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TODORELATOS » RELATOS » CULITOS TIERNOS PARA UN JARDINERO (16)
[ El valiente de palabras es muy ligero de pies. ]
 TODORELATOS.COM Fecha: 12 de Mayo, 2008.
Fecha: 16-Abr-08 « Anterior | Siguiente » en No Consentido (1827 de 1837)

Culitos tiernos para un jardinero (16)

Carlos Javier
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Tiempo est. lectura: [ 20 min. ]
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La nueva esclava se va domesticando y haciendo todo lo que le mando, hasta disfrutar siendo enculada como una zorra. Comentarios a carlos_javier_gzlez@yahoo.es Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a Ver ficha del autor

Al día siguiente a las 17:30, le mandé un mensaje a la chica a su móvil diciendo: "Cuando llegue a tu casa, si estás sola quiero que me recibas desnuda. No debes llevar puesto ni los calcetines. Responde OK". A los 10 minutos recibí su "Estoy sola. Me da vergüenza, pero OK". A las 6 es punto tocaba su timbre del portero para que me abriese la puerta del portal. Como siempre llevaba mi equipo de video portátil con el trípode para grabar toda la escena.

"¿Quién es?.

"Abre, soy tu profesor".

El portero automático se abrió y subí por las escaleras hasta el primer piso, donde toqué un par de veces al timbre de la puerta de la casa. Pude escuchar como alguien miraba por la mirilla probablemente para comprobar que era yo quien llamaba e instantes después abría la puerta mostrando solo su cabeza.

"No te escondas. Abre la puerta normalmente. Quiero que estés desnuda para poder verte, no para que no te vea", le dije empujando la puerta suavemente haciendo que la chica quedase completamente desnuda frente a mí y a la vista de cualquier vecino que pasase por el descansillo del primer piso.

"Por favor, cierra la puerta", dijo la chica cubriéndose como podía con una mano los pechos y con otra la entrepierna, a la vez que su cara se iba poniendo más y más ruborizada.

"No te tapes, joder, levanta las manos como si te estuviesen atracando".

Asustada Gemma y avergonzada de que pudiesen verla desnuda, obedeció al instante, levantando sus manos haciendo que sus pechos pareciesen más pequeños de lo que eran en realidad pero también más firmes. Su cuerpo, en general, parecía más estilizado con los brazos levantados. Su coñito estaba perfectamente arreglado y sus piernas parecían aún más largas de lo que eran.

"Date la vuelta que te veo el culito un poco", le dije.

La chica obedeció y me mostró su espalda, terminado en la parte de su cuerpo que más me gustaba: un precioso culo con forma de pera, algo más grande de lo que hoy en día está de moda, pero del tamaño perfecto para mí. Acercándome a ella, le di un cariñoso azote en el culo y le dije que podía cerrar la puerta.

"¡Que vergüenza me has hecho pasar!. Si viene cualquier vecino me muero. Por favor, no me vuelvas a hacer eso", dijo Gemma a punto de llorar.

"Entiendo que estás sola, ¿no?".

"Sí, mis padres no suelen venir hasta dentro de hora y media por lo menos".

"Ponte de rodillas delante de mí. Sácame la polla y pónmela dura de verdad".

La chica, que seguía ruborizada, obedeció sin rechistar y arrodillándose frente a mí, me abrió la bragueta y comenzó a hacerme una felación moviendo la cabeza tan rápido como podía. Yo le sujetaba la cabeza de vez en cuando para moverme follándome su indefensa boca, tratando de meter mi polla más dentro de su garganta. Así seguimos un buen rato, en el que mi polla estaba dura como una piedra y con ganas de probar otros agujeros.

"Está bien. Para, que no quiero llenarte la boquita de leche todavía. Vamos al salón. ¿Dónde está?".

"Mejor vamos a mi habitación, mi señor, no vaya a ser que se adelanten hoy mis padres".

"He dicho al salón. Es esta puerta, supongo. Venga entra", le dije dándole un fuerte azote en sus nalgas. "Y no me vuelvas a llevar la contraria, zorrita".

La chica obedeció y entramos en el salón.

"Ahora túmbate en la mesa del comedor dejando tu conejito en el borde".

Nuevamente, sin rechistar la chica se sentó en la mesa abriéndose de piernas a tope.

"Sujétate por las rodillas y tira fuerte. Quiero que se te abra bien el conejito".

Gemma obedeció también esa orden, dándome una visión increíble de su entrepierna perfectamente depilada, dejando a mi alcance su coño y su ano. En esa postura la comencé a comer el clítoris, lamiéndolo arriba y abajo, mordisqueándole y frotándole con fuerza con los dedos. En menos de 2 minutos de comida, la chica gemía sin parar a cada roce de mi lengua, o sea que comencé a introducir el dedo índice de mi mano derecha por su vagina. Entro sin dificultad, ya que estaba bien lubricada, por lo que le acompañé del dedo medio. Costó un poco más meterle, pero ambos dedos se alojaron en el coñito de la chica sin mayor dificultad mientras jugaban entrando y saliendo, apoyé en pulgar en el ano de la chica y en una de las metidas, comencé a presionar con fuerza también con ese dedo, de forma que se clavó en su ojete sin mayor dificultad que el gemido de dolor que lanzó al verse sorprendida por un nuevo visitante. Ahora al meter y sacar, eran sus dos agujeros los que estaban penetrados y en el interior de la chica parecía que mis dedos se juntaban a través de la fina pared que separaba ambos orificios. Un rato después y mientras su clítoris seguía recibiendo los lametones de mi lengua, en una de las metidas y sacadas, el dedo meñique acompañó al pulgar por el culo de la chica, que lanzó un grito de dolor por la nueva dilatación de su culo.

"Calla y no chilles tanto zorra, que te has corrido ya varias veces".

"Me duele el culo, mi amo. ¿Qué me estás haciendo?".

"¿Yo?. Nada que no te esté gustando, zorra", le dije cuando a la siguiente metida, el dedo anular se unió a su consolador anal.

Eso ya fue algo más difícil, sobre todo al apretar, puesto que hacía que su culo se tuviese que dilatar bastante, lo cual yo ayudaba tratando de abrir los 3 dedos en su interior. Sin embargo la chica ni se meneaba, dejándome seguir trabajando sus agujeros.

Después de un buen rato follando su culo y su coño con mis dedos me coloqué en posición y le clavé la polla hasta el fondo del culo mientras mis manos la sujetaban por las tetas. Entró con total suavidad hasta lo más profundo de la chica, que gimió dejando paso a mi miembro, mientras mis manos pellizcaban y sujetaban sus duros pezones.

"Pero como te gusta que te den por el culo, zorra. Gime, que quiero oírte", le dije cuando comencé a moverme muy rápida y violentamente para escuchar sus gemidos de dolor. Pero esos gemidos no fueron tales sino gemidos de placer al sentirse empalada en esa posición.

Me puso tan cachondo la actitud de mi nueva esclava, que no aguanté ni 5 minutos dándole por el culo, terminados los cuales me corrí en su interior metiendo mi polla hasta el fondo para que mi leche no se saliese.

"Cariño, eres una zorra de campeonato. Te voy a tener que dar un tratamiento un poco más fuerte en este culo tuyo, porque te lo pasas demasiado bien cuando te enculo".

"Mi amo, es como raro, pero me gusta. Esta vez creo que me he corrido con tu polla dentro".

"Ya lo he notado, ya, me la has estrujado a base de bien".

Terminada la follada anal, la obligué a volver a arrodillarse frente a mí y limpiarme la polla de sus desagradables jugos anales. La chica obedeció, pero al notar el sabor le dieron unas arcadas bastante grandes. A pesar de ello le obligué a dejarme la polla limpia como la de un niño bueno. Cuando terminó de limpiármela, la llevé de la mano hasta su habitación para sentarme en una silla y hacerla seguir allí, hasta que 15 minutos después ya estaba morcillona y con ganas de guerra nuevamente, con lo cual la obligué a sentarse encima de mí dejando sus preciosas tetas a la altura de mi boca y clavándosela por el coñito. Gemma cabalgaba como una loca en esa posición mientras mis manos alternaban entre sus deliciosas nalgas, ayudándole a moverse y sus preciosos pechos con los pezones duros como piedras. En esa postura y nuevamente sin cambiar me vinieron ganas de correrme, o sea que le obligué a arrodillarse de nuevo y metérsela en su boca para correrme allí dentro. Una vez que terminé se la saqué mientras la chica conservaba toda mi leche en su boca sin saber que hacer.

"Trágatela, idiota. No se te ocurra escupirla".

La chica con cara un poco de asco, tragó de dos veces todo el contenido de su boca sin rechistar.

"Es que era demasiada cantidad mi señor. Perdóname, pero era solo eso", dijo con la boca ya vacía mientas con la lengua se chupaba los labios.

"Cariño. Me ha gustado el polvo. Todos los días que venga a verte quiero que me recibas vestida de la forma más sexy que tengas. Vístete como una puta para provocarme. Ropa corta, tanga, ropa interior, bañadores, lo que tú veas, pero cada día diferente. Me la tienes que poner dura todos los días en menos de 60 segundos, sino te castigaré. ¿Está claro?".

"Sí, mi señor. Lo intentaré".

"Ah y otra cosa. Se supone que estamos en clase de Matemáticas, pero desde luego yo no te voy a dar clases de Matemáticas, o sea que más vale que saques por lo menos un 8 en cada examen, sino te puedes preparar. Desde luego como se te ocurra suspender alguno, te voy a tatuar mi nombre con fuego en el coño, como a una ternera. ¿Está claro?".

"Eh, sí, sí. Está bien. Pero es que …. Tenemos examen todos los lunes, entonces, joer alguno me puede salir mal".

"Ya te he dicho. A partir de ahora quiero que me traigas el examen corregido y me lo enseñes todos los martes cuando yo venga. Más te vale que estudies, porque tu madre me paga para que apruebes y no para que folles como una zorra".

"Está bien. Haré todo lo que pueda".

La hora de la lección había pasado muy rápido o sea que me marche para evitar coincidir el primer día con sus padres.

La segunda lección a la nueva esclava tocaba el jueves, por lo que 15 minutos antes de la hora, envié un mensaje al móvil de la chica, en el que le decía que me tenía que volver a esperar desnuda y además que cuando yo llamase al timbre, ella abriese la puerta e inmediatamente se pusiese a cuatro patas con las rodillas juntas, el culo hacia la puerta y haciendo un bonito puente con la espalda para poder ver su depiladita entrepierna. La chica respondió: "OK. Por favor cierra rápido la puerta no vaya a ser que baje algún vecino".

A la hora de la clase, llamé la timbre y Gemma cumplió a rajatabla mis instrucciones, abriendo la puerta y tirándose al suelo tal y como yo le había indicado, de forma que cuando abrí completamente la puerta me encontré una preciosa adolescente con las rodillas y codos apoyados en el suelo, mostrándome su precioso culo y su entrepierna.

"Muy bien así me gusta, que seas obediente", le dije.

"Por favor cierra rápido, que nos puede ver cualquier vecino".

" No tengas prisa, pequeña zorra, que si alguno te ve seguro que te quiere hacer alguna cosita", le dije dándole un fuerte azote en las nalgas que le hizo dar un respingo de dolor. "Ahora no te muevas zorrita", ordené mientras me bajaba la cremallera de la bragueta y la polla del pantalón.

"¡No, por favor!. Cierra la puerta antes. Así no me hagas nada". Rogó la chica mientras me situaba de pie entre sus piernas. "Cierra la puerta por favor".

Sin dar oportunidad de muchas más quejas coloqué mi capullo a la entrada de su culito adolescente y comencé a empujar despacio pero firmemente hasta penetrarselo completamente.

"¡¡¡¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaauuuuuuuuuuuuu!!!!". Dijo la chica al notar cómo su culo estaba siendo perforado por mi polla. "¡¡Por favor. Sácamela. Aquí nooooo!!".

Con mi polla clavada hasta que mis huevos tocaron su coño, la chica tuvo que aguantar no menos de 20 metidas y sacadas de polla completas para dilatarle y humillarle con la puerta abierta un poco más. Ya no se atrevió a gritar más por miedo a ser descubierta por algún vecino. Con mi polla fuera, después de haberle petado el culo 20 veces me incorporé un poco y cerré la puerta de la entrada del piso de la chica, para volver a colocar mis piernas una a cada lado de las de la chica, agacharme sujetándome la polla y volver a clavarle la polla en el interior del ya dilatado ano de la chica. Esta vez Gemma gimió al notar su culo lleno otra vez y siguió gimiendo como una perrita en celo cuando me empecé a mover a toda velocidad en un frenético mete y saca. Después de un par de minutos de follada anal, sujetándole por las caderas la hice levantar como pudo, manteniendo mi polla dentro de su ano. La chica gimió al incorporarse por lo incómodo de la postura, pero en ningún momento se quejó de dolor. La obligué a andar de esa forma hasta llegar a su dormitorio, donde cerré la puerta y la obligué a apoyar las manos sobre la cama.

"Junta los pies, pequeña, que así me gusta más la imagen de tu culito y además parece algo más estrecho", le dije.

La chica obedeció y en esa comodísima postura para mí, con su cuerpo inclinado 90 grados sobre la cama y sus manos apoyadas en ella, sujetándola con fuerza por las caderas me la follé por el culo durante minutos a toda velocidad. Sus gemidos iban aumentando de tono cada vez, hasta que le vino un orgasmo, ya que me sorprendió gritando: "¡Si, sí, no pares. Dame fuerte. Dame, dame!. ¡¡Aaaaahh!!, ¡¡Ssiiiiiiii!!, ¡Qué bueno Diooooos!. ". Sus gritos se prolongaron a la vez que apretaba el esfínter haciéndome notar que su culo era realmente estrecho, hasta el punto de dificultarme de verdad el movimiento de mi polla en su interior. Eso hizo que yo no pudiese aguantar ni un momento más, o sea que la obligué a sentarse en la cama y ofreciéndole mi polla se la metió en la boca para comenzarla a mamar. Poco hizo falta, puesto que en poco más de 10 segundos el primer chorro de leche llenó la boca de Gemma, que se vio sorprendida por la rapidez y cantidad de mi corrida. Tragó como pudo el primer chorro de mi eyaculación, que fue seguido por otro y otros más mientras mis manos sujetaban con fuerza su cabeza a la altura de su nuca evitando completamente la tentación que pudiera tener de retirar su boquita de mi miembro. Hasta 5 tragos de leche tuvo que darse la chica para conseguir engullir lo que yo había expulsado en su boca. Ni una sola gota salió por la comisura de sus labios, que estaban completamente limpios después de todo.

"Perfecto cariño. Ahora límpiamela bien", le dije.

La chica no se había dado cuenta que mi polla había ido a su boca directamente proveniente de su culo, por lo que el sabor era realmente asqueroso. De hecho mi polla estaba algo manchada de su propia mierda y se vio obligada a chupetearla y lamerla arriba y abajo hasta dejarla perfectamente limpia. Tuvo varias arcadas pero se contuvo y cumplió mi orden sin rechistar.

"Te aconsejo que cuando yo venga te limpies bien el culete cariño. Incluso que te pongas un enema de agua para que mi polla no se manche tanto en tu agujerito".

La chica asintió dejando libre mi polla nuevamente, que me guardé en el calzoncillo y cerré la cremallera del pantalón.

- "Has sido buena y obediente o sea que te dejo ir al baño a quitarte un poco el mal sabor de boca que tengas".

- "Gracias", dijo Gemma poniéndose una bata y saliendo hacia el baño donde se enjuagó la boca con elixir de menta.

"¿Qué es un enema?", preguntó Gemma al volver del baño con la cara ya sonriente.

"Pues un enema es meterse líquido por el ano, para así limpiar la parte final del intestino perfectamente y disfrutar mejor y limpiamente de una penetración anal".

"¡Joer!, y ¿cómo te metes agua por ahí?"

"Pues de varias formas, pero hay dos más cómodas. O bien con una jeringa grande o sino con un tubito estrecho conectado al grifo o a una botella".

"Vaya lío".

"De lío nada. Es muy fácil. Ven vamos al baño".

Una vez en el baño, le expliqué una forma fácil de ponerse un enema, con un tuyo que se adaptase al grifo del bidet o al del lavabo por un lado y por otro más fino metido con cuidado por el ano. Así sentada en el inodoro, se podía sacar el tubo del culo cuando lo notase lleno y evacuar fácilmente. Le dije que si repetía el proceso varias veces su culito estaría completamente limpio y podría follar sin problema por el culo, coño y boca.

"El martes cuando venga quiero que te hayas puesto un buen enema para estar limpita".

"Lo intentaré, pero a ver de donde saco yo el tubo ese".

"Está bien, yo te lo daré. Mañana te lo meto en el buzón y te pongo un mensaje al móvil para que lo cojas".

"Vale. Mejor. Gracias mi amo".

La di una palmada en el culo por encima de la bata y volvimos a su dormitorio, donde nos sentamos los dos en la cama.

"¿Cómo vas con las matemáticas?. ¿Ya estás estudiando algo o no?. Te advertí el otro día que como suspendas te puedes preparar a que te castigue", le dije mientras le hacía un gesto para que se quitase la bata y se quedase desnuda.

"Algo ya estoy estudiando. Desde luego mucho más que antes. Mañana tengo un control semanal y espero aprobarlo. Los últimos 7 los he suspendido como mucho con un 2 o sea que a ver cómo se me da", dijo la chica dejando la bata y quedándose completamente desnuda frente a mi sin mayor pudor.

"A ver como se me da no. Más te vale que saques al menos un 7. Todo lo que esté por debajo del 7 es un castigo. O sea que ya sabes".

"¡Joer un 7!. Eso es muy difícil".

"Déjate de chorradas y ya estás advertida. No quiero que tu madre piense que está tirando el dinero".

"Bueno, yo…".

"Deja de rollos y estudia esta noche. Por cierto, ¿Dónde están tus hermanas?. Me dijiste que tenías 2 hermanas mas pequeñas, creo".

"Sí, tengo 2 hermanas Elsa de 15 años y Joanna de 12. Estarán en alguna actividad extraescolar. Suelen llegar sobre las 8 todos los días".

"Vaya, pues si que trabajan. ¿Van al mismo colegio que tú?".

"Sí al mismo".

"¿Qué tal te llevas con ellas?".

"Bahh, son unas crías. Bastante repipis las dos, la verdad. Son buenas chicas, pero unas chivatas de cuidado. Le dicen todo a mi madre. Además eso de que trabajan será verdad pero las dos son unas zoquetes, porque a su edad yo sacaba mejores notas que ellas. No piensan más que en que mi madre les compre esto o aquello".

"Ya. ¿No necesitarán clases de matemáticas?".

"Mi amo, lo dirás en broma", dijo Gemma tras una pausa. "¿No querrás hacerles nada?".

"¿Quién sabe?. Igual están deseando hacer sus pequeñas cochinadas".

"Mi amo, por favor, tienen 15 y 12 años", dijo Gemma con cara de asustada.

"Ya lo sé coño. Igual tu hermana Elsa con 15 años ya anda follando por ahí. ¿Tiene la regla?".

"No solo no tiene ninguna la regla, sino que no están nada desarrolladas y eso de que anda follando por ahí lo dirás de broma. Está todo el día jugando con otras crías a paridas y a escribirse mensajitos y bobadas".

"Ya, ya. Bueno. Ya veremos a ver. Por cierto, rubia, es increíble lo buena que estás. Me la estás poniendo dura solo con mirarte", le dije a la chica a la vez que mi mano derecha cogió con suavidad su pecho izquierdo y lo acarició con delicadeza. "Hoy me apetece echarte otro polvo. Ponte aquí a cuatro patas y chúpamela un rato cariño, a ver si me la pones bien dura", le dije mientras daba palmadas a mi lado de la cama donde la estaba pidiendo que se colocase a gatas.

La chica obedeció y se colocó a gatas donde yo le había indicado, dejando su culo al alcance de mis manos, que inmediatamente lo empezaron a sobar.

"Tienes unas nalgas que me ponen a 100, cariño", le dije mientras ella ya se había reclinado sobre mi regazo para, cogiendo mi polla con las dos manos por la base comenzar a mamarla arriba y abajo con fuerza.

La chica siguió chupando y mamando mi polla hasta que estuvo completamente dura como una piedra en menos de 5 minutos, momento en el que me tumbé en la cama sin sacársela de la boca y cogiéndola por los muslos la indiqué que se pusiese sobre mí en posición de 69. Gemma obedeció y dejo al alcance de mi boca su delicioso coñito rubio perfectamente arreglado y su ano enrojecido por la enculada anterior. Abriéndole el coñito con las dos manos, comencé a jugar con mi lengua en su clítoris arrancándole gemidos constantes, en especial cuando movía la lengua lateralmente a toda velocidad. Chupé su sexo arriba y abajo, lamiendo y mordisqueando cada milímetro del mismo mientras ella movía su cabeza lo más rápido que podía tratando de hacer que me corriese pronto. Mi estado de excitación era enorme, pero el hecho de que me hubiese corrido hacía pocos minutos me permitió aguantar más de lo normal, haciendo que la chica tuviese 2 orgasmos en los que me ponía aún más cachondo por lo que apretaba los labios en mi polla.

"Levántate y móntate aquí", le dije incorporándome y sentándome en el borde de la cama con los pies apoyados en el suelo.

Gemma obedeció y se sentó a horcajadas sobre mí clavándose mi polla muy lentamente por su coñito. Sus dos orgasmos anteriores habían hecho que estuviese extremadamente sensible, pero aún así obedeció sin rechistar, gimiendo de placer. En esa postura cogí sus dos pechos uno con cada mano y la besé apasionadamente en la boca. La chica se sorprendió al sentir el beso, pero respondió con dedicación absoluta moviendo su lengua alrededor de la mía. No era habitual que yo besase a las chicas, pero mi nueva esclava me estaba excitando de manera especial por lo viciosa que era. Sin soltar mi boca de la suya, coloqué mis dos manos en sus dos nalgas para moverla más rápido arriba y abajo, aumentando con ello el ritmo de sus quejidos, ahora apagados por el beso. Tras un par de minutos de frenético ritmo de mete y saca en el que mis manos sobaron a placer el adolescente culo de Gemma, la hice extender sus piernas por detrás de mí de forma que sus brazos me abrazaban a la altura del cuello y sus piernas por la cintura.

"Agarrate fuerte preciosa", le dije sujetándola con fuerza con las dos manos en su culo mientras me levantaba de la cama.

"¡¡Aaahhhh!!, ¿Qué haces?. ¡Dios que pasada!", dijo la chica al notar como al levantarme mi polla se hundió hasta lo más hondo de su vagina.

Gemma no pesaba demasiado y era manejable en esa postura. Yo permanecía de pié mientras ella se agarraba a mi cuerpo con brazos y piernas teniendo mis manos sujetándola por el culo y balanceándola arriba y abajo metiendo y sacando mi polla por su estrecho y casi virgen coñito. Gemma todavía se corrió otra vez cuando me vinieron ganas de terminar en su interior.

"Mi amo. ¡Por favor!. ¡¡Aaaahhhh¡¡, ¡¡Aaaaaahhh!!, ¡no termines dentro!. No estoy tomando píldora ni nada, por favor te lo pido", dijo la chica entre gemidos.

"Es verdad. La semana que viene debes empezar a tomarla, pero ahora no me voy a arriesgar, o sea que tú te lo has buscado".

En esa acrobática postura, con la mano izquierda levanté el culo de la chica hasta dejar libre mi polla a punto de correrse, que me la sujeté con la mano derecha mientras dejaba caer sus nalgas con mi polla apuntando a su ya otra vez apretando ano.

"¡¡Aaaahhh!!, ¡Otra vez por detrás mi amoooooo!. ¡¡¡¡¡¡¡Aaaaaaaaaauuuuuuu!!!!!!!", gimió la chica de dolor mientras apretaba los ojos y los dientes al volver a sentir cómo mi polla violentaba su culo.

"Así hasta el fondo de esta maravilla de culo que tienes", la dije una vez mi glande lo había perforado y mis manos se colocaron en sus caderas empujando hacia abajo para metérsela bien hasta el fondo.

La chica se resistió un poco a ser violada analmente otra vez, pero la propia gravedad hacía que mi polla se clavase hasta el fondo de su trasero. En esa postura, mis manos nuevamente cogieron a la chica por las nalgas cuando apoyé su espalda contra la pared para poder meter y sacar mi polla aún más rápido de su ano. Así me corrí como un loco en su culo, gritando mientras la chica gemía ya en una mezcla de dolor por la nueva penetración y excitación por los orgasmos que ya había tenido antes. Hasta la última gota de mi leche inundó el culo de la niña, que goteó el suelo cuando pasados unos segundos saqué mi polla de su interior.

"Ha sido uno de mis mejores polvos, pequeña", le dije. "Eres una máquina follando y estás buenísima".

"Me alegro que te haya gustado, mi amo. Yo me lo he pasado de maravilla aunque a veces me hagas algo de daño".

"Eres una viciosa increíble, rubia. Esto hay que repetirlo más a menudo que durante nuestras clases", dije mientras me estaba vistiendo pues era ya la hora pasada

"Cuando tú quieras mi amo. Estoy agotada". Dijo la chica cayendo rendida sobre la cama, que también quedó manchada del semen que goteaba de su culo.

"Nos vemos el martes a la misma hora. Adiós", dije abriendo y volviendo a cerrar la puerta del dormitorio de la chica.

"Adiós mi amo hasta el viernes", respondió girándose en la cama.

Iba a llamar el ascensor para marcharme, cuando justamente paró en el piso de la casa de mi alumna y abrió la puerta una cría con las llaves de la mano que se dirigió a la casa de Gemma.

"Hola, buenas tardes", dije.

"Hola", respondió la niña con cara de asustada.

"¿Eres hermana de Gemma?".

"Sí soy Elsa. ¿Usted es el profesor de Mate?".

"Sí soy yo".

"He oído a mi madre que estaba viniendo a dar clases a mi hermana. Mi madre está contenta por ver si aprueba de una vez".

"A ver si es verdad".

"Bueno adiós y encantada de conocerle".

"Adiós preciosa".

Casualidad, pero había conocido a la hermana de 15 años de Gemma. De hecho estuvo a punto de pillarnos en plena faena. Se trataba de una cría preciosa, cara perfecta, sonrisa bonita, nariz respingona, ojos verdes claros, cejas rubias finas, pestañas largas que hacían más llamativos aún sus ojos y dos coletas rubias que dejaban ver unas orejas pequeñas y perfectas. Su cuerpo era bastante infantil ya que no se notaban prácticamente nada sus pechos, pero a la vez parecía una mujercita ya que la falda marcaba claramente una cintura estrecha y femenina. Su falda llegaba por encima de las rodillas y los calcetines justo por debajo, por tanto no se podía ver más que sus rodillas desnudas.

A pesar de la sesión de sexo que había tenido con su hermana, ver a la cría me excitó y pensé que sería un placer enorme poder jugar con un cuerpecito como aquel, pero no encontraba la forma de acercarme a ella. A pesar de ir un buen rato hasta llegar al coche, pensando en una forma de hacerlo, lo di por imposible y me concentré en conducir tranquilamente de vuelta a casa. Por otra parte, y como consolación pensé que tal vez fuese un tema demasiado fuerte el cepillarme a una cría de 12 años.

El viernes entre las horas de estudio por la mañana y los jardines de la tarde se me fue todo el día, ya que tenía el trabajo algo retrasado y terminé tarde. Lo único que hice fue salir a tomar un par de copas con dos amigos para charlar un rato. Tuve una tentación enorme de haberles contado alguna de las historias que tenía con mis niñas, pero lo pensé bien y no podía más que traerme problemas. Los dos eran buena gente, pero no eran desde luego lo que se dice el tipo de hombre que interesa a las tías buenas. Ambos eran estudiosos, con un poder adquisitivo medio – bajo y no demasiado agraciados físicamente. Yo últimamente, gracias al dinero ingresado por la cacería, por el rollo de Alberto con Sonia y sobre todo por el éxito de las ventas de mis videos y fotos por Internet disponía de mucho dinero. Ese hecho, junto con mi nuevo Toyota 4 x 4, no había pasado inadvertido para mis amigos, a los que yo había dicho que me habían tocado 200.000 Euros en una quiniela. Curiosamente desde que mi situación financiera había mejorado drásticamente, el éxito que teníamos mis amigos y yo con las mujeres los fines de semana era infinitamente mayor de lo que era. Tal vez eso no fuese decir mucho ya que antes nuestro éxito era casi nulo, pero de un tiempo a esta parte, los tres habíamos hablado con cuadrillas de chicas en varias ocasiones sin que se fuesen corriendo. Yo sabía que mis dos amigos Pedro y Javi eran muy inexpertos y que si les ofrecía algo con mis esclavas iban a flipar, pero de momento me pareció arriesgado y mejor dejarlo para otro momento.

El viernes terminó bastante entrada la madrugada y el sábado estuve preparando nuevos vídeos y fotos con las últimas grabaciones hechas a las chicas. El material filmado en casa de Gemma era espectacularmente bueno y seguro que se vendería como rosquillas entre los más de 150 clientes que ya me habían comprado algo. Estuve trabajando en ello todo el sábado y toda la mañana del Domingo hasta que una vez terminado de comer me apeteció echar un polvo a alguna de mis esclavas. Estuve dudando a quien llamar hasta que decidía quedar con mi chinita. Hacía ya tiempo que no la veía y si no recordaba mal, debía volver de sus vacaciones en la costa ayer o antes de ayer, por tanto la mandé un mensaje al móvil diciendo: "Hola. Quiero que estés hoy a las 19:00 en mi casa. Mi dirección es: Ramón y Cajal, 25 – 3ºD. Ven guapa. Responde OK".

A los escasos 2 minutos recibí la contestación de la chica: "OK. Pero no puedo a las 19:00 estoy con mi padre. Estaré allí a las 19:30. ¿OK?". La verdad es que media hora arriba o abajo me daba lo mismo, ya que tenía mucho trabajo que hacer, por lo que le respondí un solitario "OK".

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