Intercambio inesperado en la Playa.
Estábamos de veraneo en Castellón. Nos dedicábamos a recorrer
todas las playas de su litoral. Un día que estábamos en la Playa, completamente
solos, sin nadie a la vista, me encontraba en la sombrilla mirando a mi mujer en
la distancia. Estaba desnuda en la orilla dejándose mecer por las olas. El coño
perfectamente depilado, las tetas exuberantes, grandes, como a mi me gustan, con
las venas marcadas y un pezón perfecto. Las olas le golpeaban directamente en el
coño lo cual hacia que se le abriera alguna vez que otra dejando ver su interior
rosado. Estaba así cuando vi. que se acercaban tres chicos por la orilla,
pasarían a su lado, por lo que la verían con toda perfección. La zorra de mi
mujer los vio y oriento el cuerpo de tal manera que le vieran perfectamente el
coño cuando llegaran a su altura.
Mientras que se aproximaban no le quitaban la vista de
encima, siendo cada vez mas descarados. Uno de ellos tropezó con un pie de ella
y cayo de rodillas a su lado pero con tan mala suerte que se hizo un corte en la
rodilla, nada importante pero sangraba un poco. Los tres estaban ayudando a
levantarse a su amigo pero no le quitaban la vista de Carmen que se había dado
la vuelta y les miraba apoyada en los codos.
-Yo tengo tiritas, si quieres te pongo una.
-Gracias pero no es nada.
-Haber déjame ver. Se puso en cuclillas y le examino
la rodilla. Las tetas colgando, sudorosas e impregnadas de aceite, los labios
del coño colgando un poco.
El chico que estaba arrodillado a su lado estaba
completamente empalmado se le notaba perfectamente, y Carmen de dio cuenta
puesto que tenia su cara prácticamente pegada al paquete de él.
-Ven no seas tonto te pondré algo ahí-. Se puso en pie
y se encamino hacia la sombrilla desde donde yo miraba la escena. Los tres
chicos detrás de ella no paraban de mirarle el culo.
-Carlos este chico se ha hecho una herida y le voy a curar.
Los tres se presentaron.- llamándose Paco el de la herida,
Antonio y Luís respectivamente. Los tres estaban bien físicamente y bien armados
pues el bulto de sus bañadores era notable, algo a lo que había contribuido
Carmen.
Carmen se agacho para coger el botiquín con lo que les dejo
una vista perfecta de su coño al aire.
-Sentaros mientras le curo- les dijo mientras que se
sentaba a su vez con las piernas cruzadas.
Yo me estaba poniendo a cien mi mujer sentada enfrente de
tres chicos con las piernas cruzadas ofreciéndoles la vista de su coño en todo
su esplendor. Nunca antes habíamos hecho algo así
Carmen saco la tirita y dejo el sobre en la toalla en medio
de sus piernas y pegado a su coño.
-Paco me sacas otra tirita que esta es pequeña.
Paco alargo la mano y cojio el sobre de tiritas, al hacerlo
tuvo que meter la mano en medio de las piernas y rozo su coño, Carmen dio un
respingo, se le callo el sobre. Esta vez se había quedado prácticamente debajo
del coño.
Carmen, como si no se diera cuenta se movió un poco con lo
que el sobre se quedo atrapado justo debajo de su coño.
-¿Me lo das o no?
-Mejor cojelo tú me dijo.
-Yo no llego, cojelo tu mismo.
EL sobre con el sudor o con los flujos de Carmen se había
quedado completamente pegado a los labios del coño. Paco con dos dedos cojio un
extremo del sobre, pero para mi que Carmen estaba haciendo presión para que no
pudiera sacarlo tan fácilmente. Paco metió dos dedos por debajo del coño y cojio
por un extremo el sobre mientras que otro dedo se metía un poco entre los
labios. Carmen se movió hacia delante como sin querer y le atrapo el dedo que
casi se metió entero. Paco retiro el sobre. Se lo llevo a la boca y lo rasgo con
los dientes mientras que absorbía los olores del coño de Carmen. Su polla estaba
apunto de estallar.
-Carmen pórtate bien que me estas revolucionando a estos
tres, y si no mira a tu paciente le vas a tener que poner tiritas y no
precisamente en la rodilla.
A Paco le estaba empezando a asomar la punta del pene por la
parte superior del bañador y los otros no paraban de tocarse el paquete
disimuladamente como intentando colocar algo que ya no cabía dentro.
-La punta del pene asomaba por encima del bañador y estaba
empezando a segregar líquido preseminal. A Carmen eso le encanta y sin cortarse
le dijo.-Te importa- y alargando la mano le paso un dedo por encima del
glande recogiendo el liquido tan preciado y se llevo el dedo a la boca
chupándolo con cara de viciosa mientras que nos miraba a todos.
-¿Esta rico? Le pregunte.
-Pruébalo tu mismo.
Yo no he tenido nunca relaciones homosexuales ni había
chupado un pene, no por lo menos uno bien desarrollado, solamente había mamado
un poco el pene de un primo mió en los despertares sexuales de la adolescencia y
nunca se me había corrido en la boca.
Caliente por la situación alargue la mano a la vez que
preguntaba,- me permites. Paco asintió con la cabeza. Eso más que líquido
preseminal parecía una corrida en toda regla. Seguía teniendo solamente la
cabeza del pene asomado y su bañador estaba un poco mojado. Pase el dedo por el
glande recojiendo bastante liquido y sin pensármelo me lo lleve a la boca
chupando el dedo. Los tres chicos estaban con los ojos como platos. Mientras que
Carmen se pasaba la mano por el coño metiendo un dedo dentro.
-La verdad es que esta rico. Yo estaba como un burro
tenia el rabo que me iba ha estallar.
Antonio y Luís como queriendo participar habían dejado que
asomaran parcialmente sus miembros.
Mira si a estos también les esta afectando. Dijo Carmen
mientras que ya descaradamente se metía dos dedos en el coño.
-Me dejáis probar los vuestros dijo mi mujer.
Antonio y Luís a la vez que que daban su consentimiento con
la cabeza se echaron hacia atrás apoyando las palmas de las manos en la arena,
esa posición obligo a sus penes a asomar un poco mas.
Carmen se hecho para delante y metiendo un dedo por la
cinturilla del bañador de Antonio y de Luís tiro hacia abajo hasta liberar los
penes y ayudándose con la otra mano les saco los huevos al completo.
Tenían dos pedazos pollas para ser exactos, mi polla que no
es pequeña "17 cm." ante esos monstruos debía sentirse acomplejada, me sacaba
por lo menos 5 cm. Antonio y unos 7 Luís, además tenían un grosor y unas venas
enormes. Yo sin ser bisexual (hasta ahora) me estaban dando ganas de coger una
de esas pollas y metérmela en la boca y sentir como palpitaba mientras que la
meto y saco de mi boca hasta conseguir que se corra para después tragarme toda
su leche.
Carmen empezó a subir y bajar la mano con suavidad despacio
dejando que los penes se lubricaran ellos mismos con el flujo que salía por sus
cabezas.
Yo ya como una moto saque mi polla y empecé a masturbarme
mientras que observaba a la zorra de mi mujer meneándole la polla a esos chicos.
Nunca antes habíamos tenido experiencias fuera de nuestro
matrimonio. Fantasear muchísimas veces, y echar polvos antológicos pensándolo,
también, pero nada más, y sin comerlo ni beberlo lo tenía ante mis narices.
-Paco que se había quedado desatendido, al ver el culo de mi
mujer empezó a meterle mano le pasaba la mano por las nalgas mientras que con la
otra le tocaba las tetas que le colgaban. Recorría con el dedo el surco del culo
arriba y abajo llegaba al clítoris y lo masajeaba. Se mojo dos dedos con la
labios y se los introdujo en le coño empezando a sacarlos y meterlos. Carmen
Jadeaba ya sin disimulo entregada al placer al sentir como invadían su interior.
Volviendo la cabeza me miro y me dice – No dejes a Paco desatendido.
-Que quieres que haga.
-No se, improvisa.
Me acerque a Paco que se encontraba de rodillas al lado de
Carmen mientras le metía mano. Le baje el bañador y al quedar libre su polla
golpeo al caer encima del culo Carmen. La coji con la mano y empecé a
masturbarle- Te gustaría metérsela eh? Le decía mientras que no paraba de
menearle la polla
-¡Como lo sabes! Tu mujer esta buenísima me muero por meterle
la polla y correrme.
- Eso solamente será si ella quiere.
-¡Venga ya! Estas deseando ver como me follo a la zorra de tu
mujer.
Yo tenía su polla en la mano y acercándola al coño de Carmen
le frotaba la cabeza del glande por la entrada del coño abriéndole los labios.
Carmen jadeaba y sacaba el culo hacia atrás como invitando a que le metería esa
polla. Agacho la cabeza y empezó a chupar las dos pollas que tenia ante si. A mi
me dio envidia y sin pensármelo me metí la polla de Paco en la boca, como había
intuido, me encanto, sentía sus flujos preseminales entre dulce y salados en mi
boca. Metía su polla hasta tocar su pubis con la cara. A paco le debía de estar
gustando porque cerró los ojos y echaba la cabeza hacia atrás mientras que
jadeaba. Yo sentía como su miembro palpitaba dentro de mi boca, y ansiaba sentir
su semen. Mientras que yo seguía de esta guisa Paco seguía metiéndole mano a
Carmen alternaba el coño con le culo. Pero esta vez ya no eran dos dedos. En el
coño le metía tres o cuatro alternativamente mientras que en culo le tenía
metido de uno a dos de la otra mano. Su polla seguía palpitando dentro de mi
boca, le cojia la polla y los huevos con la mano y se los masajeaba mientras que
seguía el trabajo con mi boca.
En ese momento Antonio se corría en la boca de Carmen que
aguantando todo el semen en su boca se dio media vuelta y sacándome la polla de
Paco de la boca me dio un beso traspasándome todo su semen.
Luís que no se había corrido todavía, al verse desatendido y
con el culo en popa de Carmen, sin pensárselo dos veces le hundió toda su polla
en el coño empezando a bombear una y otra vez. Yo notaba los empujones a través
de la boca de Carmen que seguía dándome un beso de tornillo mientras que
nuestras lenguas se buscaban y se retorcían mezclándose con la saliva y el semen
de Antonio.
Paco se tumbo en el suelo y se metió debajo de Carmen, le
pasaba la lengua por el coño mientras que la polla de Luís entraba y salía una y
otra vez impregnada de los jugos de Carmen. La polla de Paco estaba debajo
nuestra y como si nos hubiéramos puesto de acuerdo deshicimos nuestro beso
tragándonos los restos de semen para pasar a chupar el pene de Paco que estaba
que reventaba. Nos alternábamos, mientras que uno le chupaba el glande metiendo
su polla todo lo que podía, el otro le chupaba los huevos y la base del pene.
Carmen hiendo un poco mas allá le había metido un dedo en el culo a Paco,
mientras que lo metía y sacaba con furia. Paco arqueaba el tronco esclavo del
placer que estaba sintiendo. Su polla empezó a palpitar presagiando un torrente
de esperma a punto de salir. Carmen y yo intuyéndolo nos peleábamos por ser el
que tuviera en ese momento la polla dentro de su boca. Me gano. Paco derramo
todo su semen en la boca de Carmen, pero fue tanto que se le escurría por la
comisura de los labios, escurriendo por su barbilla y hiendo a caer sobre sus
pechos que al poco estaban repletos de semen, le escurrían chorros que llegaban
hasta sus pezones. Yo pasaba la lengua por su barbilla y sus pechos. Dejaba que
los chorros de esperma llegaran hasta los pezones para mamarlos como si de leche
se tratara.
Luís seguía bombeando entre jadeos, cada vez mas rápidos.
Tras varias convulsiones se corrió a golpes dentro del coño de Carmen, sus
pechos se bamboleaban enérgicamente por los empujones salvajes que estaban
recibiendo. Fue tan grande su corrida que cuando su polla exhausta salio flácida
del coño como si de un caballo de tratara. Chorros de esperma brotaban del coño
hiendo a parar a la cara de Paco que todavía seguía debajo chupando el coño y la
polla de su amigo.
Me lance como un poseso dispuesto a no dejar que ningún
chorro llegara a la arena y hundiendo mi cara en su coño absorbí todo ese
esperma que a mi ya me sabia a gloria.
El único que no se había corrido había sido yo, por lo que
Carmen se volvió hacia mi me empujo haciéndome que me tumbara poca arriba y
cogiendo mi polla se la introdujo en el coño que estaba perfectamente lubricado
y empezó a cabalgarme salvajemente mientras que con las manos y la boca atendía
a los otros tres.
-Mearnos cerdos, regarnos con vuestras meadas.
De pronto empecé a notar chorros de orina encima nuestra
mientras que follabamos como posesos. Los chorros escurrían por los tetas de
Carmen y de ahí me salpicaban en la cara, eran tres chorros abundantes que nos
estaban inundando. Mearle en la cara guarros. Dirigieron sus chorros a mi cara y
tuve que cerrar la boca para no asfixiarme
Entre jadeos me insultaba y me decía obscenidades- ¡Ah!, ¡si!
cabron. Dame tu leche, córrete en mi coño. Lo único que me falta es un perro
para rematar la tarde.
Los tres muchachos se quedaron boquiabiertos escuchando lo
que decía mi mujer.
Pero eso ya es parte de otra historia……………………
Este relato es completamente ficticio, pero ya me gustaria
que hubiera pasado.
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