Capitulo II
Aun sin comprender lo que había pasado el día anterior, David
se dirige al instituto sopesando la razón por la cual había tenido esa fantasía
que terminó con una eyaculación monumental. Él estaba seguro de que no era gay,
no ha estado con ninguna mujer pero tampoco le llamaba la atención los chicos.
Sin embargo, qué le había pasado la noche anterior, porque se hizo la paja
pensando en lo que pudiesen estar haciendo Manuel y Alejandro. Además que habría
sucedido en realidad entre ellos, será verdad todo lo que le dijeron, que todos
pasaban por esa bienvenida; y si es así intentarían de nuevo convencerlo. Lo
mejor era evitar el contacto con ellos, marcar distancia aunque eso dificultara
su adaptación en el colegio.
En las primeras clases intentó pasar desapercibido. Solo
risas cómplices entre los muchachos y una que otra mirada lujuriosa lo
inquietaban. Para distraerse un poco, paseó su vista por el salón, eran en total
23 varones y 12 hembras. No podía creer que todos hayan estado con Alejandro, si
eso es cierto solo faltaría él y por lógica irían tras su virginal ano. Sin
embargo, son muchas dudas que aún tiene; será posible que todos en el salón sean
gay, que tan real es la historia de que todos han sido penetrados por Alejandro.
Necesita respuestas, más no puede preguntarles a sus compañeros si son gay o no,
así que prefiere preguntarle a Mariana, la única muchacha con la que había
tenido trato.
En el receso, le invita el desayuno a Mariana, con eso
lograba mantener a raya a los muchachos en caso de cualquier intento de
seducirlo y además puede conseguir información de esta chica que no se
caracteriza por guardar secretos, de hecho no tardó mucho en contar todo lo que
sabía al respecto:
-Si, todos en el salón lo han hecho con Ale. Hasta donde sé
solo Antonio, Miguel, Manuel y tú se han salvado de su pene, y eso porque son
nuevos, pero tarde o temprano lo harán. Me imagino que por eso me estas
preguntando sobre el tema.
David: ¿acaso, todos en el salón son gay?
Mariana: no, no necesariamente. La mayoría solo lo hicieron
una vez y con Ale, aunque no lo creas, varios aquí tienen novias en el salón.
David: como es eso que no son gay, si los penetraron es
porque les gusta.
Mariana: como te dije, la mayoría lo hicieron una vez, y fue
por curiosidad o necesidad, yo que sé, además Ale y los otros se encargaron de
crear el ambiente perfecto para que se dieran las cosas.
David: aja, ¿y por qué con Alejandro?, no pueden estar con
otros.
Mariana: eso si no lo sé. Eso ya son reglas del clan.
David: ¿el clan?, ¿qué vaina es esa?
Mariana: bueno, el clan es el grupo de Ale. Allí están
Eduardo, Gustavo y Luís, todos son gay menos Ale que es bisexual.
David: ¿bisexual?, yo creo que Ale es el más maricón de
todos.
Mariana: te equivocas, él es todo un macho. Ale solo se
encarga de penetrar por primera vez, después se desentiende de la situación.
Además él es virgen, nadie lo ha penetrado.
David: ¿y tú cómo sabes?
Mariana: porque yo fui su novia.
David: ¿novia?
Mariana: si, yo estuve con ese caramelito todo el año pasado.
David: ¿y tuvieron sexo?
Mariana: si vale, muchas veces. Y quién no, si Ale es
demasiado lindo, y eso que no lo has visto desnudo, tiene un cuerpazo, unas
nalgas blanquitas y duritas, unas piernas fuertes, y un pe…
David: aja, omite los detalles, no me interesan.
Mariana: ¿a ti no te atrae Ale?, o me vas a decir que no es
súper atractivo.
David: no, no soy gay. A mi no me atraen los hombres.
Mariana: es que no lo has detallado bien…
David: déjalo hasta ahí. Ahora, y discúlpame la preguntadera,
¿cuando eras novia de Alejandro, sabias lo del clan?
Mariana: si, por eso es que sé tanto sobre el tema.
David: ¿y no te incomodó la situación?
Mariana: un poco, pero Ale era súper especial, era perfecto,
tanto en la cama como en todo.
David: ¿y entonces por qué terminaron?
Mariana: no sé, será que la situación primero me atrajo, todo
era perfecto, pero ya la rutina, el compartirlo, saber que se la pasaba con los
maricos de Eduardo, Luís y Gustavo, creo que todo eso me hastió y lo mejor fue
dejarlo hasta ahí.
David: bueno, ya se va a acabar el receso. Gracias por
aclararme las dudas, pero eso si, te dejo bien claro que yo no soy gay, a mi me
gustan las mujeres.
Mariana (posando su mano en el muslo de David): eso lo
veremos, si sigues virgen de aquí a un mes, si se puede decir que no lo eres; y
yo puedo terminar de comprobarlo si quieres.
David: ¿Cómo?, no entendí.
Mariana (apretando el muslo de David): que eres muy lindo,
tienes un buen cuerpo; va a ser difícil que te escapes del clan, a una presa tan
divina es difícil dejarla ir así como así. Aunque si lo logras, búscame.
David: si, seguro.
El timbre del receso terminó la escena que se había vuelto un
poco incomoda para David, puesto que no tenia mucha experiencia con las mujeres,
y menos con una tan lanzada como esta. Pero el destino fue piadoso, le dejó
tiempo para pensar un poco la propuesta de Mariana. Aunque lo que menos le
preocupaba era eso, sino saber cual era el siguiente paso del clan. Tenia que
averiguarlo, no podía dejarse sorprender porque sino no sabia que podía pasar.
Pasó el resto de las clases pensando en todo lo que le dijo
Mariana; sobre el clan, que solo faltaban tres por ser penetrado por Alejandro,
porque Manuel ya debió haber sentido el pene de Alejandro dentro de si. Volteó a
ver a Antonio y a Miguel, los únicos vírgenes aparte de él. Parecían bien
hombres, Antonio tenía buen porte, blanco, alto, no tan flaco, mirada ruda,
labios finos y rosados. Por su parte, Miguel, era de piel más bronceada, un poco
bajito, pelo largo, se dejaba un bigote incipiente, de repente David cayó en
cuenta de sus pensamientos, estaba pendiente del físico de sus compañeros, ¿qué
le estaba pasando?
El final del día de clases fue una salvación, ya descansaría
mas relajado y sin necesidad de estar alerta de lo que hicieran Alejandro y los
demás. Sin embargo, había algo que tenia que hacer, él es muy investigador y le
gusta indagar hasta las ultimas consecuencias, por lo que tenía que averiguar
cuál era el siguiente paso del clan y conocer lo que realmente sucedió el día
anterior. El indicado para dar esas respuestas era Manuel, quien más que él para
decir lo que realmente aconteció en casa de Alejandro.
En la salida, interceptó a Manuel y lo invitó a ir a su casa,
allá pasarían toda la tarde hablando y sin molestias puesto que la casa estaría
sola hasta la noche. Manuel aceptó sin inconvenientes, le parecía bien que la
amistad de los dos no cambiara en nada después de lo que pasó en el día
anterior. Sin embargo, camino a casa de David, ciertas miradas perdidas de ambos
viendo hacia el sexo de cada uno como queriendo ver lo que no se puede ver con
la ropa puesta hacían presagiar que esa tarde en casa de David pasaría algo más
de lo que estaba planeado.