Estaba convencida de lo que quería, y
esta prueba me animaba mas aun, aun temblaba mi abdomen y mis paredes vaginales
de mi orgasmo y quería mas, prueba irrefutable de que estaba preparada, era
virgen, pero no quería pasar por tonta, y no quería que alguna otra persona en
vez de hacerme gozar mi hiciese sufrir, seguía recordando con detalles mínimos
como me prepare el día anterior.
Desnuda, completamente desnuda como estaba me levante del
sofá, siempre he querido comprarme un vibrador, pero a su falta ye me había
acostumbrado a usar mi mano, mis dedos para explorar mi entrada vaginal, para
penetrarme con ellos sutilmente, esta vez quise buscar algo mas, algo mas
grueso, ice un recorrido comenzando por mi cuarto y luego pasando al baño, allí
lo encontré, un desodorante me pareció genial, mucho mas gruesos que incluso dos
de mi dedos, creo que del grosor de un pene promedio.
No llegue a regresarme a la sala, me senté en la tapa de la
poceta del baño, desnuda, con mis piernas abiertas, deslizándome hasta el borde
y arrecostando todo mi peso al tanque, esperando que este no se rompiera. No
necesitaba lubricarme ni excitarme, mas bien tenia exceso, tome una toalla y
limpie algo, porque me estaba deslizando sobre la poceta.
Lo lleve a la entrada de mi vagina, y con la otra mano ya
dilataba mi orificio, jugaba con mis dedos, estirando mi totonita, acerque
completamente mi violador, y empecé a empujar, suave, recorría desde la entrada
hasta arriba, donde presionaba mi clítoris, sentía mi invasor como presionaba mi
botón y este generaba corrientes de placer que erizaban mis pezones, apoye mis
pies en la pared de enfrente y quede en una posición divina para cualquier
hombre, sobre aquella poceta, pero en realidad me hubiese gustado tener a una
mujer para mi en aquella posición, ahora lo quería adentro, quería ser cogida
por mi violador, así que lo baje nuevamente, y acoplo en mi cuevita, empecé a
empujar, tratado de relajarme, y con mi mano libre a tratar de separar la piel
de la entrada, de ambos lados, para facilitar la violación.
Aquel intruso inhumano, de plástico e inanimado entraba
dentro de mi, separaba la joven piel de mi entrepierna, aprovechaba la presencia
de mis jugos íntimos para minimizar la resistencia, yo con mis la punta de los
pies apoyados en la pared, mi piernas temblaban al paso de aquel objeto por mi
rajita, lo sentía deslizar, mis respiraciones y palpitaciones hacían que mi
vagina cobrara vida y abrazaba a su intruso amante, quería seguir cogiendome, ya
que nadie lo hacia lo haría yo, me preparaba para mañana, una vez ya en el fondo
de mi vagina, quise seguir forzando mas, y lo apretaba con fuerza dentro de mi,
no en un mete y saca, solo empujando dentro de mi, lo quería mas profundo, ya
sentía que lo perdería dentro de mi si seguía empujando, me calme un rato y deje
unos segundos para acostumbrarme.
Lo soltaba y mi vagina buscaba expulsarlo fuera de ella,
después de todo era un intruso, y allí comencé un mete y saca, primero lento,
aumentando, me bajan los líquidos por las nalgas y caían en la tapa de la poceta,
mi vagina se estremecía a cada entrada, mis senos saltaban, provocándome
sensaciones increíblemente divinas… sentía que se me iban a salir las tetas, las
puntas de mis pies casi acalambradas, apoyándome contra la pared, mi mano libre
ahora pellizcaba con frenesí mis erguidos pezones, mi intruso entraba dentro de
mi con furia, quería ser violada y me estaba violando divino, quería ser cogida,
y ninguna macho tenia cerca, yo misma me adaptaría, seria virgen pero no
inmaculada, una virgen penetrada, una virgen no mojigata ni tonta, una virgen
sedienta de sexo y cogida hasta el cansancios, quería mas, mas, mas, sentía el
vibrador casero dentro de mi, cogiendome con rudeza, mi vagina sentía sus
maltratos, empezaba a sentirme irritada, pero al aparecer dolor mas duro me
daba, me lo metía hasta el fondo, desaparecía brevemente dentro de mi cuerpo, e
inmediatamente era expulsado por mi vagina, mi clítoris sediento de presión,
imploro ser tomado en cuenta, mi mano, desatendió mis senos y comencé una
masturbación doble, una mano en mi clítoris, otra violándome… una sensación
divina, quería estar preparada para mañana, seria mi primera vez, y quería estar
divinamente lista, un orgasmo acompaño mi salvaje violación, mis seno estaban
enrojecidos del baboleo de mi cuerpo, me dolían, tenia dolor en el pecho, mi
vagina estaba irritada, y ya al tocar mi clítoris una sensación desagradable me
llegaba, me hacia quitar mis dedos de allí, mi intruso noto como mi vagina lo
trituraba, señal plena de un divino orgasmo vaginal, la temperatura de mi cuerpo
hacia hervir aquel pequeño baño. Mis piernas temblaban acompasadas, amenazando
tumbarme de mi asiento, mi cuerpo se relajo, y saque el objeto inerte de adentro
de mi, lleno de mi, con partes de mi, me lo lleve a mi boca, y como una perra en
celo, o como niñita con barquilla saboree ese manjar, mis jugos vaginal en el
clímax del placer… creo que ya estoy lista, uff, divino todo.
Recordaba con claridad mi preparación del día anterior, pero
serian suficiente para hoy, solo tenia que probarlo, ver si terminaba de entrar,
si lograba escapar de aquella burbuja sexual embriagante que me atrapo en el
tiempo en este lobby, en cámara lenta, sentía mis pasos, mi vagina goteando
humedeciendo mi jean, sin ropa interior, mis pasos, no los único, se oyen otros,
mi corazón se acelera…