por favor. Eso no!".
"Tranquila, primero dame un beso. Quiero notar como besan
esos labios de zorra que tanto deseaba yo hace unos años".
Mis labios se unieron a los suyos a la vez que una mano la
cogía por la nuca y la otra cogía una de sus tetas para estrujarla bien fuerte.
Al principio no parecía abrir bien la boca, pero ante el primer pellizco en uno
de sus pezones la abrió y se dejó penetrar por mi lengua. El contacto con sus
labios era delicioso y la exploración que mi lengua hizo por todos los rincones
de su boca fue tan excitante que mi polla poco a poco quería ir reviviendo.
"¿Te gusta, eh, zorrita?. A mi la verdad es que sí.
Tienes unos labios deliciosos. A ver como son tus tetitas que aún no he
tenido oportunidad de darlas un repasito".
No respondió mientras me incliné sobre sus pechos para
comenzar a succionarlos y lamerlos con fuerza. Primero chupé uno de sus pezones
a la vez que mi mano apretaba su pecho con fuerza mientras pellizcaba suavemente
el otro. Así alterné de un pecho a otro, arrancando los primeros gemidos de mi
ex. Primero se quejaba, pero pasados unos minutos parecía que mi juego en sus
tetas no le disgustaba demasiado.
"Tienes unas tetas preciosas, zorra y lo sabes. Vamos a
adornarlas un poquito con esta cadena".
"¡¡Aauuu!!, me duele por favor, no hagas eso", se quejó
cuando la primera pinza de cocodrilo apretó su pezón derecho.
"A ver el otro …"
"¡¡Aaayy!!, basta por favor me los vas a arrancar".
"No te preocupes que no te los voy a arrancar. Mira que
bonitas están así tus tetitas unidas por una cadena. ¿y qué pasa si tiro un
poquito?. A ver …", dije tirando de la cadena como queriendo levantar sus
tetas.
"¡ah, ah, ah!, por favor, no hagas eso, por favor te lo
pido", gemía la chica cuando tiraba de la cadenita, dejando sus tetas en una
forzada posición hacia el techo a pesar de que arqueaba la espalda todo lo
posible.
"La verdad es que las pincitas hacen bien su labor, ¿eh?,
yo creo que si tiro fuerte te arranco los pezones. ¿Tu qué crees?".
"Por favor, no me hagas eso por favor, no …".
"Mira hacemos un trato. Yo no te doy un tirón de la
cadenita y tú me haces la mejor mamada de tu vida, ¿hay trato?", dije
volviendo a tirar de la cadena para levantarle las tetas.
"¡si, si, por favor, sí!, te la chupo pero no tires más
por favor.
"Venga te ayudo a sentarte en el borde de la cama.
Demuéstrame que sabes chupar una polla sin manos cariño".
La chica obedeció y ayudada por mi tirón de la cadena para
levantarse, se sentó en el borde de la cama acomodándose como pudo el consolador
que tenía clavado en el culo.
"Abre la boca y saca un poquito la lengua".
La chica obedeció y abrió la boca ofreciendo su lengua como
una alfombra al paso de mi nuevamente durísima polla. Le retiré bien el pelo
hacia los lados de la cabeza para hacerle dos coletas imaginarias que cogí una
con cada mano. Coloqué la polla en su lengua y de un empujón se la clavé hasta
el fondo de la boca, arrancándole una pequeña arcada, pero sin demasiada
importancia. Ni siquiera le importó que no me hubiese lavado la polla después de
haber pasado su culo por la piedra.
"Mmm, pero que boquita más profunda tienes zorra. Tienes
que haber hecho muchas mamadas para ser capaz de hacer esto. Apriétamela
bien con los labios cariño. Quiero que me la mames no solo que la chupes".
Era capaz incluso de aguantar unos segundos con mi polla
metida hasta el fondo en la boca y sacar la lengua para rozarme los huevos.
Sin compasión ninguna, cogiéndola por las dos coletas, viendo
que desde luego había comido unas cuantas pollas antes de aquel día, me follé su
boca hasta el fondo, hasta que casi no aguanté mis ganas de correrme o sea que
paré, la empujé sobre la cama, me arrodillé entre sus piernas abiertas,
colocándoselas sobre mis hombros y tras colocar mi polla a la entrada de su
coñito se la clavé hasta el fondo.
"¡Aaaaahhh!", gimió entre el dolor y el placer no
consentido.
"¿Te gusta, eh, cabrona?. Lo estabas deseando a que sí. Y
no te olvides que te estoy follando mientras otra polla de plástico te folla
el culo".
"¡aahh!, despacio por favor, me vas a abrir en canal, por
favor".
"Que hija de puta eres. ¿Será posible que te esté
gustando, cacho zorra?. Toma hasta el fondo".
"¡Ahhh, despacio por favor, aahh!",
La verdad es que viendo sus gestos de placer no consentido,
no aguanté demasiado follándomela y necesitaba correrme, pero quería hacerlo en
su boca, o sea que se la saqué, me coloqué a caballo encima de sus tetas,
sintiendo sus pezones en mi culo y …
"Abre la boca zorra, que te voy a dar un poco de
lechita".
"¡No en la boca no por favor!", dijo girando un poco la
cara y cerrando la boca "no lo soporto".
Levantando un poco el culo cogí la cadena que unía sus tetas,
tiré arrancándola un gemido de dolor y haciéndola abrir la boca, lo que
aproveché para meterle media polla y comenzar a correrme en su interior.
"Como se te caiga una gotita te arranco los pezones de un
tirón, puta".
"¡mmmgggghhh!", trataba de soltar mi polla de su boca
inútilmente.
"Traga zorra, traga".
Y tragó, vaya si tragó hasta la última gota de mi leche, para
luego chuparme la polla como yo la ordené, comiéndose los ultimos restos de
corrida que quedaban.
Pasados unos segundos me levanté de la cama, la desaté las
manos, que tendría con seguridad entumidas y la tiré en la cama su camiseta y su
vestido. Le solté los cocodrilos de sus pezones arrancando un par de gemidos de
alivio y según iba a lavarme al baño le dije:
"Vistete, zorra. Las bragas me las quedo de recuerdo. El
consolador te lo regalo, pero hay una condición. Mañana en el trabajo quiero
que lo lleves puesto y quiero que lleves minifalda. Me importan un huevo si
es este mismo traje u otro, pero llevarás en consolador metido por el culo
todo el puto día mientras os seguimos auditando. Te garantizo que lo
comprobaré y como no lo lleves se os acabó el chiringuito que tenéis montado
tu padre y tú. Vístete y largate puta. Mañana será otro día y nos espera una
larga semana de auditoría".