INSEMINACIÓN.
"¡ Qué calientapollas eres"- le había dicho Lalo la noche
anterior mientras cogían. Ella a cuatro patas mirando por la ventana, para
comprobar que la pareja joven, de la torre de enfrente, les espiaban, él viendo
la escena en el espejo del dormitorio.
Se lo había repetido por la mañana, mientras desayunaban y
leían como iba la historia que ella había lanzado en TR.
Lalo se había ido a trabajar, ella había llevado al niño al
jardín, y en la mañana fría de Buenos Aires, se quedó pensando ante la notebook.
Esta vez su marido no tenía razón, ella no había empezado
nada, sólo un breve comentario para animar a un escritor a seguir, y encima era
de Octavio Paz. Pero sin quererlo se había desencadenado el lío en el que
estaba. ¿ Qué podía hacer?
Se miró en el espejo, con la remera blanca, en la que se
marcaban sus pezones erectos por el frío. Le agradaba sentir el roce del algodón
en sus puntas. Puso una toalla en el sillón donde iba a escribir, buscó las
bolas chinas, se las introdujo en la vagina, se puso una bombacha blanca, grande
, que por más movimientos que hiciera no permitieran salir el juguete y volvió a
releer los capítulos anteriores.
Se rió de si misma, ella que desarrollaba si erotismo
extraconyugal en el lesbianismo, según Lalo, en eso era no una gata sino una
depredadora, se veía en medio de una historia machista. Debía ser que pensaban
que era pelirroja, movió los muslos para que las bolas jugaran dentro de ella,
mientras se miraba en el espejo: era morocha, muy morocha, pero la fantasía es
libre.
Decidió entrar en la historia.¿ Cómo imaginaba a sus compañer@s?
Al mexicano, como a Jorge Negrete o Pedro Infante, puro charro, un poco antiguo.
A Femme, la puso el rostro y el cuerpo de la actriz española de Carmen. A la que
se autodenominaba "la panadera", la Sandrelli en esa joya que era la " La llave
secreta" .Le faltaba el paraguayo, no sabía bien que cuerpo y cara ponerle. Lo
decidió tras repasar íconos del cine:¡ ya lo tenía!, no recordaba el nombre,
pero sí como era : el amante de Passolinni que actuó en casi todas sus pelis y
en el Padrino I.
Pero y ¡ y ella!, como debía ser. Lo tuvo claro desde que
empezó esta locura: Rhonda Fleming, una actriz americana de los 50, pelirroja,
de ojos azules- verdes, exuberante ,de lolas colosales. Esa iba a ser ella.
Había llegado la hora de entrar en la historia:
Yo, Catalina Alexander ( me gusta el nombre, Catalina de
Alejandría era un minón que dio mucha guerra) estaba en lío y tenía que salir de
él. La Diosa no quería las cosas que estaban ocurriendo en su templo. Tenía que
tomar medidas y lo iba a hacer. Para eso era la sacerdotisa de fuego, la
encargada de velar por el orden en la congregación.
Bebía tranquila la vieja pócima, la que abre la mente , la
que me permite comunicarme con el más allá, y conocer los pensamientos de los
amigos y enemigos.
Allí estaba nuestra Madre, me acurrucó en sus brazos, y su
dedo sabio recorrió mi cuerpo. Me fui cargando de energía, llenando de fuerza.
Volví en mi, y comencé a actuar.
Telepáticamente di las ordenes para que las miembras y los
pocos servidores machos de la Orden quedaran confinados en sus celdas de rezo.
Nunca he sido partidaria de los látigos, estropean la piel, y allí se había
desencadenado una locura colectiva. Al estar cada persona en un lugar de
meditación y paz, sabía que en pocos minutos tendría esa cuestión bajo control.
Llamé a Alba, siempre fiel y servicial, la iba a necesitar.
" ¿Cuales han sido los resultados de los análisis de nuestro
prisionero"- pregunté.
"Magníficos, tiene una enorme capacidad reproductiva. Hay 10
veces más espermatozoides de lo habitual en el litro de semen que le extrajimos.
No parece humano"
"He tenido una extraña visión de una nave, llena de machos
seminales, convendría ver la posibilidad de su apresamiento, para crear un gran
Banco de leche germinadora. Hay otra cosa que me preocupa. Una mujer: Femme está
interfiriendo algunos de nuestros trabajos"
" Mi Señora, esa mujer se ha presentado en la Misión,
preguntando por Usted. Está en la capilla de la Virgen de Lourdes. La he llevado
allí porque aunque es española, parece un poco francesa"
Cuando entré en la pequeña sala , la ví. Era una mujer muy
hermosa, ojos negros, pelo en melena que caía por los hombros, labios jugosos, y
vestía de cuero con campera y pantalón que acababa en unas botas tachonadas con
los signos de la luna.
Supe lo que quería : PONER AL MACHO EN SU SITIO.
" Voy a necesitarte, sólo contigo y tus potencias mentales
podemos aprisionar la nave de los supermachos. Sígueme para que te prepare para
la batalla"
Elena se da cuenta que está mojada, mete el índice en su
concha , y luego lleva el dedo lleno de su flujo a la boca. Le gusta su propio
sabor. Va a dar un giro a la historia. Ante la primera parte de Sonora, intentó
un tarantino ( Deaf Prof., piensa se llamaba la peli) , pero ahora debe entrar
en la SF.
Piensa en como será su compañera de escritos. Se calienta aún
mas de lo que está pensando en ella.
Ya sabe como va a seguir:
La cripta está sólo iluminad por hachones que crepitan en su
llama. A la profundidad que se encuentra es imposible cualquier interferencia.
El mexicano insaciable está atado, debe ver la ceremonia.
Femme cuando le ve humillado, se alegra. A él también se le alegra el cuerpo de
manera evidente. Su verga se eleva al contemplar el cuerpo desnudo de la hermosa
mujer. Es ella la que juguetea con su miembro, dándole pequeños golpes con la
palma de la mano. Incrementa la fuerza de la golpiza , pero aquella arma no
baja.
Es el momento de mi entrada. Alba me ha preparado.
El pelo, rojo suelto, sujeto con una diadema de oro. Los
senos aprisionados por serpientes del mismo metal. En los pezones dos pequeños
conos, llenos de gemas.
Es todo lo que me cubre. Pero lo que les impresiona a la
mujer y al hombre son las pinturas en mi piel.
Mi cara es la de un felino, una pantera. El cuerpo cubierto
de signos en rojo, color de nuestra menstruación. Águilas, osas, yeguas pueden
adivinarse en los viejos trazos de iniciación.
Alba trae en la mano los símbolos de la pantera, en cuero,
los mismos que usaron nuestras antepasadas.
Al verlos, Femme ríe y susurra:
"Lo vas a encular"- la droga que le hemos suministrado
comienza a hacer su efecto. El mexicano se asusta al ver como mi acólita me ciñe
a la cintura el arnés con el miebro viril oscuro, pulido por el tiempo y el uso.
Pero cuando me inclino para que me introduzca la cola en mi
oscuro agujero, se le pone la minga mas grande y dura, y no puede menos que
chillar: " Ahí te la quería meter yo, chamaquita"
Le miro desde la lejanía que da el poder. Quiero que vea para
que va ser usado.
Femme se acerca a mí, la rodeo con mis brazos y la beso. Se
extraña al principio, pero enseguida responde su lengua peleando con la mía. Sé
que nota en su piel mis adornos, y que pueden arañarla, pero se restriega contra
mi, como una posesa.
Mi mano baja a su sexo, está rezumante. La llevo al altar, y
la tumbo en él. Alba carga el depósito del arnés con el semen mexicano.
La penetró con el cuero antiguo, que desliza a sus entrañas.
Femme gime, murmulla, se agita y goza. La leche la llenará de fuerza para la
batalla que se avecina, por eso aprieto la bolsa donde se guarda el esperma que
la inunda.
Mientras Alba , alivia al macho , al que el espectáculo ha
llevado al paroxismo, recogiendo su líquido para futuras fecundaciones.
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Elena decide acabar, no sólo el escrito, sino también con su
calentura. Se saca las bolas, las chupa, y su dedo busca su clítoris para
terminar la pajita.
¿ Quedará Femme embarazada del semental mexicano?. ¿ Aceptará
éste su papel de suministrador de leche? .¿ Cómo será la lucha con los invasores
seminales?. Llegará algún nuevo personaje.
No se pierdan la continuación de esta saga, que comenzó con
Sky Casino City.