En medio de mi sueño sonó el teléfono, era Alex.
"¿Danny? Sé que es tarde, pero debo hablarte"
Entre sueños le respondí: "Alex, ¿dónde estás?"
"Estoy en casa de mi primo, pero ya voy saliendo. Quiero
pasar por tu casa para comentarte algo que te dará ventaja en el próximo
concurso. Me enteré sin querer"
"Alex, dímelo ahora, es tarde", dije sin convencerme a mí
mismo, pues me hubiera gustado amanecer con aquel chico a mi lado, desnudos en
la cama.
"Se trata de las películas de Joe", me dijo el chico.
"¿Eh? No entiendo, pasa pues y me explicas", pensé en las
palabras de Manuel antes de separarnos esa misma tarde, haciendo referencia a lo
mismo. Le expliqué la dirección a Alex y mi verga dio un salto al saber que en
unos minutos vería a mi lado al muchacho de la hermosa melena y el culo
perfecto, indefenso en mi casa y sin concursos ni cámaras.
Yo me había despertado sudado a pesar de que la noche estaba
fresca, y como dormía desnudo, me puse unos slips blancos. Previamente me metí
en la ducha a lavarme bien, por si el chico tenía ganas de sexo, y también para
despabilarme. Mientras me enjabonaba, mi verga comenzó a ganar grosor, como si
anticipara que algo le esperaba. Yo estaba ansioso, miraba por la ventana cada
tanto para ver si observaba algún movimiento.
Luego de un rato me serví un trago y me tiré en el sofá de la
sala a esperar al chico, que no tardó mucho en llegar. Tocó el timbre de la
calle y subió los escalones rápidamente. Cuando sonó el timbre me puse en pie de
un salto, presto para abrirle la puerta al machito melenudo que tanto me había
llamado la atención desde que vi su culo por primera vez.
Al abrir la puerta, me quedé sin habla. Allí no había un
chico, sino dos.
"Hola, Danny, te presento a mi primo Pablo"
Nunca me dijo que venía acompañado, pero tampoco dijo que
venía solo. Tal vez me había precipitado, y los sucios planes de mi mente no se
llegarían a realizar.
El primo Pablo tenía la blancura de Danny, el pelo marrón y
muy corto, y en ese momento me percaté de que mi joven amigo se había recortado
la melena. Me llamaba la atención lo prominente que era su nuez de Adán, y sus
hermosos ojos verdes. Un lunar en la mejilla y una dentadura perfecta
completaban aquel hermoso rostro que apenas llegaría a los 20 años.
"Pablo acaba de cumplir 18 años", dijo Alex como si leyera mi
mente. Y yo acabo de enterarme que es gay, de la mejor manera posible. ¡El nos
vio en el programa de Joe!"
Me llamó la atención que Alex llamara al actor simplemente
"Joe", parece que la intimidad había tenido sus frutos. Fue en ese momento que
me acordé que dos noches atrás había salido al aire la primera edición del
programa, y yo me lo había perdido.
Pablo habló por primera vez con una voz muy ronca para aquel
imberbe: "¿Podemos pasar?"
Qué tonto, yo estaba parado en la puerta en calzoncillos y ni
siquiera había tenido la decencia de dejarlos entrar. "Claro, entren, esta es su
casa, pónganse cómodos"
Al cerrar la puerta, me percaté de que el tal Pablo tenía el
culo tan grande como el de Alex, aquellos genes eran muy generosos. El chico era
más fuerte que Alex, y al igual que él vestía de bermudas, chancletas y t-shirt
playero.
"¿Qué les brindo?"
"Lo mismo que bebes tú", dijo Pablo, que ya estaba tomando
confianza. Me fui a la cocina a servir los tragos y el chico me siguió mientras
Alex tomaba asiento en el sofá y agarraba el control de la TV.
Mientras buscaba hielo en la nevera, Pablo me dijo: "Desde
que le conté a Alex que había visto el programa, le pedí que quería conocerte.
Eres el mejor del grupo"
En realidad no me interesaba la idea de tener un fan, pues al
menos a eso sonaba el muchacho. Sin embargo, sí que estaba bueno. Sus antebrazos
venosos indicaban que se ejercitaba con frecuencia, y tenía una cinturita digna
de ser agarrada entre mis manos. Pablo continuó: "Te he visto en el gimnasio,
desde lejos, y entiendo por qué fuiste seleccionado. Yo me estoy preparando para
la próxima edición y quiero que me des algunos consejos para hacer un buen
papel."
Le di uno de los tragos mientras le llevaba el otro a Alex y
me sentaba con él en el sofá. El Pablito este iba a ser presa fácil, pero yo
quería jugar con él y ponerlo loco antes de que sucediera algo. Desde que me
senté, Alex me echó el brazo, y sin despegar la vista de la televisión le dijo
al primo: "Ay, ya está bueno, Pablo, deja a Danny tranquilo".
Pablo se sintió apabullado por el comentario y se sentó en
otro sillón. Alex me pasó la mano por el cuello, y mi slip empezó a llenarse
rápidamente, lo cual no le pasó desapercibido a Pablo, e inmediatamente pude
observar cómo correspondía mi erección con la suya. Alex apagó la tele y me
dijo: "Y bien, démosle un par de consejos a Pablo. Apenas está saliendo del
closet y solo ha tenido sexo con un hombre una sola vez, oral para colmo, y ya
está pensando en ir al programa… "
"Un momento", le dije a Alex, "Tú has venido aquí porque
tenías algo que decirme".
"Es cierto. La otra noche, después que salí de la oficina de
Joe, y esa es una historia que te contaré luego, escuché al tipo que nos da las
instrucciones hablar con otro. Parece que la próxima entrega del programa tiene
algo que ver con las películas de Joe Frankfurt".
Pablo oyó el nombre y de inmediato dijo: "Yo vi una película
suya, el tipo es un semental, me pone muy caliente". Mientras decía esto
examinaba cada rincón de mi apartamento como si fuera un museo.
No hicimos caso y seguimos hablando como si no hubiera dicho
nada.
"Yo tengo la colección completa, aquí está. Podemos repasar
algunas de ellas"
Me dirigí a la televisión y saqué de una gaveta un paquete de
DVDs con los títulos más famosos del actor Porno.
"Empecemos por esta, es una de mis favoritas", dije mientras
colocaba en el aparato la película "Con la Boca Llena", en la que Joe medía
fuerzas con el italiano Freddo Cassini, revelación del 2006 en el mundo del
porno gay. Busqué una de las escenas más calientes, en la que el actor recibía
una tremenda mamada del rubio italiano y luego cambiaban posiciones. Alex se
quitó la camisa y se quedó en sus bermudas, mientras se sobaba aquel pecho
blanco y lampiño que parecía hecho para ser tocado y lamido. Pablo se sentó a su
lado, al otro extremo del sofá. Pasé a la siguiente escena, en la que Joe
penetraba salvajemente a un jovencito mientras éste le chupaba los 27 cm. de
verga a Cassini, una escena que me recordó a Manuel mientras el Sr. Roca y yo le
hacíamos lo mismo.
Alex pidió que pusiera "Machos en Celo", una joya en la que
por primera vez Joe había recibido por el culo una tremenda dosis de verga de
dos tipos diferentes.
Pablo se sobaba la verga por encima de sus jeans, y Alex
hacía lo mismo. Se miraban y volvían a mirar la película, y esto me excitaba
sobremanera. Me senté en el suelo y empecé a agarrarme el paquete yo también
para que mi evidente erección fuera percibida por aquellos dos.
Mientras tanto, ya Alex se había despojado de su ropa y se
había quedado en ropa interior, pero Pablo seguía vestido, aunque ya ni miraba
la tele, sino a su primo. Pareciera como si estuvieran buscando hace tiempo el
momento justo para desatar su pasión, y mi sala fue el lugar ideal para ello.
Fue en ese instante en el que el "inocente" Pablito empezó a besar a su caliente
primo, el cual le devolvió con ganas el beso.
Aproveché el instante para poner otra película, "Mesa para
tres", en la que ocurría una de las escenas de tríos más calientes que haya
visto. Quería sugerir lo que mi mente ya tenía de fijo y que tarde o temprano
iba a ocurrir. Cuando di la vuelta, ya Alex le tenía la verga en la boca al
hambriento primo, que en un dos por tres se había quedado en slips y chupaba con
un gusto inigualable, aunque sin mucha práctica.
Tener a aquellos dos machitos en mi sala me tenía fuera de
mí, y observar sus jóvenes cuerpos, lampiños y magros, era un regalo para la
vista que recordaría en muchas pajas sucesivas. Decidí hacerme parte de la
acción poco a poco, así que empecé por darles órdenes:
"Alex, tú eres un mamador experto. Enséñale a tu primo cómo
es que se chupa una verga para que un hombre no te olvide nunca."
Acto seguido, y sin siquiera voltear a verme, hicieron el
cambio y Alex demostró una vez más la pericia que a su corta edad había
adquirido.
Pude observar el inmenso cipote que aquel muchacho tenía, y
me imaginé cómo los primos se habían estudiado mutuamente por mucho tiempo, me
imaginé el ardor de aquel adolescente pajeando aquel monstruo de carne, y luego
visualicé a Alex haciéndole lo mismo a Joe. No aguanté más y saqué mi verga de
su encierro, blandiéndola en el aire con mi mano e invitando a que también le
dieran su dosis de saliva y lengua.
Alex se dio cuenta, y dejó el manjar que ocupaba su boca para
dirigirse a mí, tomando a Pablo de la mano y haciendo que se agachara junto a él
para que entre los dos me mamaran la polla. Alex dirigía la jugada, e hizo que
cada uno se colocara a un lado de mi macana, mientras con sus lenguas repasaban
todo lo largo y ancho de mi miembro, y cada vez que llegaban al capullo, sus
lenguas se juntaban, cosa que parecía encantarle a Pablo, pues ya gemía como un
enajenado.
Los agarré por las cabezas y les hice tomar turnos para que
se metieran mi verga entera en sus bocas.
Pablito era un buen alumno, y fue venciendo las arcadas hasta
que se metió mi verga entera en su boquita, a la vez que Alex lamía mis bolas.
Aquello era la gloria.
Cuando estaba entrando en una etapa demasiado caliente como
para aguantar, separé con trabajo la boca del "inexperto" chico de mi verga que
babeaba profusamente. Los llevé de nuevo al sofá y le ordené a Pablo que
penetrara a su primo. Al principio dudó, pero Alex lo motivó con un beso que
plantó en su boca antes de que pudiera hablar. Pablo se sentó en el sofá y el
lujurioso Alex se le sentó encima de frente a é, sin romper el beso, sobando
aquel enorme miembro a lo largo de su culo. Yo aproveché para lamer aquel
maravilloso, enorme, duro y redondo culazo que tanto ansiaba. Le metí la lengua
en la raja y pude saborear la verga de Pablo a la vez que lamía con deleite
aquel rico culo que ahora era solo mío… bueno, y de Pablo.
Le coloqué un condón al chico, y mientras lo hacía su verga
temblaba como si fuera a venirse ya. Temí que aquello ocurriera y lo apreté con
fuerzas como para calmar a un animal feroz. El chico tenía las bolas afeitadas y
no pude resistir la tentación de pasarle mi lengua, mientras Alex dirigía la
verga de su primo y se la iba entrando poco a poco, ante el asombro de Pablo,
que estaba por primera vez en su vida descubriendo el máximo placer que produce
la intimidad entre machos.
Empezó el frenético mete y saca de aquellos dos, acompañado
de jadeos, besos apasionados y gemidos de placer. Alex me pidió con
desesperación: "Dame tu verga, Danny, quiero tu verga en mi boca"
Aquello era justo lo que necesitaba. Me encaramé en el sofá y
le coloqué la verga en los labios para dejar que fuera é quien tomara la
iniciativa. Desde mi posición podía ver cómo Pablo acariciaba fascinado el pecho
de su primo. Alex se sacó mi verga de la boca y le dijo" Qué rico, Pablo, sigue,
así es cómo se hace. Ahora chúpale el culo a Danny.
Aproveché la ocasión para acomodarme, abrí las nalgas y le
coloqué mi dilatado agujero en la golosa boca del joven aprendiz. La imagen de
la televisión mostraba un trencito entre tres machos, con Joe en el medio,
mientras que las imágenes de mi sala superaban por mucho aquel ensayado sexo que
tanto me gustaba y que ahora había pasado a un segundo plano. Alex recibía las
cada vez más profundas estocadas de Pablo y eso hacía que me chupara la verga
con más gusto. Pablo a su vez estaba en la gloria sintiendo como su primo le
devoraba la pinga con el culo y eso hacía que me chupara el culo con ruidosas
lengüeteadas cada vez más violentas. Yo solo atinaba a acariciar mis bolas que
estaban ya llenas de semen.
De repente Pablo empezó a jadear más rápidamente y por
nuestra experiencia nos dimos cuenta de que iba a correrse en cualquier momento.
Alex arremetió con furia, montando a su adorado jinete con pasión, mientras se
acariciaba a sí mismo con los ojos cerrados. Yo me pajeé con fuerza a la vez que
abría la boca de Pablo, para aprovechar el momento y venirme en su boca. Quería
que aquel chico probara mi leche y me calentaba imaginarlo con la cara llena de
semen. Alex empezó a venirse primero, y sus chorros llegaron hasta el cuello de
su primo. Era lindo verlo en plena eyaculación, con un rictus de dolor y placer
en su cara, y apretando el culo con fuerza para ordeñar al primo. Siguieron los
trallazos de leche, y uno de ellos se posó sobre mis bolas. Fue ahí cuando Pablo
comenzó a correrse, y en medio de su potente explosión el chico se transfiguró,
con una cara de furia que no había visto jamás, y un lenguaje soez que hizo el
trabajo que me faltaba:
"Toma mi leche, Alejandro, toma esa leche que te gusta,
cabrón". Escuchar a Pablo llamar a su primo por el nombre de pila fue un
aliciente para mi venida. Coloqué la hinchada cabeza de mi verga en la boca del
chico, y dirigí mis trallazos directo a su lengua. Fueron como ocho, todos
apuntados hacia sui boca. Cuando me acabé de correr, Alex aprovechó para besar
de nuevo a su recién iniciado primo y saborear mi semen de su lengua, y luego el
muy bribón me besó a mí para que yo probara mi propia leche que él había chupado
de la boca del primo.
Los eventos sucesivos transcurrieron con rapidez. Mientras
reponíamos fuerza cambié la película para estudiar "Con uno de tu Tamaño", en la
que apreciamos la verga de Tomás y Guillermo, los "verdugos" del programa
anterior, mientras competían por entrar al mismo tiempo en el culo de un tipo
hermoso que le chupaba la polla a Joe. Pablo recuperó energías rápidamente y al
ver la doble penetración empezó a hacer preguntas:
"¿Se siente rico tener una polla dentro de uno? ¿Es tan bueno
como meterla uno? ¿Duele tanto cómo parece?" y otras preguntas por el estilo. Si
el chico había venido a aprender, le íbamos a enseñar. Me los llevé a los dos a
mi habitación y de allí saqué un pote de lubricante y aquel dildo que Enrique se
había metido entero el otro día. No dio trabajo convencer a Pablo de que se
tendiera en la cama y se dejara sodomizar por su primo y por mí, que nos
alternábamos con el consolador y con la mamada de su deliciosa verga que tenía
el sabor de la eyaculación reciente.
Cuando el chico, después de mucho forcejeo, una buena
cantidad de lubricante, y la excitación de nuestras bocas en su polla, por fin
aprendió a coger como un hombre, entendí que estaba a punto de caramelo para ser
penetrado por primera vez.
Lo coloqué en posición de perrito, y le empecé a meter
despacito, centímetro a centímetro, mi verga que estaba caliente y húmeda. A
pesar del ejercicio de preparación, aquel delicioso agujerito se sentía
estrecho, riquísimo, como hace tiempo no me sucedía. SI en verdad lo estaba
desvirgando, lo iba a disfrutar al máximo. Pablo gemía con dolor pero a la vez
decía: "Sigue, dame más verga, Danny, Quiero que me la metas entera". Tenía
ganas de que aquello durara, pues no iba a dejar que Alex se me fuera sin
cogerme su rico culo también, pero la estrechez de aquel culito virgen era
placenteramente peligrosa. Alex se metió debajo de su primo para hacer un 69 con
él mientras yo le seguía metiendo, ahora sí con más velocidad, mi palo de carne
que lo empalaba con gusto. Lo agarré por la cintura y empecé a bombear con
fuerza cuando de repente vi en la puerta de mi habitación la figura de Enrique,
que había entrado con su propia llave, sigilosamente, a la misma habitación
donde tantas veces había hecho esto mismo con él. Con el ruido del acto sexual,
más los sonidos de la TV, no había escuchado cuando éste llegó.
Me quedé helado, eso sí, con la verga toda dentro, mientras
observaba la expresión de desconcierto y decepción de Enrique, que dijo con
tristeza, mientras yo seguía penetrando al chico: "Con razón no tomas mis
llamadas".
No se me ocurrió otra cosa que decirle: "Ven, quiero que te
unas a nosotros."
Todavía faltaban dos noches para la próxima prueba, pero
había mucho sexo por delante (y por detrás).
Gracias a los que me han escrito, por favor síganlo haciendo
y díganme cómo va esta saga:
caribecaribe@hotmail.com