EL DOMINGO
Después de la noche del sábado me desperté en una atmósfera
llena de olor a semen y sudor, en medio de los cuatro cuerpos de mi compañeros
de orgía y de sueño. Observé el pene de mi marido erecto, como suele ser
habitual en él al despertarse.
El olor de semen y la vista del erecto de pene además del
recuerdo de la noche anterior me excitó sexualmente e incorporándome con cuidado
para no despertar a nadie, me senté encima de mi marido metiéndome su pene muy
lentamente para evitar despertarle. Cuando tuve el pene dentro de mi, sintiendo
su grosor en mi interior, me quedé completamente quieta, disfrutando de la
sensación de sentir mi vagina llena. Muy lentamente me moví en círculos sobre el
pene que tenía dentro, apretando los músculos de mi vagina al mismo tiempo. Mi
marido abrió sus ojos y al sentirse dentro de mi comenzó a moverse también él
muy lentamente, al mismo tiempo que sus manos acariciaban mis pechos.
En voz baja para no despertar a los demás me dijo que me
levantara y fuéramos a la ducha. Así lo hicimos. Mientras el agua caliente
bañaba nuestros cuerpos nos abrazamos intensamente sintiendo mutuamente el tacto
de nuestra piel.
"Métemela, amor mío, no puedo mas de ganas de sentirte
dentro"
Al mismo tiempo que le decía eso, me di la vuelta y dándole
la espalda me incliné apoyándome sobre la pared de la ducha para facilitar su
penetración. Su hermosa y potente polla penetró en mi de un solo golpe,
quedándose quieta en el fondo de mi vagina, sin moverse ni un centímetro. Sentía
su presencia dentro de mi, su empuje, su fuerza; sólo su presencia y los
movimientos de mi vulva apretándola me hicieron tener mi primer orgasmo de ese
día.
"Cariño, no me quiero correr tan pronto, pues quiero estar
todo el día de hoy follandoos a Pilar y a ti, y con la noche de ayer, como
empiece tan temprano a correrme, no voy a poder aguantar todo el día".
Salimos de la ducha, nos secamos mutuamente con la toalla y
nos dirigimos al jardín a tomar el sol junto a la piscina.
Poco a poco se fueron despertando los demás. Preparamos el
desayuno, que tomamos los cinco alrededor de la piscina. Estuvimos un rato
tomando tranquilamente el sol tumbados en las tumbonas.
Pilar al cabo de un rato de tomar el sol se dio un baño en la
piscina y al salir se dirigió hacia la tumbona de mi marido y tumbándose encima
de él empezaron a hacer se mutuamente una mamada en un excitante 69. Esa visión
debió despertar los deseos de los demás pues tanto Andrés como Miguel vinieron
junto a mi y comenzaron a besarme y acariciarme el cuerpo cada vez mas
apasionadamente.
"Venid, vamos a la piscina, hace demasiado calor para follar
al sol"
Levantándome me metí en la piscina seguida de ellos dos,
Andrés ya iba empalmado por lo que, sentándose en las escaleras de entrada a la
piscina, me cogió de la cintura y me sentó encima de él, metiéndome su polla de
un solo envite. Mi sexo, abierto y húmedo como siempre lo está, recibió la
polla, que penetró hasta su fondo, Miguel me cogió de las axilas y me subía y
bajaba sobre la polla de Andrés.
"Joder, que gusto, no puedo más", dijo Andrés al mismo tiempo
que me cogió de la cintura e incorporándose me tumbó sobre la hierba sin sacar
su polla de mi interior, comenzando una follada rápida y fuerte en mi coño,
hasta que a los pocos momentos nos corrimos los dos . Sentía su semen resbalar
de mi vagina hacia la hierba mientras Andrés descansaba sobre mi llenándome de
su sudor.
Miguel me recogió de la hierba y abrazada a él volvimos los
dos a la piscina.
"Hazme una mamada, cielo"
Metí su polla en mi boca y lentamente, con gran suavidad
empecé a recorrerla con mis labios en toda su extensión. De reojo observé a mi
marido y a Pilar que había terminado su 69 y tumbados en la hierba se
acariciaban lentamente uno a otro los genitales. La polla de Miguel comenzó, en
mi boca, los temblores que anuncian el orgasmo. Recogí y tragué el semen que
inundó mi boca cuando salió a borbotones del excitado pene de Miguel.
Tanto Pilar como yo seguíamos con ganas de sexo pero los tres
hombres necesitaban descansar un rato.
"Ven Pilar, vamos a ver si animamos a estos tres un poco"
Me tumbé encima de Pilar y comenzamos a chuparnos mutuamente
nuestros coños, que seguían excitados, húmedos y calientes. Su lengua acariciaba
mi clítoris mientras la mía hacia lo mismo con el suyo y sentíamos nuestros
mutuos sabores inundar nuestras bocas y olfatos. Nuestro orgasmo llegó fuerte
pero al mismo tiempo tranquilo, como una marea intensa pero, extrañamente
calmada. Recogí , tragándomelos los líquidos que destilaba la vagina de Pilar,
sintiendo su sabor acre en mi legua.
La mañana discurrió tranquila, sin mas actividad sexual.
Tanto Pilar como yo y los chicos también necesitábamos un descanso.
Comimos en el porche y nos tumbamos a dormir la siesta.
El primero en despertar fue Andrés, quien despertó a Pilar,
se sentó en la hierba, con ella tumbada entre sus piernas, con la cabeza apoyada
en sus genitales y comenzó a acariciarla los pechos.
"Hoy te voy a entregar yo a ellos dos, te van a follar así
como estamos, va a ser la primera vez, pero la próxima vez que vengamos a
Madrid, te voy a entregar en el club a todos los hombres que estén, como hice
ayer con Mar"
"Si, amor, soy toda tuya, tu esclava y puedes entregarme a
quien quieras"
Andrés, llamándonos, nos despertó a los demás.
"Venid, os entrego a Pilar, follarla todo lo que queráis"
Mi marido se levantó y tumbándose encima de Pilar le
introdujo su pene, comenzando un mete-saca lento y profundo en su interior.
"Ven, Miguel, métesela en la boca, quiero que la llenéis de
semen los dos"
Miguel no se hizo de rogar y acercándose metió su polla en la
boca de Pilar, quien se agitaba ya apasionadamente con los empujones que la
estaba dando mi marido en su lubricado coño.
El orgasmo de Pilar llegó intensa y profundamente, haciéndola
explotar en intensos y fuertes gritos que quedaban retenidos en la polla de
Miguel que ocupaba toda su boca, mientras su cuerpo se agitaba bajo la polla de
mi marido que explotó derramando su semen dentro de ella. Miguel continuó
durante unos instantes hasta derramarse en su boca, que goteó sobre sus pecho la
porción de semen que no pudo tragar.
La tarde pasó tranquila hasta que llegó el momento de la
marcha de nuestros amigos. Al despedirse Andrés me dijo: "Mar, cariño, dentro de
quince días volvemos, y esa vez quiero que seamos tu y yo quien ofrezcamos a
Pilar en el club".
Cuando Miguel se despidió, le abracé y besándole en la boca y
poniendo mi manos sobre su polla, le dije: "Hasta la próxima, Miguel, y no
tardes tanto en hacerme sentir tu polla en mi interior"
"No, Mar, cielo, no tardaré, eres la mujer más sexual y
excitante que conozco, tu coño, siempre y húmedo y abierto, me da un placer muy
grande y no puedo estar mucho sin catarlo de nuevo"