Jueves 10 de Abril 2008 10:55 PM
Hola a todos, un saludo desde la desértica ciudad
de Flagstaff Arizona.
En esta ocasión quiero platicarles sobre lo que
hice en estos días. Salí de Albuquerquepara dirigirme a Baja California Norte,
precisamente a la ciudad de Mexicali, para arreglar unos "asuntillos" que tengo
pendientes.
Bien, para llegar allá tengo que tomar la
Interestatal 40, pero había manejado apenas unas dos horas y media cuando miré
un anuncio de un casino en la Ciudad de Acomita, también conocida como Pueblo de
Acoma, Nuevo Mexico.
Un segundo bastó para tomar la decisión de desviar
mi trayectoria, tome la salida 102 por la Ruta 30 con rumbo al ‘Sky City
Casino’ lugar en donde gastaría unos cuantos "dolarillos".
Siempre ha sido uno de mis ‘vicios’, el juego de
azar, sea el que sea y para ser franco, es algo en lo que he desperdiciado gran
parte de mi "fortuna".
Comenzé con dos mil, pensé que con eso sería
suficiente ya que "me conozco" y sé muy bien que al gastarlos voy a ir por más
"chips"
Así estuve jugando de una a otra ‘maquinita’ y mi
cantidad de ‘fichitas’ fue disminuyendo.
Dos horas después tuve la suerte de elegir el juego
adecuado y las "Tres manzanas" me hicieron ganar diez mil doloraritos.
Órale!, Se escucha la alarma, se enciende la
"torreta" roja y llega una damita con su distintivo uniforme que es
proporcionado como parte de su identificación laboral.
Un reconocimiento facial, una poca de experiencia,
de inmediato me vió dibujado el ‘nopal’ en mi rostro, por lo que me preguntó en
perfecto español si deseaba el premio en efectivo o en fichas.
No me lo van a creer, dije lo que nunca me había
atrevido a decir en varios años que he participado en este tipo de juegos:
-Me da el
efectivo, por favor.-
Aquella respuesta la había querido hacer otras
anteriores veces, pero algo siempre me ha impedido hacerla.
No muy convencidos me hicieron entrega de la suma,
sin embargo continué gastando los pocos ‘chips’ que me quedaban.
Al paso de las horas, me fui haciendo amigo de
Catalina Rodríguez, una de las chicas que atienden a los clientes de este lugar,
quien al verme juró reconocerme de algún lugar en México. A lo que le respondí
que probablemente así haya sido, porque aunque yo no lo haga, mucha gente me
conoce.
Ni tardo ni perezoso, le pregunté su hora de
salida, por lo que al decirme que a las seis de la tarde pensé que estaría bien
una noche más en Nuevo Mexico, pero esta vez en Grants. Esta
preciosidad vive en Gallup.
Totalmente de acuerdo en salir y disfrutar de una
velada de pasión y sexo desenfrenado (No me pregunten como le hice), el caso es
que en ese instante le dije que regresaría por ella y acordamos el lugar en el
que nos reuniriamos.
Inmediatamente salí del local y me fui a buscar el
lugar en el que pasaría esta locura. Este fue el Hotel Confort Inn,
el que está por la Calle Santa Fe.
En este hotel alquilé tres habitaciones contiguas porque traía un "malévolo"
plan.
Al llegar al lugar acordado, casi no la reconocía,
porque se veía totalmente diferente con ropa ordinaria a como la miré en el
interior del casino.
Le pregunté si ella era Cata Rguez., por lo que me
respondió sonriendo muy pícaramente que era la que pasaría la noche conmigo.
Esa respuesta me dejó convencido de que sería una
velada espectacular.
Nos fuimos a cenar, ella eligió el lugar. Me dijo:
"Vamos al Panda’s" (un reconocido restaurant de comida china, por cierto
muy económico).
En dicho lugar la "rebautizé", llamándole
Chatte Rouge, a lo que me respondió: "¿ Como me dijiste?".
Le contesté que pudiera ser una forma de llamar su
nombre en Francés.
Dijo que se escuchaba bonito y me preguntó si sabía
ese idioma. No me gustan las mentiras, por lo que le dije que no lo domino.
Es curioso el siguiente dato. La mayoría de las
mujeres a las que les hablo en Francés, me han dicho que ese idioma las vuelve
locas.
Siendo las 9:20, salimos del restaurant y sin más
preámbulos nos fuimos a Grants para disfrutar las siguientes horas
el placer de conocernos.
Instantes después, dentro de la habitación, esta
chica de 27 años se dejaba consentir.
En un florero, había unas rosas hermosas . Tomando
una de ellas acaricié su cuello con los pétalos de las mismas. Al hacerlo me
miraba con sus preciosos ojos, que sus grandes pestañas hacían ver aún más
grandes.
Respiración agitada, comenzaba a sentirle,
exaltada, emocionada, no sé como describirle. El caso es, dicho de paso sea, así
como la ves, no existe la mujer fea.
Toujours belle, Chatte Rogue,
le decía, mientras mis manos mil
caricias le hacían. Cuando cerró sus lindos ojos, su cabello hice hacia un lado,
para observar bien su rostro, que sus labios me ha entregado.
Obediente a mis deseos, se encontraba sin recato,
sin pensar si estaría mucho, o solo un pequeño rato.
Fabricándole mil sueños, le fui quitando su ropa,
me fue sintiendo su dueño, yo era el fuego, ella la estopa.
En millones de caricias, nos fundimos por completo,
sin embargo la delicia, no deseaba concluir,
se convirtió esta paliza,
en contínuo ir y venir.
Mas, quisiera agregar que esta fugaz entrega,
varios orgasmos le provocó, sus grandes senos bien pude besar, morder,
succionar. Succioné bastante tiempo, mientras que como loco la poseía. Era tanta
la necesidad de sentirme en su interior, que después de tanto tiempo ella misma
renunció.
Me lastimas, me decía. Dime,
¿Qué es lo que te pasa?.
Discúlpame hermosa niña, mejor te llevo a tu casa.
En realidad no comprendo esta situación penosa,
siempre me pasa lo mismo, me pasa hasta con mis esposas.
Solo una cosa quiero preguntarte, ¿ No es esto lo
que deseas? Un miembro que pueda aguantarte.
O sea (Me preguntó) que tú,
¿ Crees que te vas a alejar de mi así no’más porque si? Ni lo sueñes, semental,
que aquí conmigo te topas. Mientras me pongo cremita, tu ve sirviendo las copas.
Interesante me pareció esta actitud por ella
mostrada, que sin más ni más decirle fui por las copas "de volada".
Enseguida brindamos, por miles de boberías. Mi pene
estaba muy firme, él para nada se ‘agüita’, soy el que sufre las penas, - No te
rías que es en serio - , así seguira siendo, hasta acabar en el cementerio.
Gran dotación de estocadas, le sobraban a la no tan
beata, bien me pagó con mamadas, en la punta de mi reata.
A pesar de todo esto, se empezaba a preocupar, su
cara cambiaba el gesto, y me empezó a preguntar:
Todavía te falta mucho?. La verdad yo ya no
aguanto. Contéstame, bien te escucho, o ¿Es que ya te tengo harto?
Ay! Mi pequeña gatacolorada, la verdad no me
conoces, que con esta pendejada, puedo hacer que diez horas seguidas goces.
Como eres malo, ¿Porqué me llamas así?
Olvídalo y mama mi palo, para que me hagas venir.
La verga entraba en su boca perdiéndose en lo
profundo de su garganta. Después salía y con ternura lo lamía.
Oh! Dios mio, hasta que al fin!. Me hizo sentir
espasmos (De esos que se sienten que el talón te llega a la nuca).
Recostándome un poco, para poder tomar aire, me
sentía como loco, y quise hacerle un donaire.
Arriesgada muchacha, invita a esta habitación, dos
amigas, no seas gacha, ya hice reservación .
Dando muestras de agrado, por la propuesta
realizada, aceptó, les habló a unas amigas diciéndoles lo que acababa de hacer y
lo que pretendía asegurándoles que no se iban a arrepentir.
Antes de que terminara la llamada, le indiqué que
les dijera, que no
habría ningún problema, que cuando estuvieran en las mencionadas habitaciones,
nos llamaran a la nuestra.
Si bien es cierto, que me acababa de ‘vaciar’,
también hubo una pausa en la que nos quedamos platicando de cosas que al momento
no tiene caso mencionar, pero ese fue tiempo suficiente para nuevos bríos tomar.
Al paso de los minutos, suena el teléfono, haciendo
que ella diera un grito sobresaltada, para luego soltar una Sonora
carcajada.
Bueno. (contestó). Sí,
es el que está acá a la derecha, ahí voy a abrirles.
Instantes después, me encontraba preparando bebidas
para todas las presentes.
Era solo un breve momento para "romper el hielo".
Nada mal, dijo una de ellas (en realidad, no me
acuerdo de sus nombres), al ver lo que en medio de mis piernas se encontraba.
Donde lo encontraste? Preguntaban intrigadas.
Ojalá que así hubiera sido, más bien yo la encontré
a ella. Les dije para que no la siguieran interrogando.
Bueno, continuando con esta historia, me acerqué a
la más chichona, y con un poco de maña, en un abrir y cerrar de ojos, su ropa le
despojé.
Intentó desviar mi atención en cosas sin
importancia, pero le agarré las nalgas, apretándolas fuertemente, y un agudo
aullido de su boca se escuchó.
Elena, se llama la que de sus atributos poquito
menos tiene.
No mames!, la desgraciada me dió un chingazo en una
nalga, no se ¿con que chingados?
Que cabrona esta, pues ¿Qué traes?
Uy! Es que se me antojó.
El efecto del golpe, provocó que mi verga más
engordara.
Nunca debo subestimar a la mujer, recordaba un
consejo que en algún lado escuché.
Uno nunca sabe cuando alguien algo nuevo le va a
enseñar.
No por nada me encuentro escribiendo estoy esto.
Cabe mencionar que me cuesta un chingo hacerlo,
porque escritor no soy y mucho menos pretendo llegar a serlo.
A propósito, regreso al tema.
El caso es que, nunca he sido masoquista, el
madrazo que me propinó, hizo que me diera poco ‘corajillo’ y la agarré del
conejo.
Nunca lo hubieras hecho. Le dije.
Con una mano la acerqué a mi y con la otra le apoyé
su espalda en la cama, suspendiendo lo que estaba haciendo con la chichona.
Oh! Gatita.
Le decía mientras lamía su vagina. Que sabroso tu conejo.
Nunca debes golpear sin avisar, porque un día de
estos te pueden partir la madre. Le
advertí
Tantas veces su grito agudo escuché, que me
taladraba el cerebro.
Recibía mi verga, mientras yo la veía, me
preguntaba ¿Cómo chingados esta madre entra en ese pequeño lugar sin causar más
daño que el enrojecimiento causado por la fricción?
A pesar de todo, se vino entregándome sus
deliciosos juguitos. Y decía:
Rebeca (Ya me acordé como se llama la chichona)
ya quítamelo.
En muestra de solidaridad hacia su amiga, me
lengüeteó la espalda.
Una sola lamida bastó para poner mi atención en
ella.
Nunca (No hasta hoy) he quedado mal con las mujeres
y ese no iba a ser el día.
Otra vez, listo como "burro en primavera", primero
lamí su espalda como ella lo había hecho.
Quería hacerla sentir vibrar su cuerpo, como
aconstumbro hacerlo.
Una lamida circular en medio de sus nalgas,
provocan que su culito se les abra y se les cierre (Como si tuvieran miedo).
Es el momento que aprovecho para meter mi miembro
viril. Primero la cabecilla, ‘pá’ que se vaya confiando, y ya cuando están bien
confiaditas se las dejo ir toda.
Sus gritos de dolor me excitan, me revuelven el
cerebro bien bonito.
Alguien tal vez pueda decir que soy sádico, no lo
sé, tal vez.
Todo lo que sé es que las hago sentir muy rico.
Insisto, proximamente estaré por Mexicali, por si
hay alguna interesada en recibir diez horas de reata (Mínimo).
Siempre y cuando no vayan a estar llorando por
aquello del "Ay! Me duele" y lleven dos amigas, sean compartidas.
Francamente, (volviendo al tema por enésima vez),
las dejé satisfechas, con sus cinco vaciadas a cada una.
Al salir Rebeca y Elena de la habitación, se
llevaron cada una dos mil dolaritos como pago a lo que les haya dolido el culo.
Gracias les doy y espero volverlas a ver por
Grants, cuando pase nuevamente por ahí.
A Catalina Rodriguez un besote, y disfruta tus
"tresmilagros" y PS. Ya sabes ‘pá’ la próxima, "si no te pones cremita, te pones
moradita".
Mis amigos, me despido de ustedes por hoy.
Intentaré ser un poquito menos vulgar.
Siempre a todas las mujeres les doy.
En mi corazón un lugar.
Desde Flagstaff, Arizona SSS. Señor Luis (Sonora).