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TODORELATOS » RELATOS » UNA NOCHE CON JOE FRANKFURT (7)
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 TODORELATOS.COM Fecha: 05 de Diciembre, 2008.
Fecha: 20-Abr-08 « Anterior | Siguiente » en Gays (6170 de 6573)

Una Noche con Joe Frankfurt (7)

caribecaribe
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Alex llega a la casa de Danny para una sesión de sexo con sorpresas incluidas. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

En medio de mi sueño sonó el teléfono, era Alex.

"¿Danny? Sé que es tarde, pero debo hablarte"

Entre sueños le respondí: "Alex, ¿dónde estás?"

"Estoy en casa de mi primo, pero ya voy saliendo. Quiero pasar por tu casa para comentarte algo que te dará ventaja en el próximo concurso. Me enteré sin querer"

"Alex, dímelo ahora, es tarde", dije sin convencerme a mí mismo, pues me hubiera gustado amanecer con aquel chico a mi lado, desnudos en la cama.

"Se trata de las películas de Joe", me dijo el chico.

"¿Eh? No entiendo, pasa pues y me explicas", pensé en las palabras de Manuel antes de separarnos esa misma tarde, haciendo referencia a lo mismo. Le expliqué la dirección a Alex y mi verga dio un salto al saber que en unos minutos vería a mi lado al muchacho de la hermosa melena y el culo perfecto, indefenso en mi casa y sin concursos ni cámaras.

Yo me había despertado sudado a pesar de que la noche estaba fresca, y como dormía desnudo, me puse unos slips blancos. Previamente me metí en la ducha a lavarme bien, por si el chico tenía ganas de sexo, y también para despabilarme. Mientras me enjabonaba, mi verga comenzó a ganar grosor, como si anticipara que algo le esperaba. Yo estaba ansioso, miraba por la ventana cada tanto para ver si observaba algún movimiento.

 

Luego de un rato me serví un trago y me tiré en el sofá de la sala a esperar al chico, que no tardó mucho en llegar. Tocó el timbre de la calle y subió los escalones rápidamente. Cuando sonó el timbre me puse en pie de un salto, presto para abrirle la puerta al machito melenudo que tanto me había llamado la atención desde que vi su culo por primera vez.

Al abrir la puerta, me quedé sin habla. Allí no había un chico, sino dos.

"Hola, Danny, te presento a mi primo Pablo"

Nunca me dijo que venía acompañado, pero tampoco dijo que venía solo. Tal vez me había precipitado, y los sucios planes de mi mente no se llegarían a realizar.

El primo Pablo tenía la blancura de Danny, el pelo marrón y muy corto, y en ese momento me percaté de que mi joven amigo se había recortado la melena. Me llamaba la atención lo prominente que era su nuez de Adán, y sus hermosos ojos verdes. Un lunar en la mejilla y una dentadura perfecta completaban aquel hermoso rostro que apenas llegaría a los 20 años.

"Pablo acaba de cumplir 18 años", dijo Alex como si leyera mi mente. Y yo acabo de enterarme que es gay, de la mejor manera posible. ¡El nos vio en el programa de Joe!"

Me llamó la atención que Alex llamara al actor simplemente "Joe", parece que la intimidad había tenido sus frutos. Fue en ese momento que me acordé que dos noches atrás había salido al aire la primera edición del programa, y yo me lo había perdido.

Pablo habló por primera vez con una voz muy ronca para aquel imberbe: "¿Podemos pasar?"

Qué tonto, yo estaba parado en la puerta en calzoncillos y ni siquiera había tenido la decencia de dejarlos entrar. "Claro, entren, esta es su casa, pónganse cómodos"

Al cerrar la puerta, me percaté de que el tal Pablo tenía el culo tan grande como el de Alex, aquellos genes eran muy generosos. El chico era más fuerte que Alex, y al igual que él vestía de bermudas, chancletas y t-shirt playero.

"¿Qué les brindo?"

"Lo mismo que bebes tú", dijo Pablo, que ya estaba tomando confianza. Me fui a la cocina a servir los tragos y el chico me siguió mientras Alex tomaba asiento en el sofá y agarraba el control de la TV.

Mientras buscaba hielo en la nevera, Pablo me dijo: "Desde que le conté a Alex que había visto el programa, le pedí que quería conocerte. Eres el mejor del grupo"

En realidad no me interesaba la idea de tener un fan, pues al menos a eso sonaba el muchacho. Sin embargo, sí que estaba bueno. Sus antebrazos venosos indicaban que se ejercitaba con frecuencia, y tenía una cinturita digna de ser agarrada entre mis manos. Pablo continuó: "Te he visto en el gimnasio, desde lejos, y entiendo por qué fuiste seleccionado. Yo me estoy preparando para la próxima edición y quiero que me des algunos consejos para hacer un buen papel."

Le di uno de los tragos mientras le llevaba el otro a Alex y me sentaba con él en el sofá. El Pablito este iba a ser presa fácil, pero yo quería jugar con él y ponerlo loco antes de que sucediera algo. Desde que me senté, Alex me echó el brazo, y sin despegar la vista de la televisión le dijo al primo: "Ay, ya está bueno, Pablo, deja a Danny tranquilo".

Pablo se sintió apabullado por el comentario y se sentó en otro sillón. Alex me pasó la mano por el cuello, y mi slip empezó a llenarse rápidamente, lo cual no le pasó desapercibido a Pablo, e inmediatamente pude observar cómo correspondía mi erección con la suya. Alex apagó la tele y me dijo: "Y bien, démosle un par de consejos a Pablo. Apenas está saliendo del closet y solo ha tenido sexo con un hombre una sola vez, oral para colmo, y ya está pensando en ir al programa… "

"Un momento", le dije a Alex, "Tú has venido aquí porque tenías algo que decirme".

"Es cierto. La otra noche, después que salí de la oficina de Joe, y esa es una historia que te contaré luego, escuché al tipo que nos da las instrucciones hablar con otro. Parece que la próxima entrega del programa tiene algo que ver con las películas de Joe Frankfurt".

Pablo oyó el nombre y de inmediato dijo: "Yo vi una película suya, el tipo es un semental, me pone muy caliente". Mientras decía esto examinaba cada rincón de mi apartamento como si fuera un museo.

No hicimos caso y seguimos hablando como si no hubiera dicho nada.

"Yo tengo la colección completa, aquí está. Podemos repasar algunas de ellas"

Me dirigí a la televisión y saqué de una gaveta un paquete de DVDs con los títulos más famosos del actor Porno.

"Empecemos por esta, es una de mis favoritas", dije mientras colocaba en el aparato la película "Con la Boca Llena", en la que Joe medía fuerzas con el italiano Freddo Cassini, revelación del 2006 en el mundo del porno gay. Busqué una de las escenas más calientes, en la que el actor recibía una tremenda mamada del rubio italiano y luego cambiaban posiciones. Alex se quitó la camisa y se quedó en sus bermudas, mientras se sobaba aquel pecho blanco y lampiño que parecía hecho para ser tocado y lamido. Pablo se sentó a su lado, al otro extremo del sofá. Pasé a la siguiente escena, en la que Joe penetraba salvajemente a un jovencito mientras éste le chupaba los 27 cm. de verga a Cassini, una escena que me recordó a Manuel mientras el Sr. Roca y yo le hacíamos lo mismo.

Alex pidió que pusiera "Machos en Celo", una joya en la que por primera vez Joe había recibido por el culo una tremenda dosis de verga de dos tipos diferentes.

Pablo se sobaba la verga por encima de sus jeans, y Alex hacía lo mismo. Se miraban y volvían a mirar la película, y esto me excitaba sobremanera. Me senté en el suelo y empecé a agarrarme el paquete yo también para que mi evidente erección fuera percibida por aquellos dos.

 

Mientras tanto, ya Alex se había despojado de su ropa y se había quedado en ropa interior, pero Pablo seguía vestido, aunque ya ni miraba la tele, sino a su primo. Pareciera como si estuvieran buscando hace tiempo el momento justo para desatar su pasión, y mi sala fue el lugar ideal para ello. Fue en ese instante en el que el "inocente" Pablito empezó a besar a su caliente primo, el cual le devolvió con ganas el beso.

Aproveché el instante para poner otra película, "Mesa para tres", en la que ocurría una de las escenas de tríos más calientes que haya visto. Quería sugerir lo que mi mente ya tenía de fijo y que tarde o temprano iba a ocurrir. Cuando di la vuelta, ya Alex le tenía la verga en la boca al hambriento primo, que en un dos por tres se había quedado en slips y chupaba con un gusto inigualable, aunque sin mucha práctica.

Tener a aquellos dos machitos en mi sala me tenía fuera de mí, y observar sus jóvenes cuerpos, lampiños y magros, era un regalo para la vista que recordaría en muchas pajas sucesivas. Decidí hacerme parte de la acción poco a poco, así que empecé por darles órdenes:

"Alex, tú eres un mamador experto. Enséñale a tu primo cómo es que se chupa una verga para que un hombre no te olvide nunca."

Acto seguido, y sin siquiera voltear a verme, hicieron el cambio y Alex demostró una vez más la pericia que a su corta edad había adquirido.

Pude observar el inmenso cipote que aquel muchacho tenía, y me imaginé cómo los primos se habían estudiado mutuamente por mucho tiempo, me imaginé el ardor de aquel adolescente pajeando aquel monstruo de carne, y luego visualicé a Alex haciéndole lo mismo a Joe. No aguanté más y saqué mi verga de su encierro, blandiéndola en el aire con mi mano e invitando a que también le dieran su dosis de saliva y lengua.

 

Alex se dio cuenta, y dejó el manjar que ocupaba su boca para dirigirse a mí, tomando a Pablo de la mano y haciendo que se agachara junto a él para que entre los dos me mamaran la polla. Alex dirigía la jugada, e hizo que cada uno se colocara a un lado de mi macana, mientras con sus lenguas repasaban todo lo largo y ancho de mi miembro, y cada vez que llegaban al capullo, sus lenguas se juntaban, cosa que parecía encantarle a Pablo, pues ya gemía como un enajenado.

Los agarré por las cabezas y les hice tomar turnos para que se metieran mi verga entera en sus bocas.

 

Pablito era un buen alumno, y fue venciendo las arcadas hasta que se metió mi verga entera en su boquita, a la vez que Alex lamía mis bolas. Aquello era la gloria.

Cuando estaba entrando en una etapa demasiado caliente como para aguantar, separé con trabajo la boca del "inexperto" chico de mi verga que babeaba profusamente. Los llevé de nuevo al sofá y le ordené a Pablo que penetrara a su primo. Al principio dudó, pero Alex lo motivó con un beso que plantó en su boca antes de que pudiera hablar. Pablo se sentó en el sofá y el lujurioso Alex se le sentó encima de frente a é, sin romper el beso, sobando aquel enorme miembro a lo largo de su culo. Yo aproveché para lamer aquel maravilloso, enorme, duro y redondo culazo que tanto ansiaba. Le metí la lengua en la raja y pude saborear la verga de Pablo a la vez que lamía con deleite aquel rico culo que ahora era solo mío… bueno, y de Pablo.

Le coloqué un condón al chico, y mientras lo hacía su verga temblaba como si fuera a venirse ya. Temí que aquello ocurriera y lo apreté con fuerzas como para calmar a un animal feroz. El chico tenía las bolas afeitadas y no pude resistir la tentación de pasarle mi lengua, mientras Alex dirigía la verga de su primo y se la iba entrando poco a poco, ante el asombro de Pablo, que estaba por primera vez en su vida descubriendo el máximo placer que produce la intimidad entre machos.

 

Empezó el frenético mete y saca de aquellos dos, acompañado de jadeos, besos apasionados y gemidos de placer. Alex me pidió con desesperación: "Dame tu verga, Danny, quiero tu verga en mi boca"

Aquello era justo lo que necesitaba. Me encaramé en el sofá y le coloqué la verga en los labios para dejar que fuera é quien tomara la iniciativa. Desde mi posición podía ver cómo Pablo acariciaba fascinado el pecho de su primo. Alex se sacó mi verga de la boca y le dijo" Qué rico, Pablo, sigue, así es cómo se hace. Ahora chúpale el culo a Danny.

Aproveché la ocasión para acomodarme, abrí las nalgas y le coloqué mi dilatado agujero en la golosa boca del joven aprendiz. La imagen de la televisión mostraba un trencito entre tres machos, con Joe en el medio, mientras que las imágenes de mi sala superaban por mucho aquel ensayado sexo que tanto me gustaba y que ahora había pasado a un segundo plano. Alex recibía las cada vez más profundas estocadas de Pablo y eso hacía que me chupara la verga con más gusto. Pablo a su vez estaba en la gloria sintiendo como su primo le devoraba la pinga con el culo y eso hacía que me chupara el culo con ruidosas lengüeteadas cada vez más violentas. Yo solo atinaba a acariciar mis bolas que estaban ya llenas de semen.

De repente Pablo empezó a jadear más rápidamente y por nuestra experiencia nos dimos cuenta de que iba a correrse en cualquier momento. Alex arremetió con furia, montando a su adorado jinete con pasión, mientras se acariciaba a sí mismo con los ojos cerrados. Yo me pajeé con fuerza a la vez que abría la boca de Pablo, para aprovechar el momento y venirme en su boca. Quería que aquel chico probara mi leche y me calentaba imaginarlo con la cara llena de semen. Alex empezó a venirse primero, y sus chorros llegaron hasta el cuello de su primo. Era lindo verlo en plena eyaculación, con un rictus de dolor y placer en su cara, y apretando el culo con fuerza para ordeñar al primo. Siguieron los trallazos de leche, y uno de ellos se posó sobre mis bolas. Fue ahí cuando Pablo comenzó a correrse, y en medio de su potente explosión el chico se transfiguró, con una cara de furia que no había visto jamás, y un lenguaje soez que hizo el trabajo que me faltaba:

"Toma mi leche, Alejandro, toma esa leche que te gusta, cabrón". Escuchar a Pablo llamar a su primo por el nombre de pila fue un aliciente para mi venida. Coloqué la hinchada cabeza de mi verga en la boca del chico, y dirigí mis trallazos directo a su lengua. Fueron como ocho, todos apuntados hacia sui boca. Cuando me acabé de correr, Alex aprovechó para besar de nuevo a su recién iniciado primo y saborear mi semen de su lengua, y luego el muy bribón me besó a mí para que yo probara mi propia leche que él había chupado de la boca del primo.

Los eventos sucesivos transcurrieron con rapidez. Mientras reponíamos fuerza cambié la película para estudiar "Con uno de tu Tamaño", en la que apreciamos la verga de Tomás y Guillermo, los "verdugos" del programa anterior, mientras competían por entrar al mismo tiempo en el culo de un tipo hermoso que le chupaba la polla a Joe. Pablo recuperó energías rápidamente y al ver la doble penetración empezó a hacer preguntas:

"¿Se siente rico tener una polla dentro de uno? ¿Es tan bueno como meterla uno? ¿Duele tanto cómo parece?" y otras preguntas por el estilo. Si el chico había venido a aprender, le íbamos a enseñar. Me los llevé a los dos a mi habitación y de allí saqué un pote de lubricante y aquel dildo que Enrique se había metido entero el otro día. No dio trabajo convencer a Pablo de que se tendiera en la cama y se dejara sodomizar por su primo y por mí, que nos alternábamos con el consolador y con la mamada de su deliciosa verga que tenía el sabor de la eyaculación reciente.

 

Cuando el chico, después de mucho forcejeo, una buena cantidad de lubricante, y la excitación de nuestras bocas en su polla, por fin aprendió a coger como un hombre, entendí que estaba a punto de caramelo para ser penetrado por primera vez.

Lo coloqué en posición de perrito, y le empecé a meter despacito, centímetro a centímetro, mi verga que estaba caliente y húmeda. A pesar del ejercicio de preparación, aquel delicioso agujerito se sentía estrecho, riquísimo, como hace tiempo no me sucedía. SI en verdad lo estaba desvirgando, lo iba a disfrutar al máximo. Pablo gemía con dolor pero a la vez decía: "Sigue, dame más verga, Danny, Quiero que me la metas entera". Tenía ganas de que aquello durara, pues no iba a dejar que Alex se me fuera sin cogerme su rico culo también, pero la estrechez de aquel culito virgen era placenteramente peligrosa. Alex se metió debajo de su primo para hacer un 69 con él mientras yo le seguía metiendo, ahora sí con más velocidad, mi palo de carne que lo empalaba con gusto. Lo agarré por la cintura y empecé a bombear con fuerza cuando de repente vi en la puerta de mi habitación la figura de Enrique, que había entrado con su propia llave, sigilosamente, a la misma habitación donde tantas veces había hecho esto mismo con él. Con el ruido del acto sexual, más los sonidos de la TV, no había escuchado cuando éste llegó.

Me quedé helado, eso sí, con la verga toda dentro, mientras observaba la expresión de desconcierto y decepción de Enrique, que dijo con tristeza, mientras yo seguía penetrando al chico: "Con razón no tomas mis llamadas".

No se me ocurrió otra cosa que decirle: "Ven, quiero que te unas a nosotros."

Todavía faltaban dos noches para la próxima prueba, pero había mucho sexo por delante (y por detrás).

Gracias a los que me han escrito, por favor síganlo haciendo y díganme cómo va esta saga: caribecaribe@hotmail.com

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