El contrato.
Tras 20 años de una relación estable y monótona, ella se
decide a probar cosas nuevas, no quiere perder el tiempo y desea comenzar con
algo fuerte pero que en realidad siempre ha deseado. Buscar un amo.
Comienza la búsqueda con los medios a su alcance, Internet,
no es nada fácil encontrar un amo capaz de domesticar esa rebeldía innata en
ella, se diría que su verdadera vocación es la de ser ama y sin embargo desea
ser sumisa.
Sin apenas darse cuenta, contacta con un candidato totalmente
desconocedor de la tarea que le espera, pero promete, sin saber lo que ella
busca, pareciera que él mismo, estuviera a la búsqueda de un sumisa que
realizara todas sus fantasías, y estuviera totalmente dispuesta a renunciar a su
propio placer a favor de el de él, prometía ser una experiencia única para
ambos.
En sus primeras conversaciones ya sale el tema "dominación",
despertando su interés, parecía retarla explicándola que no es nada fácil ser
una buena sumisa, había que tener madera para ello y por lo que hasta ahora
conocía, ella nunca podría lograrlo, el orgullo nada propio de una sumisa, la
hizo aceptar el reto.
Como si fuera algo ya previsto, él le mando un contrato de
sumisión el cual debía leer bien y estar plenamente segura antes de firmarlo,
luego no abría vuelta atrás. Era increíble, ni tan siquiera sabia que existiera
un contrato para algo así y a la par era tan explicito y detallado como podría
serlo un contrato laboral.
CONTRATO DE SUMISION Y PROPIEDAD (ESCLAVITUD)
En ( ), a ( ) y, a cuantos
efectos procediere, yo ( ), declaro:
PRIMERO.- Que libre y voluntariamente asumo la condición de esclavitud,
ofreciéndome y entregándome a: ( )
Mi Amo y propietario, para que por un periodo mínimo de doma de (1 año),
prorrogables de común acuerdo, ejerza su poder y dominio sobre mí en la forma y
modo que se especifica y desprende del presente documento.
SEGUNDO.- Esclava y propietario se comprometen mutuamente a guardar la
máxima discreción sobre sus relaciones, a no inmiscuirse en sus respectivas
vidas privadas y a respetar escrupulosamente los horarios convenidos.
TERCERO.- La suscrita, en su condición de esclava, expresa formalmente
por este documento que pertenece por entero a su Amo, que este último podrá
hacer con la esclava lo que guste sin sobrepasar los límites establecidos y, que
cuando sea tratada como esclava deberá tolerar y admitir lo siguiente:
a) Aceptar, si ello complaciera a su Amo, ser cedida o compartida con quien su
Amo ordenase.
b) Ceder su cuerpo totalmente con el único fin de procurar placer a su Amo, a
quien pertenece en cuerpo y alma.
c) Que su cuerpo y su voluntad no le pertenecen, aceptando de forma natural, el
dominio y las órdenes de su propietario.
d) Consentir en ser castigada y corregida para sufrir poco a poco una doma que
posibilite, con el transcurso del tiempo, una mejor entrega y placer para su
propietario.
e) Admitir y resistir cualquier tipo de castigo (sin violencia extrema) o
tortura que no produzca lesiones ni deje marcas visibles o aparentes, salvo
común acuerdo en algunos casos.
CUARTO.- La esclava deberá comportarse así:
a) Nunca negarse al dominio y entrenamiento de su Amo.
b) Contestar, cualquier pregunta anteponiendo la palabra «Amo».
c) No se opondrá a los deseos de su Amo y Señor, salvo las limitaciones
convenidas.
d) No desobedecerá cualquier orden de su Amo, salvo limitaciones convenidas.
e) No rechazará vestidos, prendas u objetos que durante los periodos de
sometimiento se le ordenase vestir.
QUINTO.- El amo podrá obligar a la esclava a intimar con personas de su
mismo sexo en el mismo recinto o por separado.
SEXTO.- Nada absolutamente, estará prohibido al
propietario, que podrá escupir y orinar sobre la esclava gobernarla a correazos
e insultarla y vejarla privadamente sin limitación alguna, sometiéndola a toda
clase de humillaciones y castigos.
SEPTIMO.- La esclava, salvo orden en contra, deberá
aceptar:
a) Cualquier orden, humillación, vejación o castigo que su
Amo le imponga, siempre que no se viole el presente documento.
b). Tomará el hábito de dar placer y asumirá la entrega, con total abandono de
si mismo.
c) Sufrirá una sucesiva despersonalización erótica y psicológica, no siendo más
que un objeto o propiedad al servicio de su Amo.
d) Permanecerá permanentemente con la parte puvica afeitada.
e) En el mismo periodo de doma, el propietario impondrá
nombre a la esclava, único con el que será llamada y con el que deberá responder
durante los periodos de sumisión.
g) En el caso de que la esclava aceptase ser marcada, debería
comprometerse a ser marcado donde su Amo desease, preferentemente en la zona del
pubis o entre los muslos, con una pequeña señal que facilite su identificación y
le recuerde en todo momento su entrega.
OCTAVO.- Ella deberá aceptar los castigos que estén relacionados con el
siguiente plan de doma:
a) Humillación en sitios corrientes como portales, W.C., cines o incluso en
plena naturaleza, con mucha discreción.
b) Sodomización e introducción de objetos en el ano.
c) Control absoluto sobre sus órganos, (vagina, pechos, ano) y sobre su
eyaculación la cual no se hará sin permiso y aprobación del Amo.
NOVENO.- En prueba de conformidad, Amo y esclava firman y
suscriben el presente documento, por medio del cual la esclava reconoce que
pertenece enteramente a su Amo y este último la acepta como sierva y esclava.
NOTA.- Yo, la esclava, demostraré a mi Amo que las
virtudes son una parte significante de nuestra relación. Por consiguiente,
prometo que mi esclavitud incluirá la práctica de las virtudes de confianza,
honestidad, franqueza, lealtad, obediencia y respeto.
Sin la práctica de estas virtudes en su relación a mí como Amo, no puede haber
verdadera esclavitud. Su práctica se da por consiguiente en todo momento.
Sé que como esclava inexperta, debo aprender y mejorar cada día y ofrezco a mi
Amo la mejor intención para que el me conduzca con su mano férrea y disciplinada
hasta donde el considere necesario para su total satisfacción.
En ( ) a
Firma del Amo Firma de la esclava