El viaje – Capitulo IX
Estaba intentando abrir los ojos pero algo me lo impedía, con
algo de esfuerzo al fin pude ver la luz, y contemplar mi cuerpo todo lleno de
restos de esperma de la orgía del día anterior. Me costaba trabajo moverme, el
dolor en todo mi cuerpo me lo impedía, conseguí ponerme de pie y dirigí mi vista
hacia el espejo. Era patética la figura que tenia, una peluca desordenada, el
corsé con manchas de semen y las medias hechas jirones y a todo esto añadir, mi
rostro lleno de colores mezclado con esperma seco.
Me acerque a la ducha y comencé a entrar en razón a medida
que el agua caía sobre mi dolorido cuerpo y se limpiaba de los recuerdos de
ayer. Fue mucho el tiempo que pase bajo la agradable ducha, hasta que mi mente
comenzó a despejarse, terminado el delicioso baño, volví de nuevo a tirarme
sobre la cama, es donde me encontraba mejor, necesitaba un buen café y un
calmante para poder seguir de pie.
Buenos días Carla, como te encuentras. – dijo el amo
al entrar en la habitación.
Cansado, muy cansado y dolorido todo el cuerpo, pero
sobre todo en la zona anal. –contesté
Habrá que avisar al doctor y que te haga un
reconocimiento. –dijo
Salió de la habitación y volvió a los pocos minutos con
el medico, éste me hizo colocar a cuatro patas y procedió al reconocimiento,
como no podía ver bien el interior del ano abrió su maletín y sacó un
instrumento metálico en forma de pistola, le untó una crema y lo acercó a la
entrada de mi culo. Di un respingo al notar la extrema frialdad en mi zona
dolorida, pero su experiencia fue aprovechada para introducirlo sin dilación
en mi interior.
Pedía mi relajación, al tiempo que seguía introduciendo
el aparato, una vez finalizada, comencé a notar que mi culo se estaba
abriendo, no producía dolor alguno, pero si molestias debido a lo delicado
que se encontraba. Terminado el reconocimiento el doctor se puso a rellenar
un impreso y se lo dio al amo.
Esto es lo que debe darse dos veces al día en el
exterior de la zona anal y por las noches, debe lavarse el interior con
este líquido antes de acostarse. –dijo el medico al amo
No te preocupes que hará lo que has prescrito.
–respondió el amo.
¡Ah!, lo más importante es una abstinencia total de
sexo anal. –concluyó el medico antes de marchar.
Ya sabes Carla, ahora toca recuperarse para volver a
estar en forma lo antes posible, diré que te traigan lo que el doctor ha
recomendado. –dijo el amo a la par que abandonaba mi habitación.
Apareció Lito y los dos nos fuimos al comedor, allí
disfruté del café y las tostadas como nunca, desayuné por primera vez
relajado y libre de consoladores en mi culo. Lito y yó nos fuimos a tomar el
sol al jardín, la tranquilidad y los rayos solares hicieron que se nos
pasara la mañana prácticamente sin mediar palabra, solo al final Lito
preguntó:
¿Carla, disfrutaste ayer en todo momento de la
fiesta? –
Tengo que reconocer aunque no es fácil decirlo, que
al principio cuando llegué con ese vestido me encontraba cohibida, y con
el paso del tiempo y la música me metí en mi papel y lo disfruté mucho.
Pero si estas interesado en conocer sobre lo que ocurrió al final, te
diré que tengo mi cuerpo dolorido y mi culo desgarrado interiormente,
pero hoy te puedo aseverar que mereció la pena, pues jamás me habían
hecho gozar de tal manera. –contesté sin pudor alguno
Pues si comentas eso, ya puedes decir en voz alta que
de heterosexual no tienes nada de nada, el amo al final consigue lo que
se propone. –respondió con una sonrisa burlona.
Tengo que darte la razón, pero todavía me gustan las
mujeres por lo que a lo sumo seré bisexual. –dije convencido.
Dale tiempo al tiempo, y solo te apetecerá comerte
una buena polla y que te enculen. –dijo Lito convencido.
Callé y cerré mis ojos para volver a relajarme y
disfrutar del lindo día de sol que se presentaba. Así estuvimos varias horas
tostándonos al sol y cada cierto tiempo nos dábamos crema y cambiábamos de
postura. Nos avisaron que el almuerzo estaba preparado y salimos del recinto
ajardinado para dirigirnos al comedor.
Todos los presentes conversaban entre ellos, el tema a
debate por lo que podía escuchar fue el "gang band" ofrecido en mi honor la
noche anterior. No hice caso a lo que escuchaba y me senté junto a mi amo,
para disfrutar del almuerzo. Cuando llegamos a los postres el amo se dirigió
a mí y me dijo:
Carla, como el doctor te ha recomendado reposo
absoluto y debes estar unos días recuperándote, he pensado en aprovechar
y enviarte a la academia de mi amiga Lucia para que te instruya en
ciertas cosas. –dijo
Lo que usted desee me parecerá bien. –respondí
cabizbajo
Bien, pues esta misma tarde te preparas para el
traslado y todo resuelto. – concluyó diciendo a la par que nos íbamos
del salón.
Entré en mi habitación a la espera de que vinieran a
recogerme para irme a esa academia, pensaba que tipo de academia seria y que
debía aprender. Tampoco quería darle muchas vueltas a mi cabeza, tenia
asumida que pasaría de todos modos lo que hubiera de pasar.
Llegó uno de los esclavos con una bata de color azul
y me la ofreció, me la coloqué y lo acompañe hasta la salida de la casa
donde me esperaba el amo con una caja.
Toma Carla, esto debes dárselo a Lucia, son los
medicamentos que te ha recetado el doctor. –dijo
Coji el paquete y me despedí para entrar en el
interior del vehículo que me llevaría a mi nueva residencia
temporalmente. Desde que abandoné el cuartel no había visto el exterior
de los alrededores, hoy viaja en un coche convencional y lo hacia a la
luz de la mañana. El día de la clínica al ir dentro de la ambulancia no
pude disfrutar del paisaje, yo viaja solo en la parte posterior y
delante solamente el conductor, instintivamente acerque mi mano al
pestillo de apertura de la puerta. Bloqueado, era imposible abrirla, ni
siquiera el cristal hacia ademán de bajar.
No se puede abrir desde el interior. –oí la voz del
conductor a la vez que miraba por el espejo retrovisor.
Solo quería respirar un poco de aire. –contesté de
forma absurda.
Al cabo de media hora estábamos cruzando una verja y
adentrándonos por un camino de tierra rojiza que nos llevaba a las
escaleras de una preciosa mansión. Nos estaban esperando, al pie de los
escalones una bellísima dama acompañada de varias adolescentes, nos
mostraban una agradable sonrisa y nos daban la bienvenida.
Saludé a las allí presentes y le entregué el paquete
a la anfitriona al tiempo que la acompañaba escaleras arriba. El coche
dio media vuelta y se marchó de regreso al punto de origen.
Sígueme Carla, te enseñaré tu habitación. – dijo la
señora
Entramos en una pequeña habitación en comparación con la
que yo tenia, pero estaba muy bien decorada y daba sensación de relax.
Bueno, espero que te guste y que estos días sean
gratos para ti entre nosotras, sobre la cama tienes tu uniforme, póntelo
y espera a que vengan a recogerte, por cierto desde ahora cuando te
dirijas a mí, hazlo como "Ama Lucia". – hablo en tomo cordial.
De acuerdo ama Lucia, haré lo que me dice. – respondí
con obediencia
Solo en la habitación, empecé a curiosear el contenido
del armario y de los cajones de una enorme cómoda que presidía la
habitación. Del armario colgaban preciosos vestidos de fiesta de talle largo
y diversos colores al igual que su corte. En los cajones, lencería femenina
de toda clase, medias, zapatos, estos últimos con varias alturas de tacón.
En un rincón de la habitación un baúl, le di vuelta a la llave y descubrí
tres pelucas, todas tenían el mismo corte de pelo, la diferencia era el
color del mismo, negro, rubio y pelirrojo.
No había duda que era una habitación de señorita, mire a
la cama y me acordé que tenía que ponerme el uniforme. Comencé por la
camisa, era de color blanco semitransparente, se apreciaban mis pezones
sobre la suave tela, terminé de abrocharla y pase a sentarme para ponerme
las medias, también de color blanco, su tacto era muy agradable al roce con
mis depiladas piernas, no necesitaban ligueros se auto ajustaban sobre el
muslo. Metí mis piernas dentro de la falda y la subí a mis caderas, era
estrecha por encima de las rodillas, su color azul oscuro destacaba al
contraste con el blanco. El corte de la falda estaba diseñado para evitar
caminar a grandes zancadas, di unos pasos por la habitación y sin poder
evitarlo mis movimientos se volvían femeninos al estar mis piernas
contraídas por su estrechez.
Me senté en la cama con dificultad y coloque mis pies en los
zapatos, tenían un pequeño tacón, no eran incómodos y andaba con ellos con gran
facilidad, al igual que la falda eran azules. Y de esa guisa me encontré cuando
una chica golpeó la puerta y pidió permiso para entrar.
Pasa, ya estoy listo, podemos irnos donde quieras.
–contesté
Te aconsejo que hables todo el tiempo como si fueras
una chica, al ama Lucia no le gusta nada que nadie se exprese como si
fuese un chico. – me advirtió muy amablemente.
Gracias por tu aviso, pero es algo que no puedo
evitar, tendré un poco de más cuidado. – contesté con una sonrisa.
Sígueme, tenemos que ir al salón de reuniones.
–comentó mientras salía
La perseguí por el largo pasillo como mejor podía, la
falda me impedía caminar a mi manera, ella parecía no llevarla por la
facilidad con que caminaba. Cruzamos varias puertas a derecha e izquierda y
al final del pasillo, se oían voces tras una puerta, habíamos llegado. Tras
pedir educadamente permiso, se nos concedió y accedimos al interior donde el
ama Lucia presidía una gran mesa ovalada a la que acompañaban a ambos lados
diez chicas que como yo vestían el mismo uniforme.
Buscad asiento y atended las explicaciones. Algunas
de vosotras ya sabéis a que habéis venido y cuales son las reglas, otras
deben conocer para que las han enviado y como deben comportarse. –habló
a los presentes
Nadie perdía atención a sus palabras, parecía ejercer una
hipnosis sobre las chicas.
Bueno repetiré para las nuevas, que hacemos aquí y
que reglas se deben seguir, mientras permanezcáis en esta comunidad.
–continuó diciendo
Esta academia de la que soy máxima responsable, esta
dedicada al uso exclusivo de modales y comportamientos femeninos, os
prepararé para hacer de cada una de vosotras unas autenticas damas para
vuestra vida en la sociedad. Y la única regla que rige aquí es, la
obediencia a todo lo que yo ordene, por lo tanto como es una academia de
chicas y para chicas, jamás se usará el adjetivo masculino para
expresarnos. ¡Ha quedado claro! –dijo alzando la voz
Nadie osó contestar, todas…. nos miramos y asentimos con
la cabeza. Yo debía tener claro que para evitar problemas debería
mentalizarme e ir pensando en femenino para no caer en el error. Me decía a
mi mismo que era un chico pero debería comportarme y pensar como chica
mientras durase allí mi estancia como tal.
El ama Lucia se levantó y nos ordenó que la siguiésemos,
pasamos a un pequeño salón y al frente del mismo una gran pantalla de cine.
Se apagó la luz y comenzó una proyección, nos estaban explicando paso a paso
como iniciarse en el maquillaje, la proyección iba lenta, el documental
tenia claro el ritmo a seguir para poder asimilar los conceptos. Era muy
ameno y todas seguíamos con mucha atención las explicaciones, una vez
acabado, el ama nos llevó a la sala de maquillaje para realizar las
practicas sobre lo visto anteriormente.
Podéis empezar a maquillaros tal como habéis visto en
el reportaje. –dijo al tiempo que se sentaba junto a mí. Me observaba
atenta como me colocaba el maquillaje y me corregía cuando no lo hacia
correctamente. Me ayudó a pintarme las uñas y una vez que todas habíamos
acabado las repasó para comprobar sus maquillajes. Yo ya me había visto
maquillada el día de la fiesta con el amo, pero ahora era la primera vez
que yo misma me miraba al espejo maquillada por mis manos. Para ser la
primera vez no me veía nada mal.
Y de esa manera guisa, volvimos al salón a presenciar un
documental sobre las forma de andar y moverse una señorita con tacones y
vestido. Terminada la película, pasamos una a una a pasear por una pequeña
pasarela, estuvimos durante una hora ejercitándonos en esa tarea, hasta que
el ama Lucia consideró que lo hacíamos bien. A continuación nos marchamos al
comedor y terminada la cena, se nos ordenó que volviésemos a nuestras
habitaciones.
Estaba ya desnuda en mi habitación cuando apareció el ama
y me suministró los medicamentos del doctor.
Colócate boca arriba y ábrete de piernas que tengo
que colocarte una lavativa. –dijo
Me introdujo una cánula y comenzó mi culo a recibir el
líquido en su interior.
Aguántalo dentro durante tres minutos, luego ve al
baño a vaciarlo para que este tu culo limpio para introducirte el
medicamento anal. –comentó
Volví del baño y de nuevo me coloque para recibir la
crema en mi culo de la misma forma anterior.
Ahora, ponte un camisón y disponte a dormir. –dijo
mientras marchaba.
Escogí un camisón transparente de color negro que me
pareció más bonito y me metí en la cama para dormir.
Amaneció y vestida con mi uniforme esperaba que alguien
llegase y me indicara que debía hacer. Apareció la chica del día anterior y
me indicó que hoy debía colocarme la peluca de color negro y acompañarla.
Eso hice y marché con ella hasta el grupo que se encontraba desayunando,
acabado el desayuno volvimos a repetir lo mismo del día anterior, sesión de
cine de maquillaje y de formas de andar y comportamiento para pasar luego a
hacerlo en propia persona.
Yo al estar vestida igual que todas y con la peluca,
pasaba inadvertida entre las chicas, y así pasamos el segundo día en la
academia. Por la noche el ama volvía a colocarme la lavativa y los
medicamentos.
Mañana cuando te levantes te colocas estos tacones,
son un poco más altos y así te vas acostumbrando a andar con más altura.
–dijo el ama.
El tercer día amaneció y salvo los nuevos tacones todo
era igual, sesiones de cine teórico para pasar a practicar lo visto. Y así
pasaron los días, donde la diferencia con el día anterior era que mis
tacones iban en aumento, hasta llegar al último día donde debíamos
presentarnos lo más guapa posible ante el ama y celebrar la fiesta de
despedida de curso.
Me maquillé y abrí los cajones para buscar la lencería
mas sexy y sugerente, me coloqué medias y los tacones mas bonitos y altos
que había, abrí el armario y descolgué un vestido largo de color rojo con
pedrería. Solo faltaba la peluca, me decanté por la pelirroja, la peine y
pude comprobar en el espejo que yo podía pasar por una autentica señorita,
estaba deslumbrante, solo algún rasgo de mi rostro podría delatar mi sexo.
Aparecimos todas en el salón donde estaba preparado para
celebrar la fiesta, todas guapísimas pero cuando llegó el ama, nos deslumbró
con su elegancia y belleza, estaba fascinante, lucia un vestido sumamente
transparente y ajustado a su cuerpo de color negro a lo que había que añadir
unos tacones altísimos de pedrería.
Con música de fondo y manjares sobre las mesas comenzó la
fiesta, bailábamos solas, excepto algunas que lo hacían en pareja. Y así
pasaban los minutos y las horas, llegando el final, el ama se acercó y me
dijo:
Ven y sígueme. –
Me llevó hasta su habitación y una vez dentro, me abrazó
y comenzó a besarme de forma descontrolada y apasionada, yo respondía de
igual forma, mientras nos quitábamos los vestidos, para quedarnos solamente
en tacones. Su cuerpo era espectacular, ya apenas recordaba como era el
cuerpo de una mujer, sus pechos grandes apenas caían y su concha depilada
dejaba ver los enormes labios que envolvían su preciado clítoris.
Comete mi coño. –decía al tiempo que llevaba mi boca
a su monte de Venus.
Yo devoraba con ansia y me deleitaba metiendo mi lengua,
ella gemía al tiempo que yo presentaba una erección descomunal. Parecía que
se iba a correr, cuando de pronto separó mi cabeza del coño y me tiro sobre
la cama, abrió un cajón y cojio un objeto con correas, era un consolador
doble, se acercó y se abrió de piernas al tiempo que se introducía una parte
del mismo, comenzó a ajustarse las correas y paso a lubricar la parte
exterior. Era un espectáculo verla de esa manera, una mujer alta con tacones
y bellísima, provista de una polla dispuesta a clavármela. Me lubricó el
culo y sin más preámbulos lo empezó a introducir, y así poco a poco llegué a
tener todo mi culo abierto una vez más.
Toma puta y disfruta que se que te gusta. –decía
mientras me clavaba hasta el fondo el consolador y al tiempo que
procedía a conectarlo y comenzar a vibrar de forma bestial.
Yo no abría la boca, me limité a poner mi culo y
relajarme para disfrutar lo máximo posible. Me cambiaba de postura y paso a
follarme como el misionero y así pudo con su boca proporcionarme un inmenso
placer al comerme mis pechos. Ella como mujer sabía lo que estaba haciendo y
hasta que no vio en mi cara el inminente orgasmo no paro de lamerlos, yo la
abrazaba con mis piernas y ayudaba a que la penetración fuera más intensa.
Estábamos sudando y jadeando cuando el ama empezaba a clavarme las uñas
sobre mi espalda. Se estaba corriendo, los temblores en su cuerpo la
delataban y yo no aguanté mas y al igual que ella, comencé a correrme sobre
su estomago. Apretamos nuestro abrazo y hasta el final del orgasmo
continuamos de esa forma.
¡Que buen polvo!, hacia tiempo que lo necesitaba.
–dijo dándome un beso
Yo también lo echaba de menos, ha sido genial, pero
en un principio pensé que seria yo quien te follaria. –contesté mirando
sus preciosos ojos verdes.
Eso no es posible, tenia ordenes de que solo podría
usar tu lindo culo, has venido aquí para salir hecha una señorita y las
señoritas no disponen de pollas para follar. –contestó amablemente
Sonó el teléfono y estuvo hablando con la otra persona
que todo había salido bien, colgó.
Vé a tu habitación y aséate que vienen a recogerte.
–dijo
En tacones y con el vestido en los brazos me fui a la
habitación, me duché y esperé a que vinieran a recogerme. Se abría la
puerta, era el ama Lucia.
Toma ponte esta bata y vayamos a la entrada, te están
esperando. –dijo
Nos fuimos a la puerta y comencé a despedirme de mis
compañeras, le di un beso al ama a la vez que le daba las gracias por todo.
Subí al coche y volvimos junto al amo Odín.
El amo me esperaba a la entrada de la casa, me dio un
beso y me acompañó a mi habitación.
Descansa y mañana hablamos de lo que tienes que
hacer. –dijo
De acuerdo amo, buenas noches. –contesté
Como era habitual a los pocos minutos aparecía el doctor
para suministrarme los medicamentos, comprobó como estaba mi culo y dio su
visto bueno al tiempo que me daba las pastillas y me colocaba la inyección.
Se despidió y yo pase a dormir una noche más sobre esas paredes.
Al amanecer todo volvía a ser como antes, yo esperando en
mi habitación la llegada del amo para darme las ordenes oportunas. A los
pocos minutos entraba por la puerta.
Carla, a partir de hoy no debes salir de la
habitación sin antes haberte maquillado y vestido como toda una
señorita, desde hoy hasta que abandones este lugar será como he dicho. –
dijo el amo marchándose.
Asi que comencé abriendo los cajones y me dispuse a
transformarme como me habían enseñado en la academia. Lentamente mi rostro
de chico iba dejando paso una preciosa señorita, todavía no tenia la
experiencia necesaria pero no lo hacia mal. Una vez maquillada me coloque
unas medias negras muy transparentes acompañadas de un corsé de color oro
con el tanga a juego, baje un vestido del perchero de gasa transparente en
un tono verde aceituna con el escote muy bajo que dejaba ver el precioso
corsé. Coloqué una peluca negra sobre mi cabeza y por ultimo lo adorné con
unos tacones de aguja a juego con el corsé. Estaba acomodándome las prendas
frente al espejo para lucir mejor…..
¡Preciosa¡-se oyó una voz- estas realmente esplendida
Carla. – era Lito que acababa de entrar sin yo percatarme de ello.
Me ruboricé, mis mejillas delataron mi estado de ánimo.
¿Te gusto Lito?, dije con dulzura como una autentica
señorita.
Joder, estas deslumbrante, jamás hubiera imaginado
que mi amigo Carlos, fuese la preciosa joven que tengo frente a mí.
Realmente no solo puedes pasar por mujer, sino que además lo eres y muy
bella. –dijo con emoción
Me estas ruborizando con tanto halago, pero te
agradezco tus palabras. jamás pensé verme así y que me gustase a mi
misma. –contesté alagada
Anda vamos a desayunar, veras las caras de todos
cunado te vean aparecer por el comedor. –dijo a la par que me ofrecía el
brazo para salir de la habitación
Me abrió la puerta del comedor y dejó que yo pasara
primera.
¡Ohhhhh….. dios santo que belleza¡ - ¡Estas guapísima¡
¡Increíble que cambio¡ ….. Eran los comentarios que se oían entre los
presentes, yo volvía a ruborizarme, pude entender como se sentía una joven
cuando era adulada en público.
Ven aquí preciosa y disfruta de los piropos. – señaló
el amo
Las miradas no cesaban y los murmullos fueron amainando
poco a poco, el amo pasaba su mano sobre mis muslos y los acariciaba tan
dulcemente que acerqué mis labios a los suyos para corresponderle por sus
caricias.
Terminado el desayuno, el amo me animó a pasear por el
centro del salón para deleite de él y los demás. Estaba eufórico y me
mostraba como el chulo hace lo propio con su puta para los clientes, yo
instintivamente le seguía el juego como una niña tonta.
Vamos, voy a llevarte a la sala de los invitados, que
pronto vendrán a conocerte. –dijo cojiendome por la cintura.
Estábamos en la habitación donde días antes me había
ofrecido a su cliente para tener sexo. Me dejo sola y volvió a repetirme que
complaciera en todo al cliente por el bien de todos. Esperé largo rato hasta
que oí abrirse la puerta y apareció el señor del otro día pero esta vez
venia acompañado de una hermosa mujer con aspecto de ama/domina.
Hola Carla, veo que has mejorado mucho desde el otro
día, estas verdaderamente esplendida. – dijo educadamente
Si que es guapa, Odin tiene buen ojo para la carne. –
contestó la señora
El señor se desnudó por completo y ella se quito el
vestido y se quedó con un corsé de cuero negro y botas altas de igual forma,
su coño se veía resplandeciente sin un leve pelo que lo afeara, se soltó su
melena negra y me dijo:
Agacha tu cuerpo y mama la polla al señor, que me han
comentado que lo haces realmente bien.
Me arrodillé y comencé a tragarme su hermosa polla como
mejor sabía, el señor pronto guió sus manos sobre mi cabeza y asi pase a ser
follada por la boca en vez de mamar. La señora no paraba de frotarse su
clítoris con el mango de un látigo, por momentos se introducía parte del
mismo y se le oía jadear. Al cabo de varios minutos entró en la habitación
uno de los siervos del amo de cuya mano venia atado de una correa Odín, el
gran ejemplar de gran danés. La señora recogió la correa del perro y el
chico salió de la habitación, ella con la ayuda de la correa acercó la
cabeza del animal hacia su coño y éste no tardó en comenzar a lamerla. Pocos
segundos tardaron cuando ya se le oían, pequeños gritos de placer, la
tensión aumentaba por momentos y fue entonces que el señor me colocó boca
abajo y sin más preámbulos comenzó a penetrarme.
¡Vamos puta abre tu culo, que quiero follarmelo!
–dijo
Y asi me encontraba siendo follado y teniendo frente a
mis ojos el coño de ella siendo lamido de forma bestial por el animal. Ella
se estaba corriendo como una autentica perra, no soltaba la correa y Odin no
cesaba en su cometido, los gritos iban en aumento y entusiasmado estaba
observando ese espectáculo que no me percataba de las fuertes embestidas que
el señor me daba, la velocidad y la furia de estas avisaban que se correría
en segundos, me agarró de las caderas y me atrajo hacia él de forma bruta, -
se estaba corriendo – su polla había aumentado de grosor y yo recibía
descargas tras descargas de su esperma en el interior de mi culo.
Los dos se habían desahogado y yo estaba muy caliente y
con inmensas ganas de vaciarme, esperaba una respuesta amable de ellos y al
ver que no hacían nada por consolarme me dispuse a masturbarme.
Quietecita puta, te correrás cuando te lo digamos
nosotros. –dijo ella al tiempo que separaba mis manos de la polla.
Dentro de un rato te podrás correr, mientras vamos a
aprovechar esa calentura que tienes para seguir divirtiéndonos. –hablo
el señor
Me colocaron de rodillas y con mi cuerpo sobre la cama y
restregaron por mi culo un pañuelo al que previamente ella había vertido
unas gotas. Acercaron el hocico del animal y este como un resorte se subió
sobre mi cuerpo con la intención de follarme. Yo no opuse resistencia estaba
tan salida, que mi única intención en esos momentos era poder gozar y vaciar
mis testículos que amenazaban con estallar.
Ella con la ayuda de sus manos colocó la punta del pene
sobre la entrada de mi culo y en un abrir y cerrar de ojos tenia un pene de
perro intentando abrirse camino en mi interior. La ansiedad del animal hacia
que se saliera y no atinara a volverla a introducirla, yo abría mis piernas
pero eran las manos de la señora las que volvían a poner el pene dentro de
mi culo. Eran muy rápidas las sacudidas del animal y cada vez sentía mas
presión en mi culo, no me dolía pero el tamaño de su polla y las rápidas
sacudidas me producían algo de molestias.
De pronto empecé a sudar y sentir un fuerte dolor en la
entrada, algo me decía que no iba bien, el dolor aumentaba y la presión
también
Por favor, quitadme de encima al perro, me esta
haciendo mucho daño. –grite desconsolado
Calla y disfruta perra, que pronto vas a conocer un
nuevo y delicioso placer. –dijo ella
El animal cada vez empujaba más fuerte y rápido, yo era
una marioneta bajo su cuerpo. De pronto el dolor se hizo insoportable, yo
mordía las sabanas y me agarraba a ellas con intensidad para soportar tan
terrible penetración, cuando de pronto mi esfínter comenzó a ceder y yo
notaba como aumentaba la dilatación, creí que me desmayaría, pero pocos
segundos después el dolor empezaba a remitir y yo a notar una fuerte presión
dentro de mi culo, me notaba lleno.
Pasado ese momento el animal volvió a embestir de forma
furiosa y más rápido que antes, notaba la cabeza de su pene como rozaba las
paredes del interior de mi ano.
Yo comenzaba a jadear de placer al tiempo que iba
desapareciendo el dolor y al verme asi el señor le indico a ella que me
mamara mi polla para correrme al tiempo que lo hacia el perro. La boca de
ella me estaba llevando al clímax, pero no querían que explotara hasta
haberlo hecho el animal, por lo que producía paradas y asi una tras otra
hasta que Odin comenzó a vaciarse, parecía no tener fin, las descargas en mi
interior eran brutales, y al observar que el animal estaba vaciándose, ella
continuo con su trabajo y yo subí al cielo al tiempo que vaciaba ni leche en
la boca de una mujer. Fue lo que se dice una experiencia maravillosa, había
pasado del inmenso dolor a un grandísimo placer.
Pero lo que yo no sabia es que no podía quitarme al perro
de encima, estaba atado a él por medio de su polla, el animal se hecho a un
lado y los dos seguíamos unidos como si de un cordón umbilical se tratase.
No intentes sacarte la polla que te harás daño,
deberás esperar que se le baje la hinchazón del pene y podrás sacártela
sin problemas. –dijo el señor
Y de esa postura unida por la polla de un perro, me
encontré durante varios minutos hasta que por fin el animal pudo sacar de mi
culo, no sin dolor, su polla. Ella aprovechó ese instante para sacar una
foto de la dilatación de mi culo.
Al final has disfrutado más que nosotros, tu cara lo
refleja. –dijo él
A mi no me cabe duda por la corrida que se ha pegado
en mi boca. –respondió ella.
Si al final ha merecido la pena, pero al comienzo el
dolor fue muy fuerte y estuve a punto de desfallecer. –contesté
Pero aun así has aguantado, y disfrutado como una
autentica perra, eso te servirá para mejorar tu aprendizaje y tu
currículo. –dijo él
No contesté, ahora lo que mas quería era relajarme y darme
una ducha.
Los dos una vez vestidos, llamaron al amo, este no tardó
en aparecer por la habitación.
¿Como ha ido la sesión?, por vuestras caras pienso
que muy bien. –aseveró el amo
Hemos pasado una tarde muy agradable, dentro de muy
poco tendrás noticias mías sobre mi oferta, espero que lleguemos a un
buen acuerdo entre los dos. –contestó el cliente
Eso espero, por mi no va quedar que cerremos la
venta. –contestó el amo
Todo esto sucedía mientras me daba una ducha y me quitaba
todo lo referente al animal que sobre mi cuerpo había, porque lo que estaba
en mi interior ya saldría en su momento. Sola en la habitación y poniendo
orden en la misma, volví a recordar las palabras del amo sobre lo del
acuerdo para cerrar la venta, ¿a que venta se estaban refiriendo?
Se abrió la puerta y apareció el medico, me extraño por
la hora, la costumbre era que llegara por la noche antes de acostarme.
¿No le parece un poco pronto para las medicinas?.
–pregunté
Lo que hoy te voy a suministrar requiere que duermas
mas horas, por ello vengo antes. –contestó
Esta vez fueron dos inyecciones y alguna pastilla demás,
al cabo de varios minutos mi cuerpo pedía dormir y ya estaba sobre la cama
para conciliar el sueño y soñar en el polvo que el perro me acababa de dar.
Buenas noches…………..continuará.