Me lamió la nuca y metió la punta de su lengua en mi oído, y
yo, aun sin mediar palabra. La situación prácticamente me dejo mudo. No sabía lo
que pasaría……pero pronto lo averiguaría.
PARTE II
Duro buen tiempo acariciándome, desabotonándome la camisa y
acariciando mi pecho y bajando poco a poco hasta mi abdomen hasta que dijo:
- ¿Qué te pasa Efrén? Estas muy callado esta noche cariño
¿acaso pasa algo?
Simplemente moví mi cabeza negativamente.
- Ah, ya se lo que te puede quitar eso, una rica mamada –
sugirió empezándome a acariciar por encima del pantalón.
Y sin mas demora me desabrocho el cinturón y bajo mis
pantalones, me incorpore para detenerla y decirle quien era pero antes de decir
una palabra se metió mi polla ya erecta en su boca y una descarga de sensaciones
inundaron por completo mi cuerpo, sentía como una corriente corriendo por toda
mi espalda…me arquee de placer al sentir la lengua de Ivette rodeando la punta
de mi glande aun en su boca, bajaba de forma parsimoniosa por el tallo lamiendo
desde la base hasta la punta de mi ariete que estaba hinchado y parecía a punto
de estallar.
Estaba dudando de decirle a ella la verdad y tan solo dejarme
llevar después de todo estaba recibiendo la felacion mas exquisita que haya
tenido y con una mujer que parecía una diosa en su desnudez. Aguanté lo que pude
para no correrme, por suerte se detuvo de imprevisto me dio la espalda, se
agacho completamente dejando ver su vagina en toda su gloria y moviendo sus
caderas de lado a lado me dijo:
-ven aquí y metemela si puedes cariño – con vos insinuante y
a la vez desafiante.
Me deshice de la camisa que aun la tenia medio puesta, me
levante, la tome de las caderas, la tire a la cama y aun ella estando acostada
con su cueva al aire se la metí sin vacilar. Apretaba las sabanas con fuerza y
no dejaba de gemir:
- Así….dale cariño…no pares por lo que mas quieras….sigue…..
Sentía esa estrechez en su interior…tan calida y suave, se
incorporo un poco para quedar de espaldas contra mi lo que me dio la oportunidad
de agarrar sus redondos y grandes pechos, aquellos que tenia ganas de tocar
desde que llego con esa playera ajustada que desvió miradas por un buen rato.
Los magreaba, los apretaba sin parar sin dejar de pellizcar sus pezones duros;
Ivette simplemente rodeo mi cuello con su brazo atrayendo mi cabeza hacia su
cuello y con la otra mano no dejaba de masturbarse. Yo simplemente besaba su
cuello o metía mi lengua en su oído, estaba dominado por el éxtasis ya que
arremetía más y más fuerte.
- Ahh….si que estas animado corazón…..me la estas metiendo
hasta el fondo…mmmm.- suspiraba desmedidamente.
Tenia unas ganas de follarla de frente al estilo misionero
pero podría descubrirme y se iría todo a perder, así que no tenia otra
alternativa que follarla de espaldas.
La pegue a la ventana donde estaba en la cabecera de la cama
y seguí arremetiendo mas fuerte.
- No, Efrén que haces…nos van…a…ver…para- suplicaba mi
madrastra.
Yo solo simplemente puse su mano en su rostro y metí uno de
mis dedos en su boca para que la chupara y para que también se callase y no me
viera obligado a responder.
Mientras la embestía podía ver a través de la ventana a mi
amigo Pablo que estaba con Irma, desnudos en la piscina, alcanzaba a ver que le
estaba comiendo la concha a Irma (este infeliz lo logró) de repente los vi
correr de la piscina y esconderse detrás de los arbustos después me di cuenta de
que el vigía venia. Inconscientemente se me salio una carcajada por el divertido
evento y por supuesto las consecuencias de ese error fatal se dieron……
Ivette se separo de mi rápidamente, encendió la lámpara que
se encontraba en una mesa junto a la cama y se dio cuenta de que el hombre que
la estaba follando no era su respectivo marido y padre mío; sino yo.
- ¡¡JUAN!!, pero que haces aquí- grito sorprendida y con una
cara de espanto
Obviamente no conteste nada y con la cabeza agachada
simplemente le dije:
- Perdóname Ivette, pero iba a ir a mi habitación y confundí
tu cuarto con el mío y de repente me tiraste a la cama y bueno…Paso esto.
- Esa no es razon para que hayas hecho esto Juan, esto me
pasa por confiada, creí que tu eras Efrén…pero…termine haciéndolo contigo, que
he hecho – decía casi sollozando.
- No te culpes por eso, esto no cambia lo que pienso de ti
Ivette, para ser sincero me gusto mucho esto, jamás había estado con una mujer
como tu; con mi ex novia fue muy diferente no sentí lo mismo que lo que sentí
contigo; el que debería sentirse mal por esto soy yo- le conteste aun con la
mirada baja.
Hubo un silencio largo y sepulcral nadie dijo nada, estábamos
frente a frente pero nadie contestaba ni decía nada.
-Supongo que quieres que me vaya – conteste al fin.
Me levante para ir a vestirme pero Ivette me detuvo:
- Yo tampoco niego que lo pase bien contigo, es mas, aun
estoy caliente por lo que me hiciste por lo tanto no te puedo dejar salir de
esta habitación…- respondió con mirada seria.
- Que…Que quieres decir con eso Ivette- decía algo nervioso
por lo que iba a decir, pensaba que iba a decírselo a mi padre.
Se levanto me abrazo fuertemente rodeando mi cuello con sus
brazos y mirándome muy fijamente y cambiando esa expresión seria en su rostro
por una llena de lujuria:
- Me temo que vas a tener que terminar esto, tengo que
castigarte de alguna forma y creo que con esto quedaremos a mano- me dijo.
Se acostó de nuevo en la cama pero esta vez atrayéndome hacia
ella y no me dio un beso en la mejilla como hace un rato, no, sino un beso de
esos bien húmedos y apasionados otra vez la tranca se me puso como roca y ella
me susurro:
- ¿A que esperas?, acaso quieres que me enoje jaja- decía sin
quitar esa sonrisa picara.
Esta vez la penetré de frente como lo deseaba, ahora si podía
ver su rostro que se sonrojaba por el orgasmo que sentía, veía su expresión por
el placer. Me atrapaba entre sus piernas o las colocaba sobre mis hombros
haciendo que me volviera loco y siguiera en mi febril ¨penitencia¨
Decidió cabalgar sobre mí como pago por lo que hice, movía
esas caderas de forma cadenciosa cual amazona en su fiero corcel, me tomo de las
manos y entrelazamos nuestros dedos mientras me decía:
- Eres un niño muy malo pero te perdono por el solo hecho de
que me hiciste pasar un rato muy delicioso mi amor- y sin mas me empezó a besar
el pecho aun sin soltarme.
Durante toda la noche fornicamos con total desenfreno y
tranquilidad hasta la mañana siguiente que desperté con ella sobre mí:
- Como amaneciste chiquito, ¿dormiste bien?- pregunto Ivette
acariciando mi cabeza.
- Muy bien, mamá. –respondí.
- No me llames así, llámame Ivette, como siempre lo has hecho
recuerda lo que te dije anoche….-contesto.
- Si, esta bien IVETTE, -y le di un beso en la mejilla.
- Vamos, levántate que tu padre puede venir y no le gustaría
ver a su hijo con su futura esposa acostados en una cama.
Durante el dia no hablamos por mucho tiempo mientras
empacábamos y levantábamos a las victimas por la resaca. En el mismo balcón
donde me reconcilie con Ivette vi. llegar a Pablo y a Irma muy acaramelados,
levante mi mano para saludarlo y el me correspondió al igual que Irma, rato
después los recibió mi padre y se quedaron hablando; me quede observándolos un
rato hasta que una voz me interrumpió:
- Que estas viendo, ¿Juanito?, - era Ivette.
-Ah, nada, solo viendo a un amigo mío.- conteste.
Ella miro a la feliz pareja abajo hablando con mi padre y al
final dijo en voz irónica:
- no fuimos los únicos, ¿verdad?, bueno, al menos el
propósito de tu padre se cumplió ¿no crees?.
No respondí y solo levante los hombros con expresión
indiferente, tan solo nos dimitimos a ver el divertido codazo que le dio Irma a
Pablo.
FIN.